Jueves, 12 Diciembre 2019
Jueves, 23 Abril 2015 22:13

Elecciones En Palabras - David Luna

 

PalabrasMass

En  el recorrido con los precandidatos y candidatos a las alcaldías en el país. En ésta ocasión con David Luna, quien cree en la paz 100% y cree que Bogotá merece un buen gobierno, fue lo que dijo David Luna en entrevista al programa PalabrasMass por Radioamiga Internacional

 

 

 

Twitter: @palabrasmass

 

 

 

 

 

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Por: Sergio Grandas

El pasado martes 11 de Febrero el Presidente Juan Manuel Santos, el Gobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz y el Alcalde Gustavo Petro anunciaron el “Plan de Recuperación y Salvamento” del Hospital San Juan de Dios, el histórico centro hospitalario que dejo de prestar sus servicios de salud en el año 2001.

En el encuentro los tres mandatarios, se comprometieron desde sus gobiernos a facilitar y ayudar con los presupuestos que permitan restaurar y reabrir el emblemático complejo hospitalario. Aunque será la Administración Distrital la que aportará el grueso del presupuesto para este fin y la deuda pendiente con los 3.640 trabajadores será compartida, ya que en el año 2008, la Corte Constitucional a través de la Sentencia SU 484, ordenó a la nación responsabilizarse del 50% de dicha deuda, el Distrito Capital del 25% y el Departamento de Cundinamarca el otro 25%.

El Hospital San Juan de Dios fue fundado en 1723, aunque prestaba servicios de salud desde 1564 con el nombre del Hospital de San Pedro y funcionaba principalmente con donaciones realizadas por Fray Juan de los Barrios y Toledo; y se encontraba en terrenos aledaños a la Catedral Primada, en pleno centro de Santa Fé, hoy Bogotá. Posteriormente fue trasladado a los predios contiguos a la Iglesia San Juan de Dios nombre que también adopta el Hospital (hoy entre las calles 11 y 12 con carreras Novena y Décima). Lo que lo convierte en el segundo hospital más antiguo del país y el primero de la ciudad.

El San Juan de Dios es considerado un emblema en desarrollo e investigación en salud del país. Ya que en el se hicieron los primeros trasplantes de órganos en América Latina, se crearon técnicas como la Madre Canguro que permitiría a bebés prematuros continuar con vida y la creación de la Vacuna contra la Malaria, la primera vacuna sintética del mundo; también permitió a la Universidad de Colombia, tener e implementar sus prácticas y estudios de la Facultad de Medicina en las instalaciones del Hospital.

El Alcalde Petro durante su campaña a la alcaldía de Bogotá se comprometió a reabrir el Hospital y al posesionarse, en el Plan de Desarrollo estableció un presupuesto de $280mil millones para tal fin. Hoy después de trabajar su administración por más de 2 años en conjunto con el Gobierno Nacional, el Gobierno Departamental, con la Procuraduría y el Liquidador de la Fundación San Juan de Dios (entidad creada por el Gobierno de Julio César Turbay, para administrar el Centro Hospitalario) logró que se le adjudicará al distrito el pasado mes de Noviembre por $150.280 millones, la propiedad del San Juan.

 

Hoy la Secretaria de Salud y la Empresa de Renovación Urbana ERU (entidad a la que se le adjudicó el Hospital) trabajan en los últimos trámites administrativos para iniciar obras de restauración y posteriormente la reapertura. Pero hoy el Distrito enfrenta un nuevo impase  jurídico que no ha permitido que se oficialice el traspaso del San Juan de Dios a la Capital, ya que el Registrador de Instrumentos Públicos tiene dudas sobre si el Hospital es propiedad de la Fundación San Juan de Dios o de la Beneficencia de Cundinamarca. Ya que en el año 2005 el Consejo de Estado declaró ilegal la Fundación hoy en liquidación.

Por ello mientras se oficializa o se resuelve el traspaso de los inmuebles del Hospital al Distrito, la ERU realizó un contrato de arrendamiento de $750 millones mensuales con el liquidador de la Fundación San Juan de Dios, que comprenderían unos $9.000 millones anuales por 5 años. Que serían descontados del precio inicial que pagaría el Gobierno Distrital por el San Juan.

