Martes, 19 Noviembre 2019
Domingo, 13 Julio 2014 22:28

Justicia para los más vulnerables

Los que no tienen voz, los que no pueden expresar a gritos sus sufrimientos, ahora parecen ser por fin visibles ante el Gobierno y la sociedad.

Son muchas las noticias y episodios de maltrato hacia los animales los que varias personas hemos visto, y no precisamente a mil cuadras de nuestra casa. Al contrario, cada vez es más común encontrar estos casos: perros encerrados, gatos que son golpeados, caballos obligados a soportar largos recorridos y cargando hasta con la familia de sus dueños, en fin, múltiples escenas de maltrato; sin embargo, hasta por nuestra seguridad preferimos seguir derecho y renegar sobre estos temas en secreto. Por los casos que hemos oído de personas que han perdido su vida tras defender un animal, no sabemos qué hacer en caso de ver a una persona maltratando un animal. Lo cierto es que ahora, a través de la tecnología y líneas de denuncias podemos evitar que un ser tan vulnerable siga siendo maltratado.

En Europa, exactamente España, se creó una aplicación llamada Alerta Animal, mediante la cual usuarios pueden reportar de forma instantánea y anónima un caso de maltrato en contra de los animales. En nuestro país la Ley 84 de 1989 regula la defensa de los animales, pero la mejor noticia es la habilitación de la línea 123 por el Concejo de Bogotá para denunciar directamente estos casos. Por otro lado, aquellos que comentan tales actos deplorables serán encarcelados.

Lo que se espera es que las personas asuman con seriedad problemáticas como esta, denunciando casos verdaderos para que podamos ser de algún modo la voz de estos animales, que en su debilidad cada vez son más maltratados. Además, que con medidas radicales se puedan disminuir estas tristes cifras. Realmente es satisfactorio que por fin puedan ser parte importante de la sociedad. ¡Entendamos las miradas de nuestros animales.

T.@lau94rodriguez

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Sábado, 21 Septiembre 2013 15:44

Congreso Panaca

En mi visita a Panaca entendí que los animales producen más que yo, pues no solo es un muy buen negocio para el dueño de Panaca sino que también logra reunir a la familia en torno a la temática granjera. Si bien mi fuerte no es la escritura ni mucho menos los temas agropecuarios, y viendo tanto animal a mi alrededor por momentos, me sentía visitando el Congreso de la República.

Viendo tantos animales, llamó mi atención una señora que compró una botella de leche para darle a unos pequeños cabritos. Al entrar al corral, todos rápidamente corrieron donde ella para no perderse la amamantada. Me hizo recordar algunos senadores de nuestra patria como Roy Barreras, quien corre de un lado para otro buscando recibir su amamantada burocrática, la que debe estar esperando para apoyar la reelección del presidente Santos.

Siguiendo nuestro recorrido, llegamos a la estación de porcicultura. Podría usar ocho mil razones para explicar que olía muy mal y que todo había sido a mis espaldas, pero lo que realmente pasaba era que algunas marranas habían dado a luz y no se había recogido su estiércol ya que las marranitas seguían al lado de su mamá. Claro está que huelen peor las marranadas de nuestro expresidente Samper, a quien se le metió un elefante exótico de Cali y nunca se dio cuenta según él.

En la estación de especies me sorprendieron los gallos de pelea, pues estos tenían porte de ministros, gordos ellos. Aunque no estaban peleando como sí lo hacen el expresidente Pastrana y José Obdulio Gaviria, que se la pasan combatiendo por cuál tiene el primo más corrupto, entre Gustavo Pastrana y Pablo Escobar Gaviria; apoyo las palabras del expresidente en la entrevista a la revista Semana: “me gustaría que los colombianos de bien lleguen a la política”. Pero lamentablemente expresidente, ¿cuándo va llegar esa persona de bien? Se va la luz y se roban las elecciones.

Íbamos tarde para el espectáculo equino que no quería perderme, pues amigos que habían ido en el pasado me lo recomendaron. Iniciaron con un caballo que le dicen cuarto de milla, otro bailaba ritmos árabes, también había un tercer caballo que zapateaba al son musical español, pero estaba a la expectativa del que tanto anunciaba el presentador: “el colombiano”. Por un momento me imaginé entrar a la arena al “Gran Colombiano” tomando café encima de un caballo sin dejar derramar una sola gota. Afortunadamente no fue así y el caballo que nos representa en Panaca baila música colombiana. Eso sí, baila mejor que yo.

Entre el recorrido, me encontré con un burro igual a mí. A ambos nos cuesta comprender cómo algunos sectores en la sociedad continúan apostándole a la guerra como una política de estado. El 51% de abstención electoral deja la sensación de que estamos permitiendo que los demás decidan por nosotros y no los culpo, pues a puertas de las próximas elecciones presidenciales no hay mucho de dónde escoger y las opciones no son muchas: decidir votar por el menos peor o el voto en blanco.  

Antes de irnos, pasé por la capilla de Panaca a pedir por el procurador Ordoñez para que se ponga a la vanguardia del Papa Francisco y derroche menos en sus próximos eventos sociales. Pero la gran reflexión de mi visita fue que el perro, el burro y demás animales producen mucho más que algunos congresistas de Colombia, Amén.

T.@betodiazb

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