Jueves, 27 Febrero 2020

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Domingo, 26 Abril 2015 20:25

Ni un colombiano más

 

Por: Tania López

Hace poco escuchamos acerca de la víl masacre perpetrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - FARC -, dejando 11 soldados profesionales muertos y 24 heridos en el municipio de Buenos Aires, en el norte del Departamento del Cauca. El atentado ocurrió a la medianoche del martes 14 de abril cuando los uniformados dormían en el polideportivo. Esta situación ha conmocionado al país y ha suscitado múltiples marchas, protestas y manifestaciones de todo tipo que sólo son el reflejo de la indignación y hastío del pueblo colombiano por causa de las víctimas que sigue cobrando una guerra injusta, una guerra sin sentido.

Uno de los acontecimientos más relevantes producto del dolor de patria fue el abucheo que le dieron al Presidente Santos el pasado domingo 19 de abril en la Carrera de los Héroes 10K, actividad deportiva que busca homenajear soldados y policías caídos durante más de medio siglo de conflicto armado interno.

El repudio y rechazo a la asistencia del primer mandatario en la carrera fue producto de la orden dada por Juan Manuel Santos de cesar los bombardeos a los campamentos de las FARC y que lastimosamente, ello conllevó una situación de indefensión contra nuestros militares que quedaron expuestos a condiciones hostiles y a una desventaja militar en la cual no se pudieron defender, al quedar sin apoyo aéreo en medio de los ataques irregulares. 

Ahora bien, este nefasto suceso solamente nos recordó la escalada de terror que a diario vive Colombia, sólo nos trajo a la mente que en medio de unas dilatadas negociaciones que buscan "la paz" a más de 2,244 kilómetros en La Habana, Cuba, diariamente en todo el territorio nacional se reportan atentados en contra de la población civil, en contra de las infraestructuras económicas, educativas y viales; infracciones al Derecho Internacional Humanitario, se siguen reclutando niños para la guerra, se usa a la mujer como arma de guerra y aun no entregan los mapas de los campos minados. El desplazamiento forzoso es una constante que crea cinturones de pobreza en las periferias de las grandes capitales y ello trae consigo una mayor desigualdad, inseguridad, desempleo, falta de oportunidades; en suma nuevas espirales y ciclos de violencia.

El panorama desolador solo vislumbra algunas luces de esperanza cuando vemos manifestaciones de jóvenes y sociedad civil que promueven unidad en escenarios físicos y virtuales como el llamado #NiUnSoldadoMas, iniciativa ciudadana que pretende levantar su voz en medio de la gran desinformación y desconocimiento acerca de lo que en verdad se está negociando en Cuba, o lo que dejan conocer. El mensaje que este plantón dio a conocer es un llamado a la comunidad internacional de la realidad que sufre el país, el mensaje que no solamente los soldados están siendo víctimas de esta ola de terrorismo, también civiles como jóvenes, niños, familias completas lo padecen. El acto simbólico de dejar rosas en el monumento a los héroes donde se encuentra la imagen del Libertador Simón Bolívar es un llamado SOS de buscar unión y solidaridad latinoamericana, de denunciar las injusticias y flagelos que vivimos como nación, de decir #NiUnColombianoMas. 

Twitter. @TaniaLopezLizca

 

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Martes, 16 Septiembre 2014 05:51

Septiembre 11 2001 / 2014

A 13 años del siniestro, cuando los calendarios muestran los símbolos del horror (11-S), no se puede evitar que nuestras conversaciones se centren en los ataques terroristas que acabaron con las torres del World Trade Center y con ellas 3.000 norteamericanos que comenzaban su jornada laboral en una mañana soleada y tranquila en Manhattan. Las imágenes y los audios de la tragedia están grabadas en nuestra memoria; aún las reproducciones en la radio de la transmisión en vivo nos ponen "los pelos de punta"; no hace falta añadir más detalles.

En aquel momento el presidente de los Estados Unidos George W Bush en su discurso después del ataque lanzaba un mensaje claro: no había lugar en el mundo en donde los miembros de Al Qaeda, grupo terrorista islámico responsable del acto, pudieran esconderse y advirtió: “cualquier país que no colabore con los Estados Unidos, está a favor del terrorismo”. Con la Caída de Bin Laden en Abbottabad, Pakistan por parte de unidades de elite norteamericanas en 2011, muchos pensaron que el extremismo de los grupos terroristas del islam comenzaba a ceder.   Lejos de debilitarse el poder de los grupos terroristas en oriente medio, hoy aparece una nueva organización que hasta hace pocos meses fuera una rama desprendida de Al Qaeda, capaz de sembrar de nuevo la preocupación y el terror no sólo para los que no comparten sus costumbres radicales en esas tierras, sino también para Occidente, principalmente para el gobierno estadounidense

Abu Backr al Baghdadi, el líder del "Estado Islámico" ha proclamado en Julio de este año un “Califato” en Irak, luego de dominar gran parte del territorio Iraquí incluyendo la segunda ciudad en importancia. El estado islámico cuenta entre treinta y cincuenta mil milicianos, doce mil de ellos extranjeros y apropiadamente dos mil quinientos provenientes de países occidentales; el control de aproximadamente noventa mil kilómetros de territorio entre Irak y Siria, incluyendo campos de petróleo, una de las principales fuentes de financiación; carreteras, límites fronterizos, cerca de 8 millones de personas bajo su régimen y un arsenal que lo convierte en el grupo terrorista más poderoso del mundo.

En el discurso que dio Barack Obama un día antes de cumplirse el aniversario número 13 del 11-S, en respuesta a la amenaza que representa el surgimiento del terrorismo en oriente próximo, confirmó lo que todo el mundo esperaba: Estados Unidos empieza, en coalición en principio con 10 países más, una ofensiva en contra del Estado Islámico en Irak y Siria. Enfatizando que no caerá en el error de llevar tropas a las calles de Irak, sino que atacara sitios estratégicos con bombardeos desde el aire. Esta nueva tención internacional, un poco dormida durante algunos años, se antoja familiar por sus antecedentes y lleva irremediablemente a unirse a la preocupación que el Papa Francisco manifestó en los últimos días: ¿estamos al comienzo de una tercera guerra mundial?

T. @10SUE10

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