Los empleados del San Juan de Dios nunca fueron despedidos, por lo que aún son parte de la nómina del Hospital. Desde la crisis en 1999 dejaron de recibir sus salarios y muchos que estaban a punto de jubilarse, no les ha sido resuelta su situación. En los edificios del Centro Hospitalario viven cerca de 20 familias, que quedaron en la calle al no recibir sus honorarios por estos últimos 15 años. Y hay muchos que aún van día a día a las instalaciones a cumplir con sus horarios de trabajo, aunque no atendiendo a pacientes, pero si realizando labores de mantenimiento, limpieza y vigilancia de los equipos que se encuentran en cada uno de los edificios. Hoy la Fundación San Juan de Dios es la responsable de la deuda con los trabajadores, a través de los dineros que han dispuesto los Gobiernos Nacional, Departamental y Distrital, como lo ordenó la Corte Constitucional en 2008.

 

Los empleados han denunciado por años la negligencia y los excesos de la Fundación San Juan de Dios en liquidación, ya que aseguran que la Fundación está encargada de sanear y administrar las dudas del Hospital y no en vender los inmuebles. El San Juan fue considerado como Monumento Nacional por el Congreso de la República en 2002 mediante la Ley 735, que prohibiría venta o comercialización de cualquiera de sus bienes con fines privados o lucrativos. Esta tesis es respaldada por la Contraloría, que investiga a Anna Karenina Gauna la anterior liquidadora de la Fundación, por un detrimento patrimonial de $11.579 millones; y por lo que decidió realizar un estudio de los títulos de propiedad del Complejo Hospitalario con el fin de esclarecer que los bienes son públicos.

Para David Cristancho Pérez un líder del sector “en el proceso, personas se han tomado atribuciones que no tienen, para vender cosas que no tienen” refiriéndose a las malas gestiones realizadas por la Fundación San Juan de Dios en liquidación.

Luisa Margarita Castro, Coordinadora de Enfermería dice estar muy a la expectativa sobre la reapertura del San Juan de Dios. “No sabemos que va a suceder con nosotros, estamos esperando a que nos llamen a negociar, a mesas laborales”.

 

Luisa Margarita Castro

Luisa Margarita Castro, Coordinadora de Enfermería  Hospital San Juan de Dios  

Fotografía: Cristian Sarmiento

“Yo he venido de lunes a domingo durante estos 15 años a mi lugar de trabajo, lamentablemente el liquidador cerró muchos pabellones del Hospital, tenemos un contrato individual de trabajo a termino indefinido, nunca nos han despedido. Cuando estaban los directores nos dieron la instrucción de seguir atendiendo a la comunidad, de seguir asistiendo, atendimos a la comunidad a través de brigadas de salud en los barrios aledaños al hospital y en otros sectores en Suba, lo que hicimos hasta el 2008. Todo esto esta documentado, registrado con planillas y documentos, que demuestran que hemos seguido trabajando” relata Luisa Margarita Castro.

“Hemos seguido viviendo, asistiendo, por que creemos que el Hospital San Juan de Dios vale la pena, por que tiene un valor histórico, un valor humano y un legado muy importante para salud en el país.” “Un gran grupo de nosotros estamos dispuestos a seguir trabajando, con la nueva administración del San Juan de Dios en su reapertura”. concluye Luisa Margarita.

El Complejo Hospitalario San Juan de Dios ha estado enfermo, nunca ha muerto, y quien lo llevó al estado de coma, del que hoy parece despertar ha sido la anterior administración de la Fundación San Juan de Dios en liquidación. Con complicidad de la Ley 100, que volvió un mercado la Salud. Pero que en 2002 el Congreso a través de la Ley 765, arroja un salvavidas al Centro Hospitalario, obligando su restauración y reapertura, por ser considerado patrimonio nacional. Para sus empleados unas de las causas para que el San Juan siga en crisis ha sido la falta de “voluntad política y la indiferencia social", que han permitido las evasiones y leguleyadas, provocando el retrasado al saneamiento financiero del San Juan. Ya que los recursos han existido, pero han sido embolatados por parte de la Fundación en liquidación, por lo que hoy en la Contraloría se adelanta el proceso de responsabilidad fiscal.

