Viernes, 28 Febrero 2020

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Un nuevo encuentro con jóvenes representantes de los candidatos a la presidencia se dio en Palabras Mass, en el que se pudo poner en relieve los temas que competen a la juventud colombiana y como lo abordaría cada candidato, estuvieron presentes, Hernán Cadavid,  Javier Prieto, Jorge Camargo, Lorena Castañeda y William Monsalve. 

 

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Martes, 12 Noviembre 2013 10:42

Del reinado y otras banalidades

-¿Qué haces?

-Viendo el reinado.

-No sabía que te gustaba eso.

-No, la verdad estoy esperando a ver qué dicen las reinas mientras leo el periódico.

-Ah bueno, como aburrido tu plan, ¿no?

-No, normal. Hay que enterarse de lo que pasa. Lo del reinado sí es porque las mujeres estas siempre salen con algo chistoso y me lo pierdo.

-¿Y qué han dicho?

-Nada, no las he escuchado hablar; solo hablan Andrea Serna y Carlos Calero. Me imagino que en un rato les preguntarán qué harían para cambiar al país y cosas así. Ojalá respondan algo chistoso.

-Si ves cómo son en este país, a los tipos les ponen a una vieja churrísima a presentar y a nosotras nos ponen a ese tipo tan feo.

-Sí, una desgracia este país, sobre todo por esa falta de buen gusto para escoger a los presentadores del reinado.

-Jaja, no te burles de mí. Cuando vayan a hablar me avisas para escuchar qué dicen. ¿Qué tal están las niñas?

-Me encanta la de San Andrés, una morena muy linda. Últimamente me están gustando las morenas, bueno últimamente no, hace ya unos años. La de Atlántico tiene cola para regalar, las demás están bien, normales.

-Sí ya te había escuchado ese cuento de las negras, pues ojalá se te dé algo con alguna.

-Dios te oiga niña, pero no digas “negras”, suena fuerte.

-Ok.

***

-Bueno y en qué va el reinado, ¿nada que hablan?

-No, ahora va a cantar Alejandro Sanz. Esto es interminable.

-Jaja, lo voy a poner. Me encanta Sanz. Lo peor es que un montón de gente trasnochará viendo eso.

-Yo creo, esto debe tener más rating que las noticias.

-Toda la vida, yo también preferiría el reinado a las noticias.

-Sí, me imagino.

***

-Me encanta Corazón partido. Se fajaron con Alejandro Sanz en el reinado.

-¿Te parece? Es bueno, pero debieron contratar alguien de acá, pues digo no, es el reinado de Colombia, además si van a traer alguien de afuera podrían innovar y traer alguna banda que no haya venido a tocar acá, algo como The Strokes.

-Jaja, tan bobo, a las personas que ven el reinado no les gusta esa música.

-Yo lo estoy viendo y a mí me gusta.

-Bueno sí, pero tú solo lo ves para burlarte de las mujeres.

-No, para burlarme de las que digan bobadas, no de todas las mujeres.

-Bueno sí, qué pena con el niño… tan bravo.

-Disculpada.

-Bobo.

***

-Parece que ya van a hablar, dijeron que las preguntas las envió el público. Me imagino que tú enviaste alguna.

-No, no sabía que se podía. Ahora sí es peor, quién sabe qué preguntará esta gente.

-Sí, ahora podremos reírnos de las preguntas también.

-Aja.

***

-No, pero de dónde sacan a estas mujeres, nos hacen quedar mal.

-Pues yo no generalizaría. Todo está dado para que gane San Andrés, esas respuestas están muy chimbas.

-Sí. Tú y tus gustos.

-¿Qué tienen?

-Jaja, ¡mucha bruta!

-Qué locura esta vieja. Por qué será que no piensan antes de hablar; uno no pide que den una respuesta brillante, pero sí algo coherente. Ya perdió todo el encanto la morenita.

-Jaja, y ahora qué harás…

-Estoy leyendo la encuesta que salió hoy.

-¿Ya con encuestas? Todavía falta un montón para elecciones y ya en esas, ¡qué pereza!

