Martes, 12 Noviembre 2019

¿Paz o Premio Nobel?

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Les pregunté a algunas de las personas con las que comparto a diario qué opinión tenían acerca del proceso de paz y las repuestas fueron del estilo, "eso es una farsa" o "no tengo ni idea". Alguno con un poco mas de información, ¿o desinformación? me dijo que todo el proceso iba dirigido a darle poder político a la guerrilla y que Colombia iba camino a terminar como Venezuela. Tampoco conoce con exactitud cuál es la situación del país vecino pero lo que sabe es que va mal.  Me llama la atención que haya entre las personas del común tan poca curiosidad por un tema tan delicado y crucial como lo es el comienzo del fin de un conflicto de más de 50 años. Sin embargo, si hay algo cierto es que las negociaciones para buscar un acuerdo entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc han sido un proceso tan largo como polémico, lleno de toda clase de confusiones y verdades a medias, (por ejemplo, en un programa de radio muy escuchado una periodista dijo que el único guerrillero que faltaba por ir a la Habana era alias "Negro Acacio"; asesinado el 2 de septiembre de 2007) del que se sabe poco y se especula mucho, que suena bonito por que han utilizado el termino paz como bandera pero que si se analiza un poco, se llega a la conclusión de que si se firman los acuerdos será el pequeñísimo primer paso en busca de una paz verdadera e igualitaria en Colombia. Por otro lado, en un proceso que se supone participa todo el gobierno colombiano, resulta bastante raro que el jefe máximo de las Farc Rodrigo Londoño Echeverri quien tiene más de 100 ordenes de captura haya estado ya dos veces en la Habana sin que lo supiera la opinión pública, avalado según el Ministro del  interior Juan Fernando Cristo por la prórroga de la ley 418 que suspende las ordenes de captura en su contra y lo habilita para salir del país. Si todo era legal y trasparente, ¿por qué el procurador Alejandro Ordoñez le exige explicaciones al presidente Santos por este caso?

Por lo que se puede averiguar y sacando conclusiones de un artículo de EL ESPECTADOR, "el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera" se firmó en la capital de Cuba a mediados de 2012. Se acordó también crear una mesa de conversaciones en la capital noruega y establecer La Habana como sede principal de los diálogos; permitir reuniones en otros países; se llegó a un compromiso de ambas partes por garantizar la efectividad del proceso en el menor tiempo posible y se determinó desarrollar los diálogos con Cuba y Noruega como garantes y Venezuela y Chile como acompañantes. El jefe de la delegación del gobierno para la mesa de negociación es Humberto de la Calle, lo acompaña el ex director de la policía General Oscar Naranjo entre otros. Al comienzo de las conversaciones el turno fue para los políticos de las Farc como Andrés París y Rodrigo Granda; luego llegaron los jefes de combate: Iván Márquez, El médico y Pablo Catatumbo.  En los últimos días han entrado en escena enrareciendo aún más el ambiente, reconocidos jefes con amplios prontuarios criminales siendo Henry Castellanos Garzón alias "Romaña" el más llamativo, para comenzar a tratar temas del pos conflicto tales como el acuerdo agrario, la participación política y la solución al uso de drogas ilícitas por parte de la guerrilla. Todo este proceso ha ido avanzando paralelamente a comentarios de apoyo de un sector esperanzado del país que cree que este es la salida y por otro lado resistiendo a los que  oponen férrea resistencia siendo el Centro Democrático del ex presidente Uribe el que más critica las negociaciones.

