Miércoles, 11 Diciembre 2019
Miércoles, 25 Febrero 2015 10:09

¿Qué pasa con Transmilenio?

Por: Sergio Grandas Medina

 

El transporte público refleja en muchos casos lo que es una ciudad, su ciudadanía y su nivel de cultura. Transmilenio inicio operaciones en el año 2000, prometiendo un gran cambio en la cultura de transporte público. En Bogotá sólo existían buses urbanos que se caracterizaban por el desorden, el mal servicio y la guerra del centavo (que consistía en llenar mucho más los buses) para mejorar los ingresos de los conductores y propietarios. Ingresos que no se evidenciaban en el mantenimiento y aseo adecuado de los vehículos.

Transmilenio en sus primeros años conquisto a los Bogotanos, con un sistema de transporte limpio, eficiente y rápido. Que cambio el paradigma de lo conocido hasta el momento en transporte público. Incorporó la validación de los pasajes o viajes en las estaciones (y no en los buses como hasta el momento ocurría), plataformas y espacios para personas con discapacidad, sillas preferenciales para adultos mayores, mujeres embarazadas o con niños en brazos. Redujo sustancialmente los tiempos de recorridos en la ciudad, ya que se le dio prioridad al transporte con carriles exclusivos. Grandes beneficios le trajo a la ciudad, que muchos se enamoraron del sistema, un amor y orgullo que permitió construir una Cultura TM.

Desde el año 2006 Transmilenio cambio drásticamente debido a la creciente demanda que comenzó a sufrir el sistema, lo que convirtió sus principales beneficios en defectos, provocados por la mala planeación del distrito, sus diferentes gobiernos y la incultura ciudadana. Los buses comenzaron a experimentar también sobre cupo y congestiones, al igual que estaciones y portales. Estas congestiones eran provocadas inicialmente por la mala frecuencia de los servicios y pero posteriormente fue la ineficiencia en infraestructura para dicha demanda. Y que hoy genera cientos de bloqueos y protestas al año por parte de los usuarios, por inconformidad con el servicio.

El sistema tiene actualmente 8 portales, 114 estaciones que comprenden 11 troncales. Y según fuentes de TM, se movilizan a la fecha más de 2.600.000 pasajeros diarios en sus tres fases, es decir casi la cuarta parte de los habitantes Bogotá y sus municipios aledaños. TM en 2017 debería tener 388 kilómetros de troncales en funcionamiento según la Secretaría de Movilidad, pero a la fecha sólo cuenta con 112 kilómetros, es decir un retraso de 276.

Transmilenio S.A es la entidad del distrito que se creó para administrar el sistema de transporte público. Encargada de administrar rutas y sus frecuencias, de realizar mantenimiento y ampliaciones de portales, estaciones, vías y puentes peatonales (mantenimiento de vías en conjunto con el IDU). Y se financia con el 5% del total de lo recaudado por concepto de pasajes o viajes cobrados a los usuarios. El sistema tiene en concesión privada el recaudo y la operación de los buses.

El Gerente de TM Sergio Paris, ha reconocido el retraso en infraestructura que tiene hoy el sistema. Y asegura que la entidad trabaja para lograr la “partida presupuestal” con el Departamento de Planeación Nacional que se estableció en el CONPES del año 2000 “para la construcción de la Troncal de la Av. Boyacá, que descongestionaría la Troncal de la Caracas y la Autopista Norte”, asegura Paris.

Los operadores privados (dueños de los buses y encargados del recaudo) no tienen responsabilidades en el mejoramiento de las principales debilidades del sistema. Puesto que es el distrito quién corre con los gastos de mantenimiento y ampliación de infraestructura, y no los privados, que se quedan con el 95% del dinero de la operación. Tenemos prácticamente a una entidad del distrito que trabaja para que los operadores acumulen las principales ganancias y los problemas de seguridad, equipamientos físicos y vías los afronte sólo empresa distrital Transmilenio S.A. 

Otro de los grandes problemas que afronta Transmilenio ha sido el incremento de la inseguridad, ya que es común ver en los titulares de los principales medios de comunicación los frecuentes atracos, manoseos a mujeres y riñas entre hinchas de barras bravas. Que genera percepción en los usuarios, la falta de unas políticas claras de seguridad y de control. El sistema necesita soluciones eficaces y de fondo, que frene el hurto a los usuarios que en 2014 sumaron 412 casos, según denuncias reportadas a la policía. Cifra que podría ser mayor por los casos que no son denunciados o reportados a las autoridades.