-Sí ya en esas, lo que pasa es que la política es de todos los días, el país es de todos los días.

-Sí que te gusta eso. ¿Quién gana según la encuesta?

-El voto en blanco tiene más de 30 %, después Santos y tercero Zuluaga.

-Ah, y ¿quién es ese Zuluaga?

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Presidente Santos no vaya a suspender los diálogos de paz. El levantamiento de la negociación solo aplazaría el resultado –satisfactorio o no– de ésta, porque con elecciones o sin ellas el resultado de las negociaciones va a ser similar, si no es el mismo: el Gobierno tiene inamovibles y el grupo terrorista está tratando de sacar lo que más se pueda de la mesa claro; y sí, hay que ceder para lograr la anhelada paz.

Ahora bien, ¿de dónde sale la propuesta de suspensión? En realidad la petición viene solo de las toldas ‘uribistas’, porque el Polo Democrático se pronunció a favor de la continuación de los diálogos y, por supuesto, los demás partidos de la coalición también. ¿Y la gente qué quiere? Los colombianos queremos la paz, una paz con el menor número de muertos, para lo que es necesario el proceso. Adicionalmente, está demostrado que los conflictos internos (en el mundo) no terminan por la vía de las armas, sino que es necesario un proceso que permita la transición, procesos que, en algunos casos, han durado hasta de diez años. Por lo que el año que lleva este proceso no es mucho con respecto a los más de cincuenta años del conflicto y al número de años que duran los procesos de negociación.

Los colombianos debemos dejar tanta ligereza y falta de memoria, hay personas que nos intentarán convencer de la falta de legitimidad del gobierno para buscar la paz; que sin cese de fuego no se puede negociar; que va a haber impunidad. A esas personas hay que responderles que a ningún gobierno (de Santos, de Jorge Barón o hasta de Pachito) le puede llegar a faltar legitimidad para negociar la paz, porque buscarla debe ser la máxima de cualquier gobernante colombiano: este país ya no quiere más sangre.

Por otro lado, quienes exigen cese al fuego están desconociendo que casi ningún proceso de paz ha iniciado de esta forma: IRA no dejó las armas para sentarse en la mesa, solo después de un tiempo lo hicieron. Adicionalmente, nadie puede negar que muchos frentes del grupo terrorista ya no dependen del mando central y que por lo tanto esas personas que no están representadas en la mesa no son guerrilleros,  sino vándalos, narcotraficantes y zares de la minería ilegal. El proceso se está haciendo con quienes son dueños de la marca FARC, para después tratar a los que queden como lo que son: terroristas.

Por último, no va a haber impunidad. Lo aseguro no solo porque el gobierno lo diga, es cuestión de nociones básicas de derecho penal, justicia transicional y derecho internacional. Si se aplicara el derecho penal, a ninguno de estos personajes se les podría excluir de la imputación, acusación y juzgamiento de sus delitos, sus rebajas de penas también serían las que contempla el código penal. Si se aplica la justicia transicional –como va a ocurrir–, se rebajarán las penas de estos guerrilleros de tal manera que sea atractivo y viable entregar las armas e ir a una cárcel con el compromiso de que no perderán sus derechos políticos, siempre y cuando no hayan cometido delitos de lesa humanidad, como ya lo advirtió el Fiscal General. Todo esto lleva a que si no se aplica el Código Penal o una verdadera justicia transicional, es decir, si no se administra justicia, la Corte Penal Internacional tendría que intervenir en el país para velar que se cumpla con la normativa penal y ningún gobierno permitirá que se diga que bajo su tiempo en el poder no funcionó la Rama Judicial.

