Jueves, 27 Febrero 2020

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Jueves, 28 Julio 2016 15:19

25 años de la constitución de 1991

hablando de los 25 años de la constitución de 1991 con Alvaro Forero NavasSebastián CaballeroPablo Londoño SalazarJorge Camargo Tovar Dirige Alberto Diaz Baez 

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Martes, 09 Septiembre 2014 23:14

¿Reformar o Acatar la Constitución?

Una lectura obligada del mentado equilibrio de poderes y las propuestas que de éste subyacen, como eliminar la reelección presidencial y ampliar el periodo del ejecutivo a cinco años, conlleva a pensar que la actual reforma política no es tan prioritaria como la considera el presidente, ya que eliminar la reelección es inminente, pero cerrar la lista al interior de los partidos, junto con la ampliación del periodo es sumamente inoficioso. ¿Es acaso el entramado institucional Colombiano tan fácil de modificar?

Partiendo del diagnóstico de la Constitución de 1991, donde se estableció un régimen presidencial con periodos de cuatro años, junto con un andamiaje institucional que busca la funcionalidad del sistema mediante la separación de poderes y los frenos y contrapesos, que llevaron a establecer también los periodos de los magistrados de la rama judicial, y los órganos de control. Se puede inferir que lo establecido en la constitución, es contradictorio con la reelección, manifestándose en la transición al Hiperpresidencialismo que Colombia enfrenta.

Nuestros años de vida Republicana son prueba de que no es necesaria la reelección, ni ampliar el mandato, por el contrario hay que pensar en Instituciones sólidas. Cuando alguien ha culminado una buena gestión, su Partido Político, una de las instituciones más relevantes en las democracias, debe asumir el reto de entrar en la contienda electoral para dar continuidad a los programas del Presidente de turno en cabeza de otro aspirante, y por su parte, la sociedad debe exigir en las propuestas de los nuevos candidatos, la continuidad de políticas exitosas. Sirve de ejemplo para lo esbozado anteriormente, lo que se presentó con Santos, una vez que fue él quien bajo el aval del partido de la U, tomo las banderas del legado Uribista para alcanzar la presidencia en 2010. Así como también, Uribe y Santos han sido artífices y ejecutores de los vicios del sistema político por cuenta de sus reelecciones. En últimas, no son tan diferentes como se cree, y su antagonismo más que ideológico es por ego y protagonismo.

Aquí lo prioritario es un reequilibrio de poderes fundado en la eliminación de la reelección presidencial, para así poder acabar con la fórmula de más tiempo, más poder, demostrada con Uribe y Santos, en su capacidad para influir en las altas cortes y los entes de control, quienes perdieron autonomía. En consecuencia, no se necesitan líderes imprescindibles, sino programas que trasciendan en las instituciones, como principio fundante de las democracias, ya que la separación de poderes es fundamental en un sistema presidencialista. Entonces, el debate debe darse es en cómo establecer mecanismos para limitar las facultades extraordinarias del ejecutivo y empoderar las demás ramas del poder público, no para aumentar los mandatos.

Cuando el Presidente hace mención a una reforma, se espera que dicha modificación al texto constitucional, propenda al desarrollo de algún sector, y como es en este caso contribuya a la democracia y sus instituciones, pero lejos de esa pretensión, se encuentra la iniciativa de aumentar el periodo presidencial, toda vez que esto implica alterar la arquitectura orgánica que nos rige desde el 91, bajo la limitante de tiempo como un sofismas para alterar la Constitución. En suma, para lograr el tan mentado equilibrio de poderes, se debe abolir la reelección y evitar los mesías, ya que debe primar el respeto por la constitución, fortaleciendo el actual Estado de Derecho y el sistema de frenos y contrapesos, para así lograr que el entramado institucional no sea tan fácil de moldear a favor de intereses particulares.

T.@jorgescamargo

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Miércoles, 23 Julio 2014 00:53

Rolihlahla (Revoltoso)

 

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o su religión. El odio se aprende y, si es posible aprender a odiar, es posible aprender a amar, ya que el amor surge con mayor naturalidad en el corazón de la persona que el odio” Nelson Mandela.

Grande e invaluable es el legado que nos ha dejado el mejor líder de los últimos tiempos, el Nobel de Paz Nelson (nombre que le puso su primera maestra) Mandela, un hombre que nació un 18 de julio de 1918, en Mvezo, un pequeño poblado del distrito Umtata, capital del Transkei, Suráfrica.

Mandela nunca la tuvo fácil, luchó en contra de una de las infamias más grandes del mundo, el racismo, una forma de discriminación humana que en mi concepto es nefasta e inaceptable. Su lucha a favor de los derechos humanos e igualdad racial, lo llevó a pasar veintisiete años en prisión y posteriormente en 1990, el líder del antiapartheid alcanzó la Presidencia del Congreso Nacional Africano y con esto un giro en el destino de su pueblo y sin duda un camino hacia la libertad de miles de africanos oprimidos por el régimen esclavista.

Pareciera que las prácticas racistas fueran tema del pasado, sin embargo la lucha de Mandela no fue suficiente para entender que todos somos iguales, sin importar el credo, sexo o color de piel. Al menos en Colombia, es lamentable que esta situación no finalice del todo y a pesar de tener una Ley de Antidiscriminación, la indiferencia racial es muy fuerte y con esto mi crítica insistente.

El pasado domingo 20 de julio, se posesionó el nuevo Congreso de la República, que no es tan nuevo si tenemos a Gerlein en su curul casi que vitalicia, el domingo también se posesionó como Presidente del Senado, un congresista originario de la costa colombiana, lo que me hace pensar que será un periodo legislativo pensado en la región norte del país. Lo que me parece más extraño del suceso político de la semana, es que en las curules asignadas para personas de origen afro precisamente no hay ninguno con esta característica racial, ¿raro no?

¿No es extraño que en las dos cámaras para negritudes, las personas que las ocupen, además de no tener la raza que protege la circunscripción especial, tampoco son los abanderados de las políticas en favor de ésta comunidad?

Ojalá que como se dice popularmente, estos escaños políticos no sean el escampadero de personas que utilizan mecanismos protectores de las minorías para cometer sus fechorías politiqueras.

Así que en nombre de la lucha contra el racismo y apoyando la inclusión política de todos los sectores sociales de la comunidad colombiana, me uno a la campaña #Noacurulesafrosinafros y también a la campaña #Saynotoracism. Porque es tiempo de hacer lo que la Constitución manda y no lo que manda la politiquería y el abuso del poder, también porque los niños merecen un país respetuoso de las etnias, así también se hace la paz, así nos lo enseñó Mandela.

T.@Lore_Castaneda

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Viernes, 04 Abril 2014 16:12

Asamblea Nacional Constituyente

En este programa nos acompaño María Alejandra Rojas quien nos explicó, en que consiste la iniciativa de una asamblea nacional constituyente, según ella la constitución tienen diferentes falencias en el modelo de estado propuesta en la constitución de 1991 en participación política por ejemplo. También hablamos sobre que intereses hay de esta en diferentes protagonistas políticos de la actualidad nacional.


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