También es común ver a cientos de vendedores informales que deambulan en portales, estaciones y buses del sistema, generando mucho más desorden y una sensación de inseguridad a los usuarios. Transmilenio tiene gran responsabilidad en este tema ya nunca pensó en las familias que derivaban su sustento de esta actividad informal, actividades que proviene de los antiguos de buses urbanos. Nunca se creó plazoletas o espacios comerciales dentro del sistema para reubicarlos o reorganizarlos. Y que hoy, los hace más difícil de controlar.

Transmilenio sólo cuenta con 150 agentes de Policía y unos 400 bachilleres que resguardan, cuidan los portales, estaciones y buses. Es decir 550 representantes del orden para 2.600.000 usuarios que moviliza el sistema. Un agente de policía o bachiller por cada 4728 personas.

Otro factor que requiere intervención inmediata y a corto plazo es la cultura ciudadana. Hoy en Transmilenio se colan o ingresan sin pagar el pasaje cerca de 67.000 usuarios, que corresponden a $41.000 millones anuales en perdidas, que son sustituidos con impuestos de todos los bogotanos, es decir por los colados en TM, se deja de invertir dineros públicos en otros auntos de vital importancia en Bogota, como la salud, la educación, etc. Un tema bastante espinoso son los frecuentes actos de intolerancia generados por el no ceder una silla, por empujar o no dejar cerrar o abrir las puertas de los buses. Síntomas de falta de perdida de conciencia social. 

Debido a la creciente falta de cultura ciudadana, un grupo usuarios han creado iniciativas como #SalvemosTransmilenio un colectivo social que busca generar conciencia sobre la importancia del Sistema entre los demás usuarios y el Gobierno Distrital. Una iniciativa que nace de un grupo 50 personas que usan frecuentemente TM y que ya generan propuestas de mejoramiento. Una de las líderes de dicha campaña, es Eliana Sandoval, quien en un diálogo con Caracol Radio aseguró que es "una iniciativa 100 por ciento pacífica. No queremos bloquear vías o dañar estaciones, queremos que Transmilenio mejore y por eso tomamos fotos de esos hechos que no deberían existir. Hay personas en condición de discapacidad que no pueden subirse a un articulado porque la gente les pasa por encima, madres con bebés de brazos que no encuentran una silla”.

TM requiere que se le siga dando oxigeno con la continuidad de su construcción, planteada desde el trazado inicial, pero también se deben seguir interviniendo las estaciones y portales que hoy se encuentran en funcionamiento. El sistema y la ciudad también requieren muchas más iniciativas como la de #SalvemosTransmilenio y la exigencia al Gobierno Distrital para que invierta y genere una verdadera política que permita rescatar la cultura ciudadana y la Cultura TM.

@SergioGrandasM

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Sábado, 25 Octubre 2014 10:04

¿Arte o Cultura?

 

La música, el arte de las musas, la combinación lógica y sensible de sonidos y silencios en melodías, armonías y ritmos. La música pariente cercana de la poesía y la danza, de la razón y el deseo. La música como expresión humana y sus conexiones interminables e ilimitables con la voz, con el cuerpo, con la madera, con el viento… ¡La música! ¡Que difícil hablar de la música!

Evadiendo la responsabilidad de escoger un artista, un grupo, un escenario o un evento que bien pudieran dar cuenta de lo que es o encierra la música, hoy no critico y me dedico a pedir tres hurras por las músicas. Y digo las músicas porque son muchas las formas, las lógicas y las sensibilidades que organizan sonidos y silencios y hoy defiendo su derecho legítimo de existir y sonar. 

Como si los efectos propios de los procesos de modernización y expansión de capitalismo a nivel mundial no se hubieran agotado en la colonización y la dominación de los espacios de producción del poder y el saber, una mirada reflexiva a la música nos repite y confirma que la colonización también impactó profundamente al ser, a los sujetos y sus oídos, a sus cuerpos, sus sentires y sus bailares. Y como todos los procesos de colonización, estos impactos perduran como la cara oculta de nuestras modernidades a medio hacer.