La actual legislación en salud y su regulación también ha impedido durante años, que no se le prestara la atención que merece el emblemático Centro Hospitalario. Que ha permitido que la Superintendencia Nacional de Salud no actúe o se haga la de la vista gorda con el San Juan. Para sus empleados el San Juan de Dios es “un Hospital dado por muerto”; sin acta de defunción. Ya que para ellos dejó de funcionar por simple mezquindad e intereses privados. 

@SergioGrandasM

 

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Miércoles, 29 Octubre 2014 07:59

Ediles y Bogotá

¿Que dicen los Ediles de Bogotá con respecto a la ciudad capital del País?, ¿como defender lo indefendible?, ¿como aportar para que la ciudad de verdad sea una capital de progreso?.  Escuche el  debate haciendo clic en nuestro programa Palabras Mass. con Miller Ruiz, Angelo Santana y Juan Camilo Casteñanos. 

 

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Jueves, 09 Octubre 2014 09:38

Bogotá, Cómo vamos

 

¿Qué paso con la revocatoria? ¿Cómo evalúa la administración de Gustavo Petro? ¿Qué pasa con la institucionalidad? ¿Qué pasará con en las próximas elecciones? Escuche el  debate haciendo clic en nuestro programa palabras mass. Con Lorena Castañeda, Daniel Rojas, Jairo Mayorga y Alberto Diaz.

 

 

 

 

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Martes, 30 Septiembre 2014 07:57

¿Y Ahora Quién Podrá Defenderlos?

 

No es un secreto para nadie que el sistema integrado de transporte ha dado más problemas que soluciones hasta el momento. Lo que comienza mal termina mal. El alcalde Gustavo Petro adelantó en 2012 la implementación del SITP en Bogotá sin tener las condiciones mínimas para que el sistema funcionara correctamente; a partir de ese momento todo ha venido de mal en peor.

El sistema se suponía que iba a reducir los accidentes en las vías terminando con la guerra del centavo y desde luego que no lo hizo. Cuatro operadores que tienen a cargo el aumento de la flota presentan problemas económicos y están en manos de la superintendencia de puertos y transporte. La chatarrarización y la poca demanda de los buses azules son algunos de los problemas que afectan a millones de bogotanos que ven cómo día a día se agranda el caos en las vías de la capital por cuenta de ese "sistemita".

Sin embargo, hay un gremio que se ve directamente afectado por el sistema integrado del que no se ha hablado con claridad: los mecánicos de patio. Sus lugares de trabajo son las "playas"; terrenos al frente de los talleres en los que acomodan los carros mientras los arreglan. Trabajan de domingo a domingo, entran a primera hora del día y salen cuando terminen de arreglar el último carro. No tienen sueldo fijo, dependen de lo que les llegue, (es decir, si no llega nada no hay sueldo) el único contrato con el dueño del taller es darle un porcentaje por cada arreglo que puede ser hasta del 30%, a cambio de usar herramienta y equipos propios de su oficio, no hay seguro social, ni salud, ni pensión, ni cesantías, no hay prima, ni bonos y menos vacaciones. Me cuenta un mecánico, que llamaremos "Quique", que hace unos 10 o 15 años, un "muellero" como él, ganaba en promedio, entre 80 y 100 mil pesos el día. Hoy pasa hasta 4 días sin arreglar un solo carro, días en los cuales no lleva nada de sustento a su casa. "Es que acabaron con los carros, todos los chatarrizaron para meter los buses azules del SITP", me dice "Quique" con preocupación.

¿Por qué este gremio no fue tenido en cuenta al momento de planear el nuevo sistema?, ¿Por qué no se hizo un censo y se incluyó a estos ciudadanos que han dedicado 35 o 40 años a mantener en buen estado los carros de servicio público?. La subsecretaria de políticas de la Secretaría de Movilidad parece tener la respuesta, palabras textuales: “Con la implementación del SITP ya no se va a requerir su labor, pero es difícil convencerlos. Es importante la voluntad de cada uno en querer capacitarse y tener otra oportunidad en una actividad diferente”. ¡Perfecto señora subsecretaria!, como ya no se "requiere su labor" entonces que vayan al SENA y aprendan a hacer pasteles y monten una panadería. ¡Por favor!... la gran mayoría dedicó su vida a la mecánica, muchos sobrepasan los 50 años de edad y no terminaron sus estudios, todo lo que saben hacer es reparar y poner a funcionar esos aparatos que hoy son chatarra. Además, los recursos para poner en marcha el nuevo negocio, ¿los subsidiará el gobierno?.

