Domingo, 17 Noviembre 2019
Lunes, 28 Mayo 2018 09:24

Entrevista Ángela María Robledo

Hoy #Entrevista en Palabras Mass con la candidata Vicepresidencial de Gustavo Petro , Angela María Robledo | Dirige Beto Diaz

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Martes, 04 Febrero 2014 08:50

Como quiso José Obdulio

Cómo hemos cambiado. Definitivamente ahora hay pocos estadistas, hoy son más quienes prefieren que el Estado se derrumbe por la demagogia. Es que ahora nuestra vida depende de una tutela y ésta, de lo que quiera la gente, porque son más quienes abogan por la “justicia” –tan subjetiva y atípica– que por la institucionalidad. Esto lo está demostrando el caso Petro, porque aunque mi tía Esperancita diga “que lo que hizo Petro no es tan grave como robar, eso fue una bobadita” y algunos le den la razón, yo sí pienso que la ‘bobadita’ de saltarse las normas de contratación es tan condenable como robar.

Lo que pasa es que la mayoría de ustedes –al igual que mi querida tía– piensan que los abogados solo tenemos competencia para los asesinatos, robos y cachos, y lo otro son esas ‘bobaditas’ que nos afectan en gran medida dependiendo de cómo se decidan. Esto, precisamente, es lo que pasa en el caso de las tutelas del caso Petro, que están pasando por encima de la decisión de un ente de control, porque a algunos jueces les pareció que se le violaron unos derechos, sin si quiera evaluar el fondo de la decisión del Procurador, que por más exagerada que haya sido, estaba facultado para tomarla.

No me voy a poner a explicarles, como lo hice con mi tía y su alopécico esposo, por qué esas tutelas no debieron si quiera ser admitidas, pues me excedería en palabras y en aburrimiento, porque no hay nada más tedioso que el derecho, sobretodo para quienes lo estudiamos cinco años, más cuando del otro lado hay alguien diciendo que un fascista quiere dar un “golpe de Estado”: ningún texto jurídico puede competir contra estas arengas, más cuando se dicen en contra de una persona tan poco agradable como el Procurador.

Sin embargo, sí se debe recalcar que no todo lo que dice Petro es cierto, porque ni el Procurador está dando un golpe de Estado, ni esta es una pelea entre él y Ordóñez, aunque esto es lo que más le interesa reiterar, porque tiene la esperanza –igual que mi tía– de que el 2 de marzo él siga como Alcalde, para así llamar a la gente a votar en contra del Procurador. No a favor de Petro. Porque Petro sabe que por el Procurador votarían muy pocos, menos de los que votaron por él: sabe que si el referendo confirma su mandato no habrá justicia que lo saque del Palacio de Lievano. Y si es así como, si la decisión final de los jueces depende de las elecciones, nos lleva el que nos trajo y, como quiso el gran José Obdulio, en Colombia empezará a regir el Estado de Opinión, no habrá justicia que valga.

Esto pone a los uribistas en un dilema político, porque ellos defienden el Estado de Opinión, pero no les gusta Petro; no obstante, quién quita que le ayuden a Petro a reafirmarse en su mandato por medio de las urnas para demostrar que lo que sirve en Colombia es lo que le guste al pueblo, sin importar qué dice la Constitución y la ley.

Así es la política, nadie sabe para quién trabaja y puede que los uribistas (entre ellos el Procurador) terminen votando por Petro para establecer el Estado de Opinión en Colombia y así se abra la puerta para re-relegir a Uribe, lo cual no estaría mal para Petro, pues él seguiría arengando desde el balcón.

@japritri

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Miércoles, 11 Septiembre 2013 23:39

¡Petro Presidente!

Petro parece tener todo lo que se necesita para ser presidente de Colombia. No sé si algún día lo sea, pero todos los días se ven posibles votantes a su causa en las redes sociales y en las calles.

