Domingo, 17 Noviembre 2019
Martes, 21 Enero 2014 12:00

El legado del general Santander

La discusión sobre el mito fundacional de nuestro país pareciese estar abierta. Quizá el debate, incluso, sobre la existencia nuestra como nación, en el concepto original de la palabra, lo está. Francia encuentra su mito fundacional en la revolución de 1789, Inglaterra en la Revolución Gloriosa  de 1688 o los Estados Unidos en su declaración de independencia del Imperio Británico en 1776. Todos ellos encuentran allí sus “héroes” (casi nunca heroínas), como también los argentinos en San Martín, los uruguayos en Artigas o los cubanos en Martí.

En nuestro país hay apenas héroes inofensivos y heroínas convertidas en simples “acompañantes” de gloriosas gestas militares. Se dice inofensivos porque son desdibujados por completo de su carácter político y casi nunca son presentados en la dimensión histórica que correspondió a sus triunfos, debates y traiciones; mientras ellas, en el relato machista, son presentadas únicamente ligadas a anécdotas propias de un extraño romanticismo de la guerra. Esa es la historia que se enseña en primaria y secundaria y, también, la que se rescata en los museos en los que se destacan las partidas de naipe o las aventuras pasionales, la misma historia que no explica la independencia de Colombia desde el rechazo al saqueo y la explotación, sino desde la caída de un florero. Por allí empieza la disertación sobre el mito fundacional de Colombia.

Ahora bien, esa historia mal o no contada, se relata de tal forma en función de alguien. Siempre han existido ganadores y perdedores y bien es sabido que los primeros son los que dejan los relatos para las generaciones venideras. Lo mismo pasa acá. Quienes en su momento salieron airosos, hoy son los mismos que han contado esa historia de a pedazos. Las enormes diferencias políticas entre El Libertador Bolívar y el General Santander, van más allá de pensar que uno es el padre del conservatismo y el otro del liberalismo, pues lo que se puede hallar al hacer una lectura un poco menos lineal de la historia es que ambos partidos tradiciones son fundados por grandes amigos de Santander.

Sin muchas explicaciones históricas, hay que entender que el debate entre Bolívar y Santander no era simplemente un debate entre el militarismo y el civilismo, sino que fue una disputa entre concepciones diferenciadas de la independencia, no en vano algunos también de carácter “militarista” dentro del santanderismo orquestaron sublevaciones en contra de Bolívar y, posteriormente, dieron muerte a quienes recogieron su legado, como lo ilustra el asesinato orquestado por José María Obando al Mariscal Sucre.

Sin embargo, el debate no pertenece exclusivamente a la historiografía, es aún más cotidiano. Éste puede partir por pensar la idiosincrasia colombiana a la luz de nuestra realidad política. Idiosincrasia, por principio leguleya como Santander, anclada a la norma, para cumplirla sin sentido y en público y para desobedecerla por avaricia y en privado. Ese es el legado de Santander, el legado de la promesa nunca cumplida de que las leyes traerían la libertad, porque lo que orquestaron de ellas Santander y sus secuaces, fue la disolución de la Gran Colombia y, con ello, la consolidación de los nuevos verdugos, los mismos que abrirían las puertas para convertir las nacientes y pequeñísimas repúblicas en neo colonias de imperios ya advertidos por Bolívar.

Colombia es hoy un país cundido de abogados con título y sin título, donde “hecha la ley, hecha la trampa”, en el que la justicia cojea y no llega; es además una sociedad que pretende resolver todos sus problemas por medio de leyes mal hechas, no por nada se encuentra gobernada por un digno representante del santanderismo como Juan Manuel Santos, quien recoge casi que de manera ortodoxa los “méritos” del general Santander.

La institución más desprestigiada del país, el Congreso de la República, curiosamente en la que se hacen las leyes, produce más de cien normas por año. Ni hablar también de la corrupción en la administración de justicia o del carrusel de los magistrados. Pero, probablemente, lo más particular de todo ese santanderismo, está en el entierro de la “presunción de inocencia”, orquestado por medios de comunicación promotores del populismo punitivo, del ejercicio de la política a través del código penal y de versiones unilaterales del conflicto armado.

Así las cosas, recomponer hoy Colombia pasa por reconstruir su idiosincrasia, ligada profundamente a su manera de entender la historia, el fetiche por la legalidad y el culto a la traición. Repensar un orden de cosas, ligado a lo legítimo por encima de lo legal hace parte de una discusión que atraviesa todas y cada una de las esferas de nuestra cultura y vida propias como sociedad.

Bien dice Fernando González que “el Libertador no fue ni puede ser héroe nacional, sino continental”. Por allí habría que empezar el ejercicio.

@FernandoVeLu

Published in Artículos
Sábado, 28 Diciembre 2013 17:15

Un regalo para “quienes más lo necesitan”

En épocas decembrinas, son varios los que quieren hacer un lavado de conciencia, entregando regalos a “quienes más lo necesitan”. Hace parte de un conjunto de tradiciones judeo-cristianas, en donde con “buenos actos”, se pueden sentir las personas más solidarias, por “regalar sonrisas en navidad”. Bueno, habría que mirar si realmente ese es el alcance de nuestra solidaridad. Quizá no, pero seguro caerán nuevas reflexiones sobre estos y el sentido de publicar, de manera  jactanciosa, fotos en redes sociales con niños pobres posando con baratijas compradas al por mayor.

Lo preocupante de eso no es que lo haga cualquier cristiano. Lo preocupante es que sea una forma de hacer política, más en un diciembre preelectoral (como este), en donde algunos candidatos al Congreso ponen sus maquinarias en función de repartir carritos y barbies en Ciudad Bolívar, Aguablanca, la Comuna 13, etc. Sin embargo, lo más particular de todo, es que esto sea una política de Estado. O bueno, es una forma de interpretar la visita de Santos a la Universidad Nacional.

¿Cómo más tomar las fotos de Santos en la Plaza Che de la “Nacho”? Pues, al parecer, estaba haciendo su “buena obra del año”, tomándose fotos y repartiendo migajas.  Ah claro, y también en época preelectoral. La visita de Santos a la Universidad Nacional se justificó por medio de la sanción de la Ley de Estampilla para las universidades públicas, en un acto cargado de populismo, aunque solo mediático. Y solo fue mediático, porque la foto quedó incompleta. La legitimidad de Santos, decía alguien en Twitter, se cuestiona por el hecho mismo de tener que cerrar y militarizar la universidad para poderla visitar. ¡Incomprensible!.

Osarán muchos en explicar ello, no en la falta de legitimidad de Santos y el régimen político colombiano en su conjunto, ni tampoco en la nefasta política educativa que el presidente y su ministra de educación han abanderado. Seguro dirán ahora que es porque “la Nacional es nido de terroristas”, como han hecho siempre para justificar la presencia de la fuerza pública en las universidades del país y violar así su autonomía. Viendo el estado actual de la “Nacho”, necesitaban más un escuadrón de la Defensa Civil que del mismo ESMAD, ante el riesgo inminente de quedar atrapados en uno de los 26 edificios a punto de colapsar en la Ciudad Universitaria.