Si a usted lo asaltó la inquietud de si el gobierno nacional o la administración distrital se ha acercado a hablar o tuvo contacto con este gremio, la respuesta es sí: la administración de Antanas Mockus ordenó cerrar todas las playas en aras de una limpieza profunda de la ciudad, argumentando que las bandas delincuenciales de la ciudad se escondían en estos talleres; así de ridícula y carente de fundamento fue esa decisión. Me imagino que se fijó en el aspecto de los mecánicos: overoles llenos de tierra, de grasa, de mugre. ¿Pero que esperaba? eso es lo que hay en debajo de los carros. Lo cierto es que con la llegada del SITP, a estos luchadores les quitaron su fuente de ingresos, pero aún conservan sus familias, sus deudas, sus necesidades.

En estas “playas", los mecánicos son los principales afectados pero no los únicos, ya que en estos lugares también existían los restaurantes, las panaderías, los almacenes de repuestos, las vendedoras de tinto, de chance, de overoles, de herramientas, en fin un verdadero ecosistema económico donde había empleo para muchas personas. Personas que a través de su ejercicio en estas playas sostenían familias enteras y que ahora tienen que entender que ya no se "requiere su labor".

La situación es crítica, hoy las playas suelen verse desoladas, hay demasiados mecánicos para tan pocos carros que arreglar, los restaurantes que quedan se quejan de la poca demanda (si no se hace lo del diario mucho menos se hace para almorzar). Las familias que dependían de este gremio no tienen un panorama claro para el futuro, ¿qué hacer, para dónde ir?

Con la decisión de implementar el sistema integrado de transporte público sin tener en cuenta a los mecánicos de patio, se dejó sin trabajo a miles de personas. Ojalá esta administración sea tan eficiente a la hora de generar empleo y oportunidades, como lo es a la hora de excluir y dejar en la incertidumbre y total indefensión, como lo hizo con los "mecánicos de la calle".

T. @10SUE10

 

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Sábado, 10 Mayo 2014 11:35

Menos ferias, más libros

 

Hace mucho tiempo que no voy a una Feria del Libro. No recuerdo ya cuándo fue la última vez. Cuando era más joven y más entusiasta, asistía sin falta a esa cita anual que se realiza acá en mi ciudad. Ir a una que otra conferencia, buscar autores, uno que otro autógrafo. No me parecía un plan tan malo. Además, en cada feria del libro hay demostraciones culturales y lúdicas, que varían con el país invitado de honor; sigue siendo una buena opción de ocio. Pero algo no estaba bien y por eso dejé de asistir a aquel evento.

Algo andaba mal y aun hoy en día se hace evidente: en cada feria del libro se reúnen muchas personas, pero no sabemos para qué. ¿Realmente vamos por la cultura que nos exponen? O ¿acaso vamos porque el colegio no tuvo otra mejor idea para dejar de hacer clase y nos metieron en un bus para ir a un día de ocio, pero de estudios nada? O quizás ¿vamos por el mero placer chauvinista de presumir de cultos, mientras sabemos plenamente que somos un país que lee muy poco? La última pregunta es la que más me martilla la conciencia. Durante dos semanas hacemos alarde de ser los lectores más voraces, los más cultos, los educados por excelencia; pero por dentro no podemos comernos esa patraña.

Los colombianos amamos lo fácil y leer no es algo tan sencillo, ni mucho menos algo que se aprenda de la noche a la mañana. Gran parte de ese público que asiste a la Feria del Libro no va sino con ánimo de presumir una cultura de la que se carece. Aparte de eso, es un gran centro comercial itinerante de libros, caros y, en ocasiones, impagables. Bien lo decía alguien por ahí, con toda razón, quien afirmaba que un libro que cueste el 10% del salario mínimo de un país como el nuestro no puede estar en una feria. En Colombia los libros son costosísimos, otra excusa que se suma a las demás para no tomar el hábito lector.