No creo que sea un secreto que Petro quiera ser presidente: ya fue una vez candidato y, después, creó un movimiento político que tiene su cara en el logo, narcisismo propio de alguien que se cree capaz ser presidente (narcisismo que es digno de personajes como Peñaloza y él, aunque no se sabe, de pronto Uribe también lo haga). Pero no digo que Petro lo tenga todo para ser presidente solo porque lo desee o porque le parezca linda su cara, lo digo porque durante su tiempo como alcalde ha mostrado que es suficientemente autoritario como para gobernarnos a los colombianos. Así como –parece– nos gusta, porque acá no nos importa si se cumple o no la ley, lo que nos importa es que el presidente, el gobernador o el alcalde sea un verraco, que sea capaz de pasar por encima de todos y que se le pare a cualquiera. Ese sí es el presidente ideal. Ese es el presidente que muchos reclaman por Facebook, Twitter y páginas web.

Parece que Petro, en su sabiduría, ha sabido interpretar el deseo de los colombianos y está gobernando Bogotá como lo hizo en su momento el ex presidente más popular de Colombia: primando sus intereses sobre las instituciones.

Para la muestra un botón, dirían por ahí: la expedición de la modificación al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) por decreto. Para no ponernos aburridos, solo diré que la ley 388 de 1997 (artículos 26 al 28) y la sentencia C-051 de 2001 son claras y no hay que hacerles ninguna interpretación leguleya, como lo hizo Petro, por lo que es claro que se dio un desconocimiento de las decisiones del Concejo Distrital y, como tal, de su institucionalidad. Pero él sí pudo expedirlo, porque es lo que Bogotá necesita y ¿quiénes son la ley y la Corte Constitucional para detener a Petro?

No es necesario hablar del contenido de la modificación del POT para saber que su expedición es ilegal. Las autoridades lo han detectado –no es muy difícil hacerlo– y desde el día de la expedición del decreto se han pronunciado. El Ministerio de Vivienda y la Veeduría Distrital anunciaron que iban a demandar la expedición del decreto, sin embargo eso a Petro no le importa, porque como lo dijo alguna de sus concejalas ‘progresistas’, mientras la justicia lo declara ilegal el POT estará vigente unos seis meses: una dura esa mujer, pronto podrá ser alcaldesa.

Este no es el único caso en el que Petro se ha saltado los mecanismos institucionales y legales: cuando contrató el sistema de recolección de basuras, él mismo explicó que no había contratado de la forma autorizada por la ley porque no le alcanzaba el tiempo y porque tuvo algunos problemas con la licitación del modelo. No obstante no importa, las formalidades no nos importan en el modo cómo nos gusta que nos gobiernen: los problemas y la falta de tiempo se solucionan saltándose las normas, me acuerdo del ex presidente aquel.

Pero esto no es todo, hace pocos días se radicó un proyecto de ley en el que más de diez representantes a la Cámara por Bogotá firmaron para que se elimine y liquide la Veeduría Distrital, proyecto que incluye en su exposición de motivos, según supe –porque no conozco de primera mano el documento–, algo como que una entidad no puede ser dirigida por alguien que se casó encima de un elefante, entre otras razones de conveniencia distrital. No quiero decir con esto que detrás de este proyecto esté Petro, pero si es obra del alcalde, éste demuestra su tesón y su irreverencia, por lo tanto le dará votos a la presidencia, porque es la segunda vez que se presenta en su administración este proyecto de ley en contra de una entidad dedicada a vigilar los intereses de la población, pero quién va a saber más de nuestros intereses si no el alcalde o el presidente: qué falta de sentido común, es que ni la personería, la contraloría o la fiscalía deberían existir.

Y es que así nos gustan a los colombianos los gobernantes, unos tipos con carácter, que sean capaces de pararse a pelear donde sea (hasta en una cumbre internacional), que pasen por encima de las instituciones sin el mínimo respeto por ellas, mejor dicho, que sean unos verracos: que tengan las –tres– huevas para mandar a quien sea.

Por eso, señor Petro, retome el rumbo de esta patria, porque usted es lo suficientemente autoritario para mandarnos, por encima de las leyes y la constitución, porque acá se valen todas las formas de lucha; por eso, bogotanos y bogotanas, colombianas y colombianos, los invito a acompañar a Petro en su búsqueda por la presidencia, porque es el único que puede tomarse este país en serio, es el único que haría hasta lo imposible para permitir la (re) reelección de Uribe.

Vamos con Petro, vamos por esas, huevas.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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