Jueves, 21 Noviembre 2019

Las caras de una misma Medellín

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Grandes brotes de indignación se han producido por el documental de Guillermo Galdós titulada “El burdel más grande del mundo”, rabia, ira, voces de protesta han surgido a causa de ello. La misma administración pública de Medellín ha defendido la ciudad a ultranza y cuestionado la objetividad del documental.

Esta denuncia por los altos niveles de prostitución en la ciudad ha sido como poner los dedos en la llaga de más de un enamorado de la ciudad o dirigente apasionado de un proyecto imaginario de urbe.

Sin embargo, el problema entonces radica en que la problemática expuesta en el documental es verídica, no es incluso necesario salir de noche en la ciudad para encontrar en amplias zonas de la ciudad mujeres dispuestas a vender su cuerpo por una suma de dinero, el por qué lo hacen o la moralidad de este acto no será discutido, pero es fenómeno que ataca a la ciudad, y que para dolor de muchos, no es nuevo, ni débil.

Ahora bien, la alcaldía de Medellín tiene un fuerte y es la publicidad y el marketing, se ha construido el imaginario de una Medellín innovadora, transformándose, verde, de una ciudad distinta a aquella que azotaban las bombas y la violencia en los años oscuros de Pablo Escobar. Es verdad, la ciudad del ahora es muy diferente a esa ciudad al servicio de las mafias, pero tampoco es una utopía, sí hay transformación, el sistema de transporte, los parques biblioteca, colegios, zonas verdes, las próximas UVAS, el parque del rio y el metropolitano, son cientos de obras y cambios que le han dado a Medellín una cara nueva al mundo, sin contar con los innumerables eventos que ha albergado, políticos, culturales, deportivos, que han acercado a la ciudad al mundo, Medellín es más global, pero no sólo eso.

Es decir, para poder transformar la ciudad y solucionar la cantidad exuberante de problemas que tiene significa comprender aquellas falencias, y como uno de los pasos del duelo, aceptarla. Medellín no es sólo lo que se pinta en la publicidad y ese imaginario de ciudad cuasi-utópica que se quiere pintar en el exterior, Medellín es un conflicto entre barras de futbol, una zozobra constante por fronteras invisibles y desplazamientos, un problema de seguridad ciudadana y pobreza estrechamente ligados, un albergue del hambre, una urbe con evidentes, así duela, problemas de prostitución y drogas.

Soy de Medellín, amo mi ciudad, pero para poder ser un actor activo de su transformación tengo que entender las dinámicas de la ciudad y todos los problemas, retos, debilidades y oportunidades, que son muchas, que tiene la ciudad. Todas las Medellines mencionadas son una, una ciudad que intenta cambiar, una ciudad que puede hacerlo, pero para ello, se tiene primero que unificar todos los conceptos de ciudad que hay, aceptarlos, y construir sobre ello.

T. @PJuancamilo

 

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Juan Camilo Parra

Estudiante de Ciencia Política de la Universidad de Antioquia. Apasionado por la política, la educación humanista y el civismo. Crítico, analítico y propositivo. Siempre abierto al debate.

www.facebook.com/pjuancamilo

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