A pesar de reflexiones y peleas que parecieran hoy superadas, aún sigue vigente ese contraste odioso entre música “culta” y músicas “incultas”. Ritmos, tonalidades y letras que en un lenguaje “políticamente correcto” suelen llamar músicas populares, folclóricas o tradicionales, se han instituido como músicas condenadas a una inferioridad jerarquizada a la luz de la raza/etnia y la clase social. Lamentablemente, es innegable/inimaginable la asociación de lo popular, lo folclórico y lo tradicional (sobre todo en América Latina) con lo indígena, lo afro, lo campesino, lo pobre, lo ordinario, lo bárbaro… En antaño, mientras que la música culta ocupaba los grandes teatros y plazas públicas, las otras músicas ocupaban espacios en la parcela, la chagra, el socavón, el río; con el pasar del tiempo unas son exclusivas para las grandes arenas públicas a elevados costos mientras que otras suenan por las cadenas radiales más sintonizadas, en los buses, en las calles (músicas de la cultura de masas) o se han sumado a la industria musical propia del multiculturalismo neoliberal como nuevas músicas folclóricas… 

Que vivan entonces Beethoven y Bach, Van Halen y Dio, Lavoe y Celia Cruz, pero también los cientos dedicados al Hip-Hop, al Ska y el Reguetón. Que vivan las marimbas del pacífico, las chacareras del cono sur y las sayas afroandinas, pero también las composiciones electrónicas, los pies que cantan zarzuelas y los vientos que soplan Tibet. ¡Que vivan las músicas y que las dejen sonar! En últimas, con que no se le haga daño real a nadie (objetivo que nunca ha sido propósito reconocido de las músicas, por lo menos de las mayorías), que cada quien baile por lo que quiera bailar, que cada quien cante por lo que quiera cantar. Yo he optado por quedarme con los motivos de Benedetti: “cantamos porque el grito no es bastante/ y no es bastante el llanto ni la bronca/ cantamos porque creemos en la gente/  y porque venceremos la derrota”. Seguiremos cantando.

T. @PaoBogota

 

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Martes, 14 Octubre 2014 21:19

El problema de la cultura

 

Por muchos años ha sido evidente la falta de cultura en nuestro país. La idea de buscar el bien individual y no el colectivo nos ha llevado a presenciar diferentes actos de intolerancia. Empezando por el típico caso de robo en la esquina o en los medios de transporte, hasta algo totalmente inaceptable, como actos delictivos en las propias familias, por diferentes casos. ¿Somos un país inculto?

En Colombia a la mayoría sólo le interesa su bienestar, ser el primero en todo, defender sus propios sentimientos, sin pensar en la situación de los demás, nos acostumbramos a escuchar las peores noticias en los medios de comunicación o peor aún, ver los sucesos frente a nuestros ojos y no saber ni cómo actuar.

El problema inicia desde nuestra mentalidad. Por ejemplo, si un bus de transporte público se presenta una falla técnica, no es raro que alguien diga: “menos mal yo cogí otro”. En lugar de ser conscientes de que no nos están prestando el mejor servicio y que es algo que nos compete a todos. Por otro lado, nunca se podrá hablar de un país educado cuando aún se presentan casos de maltrato de animales y peor aún, infantil. Si no nos ocupamos por formar niños que sepan respetar y tolerar a los demás, nunca se superará la falta de cultura.

En la Secretaría del Senado de la República quedó radicado el proyecto de ley para remitir el nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia. Algunos cambios pretenden evitar que las personas se colen en medios de transporte, que lleven música a alto volumen en los vehículos y que afecte la intimidad de otras personas en las redes sociales. De este modo, resulta curioso que se deban aplicar este tipo de leyes, pues se trata de comportamientos básicos que deberíamos cumplir para un mejor funcionamiento de la sociedad. Sin embargo, podría tratarse de un nuevo tiempo para entender que estos “pequeños” actos afectan también a los demás.

T. @lau94rodriguez

 

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Lunes, 01 Septiembre 2014 11:11

La Niñez Indigena Invisibilizada

"La Niñez Indigena Invisibilizada, Una Problemática Latinoamericana"

La ONU, ha promovido desde su oficina del “Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas (un organismo que proporciona asesoramiento a los diversos países del mundo), la discusión acerca de las problemáticas indígenas desde los mismos pueblos involucrados, en especial de niños y jóvenes pertenecientes a dichos grupos. Cada uno de estos foros procura establecer lineamientos que permitan generar estrategias adecuadas para el desarrollo de una vida digna de estas comunidades en sus respectivos territorios”. Desde esta perspectiva, y estando este mes dedicado a la niñez, surgen algunas inquietudes acerca de la viabilidad de dichas estrategias que se han ído construyendo a través del tiempo para la “integración” de estas comunidades, pero más aún, sobre las consecuencias de éstas en la actualidad.

