Print this page

Como quiso José Obdulio

Written by
Rate this item
(0 votes)

Cómo hemos cambiado. Definitivamente ahora hay pocos estadistas, hoy son más quienes prefieren que el Estado se derrumbe por la demagogia. Es que ahora nuestra vida depende de una tutela y ésta, de lo que quiera la gente, porque son más quienes abogan por la “justicia” –tan subjetiva y atípica– que por la institucionalidad. Esto lo está demostrando el caso Petro, porque aunque mi tía Esperancita diga “que lo que hizo Petro no es tan grave como robar, eso fue una bobadita” y algunos le den la razón, yo sí pienso que la ‘bobadita’ de saltarse las normas de contratación es tan condenable como robar.

Lo que pasa es que la mayoría de ustedes –al igual que mi querida tía– piensan que los abogados solo tenemos competencia para los asesinatos, robos y cachos, y lo otro son esas ‘bobaditas’ que nos afectan en gran medida dependiendo de cómo se decidan. Esto, precisamente, es lo que pasa en el caso de las tutelas del caso Petro, que están pasando por encima de la decisión de un ente de control, porque a algunos jueces les pareció que se le violaron unos derechos, sin si quiera evaluar el fondo de la decisión del Procurador, que por más exagerada que haya sido, estaba facultado para tomarla.

No me voy a poner a explicarles, como lo hice con mi tía y su alopécico esposo, por qué esas tutelas no debieron si quiera ser admitidas, pues me excedería en palabras y en aburrimiento, porque no hay nada más tedioso que el derecho, sobretodo para quienes lo estudiamos cinco años, más cuando del otro lado hay alguien diciendo que un fascista quiere dar un “golpe de Estado”: ningún texto jurídico puede competir contra estas arengas, más cuando se dicen en contra de una persona tan poco agradable como el Procurador.

Sin embargo, sí se debe recalcar que no todo lo que dice Petro es cierto, porque ni el Procurador está dando un golpe de Estado, ni esta es una pelea entre él y Ordóñez, aunque esto es lo que más le interesa reiterar, porque tiene la esperanza –igual que mi tía– de que el 2 de marzo él siga como Alcalde, para así llamar a la gente a votar en contra del Procurador. No a favor de Petro. Porque Petro sabe que por el Procurador votarían muy pocos, menos de los que votaron por él: sabe que si el referendo confirma su mandato no habrá justicia que lo saque del Palacio de Lievano. Y si es así como, si la decisión final de los jueces depende de las elecciones, nos lleva el que nos trajo y, como quiso el gran José Obdulio, en Colombia empezará a regir el Estado de Opinión, no habrá justicia que valga.

Esto pone a los uribistas en un dilema político, porque ellos defienden el Estado de Opinión, pero no les gusta Petro; no obstante, quién quita que le ayuden a Petro a reafirmarse en su mandato por medio de las urnas para demostrar que lo que sirve en Colombia es lo que le guste al pueblo, sin importar qué dice la Constitución y la ley.

Así es la política, nadie sabe para quién trabaja y puede que los uribistas (entre ellos el Procurador) terminen votando por Petro para establecer el Estado de Opinión en Colombia y así se abra la puerta para re-relegir a Uribe, lo cual no estaría mal para Petro, pues él seguiría arengando desde el balcón.

@japritri

Read 1668 times
Javier Prieto Tristancho

Abogado de profesión especializándome en temas urbanos. Nacido en Sogamoso (Boyacá) y residente de la Atenas sudamericana. Amante de la política y crítico de la politiquería. Lector de ratos libres y escritor de todos los días. Aspiro ayudar a cambiar la clase política colombiana, de no ser posible espero poder vivir de la literatura o de ser director técnico de fútbol.

Latest from Javier Prieto Tristancho