También dicen y repiten por todos lados que “algo es algo” justificando la pírrica suma de 5 billones de pesos para los próximos 20 años que, se espera, reciban las universidades públicas del país a partir de la llamada ley de estampilla. Claro, con migajas ahora Santos busca perfumar el bollo que es su política educativa y, en general, su política social.

La situación de la universidad colombiana es paupérrima. Es claro ya que no se debe tratar de “dar un regalo a quienes más lo necesitan”, por medio de estampillas, sino se requiere de una nueva política de financiación de la universidad colombiana en su conjunto, en donde no se someta el presupuesto de las instituciones a la posibilidad de los claustros de “rebuscarse” recursos a partir del autofinanciamiento que, en el caso de la Nacional, por poner el ejemplo de la más importante del país, en 2014 será del 55%.

Los recursos que necesita la universidad colombiana, según el propio SUE (aunque matizados por su presidente), ascienden a los 11 billones de pesos. Claro, ahí no se cuentan las demandas de las familias agobiadas por el UPAC educativo o ICETEX, como se le quiera llamar, quienes viven ya perseguidos por las casas de cobranza y el alza desmedida de las matrículas en las instituciones de educación superior. Por tanto, la estampilla que, por la que en un acto de campaña, Santos mandó a cerrar la Universidad Nacional, resulta insuficiente, no solo para las demandas de la Nacho, sino del grueso de la educación superior colombiana que requiere un debate serio y sensato sobre la crisis a la que la han condenado los gobiernos de turno.

Entonces, la actitud de Mantilla,  rector de la Universidad Nacional, no sorprende, pues prestó todas las condiciones para un acto de campaña, en el cual evidenció qué intereses privilegia en la discusión sobre la educación en Colombia y cuál es su idea de autonomía universitaria. Al tiempo, Santos pudo subir la foto a Twitter, pero no salió con niños sonriendo, porque a los “niños” que podrían fotografiar, quienes en este caso “más lo necesitan” (el presupuesto) no los dejaron entrar a su universidad y, además, ellos ya sabían que la estampilla no eran sino pañitos de agua tibia, como casi siempre en Santos.

Nota: Siguiendo con el tema, comparto el mensaje de la Federación de Estudiantes Universitarios a propósito de los 360 años de la Universidad del Rosario.

"Somos rosaristas. Nos unimos a la celebración de los 360 años de la unviersidad, reivindicando el sentido de una "universidad de los estudiantes para los estudiantes", en donde el servicio a la sociedad y el amor a la patria habrán de gobernar el curso de su vocación educativa. La universidad donde pasó su última noche de vida la Pola, la universidad de Caldas y Mutis, la de Pedro Fermín de Vargas... la que peleó por la primera independencia y la que paró en el 77; la que juntó esfuerzos en 2011 y sacó sus batas blancas en 2013.

¡Un abrazo rosaristas!"

@FernandoVeLu

Published in Artículos
Lunes, 23 Diciembre 2013 13:01

Mitos y realidades de la tutela

Si me preguntaran por las 3 victorias más importantes de la democracia en Colombia, diría sin pensarlo dos veces que la acción de tutela está en ese top 3. Y lo más seguro es que la daría por ganadora del concurso, porque es la principal garantía para el cumplimiento de los derechos fundamentales reconocidos por la Carta política.

Es una realidad que la tutela impacta directamente en la vida del colombiano de a pie, del que no nació en cuna de oro, del que necesita de la intervención del Estado para tener oportunidades. Es una efectiva herramienta de transformación social. Gracias a la tutela fue posible luchar contra la “tramitología” y el formalismo, tan intrincados en la cultura colombiana, para hacer prevalecer los derechos de las personas sobre la pereza y el capricho del servidor público promedio, y de la mezquindad y la ambición de algunos ricos.

Renunciar a la tutela es entonces inaceptable. Sería un grave e irreparable retroceso en la construcción de una Colombia libre, igualitaria e incluyente. Si quiera poner en duda su necesidad, en Colombia y en cualquier parte, es una irresponsabilidad de marca mayor. Desconocer sus méritos y bondades es un chiste de mal gusto.

Así las cosas, si la tutela es una de las victorias más importantes de la democracia colombiana, utilizarla como caballito de batalla para debilitar al Gobierno ante la opinión pública es igualmente inaceptable. Es lo que pretenden el senador Robledo y quienes lo secundan, o quienes se dejan persuadir con su retórica, al inventarse dos mitos. El primero, que la tutela es –y debe ser- el único mecanismo para hacer cumplir los derechos de los colombianos. El segundo mito, derivado del primero, es que la aprobación del criterio de sostenibilidad y las demás medidas de índole fiscal que lo acompañan van a dar muerte a la tutela y a los derechos que protege.

El primer mito es falso porque la tutela es un mecanismo excepcional al que solo debería acudirse cuando se han agotado los demás mecanismos de defensa judicial, salvo que pueda haber un perjuicio irremediable del derecho fundamental cuyo amparo se solicita.  De lo contrario perdería todo sentido sostener y financiar el complejo y costoso aparato de justicia hoy imperante, cuya función es, justamente, satisfacer las derechos incumplidas de los colombianos eficaz y oportunamente. Pero como no lo hace, la tutela ha dejado de ser la excepción para convertirse en la regla general.

El segundo mito también es falso porque la sostenibilidad fiscal no persigue otro fin más allá de garantizar progresivamente los derechos económicos, sociales y culturales, en lugar de transgredirlos o limitarlos. La plata no cae del cielo, me decía mi Mamá cuando era un niño, con la intención de que comprendiera que había que trabajar duro para conseguirla y ser metódico para gastarla e invertirla. Si alcanza para comer y estudiar, a veces no alcanza para el seguro médico. Y si alcanza para el arriendo no alcanza para los juguetes. Suena difícil pero es la realidad de la gran mayoría de los colombianos.

Lo mismo le sucede a los Estados al administrar sus finanzas, y por eso deben ser eficientes en el recaudo y en el gasto para priorizar los recursos hacia la satisfacción de las necesidades consideradas más importantes por el constituyente primario y los electores, que en últimas son la misma cosa. Luego ¡abramos los ojos, y reconozcamos que no hay plata para todo! Seamos conscientes de que si nos gastamos la mitad del presupuesto en solucionar el problema del hacinamiento en las cárceles no queda un peso para atender a la población desplazada, si nos gastamos la otra mitad en educación no queda para asegurar el orden público en el territorio nacional y si nos endeudamos en otro tanto para reparar a todas las víctimas de un tacazo, no solo va a ser imposible seguir pagando las pensiones, sino que los años siguientes va a haber aun menos recursos para todo lo que se necesite. Tampoco sería posible cobrar más impuestos porque la carga tributaria sería tan alta que la evasión aumentaría y la productividad decaería, por obvias razones.