La afanosa necesidad y preocupación de integración, se ha desatado bajo lógicas modernas, occidentales y capitalistas que han logrado establecer, para empezar, parámetros legales, con los cuáles se han eliminado o adaptado algunas costumbres en cada una de las culturas, ejemplo de ello puede ser las rituales (como el corte de clítoris a las mujeres, realizado por Embéras y Paéces de Colombia), o la acomodación por parte de las comunidades a la justicia ordinaria de cada nación, en cuanto a los castigos a crímenes cometidos por integrantes de sus propias comunidades, que al no ser aplicable la pena con rapidez, ha provocado que en represaría se acuda (en su mayor parte los jóvenes) a grupos al margen de la ley para que dictamine y ejerza el castigo (situación constante en México, Colombia, Perú y Bolivia).

En segundo lugar, se pasa por los modelos educativos, económicos, sociales, etc., desde los que se fomenta una trasformación profunda y a la vez involucra radicalmente la niñez y juventud de las comunidades, porque por un lado los centros educativos implican para el niño: alejarse de su familia durante largo tiempo durante el día y, que los conocimientos impartidos no sean fácilmente acomodables a su realidad cotidiana (teniendo en cuenta que el conocimiento indígena se basa en la experiencia y su aplicabilidad en la vida diaria), incluso, puede hablarse de la nulidad de metodologías alternativas, pues en muchos de estos centros la educación sigue siendo de tradición occidental, solo cambia los tipos de juguetes y herramientas con los que juegan los niños.

Desde el punto de vista económico y social no hay campo abierto para que estas comunidades desarrollen su economía sostenible a causa de los desplazamientos sufridos de su territorio, ya no hay posibilidad de producción y autoabastecimiento para muchas de ellas, viéndose en la obligación de entrar en la entramado global de la economía y así mismo en la perdida de su autonomía, que le permitía dedicar más tiempo a la familia en especial a la enseñanza de los niños y a los rituales de fortalecimiento espiritual y humano.  

Este camino, nos ha permitido llegar al cambio en las perspectivas de vida, totalmente ajenos a las costumbres y cosmovisiones de las comunidades. Es por esto que se puede decir que no se habla de una “integración” para la preservación de las costumbres en el universo actual, nuestras comunidades se están enfrentando a una transformación total de su visión de mundo, quedando relegadas a la simple acomodación dentro del sistema por intereses ajenos a ellas. Es decir la intención general de esta “integración”, resulta convertirse en una homogenización e invisibilización de la diferencia.

No quiere decir esto que las comunidades sean simples agentes dentro de un mundo en movimiento las cuáles no tienen acción propia, al contrario, puede evidenciarse su desencuentro, cuando en muchas de las comunidades en Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia decidieron extraer a sus niños de las escuelas, a los jóvenes de las universidades y de las ciudades porque sus tradiciones y el mundo occidental entraron en un conflicto profundo, generando una pérdida de las bases fundamentales que las cimientan, como la integridad del ser humano y su coexistencia con la naturaleza. Después de recuperar esta escencia y de atribuirle la importancia necesaria a ello, ya habría un propósito y un fundamento real, del por qué resulta necesario ir a estas instituciones, y en qué medida se beneficiarían de ello como comunidad.

T.@PaoBogota

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Viernes, 13 Junio 2014 09:02

El apoyo de Antanas Mockus

Todavía recuerdo la sensación que vivimos los más jóvenes con la candidatura presidencial de Antanas Mockus para el período 2010 – 2014. Recuerdo el estribillo de las canciones de sus propagandas políticas “Llegó el día; llegó, llegó; llegó el día llegó, llegó. Abran las ventanas pa’ que entren Antanas y el sol”. También los girasoles y las camisetas verdes.

Por primera vez en mucho tiempo, nos sentíamos identificados con las propuestas de algún candidato, en la que su bandera era la educación, erradicar la corrupción y el clientelismo. Creímos que él si era capaz de acabar con todos estos males, que sus palabras no se iban a quedar en palabras; en él vimos, lo que nunca hemos visto en otros candidatos, vimos que él era diferente a todos, vimos que él si era el indicado para darle otro rumbo al país. Tuvo una gran acogida en redes sociales y nos alcanzamos a ilusionar con su triunfo.

