Jueves, 05 Diciembre 2019

Warning: file_get_contents(http://graph.facebook.com/?ids=http://www.palabrassociales.org/index.php/articulos/item/252-cuando-se-apaga-una-vela-ii-parte): failed to open stream: HTTP request failed! HTTP/1.1 403 Forbidden in /home/palabras/public_html/plugins/content/bt_socialshare/bt_socialshare.php on line 895

Cuando se apaga una vela II parte

Written by
Rate this item
(0 votes)

Mi mamá respondió diciéndome que tenía un dolor fuertísimo en la pierna, que ya no podía caminar y por eso la llevaron de urgencias y decidieron dejarla hospitalizada.

 Ese día me angustié muchísimo y no hacía más que preguntar por ella cada vez que mi mamá llamaba desde el hospital. Tal era el mal que tenía mi prima en la pierna que decidieron trasladarla a un hospital más sofisticado que quedaba cerca a mi casa. La mamá de mi prima, Rubiela, tuvo que quedarse en mi casa y para mí era mejor porque podía saber todo lo que pasaba con mi primita en el hospital.

 La mamá de Carol me contó que lo que había pasado era que Carol estaba trabajando en una tienda de zapatos y que ella en su afán de alcanzar uno de la pared, que estaba muy alto, no se fijó que había una puntilla oxidada y terminó por chuzarse con ella en su pierna. Ella no hizo nada ese día y dejó que el dolor avanzara y sólo se tomaba unas pastillas que no le causaban mucha mejoría. Después de unos días, su pierna se tornó de un color morado y el dolor no le permitía caminar de manera normal.

 Al notar estas inconsistencias, una amiga de mi prima decidió llamar a los papás de ella y contarles todo lo que estaba sucediendo. Al enterarse de eso, Rubiela  se dirigió inmediatamente para el almacén donde mi prima laboraba y se la llevó enseguida para un hospital. Después de llegar al hospital, le dijeron a mi prima que tenía que quedarse allí porque debían hacerle unos exámenes para así poder diagnosticar qué era lo que le estaba afectando la pierna. Luego de un tiempo le dijeron a mi prima y a su mamá que Carol tenía una infección llamada tétano y que lastimosamente no existía cura alguna para esta porque ya estaba muy avanzada y para poder detenerla tendrían que amputar el órgano afectado.

 La noticia causó conmoción en mi familia. Todos nos sentíamos profundamente afectados porque era bastante cruel que ella, una chica tan joven y bonita, tuviera que pasar por una situación tan traumática, pero lo que aún nadie sabía era que faltaba algo más grave por descubrirse. La infección ya se había expandido por todo el cuerpo de mi Carol, de nada servía el amputarle su pierna porque ya tenía infectado su cuerpo.    

 En esos momentos me armé de esperanza y algo me decía que ella se iba a salvar y decidí invocar a Dios y esperar que Él nos hiciera el milagro. Recuerdo que un sábado llegó Rubiela a mi casa súper contenta porque los médicos habían notado una gran mejoría en la salud de Carol y que era muy probable que le dieran la salida del hospital el domingo. Todos felices esa noche dormimos tranquilos y el día siguiente mi mamá se fue para la iglesia con mi abuelita y Rubiela, mi hermano y yo nos quedamos dormidos. Muy temprano sonó el teléfono y yo me levanté casi dormida a contestar, cuando contesté preguntaron por Rubiela y yo pregunté ¿quién la necesita? y me dijeron que era de parte del hospital. Yo la desperté y le indiqué que debía tomar el teléfono porque la habían llamado. Ella, muy tranquila, tomó el teléfono y tuve que vivenciar la peor imagen que nunca hubiera querido ver...

 Fue bastante difícil ver a una mujer gritando ¡no, mi niña no! Verlaatacada llorando en el piso y yo sin poder hacer nada y preguntando ¿qué pasó? Lo peor es que era bastante obvio: mi prima, mi amiga, mi hermana había muerto y con ella todas las ilusiones que muchos teníamos. No entendíamos por qué el día anterior nos habían dicho que estaba mejorando. ¿Qué había pasado? Nadie lo sabía.

 Mi hermano se fue para la iglesia a avisarle a mi mamá y a mi abuelita, quienes llegaron en seguida y se encargaron de todo lo referente al sepelio. Hasta ese instante mi corazón estaba profundamente dolido, pero no había manera de llorar para deshacer ese nudo que tenía en el pecho y que me hacia sufrir más. A la hora de cremar su cuerpo se escuchaban muchos gritos de dolor que me afectaron aún más, todos estábamos muy mal y hubo algo que hizo que me impactara mucho y fue el hecho de verla después de muerta y notar cómo habían desfigurado su rostro y su cuerpo todos los medicamentos que no evitaron que se fuera de esta tierra, de esta familia, de mi vida… 

Read 1639 times
Paola Bogota

Nación en la ciudad de Bogotá con énfasis en comunicación y conflicto de la Universidad Santo Tomás. Soñadora, Extrovertida. Perseverante, práctica y decidida. 

www.facebook.com/PaoBgTa

Palabras Sociales - www.palabrassociales.org