Nos van a tratar de refutar cualquier argumento, porque todo lo del actual gobierno es malo y la paz solo es buena cuando ellos la tratan de conseguir, o ¡ya nos olvidamos de Ralito y los ‘Paras’ (ahora bacrim), o los múltiples intentos de diálogos con las FARC (alocución presidencial autorizando el despeje de Pradera y Florida) y con el ELN del ex presidente Uribe? ¿Ya nos olvidamos de Rodrigo Granda y alias ‘Karina’? También nos olvidamos que eso que dicen que la guerrilla estaba vencida tampoco es cierto, porque desde finales de 2008 (gobierno Uribe, para los que ya olvidaron) las cifras de atentados empezaron a aumentarse de nuevo y por lo tanto estos terroristas nunca estuvieron derrotados como dicen.

Presidente Santos, no vaya a suspender los diálogos y menos cuando quienes así lo desean prefieren el poder que la paz. No lo haga porque estos tipos solo quieren aprovecharse de la mala memoria de algunos ciudadanos en beneficio de sus intereses personales.

Presidente, no se le ocurra levantarse de la mesa, porque los colombianos no estamos dispuestos a aplazar la paz.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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Lunes, 21 Octubre 2013 17:45

La insoportable terquedad del ser

Después de una conversación que solo terminó porque arribé a mi casa, mi corazón latía tan rápido que estuvo a punto de parar. Mi mango –como diría mi papá– casi se detiene porque, sumado al repentino aumento de peso que me ha hecho ver frente al espejo como una papa (salada), estuve envuelto de una conversación de nunca acabar con una contraparte que al quedarse sin argumentos, repetía una y otra vez, como lora, tres frases que habían perdido sentido en la conversación.

Sentí que mi final estaba cerca, que el corazón me exigía que abandonara las malas prácticas alimenticias y las conversaciones que no llevan a ningún lado; sentí que el corazón me daba un ultimátum y tomé la decisión de pedirle una oportunidad más a mi existencia: ahora en adelante bajaré de peso y resistiré la insoportable terquedad del ser.

Este mal, del que todos somos dolientes y dolidos a la vez, que profesamos y nos profesan: el culto a la razón propia, al narcisismo, a la palabra sin mente, al instinto de supervivencia verbal es la terquedad. El mal que hace de la sociedad un mundo sin rumbo, sin velocidad y dirección, el mal que atrasa el progreso y acelera los corazones.

La resistiré, como lo he dicho, porque la tolerancia es la única forma de combatirla, ya que cuando alguien persiste en una idea quedándose sin argumentos lo que está demostrando es que le hace falta el apoyo tolerante de la contraparte acompañado, tal vez, de un abrazo y de un par de palabras de ánimo, por medio de las cuales se le haga saber que, a pesar de que ha perdido la batalla verbal, esto no es el fin del mundo y no va a dejar de ser la persona que es por aceptar que está mal.

La terquedad es, en parte, producto del orgullo, el cual deberíamos dejar a un lado la mayoría del tiempo, porque es imposible que siempre tengamos la razón, es más, a menos que seamos especialistas en algún tema es muy probable que la ignorancia nos haga perder más de una batalla. Por esto es que aceptando que otros pueden tener argumentos más fuertes y convincentes podemos llegar a mejores acuerdos, más productivos y enriquecedores para la vida en sociedad, porque si las discusiones se convierten en luchas de egos el resultado de éstas no llevarán a ningún lado y el resultado serán cientos de palabras al viento y la irremediable pérdida del recurso menos renovable de todos: el tiempo.

Mi compromiso, entonces, no es solo con dejar los carbohidratos y empezar a ser más tolerante para evitar una falla cardiaca; mi compromiso es, también, dejar de ser causante de discusiones banales que terminen en la nada, dejar de ser orgulloso y aceptar argumentos que superen los míos: mi compromiso es para que quien me venza me dé un abrazo y un par de palabras de ánimo, para que me haga caer en cuenta que mi orgullo no está permitiendo avanzar a la sociedad.

Espero que me acompañen en este compromiso y, además, estimulen mi dieta.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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Miércoles, 09 Octubre 2013 21:35

La lealtad según Uribe

No sé si es ingenuidad o estupidez o, simplemente, desocupe o es que estoy sumergido en una crisis profesional y personal, pero –para bien o para mal– cada vez más me involucro en los “ires y venires” de la política, lo que en este país (y muchísimos otros) es una ocupación muy difícil de ejercer con transparencia, rectitud y lealtad. Tanto es así que hasta quienes se declaran abiertamente leales a otros van por ahí trampeándose y haciéndose zancadilla todo el tiempo.