En cuanto a la falta de recursos, la solución es precisamente la sostenibilidad fiscal, para deber menos e invertir más y disponer de cada vez más recursos para el desarrollo económico y social. Esta política ya empieza a surtir sus frutos: le va a permitir al gobierno destinar en el 2014 dos billones de pesos para inversión social, que en ausencia de un marco de sostenibilidad fiscal habrían sido consumidos por el servicio de la deuda pública. Es el resultado de la continuidad de una política que, hay que reconocerlo, comenzó a ser implementada con el “ajuste estructural de las finanzas públicas” en el gobierno Pastrana y ha venido siendo depurada por las tres administraciones que le siguieron.

En cuanto al sobreuso de la tutela, la solución de fondo, natural y obvia, es una reforma a la justicia a través de la cual se asegure la transparencia y suficiencia de los funcionarios judiciales, se los dote de la infraestructura necesaria para cumplir sus funciones de una manera oportuna, eficaz y eficiente y, de esa manera, de una vez por todas, la regla general sea la garantía de los derechos ciudadanos y su incumplimiento la excepción.

Así los colombianos vivirían mejor, confiarían en la administración de justicia y pagarían los impuestos para financiarla con genuina satisfacción. A su vez el sistema judicial sería menos costoso, o por lo menos más eficiente, y habría más recursos que hacen falta para satisfacer tantas y tantas necesidades.

Parágrafo: El mico que los congresistas le metieron a la ley que regula el incidente de impacto fiscal en el artículo 15 es una vergüenza. En palabras breves, aunque la Corte ante quien se interponga la solicitud no acceda a ella, el Gobierno puede acatar el fallo en los términos en los que le plazca, siempre que así lo anuncie en la solicitud de apertura del incidente. ¿Será que al Ministro de Hacienda se le olvidó leer al igual que a Simón y a Juan Carlos Esguerra, con la reforma a la justicia?

@HumbertoIzqSaa

Published in Artículos
Martes, 17 Diciembre 2013 16:53

Fútbol S.A. y el “picaito” por la paz

Durante la guerra de España, dos equipos peregrinos fueron símbolos de la resistencia democrática. Mientras el general Franco, del brazo de Hitler y Mussolini, bombardeaba a la república española, una selección vasca recorría Europa y el club Barcelona disputaba partidos en Estados Unidos y en México”, cuenta, entre otras anécdotas similares Eduardo Galeano.

El 29 de noviembre pasado, el “Pibe” Valderrama y el “Chicho” Serna, lanzaron una particular propuesta de jugar un “picaito” por la paz, entre las grandes glorias de la selección Colombia de los 90´s y un equipo de fútbol de las FARC. A dicha propuesta, la delegación de paz de dicha organización respondió casi que de inmediato, complementando la iniciativa con detalles de un encuentro que, según ellos, podría jugarse de ida y vuelta en La Habana y Pescaito, con equipos conformados por hombres y mujeres y, además, con la presencia de exfutbolistas latinoamericanos como Aguinaga, Maradona o “el Diablo” Echeverri, entre otras minucias contenidas en la respuesta enviada desde La Habana.

El fútbol y la política son harina de un mismo costal, aunque varios se empeñen en afirmar lo contrario. Los ejemplos son muchos, pero sin profundizar en el debate, es claro que la pelota es una parte importante de nuestra sociedad. Los aspectos más dolorosos de la realidad colombiana se han visto allí reflejados. No fue ajeno al fútbol el narcotráfico, pues allí tuvieron grandes inversiones Escobar, los Rodríguez y Gacha, entre otros. Tampoco lo evitó el paramilitarismo. Hoy, en los albores del neoliberalismo, tampoco ha huido de la privatización.

Hoy la tendencia que empieza a formarse en Colombia es la de los clubes de fútbol llevados a profundas crisis administrativas y deportivas, para luego mutar a formas empresariales en las cuales el ánimo de lucro se formaliza. Los casos más emblemáticos son quizá el de América de Cali y el de Millonarios. Cualquier coincidencia con la forma en que se explica la privatización una empresa pública cualquiera, es mera casualidad. Paralelo a esto, el 2013 estuvo lleno de peleas de barristas, de muertos y de heridos con camisetas de fútbol… Bueno, quizá muchos años han sido inundados de lo mismo, solo que en este, de repente, volvió a importar.

No hay que buscar teorías de la conspiración. Es claro que el fútbol es más rentable sin barristas. Lo demuestra experiencia inglesa, en donde Margareth Tacher, desde la criminalización de los hooligans, los sacó de los estadios y, así, los clubes se permitieron aumentar los precios de las entradas para los partidos, con el objetivo de “alejar a los violentos de las canchas”. De nuevo, equiparando violentos con pobres. Evidentemente, para los empresarios del fútbol, es más rentable que a la cancha vayan quienes pueden pagar boletas más costosas, puesto que además son quienes pueden comprar mayor cantidad productos, dado que ya no son hinchas, sino clientes de los antiguos equipos de fútbol que ahora son Sociedades Anónimas.

Se vislumbra entonces, una nueva guerra. Ya no entre barristas. La disputa en el fútbol se planta entre hinchas de todo tipo, fanáticos de sus clubes sin motivación económica alguna, que se rehúsan a asumirse en su condición de clientes, quienes junto con los futbolistas, que se rehúsan a ser mercancías,  pueden aún ganar un picaito por devolverle el espectáculo a sus verdaderos dueños, a las grandes mayorías; en contra del interés de los grandes empresarios nacionales y transnacionales, patrocinadores, dueños de derechos de televisión, sponsors y demás, que van por ahí amparados por leyes actuales o futuras que les permiten reducir todo tipo de derechos laborales a los futbolistas, como bien lo sabe el ministro Rafael Pardo; haciendo cada vez más rentable un negocio, en el que se venden más y más camisetas repletas de publicidad, mientras se miran con tristeza estadios más desocupados. La violencia en el fútbol no es ajena a los fenómenos de la sociedad en la que vivimos, ni mucho menos deja de ser consecuencia de la mercantilización del espectáculo.