Infortunadamente esto no pasó, de un momento a otro todo se desplomó, ¿Por qué? Porque no contó con la suspicacia del actual mandatario Juan Manuel Santos, porque para sobrevivir en la política colombiana se necesita de esa mal llamada “malicia indígena”. En los debates electorales sí que se vio eso y más adelante ganaría las elecciones con una votación nunca antes vista. Mockus ganó sólo en los departamentos Facebook y Twitter.

Sin embargo, estas elecciones han sido muy diferentes a las pasadas; lo único que han despertado en los jóvenes y en la sociedad en general ha sido vergüenza y repudio, lo cual se reflejó en los resultados de la primera vuelta electoral con tan baja votación. La gran mayoría de ciudadanos no sabemos cuáles son sus propuestas y para identificar y resaltar a los candidatos, lo hacemos muy fácil: por un lado está el candidato de la mermelada que quiere hacer la paz y por el otro el candidato de las chuzadas que quiere continuar con la guerra.

Las elecciones en curso giran en curso a un tema: la paz. Y aunque la sociedad no tenga conocimiento de los temas que se han pactado en el proceso de paz en La Habana, sabemos que es fundamental llegar a un acuerdo; para no tener que ver más muertos, ni más soldados heridos, ni más niños en la guerra, ni más familias desplazadas, ni más violencia.

Antanas Mockus ha decidido apoyar este mismo proceso, y por eso ha aparecido en una propaganda de televisión invitándonos a votar y a ser partícipes de este proceso democrático por una Colombia sin guerra. A pesar de las diferencias políticas que puedan existir entre Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, lo bueno y lo malo; él ve que la paz es lo más importante, por encima de los demás problemas del país y del rumbo que lleva. Por el contrario del senador Jorge Enrique Robledo o el mismo Enrique Peñalosa que decidieron dar un paso al costado en un tema tan trascendental.

Él ha tomado la decisión de apoyar la gestión de Juan Manuel Santos y de votar por una posible solución al conflicto armado que ha durado más de 50 años. Esta decisión nos demuestra que debemos empezar por superar las diferencias, aceptar las cosas buenas de los demás y unirnos para conseguir nuestros objetivos. Esperemos que esta decisión sirva para lograr la paz que tanto anhelamos.

@Joseph_and24

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Viernes, 30 Mayo 2014 09:21

Un mejor país

A veces, después del almuerzo, me pongo a caminar por las criptas del cementerio para leer cosas. Los epitafios resultan buenos textos, cargados de una emoción y un sentido que los hace únicos. El desvencijado “Aquí terminan las vanidades del mundo” de la entrada me saluda todos los días; pienso en las tantas cosas que habrán dejado los que ahora son mis inquilinos. Me topo con muertos de todos los estratos; desde presidentes de la república hasta los más humildes desconocidos. Todos aquí, durmiendo bajo la misma loza, con la misma almohada, con el mismo frío.

Leo y pienso en lo mucho que nos llevan de ventaja quienes ya no respiran; ellos no tienen sobre sus hombros el peso de hacer realidad sus sueños. Ya no tienen posibilidad real de hacerlo y, por tanto, ya no son responsables de nada. Ya no son, punto.

No hay muertos; quedan los vivos. Quedamos nosotros, los vivos. Pero sabemos claramente para qué hacernos los vivos: para la trampa, la corruptela, la colada en la fila… Pero también nos hacemos los muertos, así como los perritos que sacan a hacer pipí en el pradito del parque. Cuando hay promoción de medias, regalada de lechona, chocolate gratis, ahí estamos vivos, muy vivos; nos pellizcamos hasta para goterear tinto en un velorio (díganmelo a mí, que me gano el pan entre cajón y cajón). Nos acomodamos a lo que sea para sacar provecho. Pero también nos parece cómodo hacernos los muertos para no hacer lo que nos toca; si nosotros, como colombianos, somos capaces hasta de hacerle el quite a nuestra mamá para no lavar la loza ¿qué nos puede hacer pensar que podemos con una responsabilidad tan grande como la responsabilidad electoral? Ad portas de una segunda vuelta para elegir presidente veo gente que le hace el quite a su responsabilidad, a algo que literalmente está en manos de todos.