Miren a Pachito Santos: la semana pasada se las dio de vivo y se le adelantó a sus copartidarios inscribiendo un movimiento propio para recolectar las firmas necesarias para ser candidato presidencial, sin tener en cuenta a los otros dos precandidatos. De pronto lo hizo porque mentalmente es un niño chiquito que va por ahí diciendo y haciendo todo lo que se le ocurre, como si don Hernando nunca hubiera tenido tiempo de educarlo. De pronto, por esto mismo, quiso mostrarnos que él es un practicante de esa –maldita y mal llamada– malicia indígena que hace de algunos colombianos seres detestables que se aprovechan de las debilidades de los demás para sacar ventaja, porque acá el vivo vive del bobo y, en este caso, el bobo se creyó más vivo que todos.

Sin embargo, a Pachito le salió mal la jugada: su jefe lo obligó a  abandonar su intento electoral, porque, aunque a Uribe le conviene que Pacho sea su candidato, no puede dejar a un lado a sus otros dos huevitos y quedarse con solo un gran huevo: es decir, con un huevón. Para él es mejor que los tres se vayan a una consulta y alcancen en marzo más de un millón de votos, siempre y cuando gane Pacho, quien sería el títere perfecto para ejercer su, eventual, cargo de senador/presidente.

Yo no sé si los otros dos huevitos sean tan ingenuos como yo, porque creo que piensan que Uribe los apoya tanto a ellos como a Pachito, pero creería que es evidente que la lealtad del ex presidente/candidato es solo para con Pacho, a quien quiere ver posesionándose el 7 de agosto frente al pueblo y a él mismo.

Es acá donde me pregunto, si ellos Pacho y Uribe, que dicen ser los más leales, tratan a sus amigos de esta forma ¿cómo nos tratarán a nosotros cuando vayan a cumplir sus promesas de campaña? Las posibles respuestas no son muy alentadoras.

Es válido preguntarse, también, si elegimos a Pachito ¿qué pasará cuando a Uribe no le guste una decisión de Pacho? Le ordenará cambiar de opinión y, por lo tanto, buscar que pierda vigencia un decreto nacional, por ejemplo. Nada de raro tendría, pues el mismo Pacho dijo, con respecto a la inscripción de su movimiento, que si Uribe no estaba de acuerdo con ésta, él retiraba la inscripción ya que era un simple acto administrativo firmado por el Registrador Nacional, como si las entidades en Colombia no estuvieran lo suficientemente congestionadas para que este tipejo venga a echarse para atrás porque su ex jefe se lo ordenó. 

Esta es la lealtad que dicen profesar Pacho y Uribe con sus amigos y con las instituciones, esta es la lealtad de los políticos que se la pasan gritando en contra de otros por ‘desleales’. Esta es la lealtad de muchos políticos como éstos, del mundo donde me estoy metiendo, del que muchos conocidos me intentan alejar (por mi bien, dicen); pero este es el mundo en el que quiero incursionar para cambiar conceptos como el de lealtad que acabo de señalar, por eso –con algo de ingenuidad– escribo semanalmente estos artículos, para que estos cambios los intenten conseguir los que me leen, por medio de la crítica y el voto informado, advirtiendo (de una vez) que estos cambios no se harán realidad en las próximas elecciones, pues el nueve de marzo solo será el comienzo de éstos, pues con nuestro voto podremos empezar a elegir gente buena, gente nueva.

Espero no desfallecer en la búsqueda de este objetivo, sé que hay muchos como yo buscando el bien del país y ojalá nunca lo abandonen; espero no cansarme y perder esta lucha, aunque si pasa podré ir a donde mi abuela que me va a decir con sabiduría: “eso no se le dio porque no le convenía”.