No sé si el problema es que no aprendí bien ese principio de pensar siempre lo mejor de la gente o es que a raíz de los pésimos manejos que le han dado a todo, los gobiernos y las administraciones públicas he creado una desconfianza respecto de los resultados. Ya he dicho antes que con el apretón de manos y la firma de acuerdos entre las Farc y el gobierno (ya me imagino la cara de ponqué de Santos si llega a suceder, creyendo que está más cerca del anhelado Nobel) sólo se dará inicio a un largo y difícil verdadero proceso hacia la paz donde van a tener que lidiar por ejemplo, con la reintegración a la vida civil de varios miles de guerrilleros que lo único que saben hacer es empuñar un arma, asesinar, poner bombas, sembrar minas y secuestrar gente; dando por hecho que ellos tengan el deseo de hacerlo, aunque el término reintegro a la vida civil no aplica para muchos ya que nacieron casi en las filas guerrilleras. ¿A dónde los van a integrar? ya pasó con los desmovilizados de los grupos paramilitares, ¿por qué tendría que ser diferente ahora?. ¿No salieron a controlar el negocio del narcotráfico en donde sea que este se mueva?  ¿no son jefes y miembros de las bacrim que siembran el terror en nuestras ciudades? Desafortunadamente estamos en una sociedad elitista y excluyente en donde las oportunidades son para algunos nada más. No quiero justificar la delincuencia, pero la violencia muchas veces es producto de la falta de oportunidades y programas que atraigan a nuestros jóvenes y los impulsen a hacer algo bueno con sus vidas. La única opción que tienen muchas personas de algunos sectores de la población es regalarse por sueldos miserables para seguir engordando los bolsillos de unos pocos honorables señores capitalistas que aparte de estar a la cabeza de la pirámide social, son parte de gremios y federaciones haciendo que el sistema esté circulando siempre en torno a su beneficio y a su enriquecimiento. ¿A este sistema los van a traer? ¿Creen que va a ser un país en paz en estas condiciones?. ¿No sería mejor comenzar la paz con las personas que ya se puede, nivelando un poco las cargas, reconociendo mejor la mano de obra, valorando como se debe la clase trabajadora, promoviendo espacios y herramientas para que personas de todos los estratos tengan la misma posibilidad de ir a una universidad por ejemplo?  No me digan que el problema es el dinero, no me digan que no hay recursos porque mientras en un lado de la ciudad hay familias enteras que tienen que sobrevivir con el injusto sueldo mínimo, al otro lado hay personas que se ponen relojes de 300 millones de pesos (lo digo con conocimiento de causa) y si eso se gastan en un accesorio que no es necesario, me imagino cuánto gastarán en cosas que sí lo son. Así que no me hablen de paz con este grado estúpido de desigualdad, no me digan que después de firmar los acuerdos, todos estos problemas sociales que existen se van a desaparecer como por arte de magia y vamos a salir a abrazarnos todos en las calles. La paz es igualdad, es ausencia de discriminación, es inclusión y oportunidades para todos, la paz también traduce condiciones de vida dignas para todo el pueblo. No existe la paz si a manos de los gobiernos siguen cayendo los que no están de acuerdo con el régimen, hablo Gaitán, Galán, y Garzón.

Adicional a eso hay que tener en cuenta también el más de medio millón de efectivos que conforman las fuerzas militares colombianas. ¿Acaso les van a decir como les dijeron a las mecánicos de patio en Bogotá cuando acabaron con el transporte público colectivo implementando el SITP y los excluyeron y los dejaron sin trabajo de la noche a la mañana? El comunicado de la administración de Petro les informó:  "tienen que entender que ya no se requiere su labor". Así sin más, sin un plan de inclusión, sin importar de qué iban a vivir. Porque lo que han demostrado los gobiernos y las administraciones públicas es una facilidad sin límites para hacer convenios y acuerdos con los dueños de capital y al mismo tiempo olvidarse de los sectores que no tienen capacidad económica. Yo, de los guerrilleros y de los militares rasos, estaría muy preocupado por mi futuro.

Le pido por favor que no me malinterprete; quiero tanto como todos que se acabe esta maldita guerra. Sueño con no escuchar más de secuestros, de bombas, de niños reclutados por la guerrilla, de minas, de barbarie; pero también de falsos positivos, de policías y militares corruptos, de políticos que tienen nexos con grupos delincuenciales; que es lo que escuchamos a diario y que ya no nos sorprende. Lo que exijo es que se llame a las cosas por su nombre y que no nos dejemos deslumbrar por promesas sin fundamento. Porque la paz ha sido para este gobierno una estrategia proselitista y un objetivo que quieren hacer creer a la gente que alcanzaran firmando unos papales con acuerdos inalcanzables.

T. @10SUE10

 

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Josué Martínez

Me apasiona el fútbol, me gusta leer y escribir, trato de estar al tanto de los temas de actualidad en el mundo.

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