Aclaro que no tengo nada en contra del evento, ni de Corferias, ni de los organizadores. Es más, hay cosas que se pueden resaltar dentro de las programaciones que emiten. Pero creo que con estos eventos no se logra nada más allá que la reunión de gente desorientada, muchos esnobs, de esos  que creen que con comprar cinco libros ya son eruditos, y algunos miembros de una élite intelectual que sigue exponiendo ideas caducas. En un par de semanas al año llenamos los pabellones de Corferias para “llenarnos de cultura”, mientras que el resto del año las bibliotecas públicas no son los lugares más concurridos, ni siquiera por los estudiantes que van allá a buscar un conocimiento meramente enciclopédico.

No se está logrando el impacto que necesita un público famélico de cultura; pedagógicamente no hay mucho y no se está persuadiendo a la gente para que lea, como sí para que compre. Y es aun posible que los mismos que compren libros por montón, los arrumen en el último rincón para no ser abiertos por nadie.

La sola idea de tener una biblioteca privada es contradictoria y siempre me ha parecido absurda. Los libros siempre deben estar abiertos para todos; pero los libros solos no hacen magia; necesitamos que la gente se acerque a leer, promoción de lectura, lúdicas, etc. Ahí es en donde nunca vemos aparecer a los gobiernos, promoviendo la lectura. No quiero decir con esto que la Feria del Libro tenga la culpa de estos males que nos aquejan; simplemente quiero decir que hacer una Feria del Libro aquí es como hacer un festival de diversidad sexual en un país islámico o una celebración de la honestidad en el Congreso de la República. No podemos celebrar sobre algo que no abunda, cultura, hábito lector, generación de ideas, interpretaciones, etc.

Aplaudo ideas como Libro al viento, para que la gente lea y entregue los libros  a otro ciudadano; en este caso hay que vencer el facilismo que nos caracteriza y colaborar para que todos nos acerquemos a la cultura escrita, que es mucha,  la que no alcanza una vida entera para leer.

Sigo soñando con una ciudad en la que los libros no falten, en donde se sigan contando historias, en donde se lea algo más que las frías páginas de los avisos clasificados o el obituario de un periódico. Que haya una Feria del Libro no está mal; pero lo ideal es que haya más libros y, sobre todo, más público en las bibliotecas 

Epitafio:

Aquí descansa la confianza de los colombianos:
Azotada y martirizada, dejó de ver la luz, una mañana en que las encuestas electorales y la cursi propaganda política hicieron de la conciencia del votante un cadalso farandulero.

 

 

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Jueves, 20 Marzo 2014 12:50

¿Gustavo Petro?

 

El análisis un día antes de su destitución del Alcalde Gustavo Petro, hablaron detractores entre ellos Samuel Hoyos representante electo por Centro Democrático y seguidores entre ellos Daniel Rojas miembro del cómitre distrital por el No. En Palabras Mass, las dos visiones en torno a lo que fue la gestión del Alcalde Petro para creen sus propias opiniones.

 

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Martes, 04 Febrero 2014 08:50

Como quiso José Obdulio

Cómo hemos cambiado. Definitivamente ahora hay pocos estadistas, hoy son más quienes prefieren que el Estado se derrumbe por la demagogia. Es que ahora nuestra vida depende de una tutela y ésta, de lo que quiera la gente, porque son más quienes abogan por la “justicia” –tan subjetiva y atípica– que por la institucionalidad. Esto lo está demostrando el caso Petro, porque aunque mi tía Esperancita diga “que lo que hizo Petro no es tan grave como robar, eso fue una bobadita” y algunos le den la razón, yo sí pienso que la ‘bobadita’ de saltarse las normas de contratación es tan condenable como robar.

Lo que pasa es que la mayoría de ustedes –al igual que mi querida tía– piensan que los abogados solo tenemos competencia para los asesinatos, robos y cachos, y lo otro son esas ‘bobaditas’ que nos afectan en gran medida dependiendo de cómo se decidan. Esto, precisamente, es lo que pasa en el caso de las tutelas del caso Petro, que están pasando por encima de la decisión de un ente de control, porque a algunos jueces les pareció que se le violaron unos derechos, sin si quiera evaluar el fondo de la decisión del Procurador, que por más exagerada que haya sido, estaba facultado para tomarla.

