Domingo, 17 Noviembre 2019

El papel de los medios de comunicación en el proceso de paz

Written by Angélica Ochoa
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Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en los diálogos de paz entre el gobierno y las FARC, aun cuando estos no tienen un asiento en la mesa de negociación. Sin embargo, aun no es claro cual es el papel que deben cumplir.

 Lo medios llámese radio, televisión o prensa escrita o digital,  son agentes que generan cambios y muestran la realidad de tal forma que en ocasiones es difícil de desvirtuar. Esto dado que representan, reconocen y  en ocasiones legitiman hechos basados en la interpretación de quien proyecta la noticia, aprovechando su ventaja sobre el manejo de la información y conocimiento de actores, intereses y estrategias. Desde la revelación de las intenciones de diálogo de paz hasta las entrevistas con cada uno de los protagonistas de la mesa de negociación con las FARC, la información ha pasado por manos de editores, periodistas y comentaristas de radio y prensa lo cual reivindica su derecho a la libre expresión y nuestro derecho a la información. Sin embargo, aun no es claro si los medios de comunicación deben ser fuentes de información sobre lo acontecido y los posibles riesgos de los diálogos de paz o actores imprescindibles con los que el Gobierno debe saber interactuar.

Haciendo un seguimiento a los medios considero que en esta instancia, sin perjuicio de situaciones pasadas, no son ni fuente neutra de información, ni actores del conflicto. Los medios de comunicación están actuando como interpretes de las partes, más no como mediadores o facilitadores, debido a que se han dedicado a traducir lo que sucede en palabras más sencillas, de tal forma que todos podamos acceder a la información rápidamente. Lo cual estaría perfecto de no ser por el hecho de que nuestro conflicto social y político de sencillo y rápido no tiene nada. Por el contrario, es un entramado complejo que carece de razones simples y soluciones breves, tiene tantas aristas como intereses e interpretaciones. Este tipo de actuaciones socavan nuestro derecho a la información dado que lo comunicado esta reducido e incluso acomodado y en este mismo orden debilita el proceso transformador de la sociedad en la medida que crea falsas expectativas y reduce la confianza en los procesos gubernamentales.

Hace una semana entrevistaron en una emisora nacional a Andrés Paris, representante de las FARC en las mesas de diálogo, en dicha entrevista la periodista le preguntaba al señor Paris que si ¿en el marco de la justicia y el perdón, las FARC “le pedirían perdón a las victimas por lo crímenes graves y atroces que han cometido y que han hecho tanto tanto daño”? a lo que el representante de las guerrillas contesta, entre otras cosas: 1) la justicia no puede ser obstáculo para la paz, 2) la reconciliación tendría que comprometer a la sociedad y a todos los estamentos que hoy se encuentran en la confrontación armada y política, 3) en medio del conflicto las víctimas somos todos, incluso ellos, ya que son civiles obligados a alzarse en armas por las políticas violentas del Estado en el pasado, 4) se le debe dar la oportunidad a la mesa del gobierno que en su soberanía, y en su inteligencia encuentre los mecanismos que permitan avanzar hacia este objetivo. Ante esta respuesta el periodista interpela diciendo que la pregunta es muy clara que responda, en pocas palabras, esbozando un si o un no.

No estamos para si, no y pero, estamos para escuchar a la otra parte y tratar de llegar a acuerdos, o por lo menos tratar de comprender que nuestro conflicto no es con las guerrillas sino con la forma en que llevamos las riendas de nuestra sociedad. No estamos en pro de entender el dolor del “enemigo”, no queremos aceptar que aunque ellos deben pedir perdón nosotros como Gobierno, como Sociedad Civil, y como Fuerzas Armadas también debemos pedir perdón porque también herimos, torturamos, matamos, desaparecimos personas y cometimos crímenes atroces contra los seres humanos que componen las guerrillas y los diferentes miembros de la sociedad civil. Que esta no sea la oportunidad de avivarnos y tomar ventaja para achacarle toda la responsabilidad de la violencia a las guerrillas porque de ser así esto solo será otro diálogo fallido en el que olvidamos el bombardeo a Marquetalia, la masacre de la Unión Patriótica, las desapariciones en la toma del Palacio de Justicia por parte del ejercito, los falsos positivos y las sin número de muertes llevadas acabo por el establecimiento. Hagamos unos a otros conversaciones sacando la ira, el resentimiento, el dolor y el enojo pero no olvidemos que al que llamamos “el enemigo” también tiene dolores y resentimientos, entendamos que la reconciliación implica pedir perdón pero también perdonar.

En este sentido, mi recomendación esta encaminada a que saquemos el odio de los micrófonos, reconozcamos el dolor ajeno, consultemos fuera de las fuentes oficiales qué piensan las asociaciones de víctimas de los grupos armados pero también de las asociaciones de víctimas del Estado, dejemos de pensar en el rating, démosle más relevancia a lo que significa llegar a la paz, abandonemos la obsesión por la tragedia, por la sangre, por el drama. Ayudemos, como medios de comunicación, al gobierno haciéndole ver sus posibles errores, brindando un contexto histórico, retomando nuestra memoria histórica, generando juicios que puedan ayudar a la ciudadanía a entender la posición de la contra parte, previendo los riesgos que puede correr el proceso más no poniendo la zancadillas y radicalizando a la opinión para que el diálogo se vuelva más complicado y engorroso. Pensemos en qué nos espera en el postconflicto, exijámosle al gobierno que nos de seguridad sobre el proceso, preparémonos para la paz y tengamos paciencia porque lo más seguro es que este proceso sea tema de al menos dos años. 

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