Entonces, el picaito por la paz, debe ampliarse. Bienvenida la selección Colombia de los 90´s y bienvenidas sean también las FARC. Sin embargo, el juego debe incluir a los hinchas del fútbol y futbolistas activos, desempleados y desprotegidos, también, a los empresarios y directivos, para de una vez por todas entender en el país, que sin deporte y recreación para todos, no habrá paz.  Es decir, que es necesario discutir cómo aporta el fútbol en particular y el deporte en general a la construcción de una nueva sociedad mucho más allá de un partido. El debate sobre el fútbol en el país, por gracia o desgracia, es político y, asimismo, atraviesa también la posibilidad de erradicar una parte importante del componente social de nuestro doloroso conflicto armado

@FernandoVeLu

Published in Artículos
Lunes, 16 Diciembre 2013 22:13

El precio de la paz

En vista de lo optimistas que estamos todos los colombianos en torno a este proceso de paz, me hice las siguientes preguntas: ¿Se desmovilizarán en su totalidad los frentes guerrilleros? ¿Qué harán después de dejar el negocio lucrativo del narcotráfico? ¿Cuántos empresarios estarán dispuestos a emplearlos?

La encuesta de Gallup contesta parte de estos cuestionamientos: Solamente el 40% de los empresarios estarían dispuestos a contratar a un exguerrillero. Entonces ¿cómo lograremos que ellos cambien de vida si no confiamos en ellos? Qué ironía. El 68% de estos empresarios consultados piensan que sus empresas venderían más y el 79% de ellos piensan que invertirían más si no existiera el conflicto, pero dónde esta el granito de arena de los dueños de las empresas, ¿por qué no emplear a un exguerrillero? Cierro los ojos y aplaudo lo que dice el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas: “Colombia aumentaría uno o dos puntos porcentuales del PIB si no hubiera conflicto”. En parte se contesta mi pregunta, pero ¿qué pondremos hacer a los guerrilleros que se desmovilicen y entreguen las armas? Posiblemente nada, pues los empresarios no están dispuestos a emplearlos.

Frente a las cifras de la guerra podríamos decir que el Gobierno se gasta cerca de 23 billones de pesos, es decir, 3,5% del PIB, o mejor, el 14% del presupuesto del país. El 6% de estos recursos se gasta en la lucha contra la guerrilla, en salarios al personal del Ejército se destinan 9,3 billones al año y entre $300 mil y $400 mil millones anuales corresponden a combustibles, según menciona Diana Quintero, viceministra de Defensa.

Es precisamente esto lo que más me preocupa, pues acabado el conflicto no podemos acabar de una con el Ejército, ya que no sabemos cuántos de estos hombres están dispuestos a seguir combatiendo como bandas emergentes, lo que se da por el negocio del narcotráfico. No podemos repetir lo de El Salvador: su Ejército se quedó sin fuerzas para combatir y hoy es su mayor dolor de cabeza,  me refiero al frente Farabundo Martí, que jamás se desmovilizó en el Acuerdo de Chapachultepec de enero de 1992

Según El Radar, firma consultora, al menos esta cifra tendría que mantenerse por una década, o sea, en plata blanca, 440 billones de pesos. El verdadero negocio de este cuento es la droga. ¿Será que los grupos guerrilleros estarán dispuestos  a dejar de percibir 1.500 millones de dólares al año, cifra que menciona Daniel  Mejía, director del Centro de Estudios de Seguridad y Drogas de la Universidad de los Andes?

No es por ser incrédulo, pero no creo que las FARC en su totalidad vayan a cambiar toda esa millonada por 480 mil pesos que se le dan mensualmente a los desmovilizados. Aún más grave, los empresarios no creen en el cambio de la estructura económica negociada con las FARC. Tan solo el 38% de estos empresarios están de acuerdo frente al 72% que no lo están. Así las cosas, ¿cómo incluirlos en la sociedad?

Pero lo más preocupante es saber que más de 200 mil personas hoy dependen del negocio lucrativo de las FARC, más 8 mil combatientes. Sumémosle dos o tres milicianos más por cada guerrillero. Hablamos de 24 mil guerrilleros y 120 mil familias que hoy viven de producir los cultivos ilícitos, datos mencionados por María Victoria Llorente, directora de Ideas para la Paz. ¿Qué los vamos a poner hacer?

Preocupante, ¿cierto? Las cifras de los que ya viven por cuenta de la desmovilización son de 32.000 millones de pesos anuales, súmenle 160 mil y 480 mil correspondiente a asistencia social y tecnológica, más 17 mil millones para apoyo de nuevos productos. Según el informe, se incrementaría 163 mil millones  de pesos si las Farc deciden desmovilizarse.

Estas son tan solo cifras y números, pero es a lo que nos enfrentamos como colombianos frente a la Paz. Yo estaría dispuesto a pagar más impuestos por lograr el fin del conflicto, pero es preocupante que no todos los bloques y frentes se quieran desmovilizar, el negocio de la droga no dejaría, pues es bien conocido que tienen negocios con alias Fernandinho, narco brasileño, y con el Cartel de Sinaloa en México, pero en mi próximo artículo lo hablaré bloque a bloque.

Published in Artículos
Martes, 12 Noviembre 2013 18:59

Me violaron en Andrés Chía

Si uno vive en Bogotá y quiere pasar un rato de festejo con el gusto de consumir algunos tragos y en asociación de amistades, el peor plan que se pueden ingeniar es ir a Andrés Carne de Res Chía. Eso de conducir en medio de la oscuridad nocturna por la Autopista Norte o la salida por Cota hasta un restaurante bar rechazado por la ciudad, parquear en un potrero y formarse en una fila interminable para entrar a un lugar al que no le cabe una sola persona más y adicionalmente la comida y el trago resultan ser supremamente costosos, me parece un despropósito.

Andrés Chía hace mucho tiempo dejó de ser el restaurante reservado y divertido que solía ser en la época en la que eran pocos los que asistían al lugar, en la época en la que uno iba con agrado y tranquilidad.  Dejé de asistir al restaurante del señor Jaramillo después de tener que soportar la incomodidad de compartir un limitado espacio con gente de dudosa reputación. Ahora Andrés Chía es el refugio predilecto de caballeros mal vestidos que llegan a la puerta principal siempre en Toyotas blindadas con la silueta de una vaca estampada en el vidrio trasero del penoso automóvil que conducen con galantería aparente.

Los tiempos han cambiado y ahora estos “comerciantes” ya no se muestran con la desfachatez y ordinariez con la que se exteriorizaban en la década de los años 80. Ahora intentan pasar por gente educada y se presentan como comerciantes y ganaderos prósperos, enérgicos y trabajadores industriosos en un país hermoso como el nuestro. Caballeros que lo único que buscan es crear empresa y dar empleo con todo el compromiso del caso.  Sus bellas acompañantes ahora procuran no exagerar con sus atributos y ellos prefieren seleccionar más bien a niñas educadas y de prestigio social. Ojalá y sean universitarias, que se sepan vestir, que sepan utilizar los cubiertos y que entiendan algo de inglés. Es que para estos hidalgos incomprendidos el tema de mostrarse hoy en día como hombres de prestigio y con algo de conocimiento en medio de sus burdas demostraciones de fortuna, es una tarea que deben cumplir con juicio y responsabilidad.