No me voy a poner a explicarles, como lo hice con mi tía y su alopécico esposo, por qué esas tutelas no debieron si quiera ser admitidas, pues me excedería en palabras y en aburrimiento, porque no hay nada más tedioso que el derecho, sobretodo para quienes lo estudiamos cinco años, más cuando del otro lado hay alguien diciendo que un fascista quiere dar un “golpe de Estado”: ningún texto jurídico puede competir contra estas arengas, más cuando se dicen en contra de una persona tan poco agradable como el Procurador.

Sin embargo, sí se debe recalcar que no todo lo que dice Petro es cierto, porque ni el Procurador está dando un golpe de Estado, ni esta es una pelea entre él y Ordóñez, aunque esto es lo que más le interesa reiterar, porque tiene la esperanza –igual que mi tía– de que el 2 de marzo él siga como Alcalde, para así llamar a la gente a votar en contra del Procurador. No a favor de Petro. Porque Petro sabe que por el Procurador votarían muy pocos, menos de los que votaron por él: sabe que si el referendo confirma su mandato no habrá justicia que lo saque del Palacio de Lievano. Y si es así como, si la decisión final de los jueces depende de las elecciones, nos lleva el que nos trajo y, como quiso el gran José Obdulio, en Colombia empezará a regir el Estado de Opinión, no habrá justicia que valga.

Esto pone a los uribistas en un dilema político, porque ellos defienden el Estado de Opinión, pero no les gusta Petro; no obstante, quién quita que le ayuden a Petro a reafirmarse en su mandato por medio de las urnas para demostrar que lo que sirve en Colombia es lo que le guste al pueblo, sin importar qué dice la Constitución y la ley.

Así es la política, nadie sabe para quién trabaja y puede que los uribistas (entre ellos el Procurador) terminen votando por Petro para establecer el Estado de Opinión en Colombia y así se abra la puerta para re-relegir a Uribe, lo cual no estaría mal para Petro, pues él seguiría arengando desde el balcón.

@japritri

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Martes, 10 Diciembre 2013 15:25

La penitencia/sanción de Petro

Estoy tan en desacuerdo con el Procurador como con Petro, los dos lo hacen mal en sus cargos y no han sido capaces de lograr lo que la Constitución y las leyes esperan de ellos. Petro no debió salir nunca del congreso, es un orador probo y contaba con un gran equipo de investigación que le permitía ejercer control político y proponer una que otra cosa buena; por otro lado Ordoñez debería estar dando misa, o podría ser nombrado embajador vitalicio en el vaticano, pues, aunque, su verdadera pasión sí es juzgar, él no es capaz de dejar sus convicciones a un lado para hacerlo, por eso le vendría mejor un confesionario que el cargo de Procurador.

Los dos sufren del mal de los extremos, uno es extremadamente terco como para no recibir y acatar los consejos de sus asesores, arriesgándose a contratar un modelo de recolección de basuras sin los requisitos legales durante algunos meses mientras llegaban los carros especializados para esta labor (podría ser que en este momento también: hace pocos días vi una Chevrolet Luv 4x2 sirviendo para la recolección en la Localidad de Chapinero). El segundo es extremadamente subjetivo para un cargo en el que sería más efectivo –por no decir “justo”– si fuera lo más objetivo posible, porque juzgar en derecho es un acto de tanto poder que no lo debe ejercer alguien que no puede dejar a un lado sus convicciones más íntimas, porque aunque pueda hacerlo sus juicios siempre estarán viciados por el contenido de su consciencia.

No cabe duda que las faltas en la contratación del modelo de basuras ameritaban una sanción disciplinaria y tal vez penal, sin embargo en el comunicado que leyó el Procurador no es claro que la sanción se haya impuesto por los errores legales en la contratación, sino por sus efectos (ver comunicado http://www.elespectador.com/noticias/bogota/texto-de-decision-del-procurador-general-destituyendo-a-articulo-463102). En este sentido, haciendo una interpretación literal (exegética, como le gusta al Procurador) de la Constitución y de la ley, Ordoñez no habría podido sancionar al Alcalde, pues la Constitución (artículo 277.6) solo le permite ejercer vigilancia sobre los funcionarios electos y la Ley 80 de 1993 (ley de contratación estatal), en su artículo 62, faculta al Procurador a investigar y sancionar a los funcionarios por falta de observancia de principios y fines en la contratación, sin distinguir entre quienes son elegidos y los que son nombrados.

