Jueves, 21 Noviembre 2019

Reflexiones sobre la Paz de “JuanPa”

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Bajo el anhelo de la Paz, en los últimos dos años hemos asumido los retos de los diálogos de la Habana en Cuba, los cuales han sido el bastión del presidente para evitar el fenómeno del "lame duck political" o "funcionario pato cojo" es decir, impedir la acostumbrada cuenta de cobro al final de su periodo. Pues Después de cuatro años mediocres con muchas reformas fallidas y paros gremiales, fue el discurso de la Paz el que le valió la reelección.

Se posesionó un gobierno endeudado. Le debe al pueblo Colombiano una Paz verdadera, fundamentada en el equilibrio y la estabilidad del país, no unos diálogos en Cuba acompañados de terrorismo en Colombia. Nos debe una efectiva reforma a la salud, a la justicia y a la educación, junto con la promesa de asignar un nuevo presupuesto para esta última, convirtiendo el Ministerio de Educación en su cartera con más recursos por encima de la seguridad y la defensa. Le debe a los dirigentes y líderes políticos costeños, y de izquierda, no sólo la presidencia del Senado, sino un par de carteras ministeriales y demás mermelada burocrática para compensar y agradecer todo el show mediático de Clara López con Musa Besaile, Kiko Gómez y lo más ruin de la clase política Colombiana, en aras de la "Paz".

Otro agravante para que La Paz se haya convertido en el sofisma perfecto para lograr la reelección -que ahora quiere prohibir, después de haberse reelegido- es, que creemos con el folclor que nos caracteriza, que la Paz se logra sólo con la firma de los acuerdos y que mientras en Cuba las cosas marchen bien, acá nos podemos educar con propuestas interesantes y llamativas pero poco procedentes, ya que si pretenden reducir el gasto en seguridad y defensa para invertirlo en educación, lo cual sería idóneo y muy loable en un país sin conflicto, se desconocen los retos del posconflicto y cuán costoso es, o qué pasará con la reinserción de los combatientes, la reparación de las víctimas y la restitución de las tierras, sumado a un presupuesto público inflexible que tienen en la Hacienda Pública Colombiana las Fuerzas Militares, situación que cobra sentido si se tiene en cuenta que posiblemente existe una transformación del conflicto, la probable aparición de sectores disidentes que se mantendrían en la insurgencia y la existencia del narcotráfico el cual seguiría vigente y en manos de actores aislados y sin "ideología".
Entonces, cómo pretende el Presidente que los Colombianos refrendemos en la urnas un proceso de Paz tan estropeado como el actual, donde los mayores enemigos de los diálogos son las FARC, y contrario a todo pronóstico, es en tiempos de “Paz” cuando más temor se siente.

En suma, se evidencia un cambio en el eje del discurso, pues ya no recarga todos sus desaciertos en la posibilidad de tener Paz en Colombia sino en la Educación, y una vez que redujo el presupuesto a Colciencias, el paso a seguir fue prometer inversión en educación para el próximo cuatrienio, es decir le quita recursos a la investigación, la innovación y la tecnología, pero su apuesta es por una Colombia más educada. Pero en algo aún es consecuente Santos y es en continuar alejando su accionar de sus discursos y promesas. Dado que llevamos unos diálogos de Paz que van a cumplir dos años, después de proponer "un proceso de Paz de meses, no de años" y a la fecha, la apuesta es por la educación y el ambicioso presupuesto que se piensa asignar a este sector, pese a la reducción que sufrió Colciencias. Será ahora el sofisma de la educación el que le cubra su torpe proceder, ojalá nos cumpla.

T. @jorgescamargo

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Jorge Camargo

Politólogo en formación de la Universidad Javeriana con énfasis en gestión pública. Estudiante de la Maestría en Relaciones Internaciones opción posgrado, universidad Javeriana.

www.facebook.com/camargo.jorge

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