A mí en mi casa me enseñaron a distinguir entre los comerciantes decentes y los comerciantes vulgares. Por eso puedo decir que a ese restaurante de tanto nuevo rico que quiere ir, la gran mayoría son comerciantes vulgares. Esos piscos con camisas “Armani” abiertas a medio pecho y accesorios dorados son hombres con los que no pretendo tan siquiera cruzar una sola palabra, ni por equivocación. Por eso es que prefiero alejarme de cualquier compromiso que me implique entrar al restaurante que además se convirtió en un sitio turístico colombiano.  

También me enseñaron a acudir solamente a eventos y establecimientos que me ofrezcan seguridad y respeto. Por eso es que yo no quise nunca más regresar a ese restaurante, así como nunca he querido conocer el ambiente en la Primera de Mayo o en los bares de la 45 con 13. Uno debe saber a qué sitio entrar y el riesgo que se puede llegar a desafiar.  

La noticia de hoy es la presunta violación de una jovencita de 19 años que asistió al restaurante con algunas prendas sugestivas y mínimas de material. Y la gran noticia no es noticia porque hayan violado una jovencita con minifalda una noche fría de fin de semana, la noticia es la gran noticia porque no la violaron en un parqueadero de un asadero en Bosa, sino que el acto abusivo fue perpetrado en el parqueadero del distinguidísimo y apetecido restaurante Andrés Carne de Res en Chía.  Yo no quiero de ninguna manera justificar cualquier asalto en contra de la dignidad de alguna persona, ni mujer ni hombre, pero en Colombia la gente siempre corre en defensa de quien se vea peor librado. No siempre el más débil y el que se muestra como mártir resulta ser la víctima en realidad. El problema no es la ausencia de ropa ni la exposición de la misma, nada justificaría el abuso hacia ninguna persona teniendo como justificación la belleza o las prendas de vestir de la víctima, pero debemos entender que no tenemos la fortuna de vivir en la capital de Francia o en la de Austria, nos tocó vivir en la capital de Colombia y eso trae ciertos riesgos que nos obligan a pensar muy bien con quién hablamos y en dónde nos divertimos.  Yo no voy a Andrés Chía simplemente porque la gran parte de sus clientes son personas de dudosa reputación, entonces prefiero no alejarme mucho de mi ciudad y más bien buscar un establecimiento en donde me pueda sentir tranquilo y a gusto.

Andrés sigue siendo para muchos el lugar perfecto para ir y dejar un dineral a cambio de vivir unas cuentas horas en medio de toda esa gente extraña y así poder tener la dicha de decir que se estuvo en Andrés Chía, porque para muchos resulta toda una proeza consumir en el sitio de moda. Yo no quiero gastar mi dinero en ese lugar, pero si regreso tal vez algún día, ya sé que debo proponerme utilizar vestuarios cortos y muy sugestivos, ya sé que debo adentrarme en las profundidades desvergonzadas de los parqueaderos dispuestos por el lugar y así poder decir entonces que me violaron en Andrés Chía.

 

Giovanni Acevedo

 

Twitter:https://twitter.com/Giovanni_Bta
Facebook:
http://www.facebook.com/giovanni.acevedo.5454
Fan Page:
https://www.facebook.com/pages/Giovanni-Acevedo/109540275732024?fref=ts

Published in Artículos
Martes, 12 Noviembre 2013 10:42

Del reinado y otras banalidades

-¿Qué haces?

-Viendo el reinado.

-No sabía que te gustaba eso.

-No, la verdad estoy esperando a ver qué dicen las reinas mientras leo el periódico.

-Ah bueno, como aburrido tu plan, ¿no?

-No, normal. Hay que enterarse de lo que pasa. Lo del reinado sí es porque las mujeres estas siempre salen con algo chistoso y me lo pierdo.

-¿Y qué han dicho?

-Nada, no las he escuchado hablar; solo hablan Andrea Serna y Carlos Calero. Me imagino que en un rato les preguntarán qué harían para cambiar al país y cosas así. Ojalá respondan algo chistoso.

-Si ves cómo son en este país, a los tipos les ponen a una vieja churrísima a presentar y a nosotras nos ponen a ese tipo tan feo.

-Sí, una desgracia este país, sobre todo por esa falta de buen gusto para escoger a los presentadores del reinado.

-Jaja, no te burles de mí. Cuando vayan a hablar me avisas para escuchar qué dicen. ¿Qué tal están las niñas?

-Me encanta la de San Andrés, una morena muy linda. Últimamente me están gustando las morenas, bueno últimamente no, hace ya unos años. La de Atlántico tiene cola para regalar, las demás están bien, normales.

-Sí ya te había escuchado ese cuento de las negras, pues ojalá se te dé algo con alguna.

-Dios te oiga niña, pero no digas “negras”, suena fuerte.

-Ok.

***

-Bueno y en qué va el reinado, ¿nada que hablan?

-No, ahora va a cantar Alejandro Sanz. Esto es interminable.

-Jaja, lo voy a poner. Me encanta Sanz. Lo peor es que un montón de gente trasnochará viendo eso.

-Yo creo, esto debe tener más rating que las noticias.

-Toda la vida, yo también preferiría el reinado a las noticias.

-Sí, me imagino.

***

-Me encanta Corazón partido. Se fajaron con Alejandro Sanz en el reinado.

-¿Te parece? Es bueno, pero debieron contratar alguien de acá, pues digo no, es el reinado de Colombia, además si van a traer alguien de afuera podrían innovar y traer alguna banda que no haya venido a tocar acá, algo como The Strokes.

-Jaja, tan bobo, a las personas que ven el reinado no les gusta esa música.

-Yo lo estoy viendo y a mí me gusta.

-Bueno sí, pero tú solo lo ves para burlarte de las mujeres.

-No, para burlarme de las que digan bobadas, no de todas las mujeres.

-Bueno sí, qué pena con el niño… tan bravo.

-Disculpada.

-Bobo.

***

-Parece que ya van a hablar, dijeron que las preguntas las envió el público. Me imagino que tú enviaste alguna.

-No, no sabía que se podía. Ahora sí es peor, quién sabe qué preguntará esta gente.

-Sí, ahora podremos reírnos de las preguntas también.

-Aja.

***

-No, pero de dónde sacan a estas mujeres, nos hacen quedar mal.

-Pues yo no generalizaría. Todo está dado para que gane San Andrés, esas respuestas están muy chimbas.

-Sí. Tú y tus gustos.

-¿Qué tienen?

-Jaja, ¡mucha bruta!

-Qué locura esta vieja. Por qué será que no piensan antes de hablar; uno no pide que den una respuesta brillante, pero sí algo coherente. Ya perdió todo el encanto la morenita.

-Jaja, y ahora qué harás…

-Estoy leyendo la encuesta que salió hoy.

-¿Ya con encuestas? Todavía falta un montón para elecciones y ya en esas, ¡qué pereza!