Sin embargo, supongamos que Ordoñez es un señor abierto y que no le gusta interpretar todo en sentido literal, sino que le gustan las interpretaciones extensivas de la ley y la Constitución, en ese supuesto él tendría la facultad de sancionar a los funcionarios electos, en ese supuesto la sanción –en mi opinión– es exagerada, porque si bien la contratación se hizo por fuera de los parámetros legales, no se ha probado que se haya configurado una conducta delictiva (artículo 410 Código Penal), y más bien, debería sancionarse al alcalde con la suspensión de su labor mientras se comprueba si hubo o no un delito, para después emitir el concepto disciplinario (lo que en derecho se llama prejudicialidad).

Pero a pesar que de derecho saben el Procurador y los asesores del Alcalde, pareciera que al primero se le olvidaran estos conceptos para que sea él el protagonista de las decisiones más importantes que se han tomado últimamente y a los segundos, pareciera, que se les ha olvidado insistirle al Alcalde para evitar que cometa estos errores en la contratación y, además, se les ha olvidado revisarle el discurso, pues ayer dijo que el presidente Santos era la última instancia de la decisión del Procurador y que de él dependía su continuidad en el cargo, lo que es completamente falso, como también es falso que esto sea un golpe de Estado, él debería reconocer que hizo las cosas mal y que, sabiendo que podía ser disciplinado por un enemigo político, se arriesgó a saltarse las normas para cumplir con sus caprichos.

Es evidente que los dos personajes se equivocaron de ocupación: a pesar de que Petro esté intentando hacer de Bogotá una ciudad incluyente y sustentable, está descuidado muchos aspectos de ejecución propias de un Gobierno Distrital o Municipal; a pesar de que Ordoñez sea abogado (hasta inteligente será), él debería estar defendiendo las causas de la Iglesia o de la orden a la que pertenece por fuera de un cargo público, porque –gracias a Dios– Colombia es un Estado laico y acá las sanciones son en derecho no en la fe, acá se sanciona con base en la ley y no con base en la Biblia, acá quince años no son equiparables a quince Padres-nuestros, aunque a Petro le hubiera gustado que esa fuera su penitencia/sanción.

Añadiduras:

*Podría apostarle a cualquiera que en el fallo que resuelva el recurso de reposición el Procurador le rebajará el tiempo de inhabilidad a Petro a unos 12 años, no por las protestas sociales, sino para mostrarle a la clase política colombiana que él hace lo que se le da la gana.

*Definitivamente Uribe no quiere a Francisco Santos, ya lo va a mandar a quemarse a la Alcaldía de Bogotá. Quién va a ir a votar por Pachito, más cuando Uribe ha perdido las últimas tres elecciones en Bogotá…

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Martes, 10 Diciembre 2013 11:14

Las herejías de Petro

Un día antes de que el todopoderoso Procurador Ordóñez destituyera al alcalde  Gustavo Petro, el país conocía un informe conjunto de la Mesa de Diálogos de La Habana, sobre participación política, en el cual se plasma la necesidad de una ampliación y profundización de la democracia en el país para proscribir la violencia como forma de acción política en Colombia.

Los medios de comunicación, desde el inicio de ese ciclo de conversaciones han desdibujado la esencia de tal discusión en la Mesa, caricaturizando que allí solo se habla de las formas mediante las cuales las FARC van a participar en política, cuando en lo que se puede leer en el informe es que hay al menos siete puntos enfocados en democratizar el país para el grueso de la sociedad y no solo para la insurgencia.

Ahora bien, la noticia de la destitución de Petro tiene estrecha ligazón con las posibilidades de participación política para cualquier expresión social o política medianamente distinta a las representadas en la política tradicional. Claro, porque Petro fue guerrillero, pero además porque tanto vida política como su gestión en la alcaldía representan una idea de pensamiento disidente en varios aspectos, donde se encuentra una noción mucho más amplia de democracia a la que algunos nos podemos acercar. No se trata acá de ser petrista, se trata de entender, en serio, qué significa la destitución de Petro cuando en el país se discute de participación política como condición para la paz.

