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Miércoles, 21 Enero 2015 06:06

La Bancarización: ¿La Salvación?

Por: Alberto Diaz

“¡Felicidades! Su nombre ha sido seleccionado para ser merecedor de los beneficios que otorga nuestra tarjeta de crédito” Anónimo

¿En qué momento pasamos de ser una sociedad del ahorro a una endeudada?, En el pasado nuestros abuelos nos daban muestra de que el dinero alcanzaba incluso para tener un ahorro para la época de vacas flacas que la familia vivía, hoy por el contrario nos consideran potenciales “ciudadanos clientes” para los servicios bancarios, cualquier bogotano se detiene en un centro comercial y llevados por nuestros deseos empezamos a hacer transacciones con la filosofía MasterCard porque hay cosas que el dinero no pueden comprar, por eso acudimos al gran salvador, al mesías: El Banco, si, ése al que cuando se quiebra los colombianos debemos ayudar con impuestos como el cuatro por mil, pero que cuando el ciudadano no puede pagar le embargan hasta lo que no tiene, un negocio donde con cara o sello gana la corporación financiera. Acaso alguien recuerda que hubo banca estatal y cooperativa que fue adquirida gradualmente por la banca privada proceso que no requirió más de 10 años, modelo copiado también en el sector salud. Esto corresponde a la premisa en la cual se deben privatizar las utilidades y democratizar las pérdidas.

Nos han ido educando para tener una cultura consumista que nos lleva a comprar y comprar sin medir consecuencias, al pedir un crédito nos hablan de tasas de interés, de pólizas, de seguros, de pignoración y demás arandelas que nunca llegamos a entender, nos sentimos como una reina respondiendo mientras giramos haciendo hula, hula y rogando al poderoso para que nos aprueben el cupo de endeudamiento, de esta manera salimos con dos o más tarjetas, una con efectivo y otra solo para hacer compras, impidiendo que circule el dinero por nuestras manos, lo que ahora llaman el dinero plástico, todo esto con el propósito de “facilitar la vida a los ciudadanos y democratizar el acceso al crédito”, y en ayudar a multiplicar las mega fortunas de aquellos que hacen sonar las campanas en Wall Street, que manejan nuestros fondos de pensiones, que se involucran en los negocios de la construcción y de los medios de comunicación para de esta manera tener controlado los sentidos de los ciudadanos.

Según el último informe de Asobancaria el 71,5% de la población adulta en Colombia tiene un producto financiero, el cual  generó apenas la “pequeña suma” de $6,09 billones de ganancia a los bancos en 2013, en el momento en que usted hace una transacción está generando una utilidad al sector bancario. Las finanzas de algunas familias colombianas reflejan lo salvaje del sistema al perder su casa y sus bienes (ver noticia), incluso se usan métodos coercitivos, enviando un batallón para desalojar una humilde familia que no pudo continuar pagando su crédito, otro caso que llama la atención fue el de una mujer que se acercó en días pasados donde estaba haciendo una fila con mi padre para cancelar unos productos de construcción, ella nos preguntó si íbamos a cancelar en efectivo a lo que respondimos sí, nos pidió el favor entonces de entregarle el efectivo y a cambio ella pagaría los productos con su tarjeta Falabella, ya que necesitaba cancelar la matrícula universitaria de su hija, parece ser que los colombianos aceptamos como verdad que la única manera para tener “algo” es endeudándonos, ya que es el único camino que nuestros dirigentes y empresarios han dejado al ciudadano corriente. Traduciendo esta política a pesos eso significaría que por un empréstito a través de Tarjeta de Crédito de un millón de pesos se puede pagar entre 280 mil a 340 mil pesos de intereses anuales, si la cantidad excede en millones a la del ejemplo inicial este valor se multiplica exponencialmente, en el caso de 10 millones de pesos la cantidad a pagar sería de dos millones 800 mil a tres millones 400 mil pesos, es decir la suma cancelada corresponde a un tercio o más del valor tomado en préstamo, ¿imaginen lo que pasa en tres años?

Mientras el gobierno “incentiva” a los campesinos colombianos por medio de oficinas móviles para que se endeuden en los bancos (ver nota), mostrando la bancarización como una oportunidad, el gran éxito de este proyecto ha sido que cada colombiano sea un cliente, que termine obligado en su cotidianidad financiera en el deber de deber y por ende dar ganancias a las entidades bancarias, cumpliendo con ello la premisa evangélica en la cual es mejor dar que recibir ¿En qué momento los colombianos empezaremos a vernos beneficiados por las  ganancias que estas entidades crediticias ganan año tras año “obligándonos” a adquirir sus productos?, o solo nos resignaremos a ver como los grandes banqueros asisten a la posesión del presidente de turno a quien le habrán girado hipotéticamente a través de sus fundaciones y empresas dinero para su campaña, seguiremos consumiendo propagandas donde nos ofrecerán la bancarización como la salvación en este mundo globalizado.

Recientemente adquirí nuevamente una tarjeta para que me consignen mis pocos trabajos que realizó, nunca he podido retirar el total de lo que me consignan siempre queda un excedente que no sé en donde terminará, no voy a preguntar al banco porque me aburren las filas, y soy muy torpe y seguramente terminaré creyéndole al asesor su discurso elaborado en situaciones como estas, prefiero esperar ilusamente que nuestros gobernantes hagan algo al respecto. Podemos pensar “hemos avanzado”, ya que nuestros policías pueden tener bigote y de esta manera puedan desplazar a aquel grupo selecto de ladrones, rateros y maleantes ciudadanos que le deben a los bancos.

T @betodiazb

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