-Sí ya en esas, lo que pasa es que la política es de todos los días, el país es de todos los días.

-Sí que te gusta eso. ¿Quién gana según la encuesta?

-El voto en blanco tiene más de 30 %, después Santos y tercero Zuluaga.

-Ah, y ¿quién es ese Zuluaga?

Published in Artículos
Martes, 05 Noviembre 2013 19:54

Malditos bogotanos

A mí me cuesta mucho creer que en Bogotá viva gente decente. Y la poca que vive es tan exigua que rara vez uno tiene el placer de tropezársela por la calle. Bogotá es hoy en día el pueblo más grande de Colombia, con un bus rojo que transporta gente sudorosa aplastada contra los vidrios y un montón de hampones merodeando por ahí buscando a ver qué pendejo se encuentran para robarle con descaro sus pertenencias. Uno en Bogotá solo está seguro dentro del carro, con los vidrios arriba y el seguro de las puertas ajustado, en Andino, Unicentro o Hacienda Santa Bárbara. O en el apartamento o en la oficina. Andar por las calles de esta capital resulta un sacrificio para todos los que intentamos sobrevivir a los atropellos de todos esos pizcos que dicen ser bogotanos y que lo son -en últimas-  sin importar de qué pueblo vengan. Si viven aquí, entonces son bogotanos.

No importa si usted es peatón, conductor de automóvil, moto o tiene la desdicha de andar en carro blindado. En Bogotá nadie está ni seguro ni tranquilo. A diario uno debe sortear los abusos de todos esos que dicen ser “gente de bien”, pero que en realidad resultan ser unos malditos bogotanos. El que se cruza los semáforos en rojo a medio día, el que se estaciona en una calle principal, el que no cruza por los puentes peatonales, el que bota la servilleta por la ventana del carro, el maldito que no usa nunca las direccionales, el torpe que no sabe que las cebras fueron pintadas para que la gente pase sobre ellas cuando el semáforo lo indique. El pendejo al que se le olvida respetar la fila, la bruta que no entiende que las sillas en los buses no son para la que use los tacones más altos sino para la persona que más la necesite. El animal que baja los vidrios de su Spark engallado, se pone unas gafas falsificadas y sale por la calle con el reggaetón a todo volumen. El tipo que pispea a cuanta vieja con jean ajustado y sin bolsillos traseros deambula por ahí.  

No hay derecho. No se puede vivir en una ciudad invadida por tanto guache. Pero es que la vaina no es solamente de los ciudadanos, también es de la institucionalidad y la eficiencia de sus funcionarios y de sus obras publicas. Calles estropeadas, sin demarcación, semáforos inservibles y otros innecesarios. Puentes averiados, alcantarillas destapadas, indigentes lavando los vidrios de los carros y hasta supermercados instalados en los semáforos más concurridos y tediosos.  Si usted quiere agua, cigarrillos, la prensa o un poco de marihuana sólo tiene que detenerse en un semáforo y esperar la oferta del día.

Si después de cada una de mis columnas me han tildado de maricón, de ladrón y hasta de uribista resentido, entonces que ahora me tilden de clasista, pues no me extrañaría, incluso creería, que por fin acertarían en tanto insulto que lanzan sobre mi nombre en un torpe intento de afectarlo. Que una parte de mis lectores me insulte y me envíe correos ofensivos no me perturba, más bien me alegra, me divierta. Lo que sí me perturba es la misma señora obesa que intenta limpiar el vidrio de mi parabrisas de lunes a viernes en el semáforo de la 79 con Caracas. Y el problema no es que me lo limpie, el problema es que no lo limpia, lo ensucia, lo engrasa, lo estropea y tiene el descaro de solicitar dinero por enmugrar el vidrio de mi parabrisas. “El trabajo no es deshonra” diría mi abuela en un acto inmenso de compasión que la caracteriza. Si la señora con sobrepeso quiere fidelizar su clientela, entonces que se preocupe por de verdad limpiar los vidrios que, por suerte, deben detenerse en su puesto callejero, que utilice el producto indicado, que sea cordial, que se muestre profesional. Esa vaina de despertar pesar a cambio de unas cuentas monedas me resulta irrespetuoso.

Bogotá es el destino para muchedumbre en busca de un mejor futuro, en busca de estabilidad y oportunidades. Sin duda esta ciudad puede ofrecer lo que toda esa gente busca. Trabajo, estudio, circunstancias bien aventuradas que le faciliten el progreso a quien lo busque con trabajo y compromiso. Y el problema no es que nosotros los recibamos aquí con gusto y, en mi caso, con resignación, sino que lleguen y la aprendan a querer. Yo escucho a diario gente lamentarse de la clase política, de la clase alta, pero nunca de la gente que atenta contra el buen vivir. No creo que sean los políticos los que conducen borrachos o los que se roban las alcantarillas o los que le arrebatan los bolsos a las señoras desprevenidas. Las calles sucias, los parques averiados, los sanitarios públicos estropeados, los hinchas de fútbol muertos a manos de sus colegas, muchachos que le entregan su vida a la suerte por algunos segundos mientras intentan entrar en alguna estación de TransMilenio a la fuerza. Debo reconocer que vivo feliz en mi ciudad, pero no tranquilo ni satisfecho como debería vivirla. Creo que mi lugar está lejos de todo este caos, creo que debo alejarme de esta realidad cuanto antes, lo más rápido posible, antes de que algún maldito e irresponsable bogotano termine por mal obrar mi existencia.

Ahora debo vivir aquí, aunque muera de ganas por salir corriendo, aunque no soporte con agrado los excesos que provoca tanto libertino. Mis obligaciones laborales y monetarias tienen raíces lo suficientemente profundas como para mantenerme un buen tiempo en esta ciudad incoherente y díscola. Espero no estar muy viejo para poder disfrutar de una Bogotá tranquila en la medida de lo posible. Una capital con los servicios necesarios para poder vivirla con eficiencia y unos conciudadanos que no me generen temor ni asco. Quiero caminar por las calles limpias y ver gentes educadas, consumidoras de libros y respetuosas de las normas básicas de convivencia. Quiero ver hombres besándose por ahí y mujeres caminando tranquilas, sin temores ni prevenciones.

Por favor, intentemos día a día alejarnos del perverso anonimato y de la cansona y repugnante realidad de los malditos bogotanos que, con sus acciones matutinas, logran desbaratar cualquier buena acción de quien sea que quiera vivir en una tranquilidad, aunque sea temporal. Usen las direccionales, respeten las filas, no se disputen los puestos en ese aparato enorme, rojo y grotesco que dicen llamar sistema de transporte masivo. No conduzcan ebrios, y no consuman marihuana arbitrariamente. Sean felices en medio de toda esta realidad vergonzosa. 