El todopoderoso procurador ha sido bastante duro para sancionar a Piedad por sus gestiones humanitarias con las FARC; pero muy reacio al momento de sancionar, entre otros, a los parapolíticos y demás clientela de la política tradicional que colmó el matrimonio de su hija o a militares implicados en falsos positivos. Vale destacar, no obstante, que su primera elección en el Senado, estuvo apoyada por el propio Petro, aunque no solo de él. Únicamente votaron en su contra Piedad (a quien más fuerte le ha aplicado sus “súper-poderes”), Gloria Inés Ramírez y Robledo.

La destitución no representa un gran debate jurídico, realmente. Es una discusión profundamente política sobre la función de la Procuraduría que parte de ponderar, desde los principios más liberales de la democracia si la legitimidad de Ordóñez (elegido en el Senado dentro de un interesante juego clientelar) da para destituir a un alcalde Petro avalado por 723.157 votos.

Las herejías del alcalde han sido varias. La más cuestionada por el Procurador, y punto de quiebre para su destitución, tiene que ver con el manejo que se le dio al tema de basuras, en donde en una apuesta por recobrar lo público, se le arrebató a los privados el negocio de los residuos, pasando a un esquema público, en el cual se ampliaron las garantías laborales para los recicladores y recolectores de basuras; con ello cuestionado un dogma que en la clase política colombiana tiene más creyentes que el propio Dios: el mercado.

Pero seguro hay más herejías cometidas por Petro. Canal Capital, como un espacio de información en el que los movimientos sociales, los LGBTI y, en general, los que no tienen entrada en otros medios, pueden hablar, tampoco le debe gustar mucho a Ordóñez. Debe resultarle una herejía que gente morenita, bajita, marimachas o maricas tengan un medio en el cual son atendidos como a Santodomingo o Sarmiento Angulo en los demás canales. La prohibición de las corridas de toros también debe golpear profundamente la hispanidad del procurador, aun cuando dicho espectáculo cada vez cuenta con menos simpatizantes en todo el mundo. La atención de Petro a las víctimas del conflicto puede ser otra herejía. Desde ningún punto de vista, su talante permitiría que quienes han padecido los estragos de un conflicto (en cuya finalización no cree), tengan la atención que hoy tienen por parte de una alcaldía distrital. Ni hablar de cuán hereje puede sonarle a Su Santidad Ordóñez la creación de una Zona de Reserva Campesina en el Sumapaz.

Claro, no es este un culto al gobierno de Petro. De seguro a los ojos de la Escuela de Gobierno de Harvard, será un inepto, aunque otras calificaciones ha tenido en el mundo su gestión. No se puede negar que su alcaldía ha sido en gran medida democratizadora para la ciudad, pero Petro, así como las alcaldías del Polo que le precedieron, no ha tenido una ruptura real con el modelo de ciudad neoliberal. Evidencias de esto sobran, por ejemplo, en un POT en el que se privilegia el dejar hacer, por cuanto las operaciones estratégicas se dejan a discreción de la administración de turno, construyendo un ambiente privilegiado para la especulación del suelo de Sarmiento Angulo y sus cercanos; sin desconocer, claro está, que existe una intensión, aunque mínima ésta, por mitigar la segregación socioespacial y generar una ciudad algo más amigable con el ambiente.

Ni por unas, ni por otras. Ordóñez destituye a Petro enviando un mensaje profundamente negativo a quienes no se circunscriben de lleno en sus dogmas religiosos, políticos, éticos y económicos. La pregunta de moda es ¿quién controla a los que controlan? Llegarán decenas de Ordóñez más, hasta tanto no se modifiquen los mecanismos para elección de los órganos de control; y de darse las garantías pactadas en La Habana para la participación política, surgirían decenas de herejías más que serían tratadas cual viles Piedad Córdobas o Gustavos Petros, indistintamente de qué tan a la izquierda estén o cuan independientes sean.

Hoy, más que nunca, vale la pena reflexionar sobre la tan nombrada tercería, ¿cuánto duraría en la presidencia cualquier hereje como Aida Abella en caso de ganar en 2014? ¿Hay entonces garantías reales para participar de tal contienda?

Pd 1.: En medio de tantos dardos a la Mesa de La Habana, hay que celebrar el anuncio de las FARC del cese al fuego por un mes y, a la vez, seguir clamando para que el cese sea bilateral.

Pd 2: La segunda parte de “La primavera colombiana” vendrá más adelante…

@FernandoVeLu

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