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Jueves, 29 Agosto 2013 22:09

Carta de un boyacense irritado

 

Queridos boyacenses y colombianos:

 

 

Soy boyacense, adoro la tierra en la que nací y crecí, siento que en pocas regiones del país –y del mundo– las personas son fundamentadas con tantos valores como en la mayoría de ciudades de mi departamento, por eso estoy convencido de que nos merecemos lo mejor, por eso estoy irritado con la situación que vive Boyacá, no de ahora, desde que soy consciente de la forma en que se maltrata al boyacense, dentro y fuera del departamento.

 

Como muchos de mis coterráneos, he tenido la oportunidad de vivir en otros departamentos, lugares donde gran parte de las personas nos reciben con agrado, mientras otros intentan molestarnos con adjetivos que –piensan– son despectivos. ¿Alguno de ustedes recuerda haberle dicho a algún conocido “boyaco”, “campesino”, “papero”, etc? Yo sé que los boyacenses que están leyendo han escuchado algo así alguna vez en su vida. Yo lo he hecho y nunca me ha incomodado, pues no veo nada de malo en ninguno de los anteriores adjetivos, pero que a mí no me ofenda no significa que esté bien.

 

Lo que sí me molesta es que muchos traten de discriminar y calificarnos de alguna u otra forma solo porque para el país tenemos el estereotipo de inocentes, agrícolas (que hasta hace una semana muchos la escribían de forma despectiva), gente de pueblo y otros. Por esta razón me molesta aún más que ahora todos quieran “ponerse la ruana”, cuando antes ésta solo era un símbolo del supuesto atraso de mi región. Y entiéndanme, no estoy rechazando su apoyo, solo estoy furioso porque muchos se ponen la ruana no para generar paz y llevar a mi región soluciones, sino que se la ponen para destruir y ser violentos. Por esto quiero que los que salen a marchar y a los ‘cacerolazos’ sepan algunas cosas que tal vez ignoran.

 

Quiero decirles que los boyacenses no solo somos maltratados por el Esmad, también lo estamos siendo por las políticas de gobernantes instauradas cinco décadas (o más) atrás. Políticas que no son exclusivas de este Gobierno, sino que se han convertido en políticas de Estado que vienen implementándose presidente tras presidente y que, sumadas a las infames condiciones laborales que los latifundistas le ofrecen a los labriegos, hacen que los campesinos de Boyacá y de todo el país apenas sobrevivan.

 

Estas políticas han afectado el margen de ganancia de la producción agrícola y han hecho insostenibles los métodos clásicos de siembra, cultivo y recolección que practicaban los pequeños productores: los verdaderos campesinos. Así fue como muchos de éstos buscaron vender sus parcelas y terminaron trabajando para quienes les compraban, los que ahora no les pagan lo que es justo y se lucran explotándolos.

 

Es que, como en todo negocio, en el campo también hay ricos que, aunque no jueguen golf y no tengan oficinas y casas lujosas, la mayoría, están obsesionados con el poder y el dinero. Estos ‘ricos’ son dueños de cantidades inimaginables de tierra que cultivan utilizando a campesinos pagándoles menos del salario mínimo, generando pobreza y miseria en la población.

 

¿Ustedes nunca se han preguntado dónde está el dinero de las centrales mayoristas que distribuyen la comida que consumen todos los días? Si es cierto que el campo no es productivo, ¿cómo es que, por ejemplo, en Corabastos o en Paloquemao los intermediarios pueden pagar arriendos tan costosos, más los costos de transporte y producción de los alimentos? En alguna parte de la cadena se está quedando el dinero, pero no es en los bolsillos de los campesinos.

 

Por esto, las protestas de los verdaderos campesinos están más que justificadas y, es más, se habían demorado en hacerlas; sin embargo, no son ellos quienes voltean y queman buses, tampoco son los que rompen los vidrios de los carros. Los verdaderos campesinos protestan por sus derechos, pero cocinan para los policías (como se ha visto en fotos) porque para ellos la ley está por encima de cualquier interés privado.