 

Giovanni Acevedo

 

Twitter: https://twitter.com/Giovanni_Bta
Facebook: 
http://www.facebook.com/giovanni.acevedo.5454
Fan Page: 
https://www.facebook.com/pages/Giovanni-Acevedo/109540275732024?fref=ts

 

Published in Artículos

Presidente Santos no vaya a suspender los diálogos de paz. El levantamiento de la negociación solo aplazaría el resultado –satisfactorio o no– de ésta, porque con elecciones o sin ellas el resultado de las negociaciones va a ser similar, si no es el mismo: el Gobierno tiene inamovibles y el grupo terrorista está tratando de sacar lo que más se pueda de la mesa claro; y sí, hay que ceder para lograr la anhelada paz.

Ahora bien, ¿de dónde sale la propuesta de suspensión? En realidad la petición viene solo de las toldas ‘uribistas’, porque el Polo Democrático se pronunció a favor de la continuación de los diálogos y, por supuesto, los demás partidos de la coalición también. ¿Y la gente qué quiere? Los colombianos queremos la paz, una paz con el menor número de muertos, para lo que es necesario el proceso. Adicionalmente, está demostrado que los conflictos internos (en el mundo) no terminan por la vía de las armas, sino que es necesario un proceso que permita la transición, procesos que, en algunos casos, han durado hasta de diez años. Por lo que el año que lleva este proceso no es mucho con respecto a los más de cincuenta años del conflicto y al número de años que duran los procesos de negociación.

Los colombianos debemos dejar tanta ligereza y falta de memoria, hay personas que nos intentarán convencer de la falta de legitimidad del gobierno para buscar la paz; que sin cese de fuego no se puede negociar; que va a haber impunidad. A esas personas hay que responderles que a ningún gobierno (de Santos, de Jorge Barón o hasta de Pachito) le puede llegar a faltar legitimidad para negociar la paz, porque buscarla debe ser la máxima de cualquier gobernante colombiano: este país ya no quiere más sangre.

Por otro lado, quienes exigen cese al fuego están desconociendo que casi ningún proceso de paz ha iniciado de esta forma: IRA no dejó las armas para sentarse en la mesa, solo después de un tiempo lo hicieron. Adicionalmente, nadie puede negar que muchos frentes del grupo terrorista ya no dependen del mando central y que por lo tanto esas personas que no están representadas en la mesa no son guerrilleros,  sino vándalos, narcotraficantes y zares de la minería ilegal. El proceso se está haciendo con quienes son dueños de la marca FARC, para después tratar a los que queden como lo que son: terroristas.

Por último, no va a haber impunidad. Lo aseguro no solo porque el gobierno lo diga, es cuestión de nociones básicas de derecho penal, justicia transicional y derecho internacional. Si se aplicara el derecho penal, a ninguno de estos personajes se les podría excluir de la imputación, acusación y juzgamiento de sus delitos, sus rebajas de penas también serían las que contempla el código penal. Si se aplica la justicia transicional –como va a ocurrir–, se rebajarán las penas de estos guerrilleros de tal manera que sea atractivo y viable entregar las armas e ir a una cárcel con el compromiso de que no perderán sus derechos políticos, siempre y cuando no hayan cometido delitos de lesa humanidad, como ya lo advirtió el Fiscal General. Todo esto lleva a que si no se aplica el Código Penal o una verdadera justicia transicional, es decir, si no se administra justicia, la Corte Penal Internacional tendría que intervenir en el país para velar que se cumpla con la normativa penal y ningún gobierno permitirá que se diga que bajo su tiempo en el poder no funcionó la Rama Judicial.

Nos van a tratar de refutar cualquier argumento, porque todo lo del actual gobierno es malo y la paz solo es buena cuando ellos la tratan de conseguir, o ¡ya nos olvidamos de Ralito y los ‘Paras’ (ahora bacrim), o los múltiples intentos de diálogos con las FARC (alocución presidencial autorizando el despeje de Pradera y Florida) y con el ELN del ex presidente Uribe? ¿Ya nos olvidamos de Rodrigo Granda y alias ‘Karina’? También nos olvidamos que eso que dicen que la guerrilla estaba vencida tampoco es cierto, porque desde finales de 2008 (gobierno Uribe, para los que ya olvidaron) las cifras de atentados empezaron a aumentarse de nuevo y por lo tanto estos terroristas nunca estuvieron derrotados como dicen.

Presidente Santos, no vaya a suspender los diálogos y menos cuando quienes así lo desean prefieren el poder que la paz. No lo haga porque estos tipos solo quieren aprovecharse de la mala memoria de algunos ciudadanos en beneficio de sus intereses personales.

Presidente, no se le ocurra levantarse de la mesa, porque los colombianos no estamos dispuestos a aplazar la paz.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

Published in Artículos
Martes, 15 Octubre 2013 17:42

¿Firma por Uribe?

Comenzó en forma la recolección de firmas para el Centro Democrático. Ya hace algunas semanas, los más cercanos colaboradores del ex presidente Uribe con la camiseta blanca que los identifica y los formatos emitidos por la Registraduría Nacional, decidieron salir a las calles bogotanas en busca de las firmas que les darán su personería jurídica. No he tenido la oportunidad de encontrarme en algún lugar con estos tipos, no los he visto ni he hablado con ellos.

Domingo 9:30 pm

Don Giovanni, que pena llamarlo a esta hora pero es que me llamaron los doctores. No se preocupe, pero dígame, ¿se encuentra bien su salud?. Sí señor. ¿Para qué lo llaman los doctores si su salud está en orden? Me llamaron los doctores del trabajo de Uribe, están buscando gente para trabajar, que don Uribe necesita gente para trabajar. Qué bueno que generen empleo, me alegra mucho eso. Sí señor, pero me dijeron que fuera el martes a la iglesia esa de los cristianos a las 7:30 am. ¿Cuál de todas? Esa de la 30, la grande, la que le roba plata a la gente y usan datafono. No sé cuál sea. Ay don Giovanni la caris… algo. La Carismática Internacional, ya sé cuál es. Sí esa, esos malparidos son severos ladrones, no ve que mi mamá iba y le pedían la de plata. Bueno, ese es su negocio, ellos venden un servicio y los otros lo pagan, es lo básico del comercio. Uy no don Giovanni pero la retumbada esa vaina. Bueno, a mí no me corresponde tomar posición frente a esa actividad, puedo decir que a nadie obligan a asistir ni a aportar dinero. Sí señor, y don Giovanni, usted que me aconseja, voy a esa reunión del martes, o no mejor no, es que la última vez fue puro caramelo. ¿Qué pasó la última vez? Nos citaron también allá, y estaban sus amigos, el gordito chiquito, el costeño, todos ellos, a mí no me saludaron, y habló un señor que como que quiere ser presidente algo así, nos llevaron de relleno, usted sabe don Giovanni que uno no está para perder plata y que lo hagan ir a uno a escuchar a un man de esos pues no es justo. Ellos son buenos tipos, y esos son los gajes del oficio, yo no he hablado últimamente con ellos y no tengo como asegurarle que está vez la intención de la reunión sea laboral, lo único que le puedo decir es que vaya, y conozca de primera mano lo que tienen por decir, eso sí, no mencione mi nombre, a los uribistas no les agrada mi nombre.

