Viernes, 21 Febrero 2020

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Lunes, 24 Junio 2013 21:29

Incertidumbre - II Parte

A mediados de año, mi mamá se enteró de lo que había o estaba sucediendo con otra mujer. Recuerdo que fue una noche antes de un viaje que teníamos planeado para el San Pedro en Neiva. Ese día, por más de que lo quiera olvidar, nunca lo haré. Yo estaba encerrada en mi cuarto sola, sintiéndome como la basura más grande del mundo por no haberle contado la situación a mi mamá y con ganas de salir corriendo ya que mis papás se estaban diciendo cosas demasiado feas. Creo que nunca se habían tratado de esa manera, por eso decidí salir de mi casa y por casualidad me encontré con mi prima Karen, ella en ese momento fue como un ángel que me mandó Dios. Sus palabras no sé por qué calmaban y aliviaban el dolor que mi alma sentía.

Mientras tanto, mis padres, por estar peleando, no se dieron cuenta de que me había ido sino hasta después de un rato, así que comenzaron a llamarme al celular porque estaban preocupados; no les contesté. No quería saber nada. Ya había llorado y sufrido mucho desde que me había enterado de la situación. Luego de un rato me quedé dormida y tiempo después mi prima me despertó y me dijo:

-Nata, levántese que llegaron sus papás-

Ya estaba un poco más calmada así que accedí a hablar. Mil y una explicaciones hubo, mil y una disculpas también por parte de mi papá y mil y un regaños por parte de mi mamá. A ella no tenía nada que reprocharle, todo lo que me decía era verdad, pero ¿a él? En verdad tenia tantas cosas por decirle y tantos reproches por hacerle, pero decidí quedarme callada y solo escuchar y recordar todos esos momentos en los que mi hermano me decía que mi papá era de lo peor y también días antes a mi madre llorando y diciendo que mi padre le estaba siendo infiel sin saber que lo que decía era verdad.

Tuvimos una larga conversación. Mi padre nos pidió perdón y, para concluir esta charla, nos dimos un abrazo. Luego nos trasladamos hasta nuestra casa.

Nunca nadie de mi familia me comprendió, nunca nadie se puso en mi lugar y pensó el porqué de mis actos. Tuve épocas de depresión muy fuertes y tiempos en los que solo quería llorar. En los momentos posteriores a este evento no quise ayuda de nadie porque nadie me ayudó ni me escuchó mientras me encontraba en ese hoyo sin salida. Fue así como decidí salir sola y fue mejor porque me volví una persona más madura, pero se me endureció un poco el corazón. Lo más importante fue que el único refugio que tuve consistió en Dios y en ese momento verdaderamente entendí que Él siempre iba a estar para mí, que nunca me iba a dejar sola. Creo que fue la enseñanza más grande que este episodio me dejó.

La historia no tiene un final triste. Por el amor que se tenían (o mejor, se tienen) y por la unión que había hecho Dios, mis papas decidieron seguir juntos y ahora es una familia consolidada. Con la ayuda de Dios, así será hasta que Él decida que es tiempo de llevárselos de este mundo…

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Lunes, 17 Junio 2013 23:06

Incertidumbre - I parte

Era un día como cualquier otro de principios del año 2005. Lo único anormal fue que ese día salí a hacer unas vueltas con mi hermano Jahir. Recuerdo que eran muchas y por eso mi papá nos había prestado el carro. La noche empezaba a caer y durante el día había notado un poco extraño a mi hermano, así que le pregunte:

-¿Qué tiene? Todo el día ha estado muy raro.

- No, Nata, nada- dijo en un tono extraño.

Hubo un silencio inmenso porque yo sabía que él no estaba normal y que algo malo pasaba ya que no me quería contar. Luego de unos minutos, Jahir me dijo:

-Nata, yo le voy a contar algo, pero prométame que lo va a tomar con calma y sobre todo que no le va a contar a nadie, especialmente a mi mamá.

-Jahir, ¿qué pasó? No me asuste.

Él se quedó callado por un momento que verdaderamente, para mí, fue eterno porque no entendía qué era lo que estaba pasando. Íbamos camino a casa, él estaba manejando y yo me encontraba en la silla junto al conductor. De repente frenó el carro, me miró y me dijo:

-Nata, para mí es muy difícil contarle esto porque yo sé quién es su papá para usted, pero creo que es lo más conveniente. Hace unos días yo tuve el computador de Marce (mi papá) y vi una carta que él escribía para una mujer que no era mi mamá-.

Fueron muchos los sentimientos encontrados, verdaderamente sentí que mi mundo en ese momento se derrumbó porque esa persona que para mí era perfecta, de hecho era mi ídolo, se convirtió en un monstro. En ese instante quede asombrada, sinceramente no lo podía creer. No me dieron ganas de llorar, solo me quede quieta, con la mirada perdida y con mil pensamientos en la cabeza.

Aún después de unos años no sé cuanto tiempo pasó en ese instante ni tampoco qué eran todas esas cosas que me decía mi hermano, pero de un momento a otro solo sentí ganas de ver esa carta, así que le dije a mi hermano que me la mostrara. Tuvimos que ir a la casa de Marcela (mi cuñada) porque era ella quien tenía esa hoja. Cuando bajó a entregarnos el papel, me saludó y yo no le respondí. Admito que fui un poco grosera, pero verdaderamente no tenía ganas de hablar, solo quería leer.

Me bajé del carro, me senté en un andén frente a su conjunto y con lágrimas en los ojos comencé mi lectura. Cada frase que leía me lastimaba más y más el corazón, no podía creer que ese papá bueno y perfecto que me había regalado Dios escribiera esas palabras para una mujer que no era su esposa.

Cuando terminé, me encontraba muy mal, lloraba inconsolablemente y mi hermano se acercó a tranquilizarme. Cabe resaltar que para mi hermano esta situación no fue tan dura como para mí porque él es hijo de mi mamá, pero no de mi papá.

Luego de unos minutos, Jahir me dijo que fuéramos a la casa, pero en verdad yo no quería porque no sabía cómo iba a mirar a mi madre a los ojos. Aún más difícil sería actuar de manera normal frente a mi papá. ¿Cómo ser la misma de siempre con él si me había enterado que tenía otra mujer? Esa era la pregunta que rondaba siempre en mi cabeza. Pero había algo que tenía totalmente claro y era  que iba a ser muy difícil guardar ese secreto, el cual por unos cuantos meses no me dejarían la conciencia tranquila.

El tiempo pasó y mi mamá aún no sabía nada, yo muchas veces intenté hablar con mi papá, pero como era de esperarse él siempre me negó todo.

Las peleas no se hicieron esperar y mi madre ya estaba sospechando. ¿Por qué? Difícil saberlo, pero supongo que por ese sexto sentido que tenemos las mujeres.

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