 

Yo todo esto lo sé porque, a pesar de no ser campesino (mi familia hace dos generaciones dejó de serlo), viví rodeado de estas grandes personas y me considero amigo de algunos, por eso sé que brindan lo mejor de sí cada día, en cada trabajo, para cada persona. Gracias a lo que está pasando ahora, los campesinos han sido calificados como personas violentas que utilizan cualquier forma de lucha, pero no es así; y aunque esto sea visto con buena cara por la mayoría de las personas, en el futuro esta violencia solo traerá más estigmatización: porque los colombianos no tenemos memoria.

 

Por todo lo anterior, les pido los siguientes favores, sin importar si están dentro o fuera del departamento: les pido que si van a apoyar las legítimas propuestas de los campesinos, lo hagan por las razones adecuadas y no se dejen llevar por lo que imponen quienes han utilizado al campesinado con sueldos ínfimos o por quienes quieren sacar un provecho político de los reclamos de una población marginada. Si esto fuera culpa exclusiva de este Gobierno, significaría que antes vivíamos en un país donde ningún campesino vivía con lo mínimo y no es así.

 

Les pido que si van a protestar, si van a sacar el sartén y la cuchara, rechacen cualquier tipo de violencia; no solo porque le cause daño a las ciudades y a las personas, sino también porque sería incoherente salir a manifestarse a favor de los campesinos empleando métodos que ellos no utilizarían.

 

Si alguien del Esmad y de cualquier otra fuerza pública está leyendo esto, les digo que espero que su poder no sea superior a su labor, que respeten a un pueblo que se ha unido para luchar por sus derechos; también les pido que identifiquen a quienes se están aprovechando de los intereses reales de la protesta para crear desorden, para que los obliguen a respetar el derecho a la manifestación pacífica, siempre respetando su integridad. (¿Será ingenuo?)

 

A quienes están bloqueando las vías de Boyacá y de cualquier otro departamento, les pido que lo dejen de hacer, la falta de comida y de seguridad ha dejado de ser tolerable hace varios días y esto está generando efectos contrarios a los esperados, se está retrasando la negociación y en algún momento, cuando el hambre sea más fuerte que la conciencia, muy seguramente los que están bloqueando las carreteras serán “los malos del paseo”.

 

Hay muchas más cosas que quisiera decirles, pero no quiero distraer su atención en cosas que se solucionarán en el camino. Por ahora creo que es suficiente con decirles que, como boyacense, les agradezco por su apoyo a la causa de mis coterráneos y por sentirla propia, como yo lo hago hace años. Espero que ustedes, que dicen sufrir estas injusticias como suyas, sigan apoyando los intereses del campesinado en unos meses y años cuando sigan sufriendo las consecuencias de esta economía, que a pesar de que se logre algún acuerdo en estos días, estos se demorarán en remediar decenas de años. Espero que sea menos tiempo del que se maltrató a los campesinos.

 

Les pido, por favor, que sigan con la ruana puesta, no solo porque les queda muy bien, sino porque el agro necesita de ustedes, de que presionemos no solo al Gobierno de turno, sino a los que explotan a los labriegos para hacer su negocio lucrativo mientras sus trabajadores pasan hambre.

 

Respetuosamente,

 

 

Javier Prieto

@japritri

 

 

Posdata 1: Espero que si usted es de esas personas que solo comentó y protestó durante estos días de paro porque estaba de moda, le haya quedado gustando leer noticias, comentarlas y criticarlas; pero, sobretodo, espero que se atreva a hacer el ejercicio de votar en las elecciones del año que viene (y en todas) porque, por más que usted llene su Facebook y su Twitter con comentarios llenos de furia, éstos no hacen la diferencia en las decisiones que se toman para la dirección de un país.

 

Posdata 2: También me gustaría que dejaran de pensar mal de los boyacenses, porque estoy seguro de que si algo les habrá enseñado esta experiencia, es que todos somos colombianos y tenemos que luchar por lo que nos pertenece en conjunto, eso sí, teniendo en cuenta que las grandes reivindicaciones se generan con ideas, no con violencia.

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