Esa noche, en las noticias de la red independiente hablaron sobre la recolección de firmas por el Uribe Centro Democrático. En las tomas pude encontrar el rostro de un hombrecito desagradable, desaliñado, feo, andrajoso. Dueño de un carrito rojo igual de desagradable a su rostro. No me extrañó verlo en medio de los uribistas, como tampoco me extrañaría verlo en medio de los petristas o pidiendo trabajo en el lado santista.  La dinámica de la política solicita interlocutores como este, que busquen orificios en donde se puedan sentir medianamente significativos, mientras los realmente importantes se abren camino en medio de un tumulto de competidores feroces que no dudarán nunca ni tendrán concesiones cuando de pelear por sus aspiraciones se trate. La recolección de firmas a favor del movimiento uribista no se ha sentido, yo por lo menos no he tenido la fortuna de encontrármelos en alguna calle bogotana. Tal vez porque no cubren con eficiencia toda la ciudad, o porque hasta ahora se están organizando, y si tenemos en cuenta que en frente de la organización logística está el señor Juan David Vélez, entonces no sé qué tan efectiva sea la dinámica. En realidad me agrada que el encargado de seleccionar el personal sea este muchacho candidato, desde ya quemado al Senado de la Republica, me agrada porque debo entonces suponer que sus subordinados deben cumplir con algunas especificaciones que nos resulten agradables y convenientes, a él, a algunos de sus compañeros de lucha y a mí, así me toque verlos a lo lejos, así me toque imaginármelos únicamente.

Martes 11:45 am

Don Giovanni, yo me voy de esto. ¿Qué le pasó? Me pusieron a trabajar con un man ahí, y ese man es todo mandón y tiene una esposa gorda, fea y brava. ¿Qué les dijeron? Que nos van a pagar disque $150 pesos por firma, que tenemos que hacer mínimo 8 hojas diarias y que nos van dar $10.000 pesos de subsidio diarios, el sueldo está bueno don Giovanni pero es que trabajar con ese man no aguanta. Hombre, tenga paciencia, trabaje con ánimo, y aguántese al pisco ese, hágalo sentir importante, a él le gusta eso. ¿Y estohasta cuándo va don Giovanni? Hombre, yo no estoy al tanto de las decisiones de ese grupo de trabajo, lo que yo le diga sería especulación. Y por qué no trabaja con Uribe don Giovanni, ese man tiene mucho respaldo y fijo gana. Porque Uribe es un político que le debe muchas respuestas respetuosas y claras al país, respuestas que no ha querido dar y eso pone en duda la honorabilidad de alguien tan cuestionado como él, con su trayectoria, con su historia. ¿Usted sí cree don Giovanni que saquen presidente? Absolutamente no, no tienen cómo, y ellos lo saben, ellos son racionales y entienden que ninguno de sus precandidatos tiene opciones para dar la pelea en las urnas, ellos saben eso. ¿Ninguno de verdad? Oscar Iván Zuluaga podría ser un buen candidato, pero su estrategia carece de efectividad, además de estar rodeado de ineptos, y de competentes muy celosos de sus reconocimientos personales, eso hace que no logren ser un equipo compacto, que yo me entere de estas cosas es una prueba que están fragmentados. ¿Y de todos sus ex amigos quien es el que manda? Yo creo que ni siquiera ellos lo saben, porque todos deben tener la intención de ostentar alguna responsabilidad que les dé respeto y superioridad. Hace un tiempo el señor Uribe decidió que su representación en el comité de recolección sería un tipo joven, muy allegado a él, uno que se ha dedicado a acompañarlo a cuanto evento y reunión decide asistir. Esa decisión causó molestia en otros jóvenes que siempre han querido trabajar con esmero para el señor Uribe, y aseguraron que no era justo trabajar para hacerle campaña al otro muchacho. Pero aun así hoy están recogiendo firmas. Yo le puedo asegurar que el esfuerzo debe ser enorme, internamente están completamente maltratados. ¿Pero entonces don Giovanni, el doctor Uribe a quién apoya a Pachito, Zuluaga o al otro? Uribe es un zorro, él sabe manejar a la gente, pero su apoyo está con Oscar Iván Zuluaga, pero los medios, los empresarios y las encuestas están con Pachito. ¿Entonces que van a hacer? Ya Uribe tomó la acertada decisión de no hacer consulta, ahora van a elegir al candidato del uribismo a dedo como dice Pachito, y a lo que él se opone porque sabe que elegirán a Zuluaga. El doctor que nos va a pagar, uno como gordito, de apellido Vélez, que es como raro, ¿es verdad que es candidato al Senado? No es raro hombre, es gay, solo que él no lo acepta, yo he intentado por medio de mis columnas, hacerle entender que ser gay no es una condición vergonzosa ni que exija reserva alguna, le he dicho que ser pasivo y loca es tan legítimo y respetable como ser uribista, si él es feliz entonces que se haga en la posición que más disfrute. Y si es candidato al senado, aunque en un puesto pendejo, cualquiera que esté después del número 15 debe estar seguro que su intención de llegar al senado es imposible. A él le gusta pedir firmas anunciando su candidatura, así la gente no sepa quién es él. Si yo estuviera en su lugar buscaría el voto gay, es un voto que está abandonado y él podría encarnar sus demandas y defenderlas con el mismo ánimo que defiende las uribistas. Usted don Giovanni por que no se lanza a algo, yo voto por usted. Eso dejémoslo para otra conversación si le parece bien. Sí señor, usted me perdona tanto interrogatorio pero como yo poco de política, me gusta preguntar y preguntar. No se afane. ¿Firma por Uribe? No señor, yo no firmo por ese señor.

La tarea del grupo de recolectores de firmas y de sus coordinadores no es fácil, tampoco es completamente difícil. Van a necesitar constancia y mucho trabajo, además de elegir con inteligencia los puntos y la hora en que decidan solicitar las firmas. Yo les deseo suerte, les deseo éxitos, aunque poco les importe, los entiendo. Espero verlos pronto.

Si necesitan formularios, hay por ahí un carrito rojo desvencijado y equipado con GPS y algunos accesorios más que lo harán fácil de identificar, ese carrito les facilitará información.

 

Giovanni Acevedo

Twitter: https://twitter.com/Giovanni_Bta
Facebook: 
http://www.facebook.com/giovanni.acevedo.5454
Fan Page: 
https://www.facebook.com/pages/Giovanni-Acevedo/109540275732024?fref=ts

Published in Artículos
Página 6 de 11

Palabras Sociales - www.palabrassociales.org