Jueves, 21 Noviembre 2019

Chucho le chuza la choza a Concha

Written by
Rate this item
(0 votes)

Chucho le chuza la choza a Concha con un chuzo y Concha le dice a Chucho que no le chuce la choza con ese chuzo. Así comienza uno de esos trabalenguas que son patrimonio del humor costumbrista de estas tierras. Es viejísimo. Mi padre me lo enseñó cuando era niño y aún no pegaba lápidas. Me lo traté de aprender desde chico y todavía a veces me queda difícil. Ahora que me pongo a pensar, me doy cuenta que este escueto enunciado es mucho más que un trabalenguas popular. Esto es casi una ley, una máxima.

Me permito hacer un análisis literario de este trabalenguas a mi manera, con el permiso de mis amigos literatos y lingüistas a quienes ofrezco disculpas desde ya. En primer lugar hay algo que resalta en este enunciado: la ch. No hay nada más colombiano que la ch: chorizo, chanfaina, chunchullo, chanchullo; son palabras deliciosas y no justamente porque refieran a comida o costumbres comunes de nosotros como la última; la ch es la chapa de los latinos, se siente bien pronunciarla, varios pueblitos empiezan por ch. Por tanto, la primera conclusión de esto es que la ch es más nuestra que cualquier cosa.

Otra cosa que resalta de este pintoresco enunciado es el verbo principal: chuzar. Cuando queremos saber si la torta de plátano de la abuela está en su punto, a usted le piden que chuce la torta; cuando deseamos que alguien haga algo rápido y le insistimos, se dice que uno lo chuza para apurarlo. Chuzar es algo propio, es un rasgo de identidad de nosotros como colombianos. Hasta en el sentido peyorativo este verbo es nuestro; un delincuente lo chuza a uno si quiere dañar, si quiere extraer a su víctima algo que codicia y ambiciona y no sabemos para qué finalidad.

Pues bien, si chuzar es algo tan nuestro ¿de qué nos quejamos? ¿por qué nos sorprendemos? ¿Qué culpa tiene el pobre Andrés Sepúlveda de chuzar comunicaciones, si el chuzar es una conducta tan común entre todos nosotros? A uno no deberían condenarlo por una cosa tan común. ¡Qué tal esta justicia!

Que juzguen al señor Sepúlveda, y por el ladito a Oscar Iván Zuluaga, por chuzar comunicaciones, es como si a cualquier colombiano lo juzgaran por colarse en una fila de banco, por no ceder una silla en el transporte público a una persona de la tercera edad por dar empleos no por méritos sino por roscas (siempre que pienso en esto me acuerdo de notarías, no sé por qué), por copiarse en un examen de universidad. Todo eso son carajadas. A uno no deben juzgarlo por una bobada de esas. Ese artículo 463 del Código Penal Colombiano es lo más injusto[1]. Sólo falta que sancionen una ley que condene con cárcel a los que no levantan el bizcocho del inodoro cuando van a orinar. Justicia terrible esta.

Así que no nos matemos la cabeza; que Chucho le siga chuzando la choza a Concha, así como Oscar Iván ha chuzado las comunicaciones de la oposición, así como María del Pilar también chuzo cositas desde el Das, así como hubo Monita Retrechera, Saulo Arboleda…

Epitafio:

Yacen aquí los restos de la paciencia pura de los jurados de votación; mártires sagrados que sacrifican un día de chancletas y películas por una jornada de tarjetones y agarrones.

 


[1]“El que indebidamente obtenga, emplee o revele secreto político, económico o militar relacionado con la seguridad del Estado, incurrirá en prisión de tres (3) a doce (12) años.” Artículo 463, Código Penal Colombiano.

Read 21472 times
El Sepulturero

 

La cédula dice que se llama Funesto Mármol Hoyos. Heredó el oficio de su padre y ha vivido en el cementerio toda la vida. Las verdades políticas, deportivas, históricas y educativas son un constante profanar tumbas; él lo entiende bien y sabe que para poder hablar con la verdad, probablemente haya que desenterrarla de alguna fosa. Por eso nunca le pareció extraño el título de la película Ese muerto está muy vivo, porque acá los muertos hablan, votan, cobran pensiones y viven mejor que muchos.

 

www.facebook.com/gustavo.a.luna.1?notif_t=friend_confirmed

Palabras Sociales - www.palabrassociales.org