Nunca he podido comprender cómo hemos sido tan capaces, históricamente, de pasar de largo nuestras responsabilidades ciudadanas. Viendo las mismas tumbas pienso que tal vez muchos estarían dispuestos a volver a acabar lo que dejaron empezado (algunos quizás ya votaron, uno nunca sabe con tanto difunto que resucita por estas fechas).

No hay una cultura del voto; no solemos asumirnos como ciudadanos, salvo para pedir insulsamente a un estado flaco que ya no da más. Nos hacemos los muertos, mientras los vivos, los más vivos, saben usar hasta el horno crematorio.

Un mejor país no se hace haciéndonos los de la vista gorda; siempre había pensado que necesitábamos un mejor país. Hoy me doy cuenta de lo equivocado que estoy; el país está bien. Lo que necesitamos es mejor gente y, si no, al menos gente que no se haga la muerta cuando la llaman a tomar decisiones.

Epitafio:

Reposan los restos de la Z del zorro.
Fue hallada raptada, coloreada y cruelmente lapidada en el logo de la campaña de alguien que tiene más de vampiro que de zorro.

 

@ElSepulturero_

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Lunes, 26 Mayo 2014 09:23

Recorriendo por la música

 

“La música es el territorio donde nada nos hace daño”

Andrés Calamaro.

La música urbana ha ido surgiendo a lo largo de la historia. Se originó en el siglo XX, puesto que en este tiempo existían los materiales suficientes para generar un ritmo acompañado de las voces que cantaban en las calles. Ha ido pasando por nuestros antepasados, como los indígenas, quienes tocaban sus instrumentos y provocaban una serie de ritmos . Se encuentra en diferentes grupos sociales y culturales, además está inmersa en nuestra sociedad y por supuesto en cada persona. En lugares a los que vayamos, no es difícil encontrarnos con este tipo de música, ya que esta tiene la capacidad de fluir, e interactuar con cada uno de nosotros, generando una cultura musical. La música está ligada a estar en diferentes grupos sociales y culturales, por eso cada uno de los ritmos y géneros, tienen una acogida distinta en cada persona, gracias a que cada uno de ellos puede “tocar fibras” en quien la escucha.

En Bogotá es normal encontrar artistas que tocan en las calles, no solo en ellas, también en buses, bares y distintos escenarios. Cada uno de ellos con su música logra causar la sensación de querer más, de escuchar un poco más. La curiosidad que causan estas personas al querer saber por qué tocan allí y porqué lo hacen, es inevitable. A través de un artista urbano podemos contar una historia fascinante, como lo es Walka, que al parecer cuando los vimos en aquella calle Séptima, quizás la más conocida de Bogotá y donde al recorrer esos andenes vimos infinidad de historias, y de un rico paisaje cultural, fueron quienes más generaron nuestra atención y curiosidad.

Ellos son, Walka, un grupo urbano musical que un día recorriendo el Centro de la Ciudad, los vi a lo lejos. Se distinguen de todos los transeúntes que diariamente dejan sus pasos por la séptima, con sus sonidos tan naturales que producen en un ambiente bastante tosco como lo es el de la ciudad. Con cabello negro, largo y lacio se distingue uno de sus integrantes,(Juan Sebastian Tuntaquimba)de aquellos despistados o simplemente de los que no les interesa observar algo más que su destino.

Tocando sus instrumentos, vendiendo sus discos, intentando que su música exploré las entrañas de cada persona que de reojo los observa, nos acercamos e indagamos si tienen un par de minutos para que nos cuenten quiénes son y qué hacen allí. Juan Sebastián Tuntaquimba, uno de los principales integrantes de Walka, se acerca gentilmente a nosotras con una sonrisa que se combina a la perfección de la música que lleva en el alma y con un tono serio pero abierto, nos da la señal de que está en disposición de relatar su historia.

Juan Sebastián cuentas sus inicios sobre el grupo musical , su relato es rápido, pero en él hallo una serie de acontecimientos y datos que realmente, son fascinantes. Algo realmente peculiar y particular de Walka, son sus temas, los cuales son inclinados hacia un mensaje: Cuidar naturaleza y medio ambiente,la Pacha Mama, como ellos la llaman. Claro está que lo manejan de esta manera, por sus raíces, amor hacia su cultura y por supuesto a la tierra, pues como indígenas, es su deber. Pertenecen a la comunidad “Quichua Otabalo”su música es tradición, viene de sus antepasados y familiares: tios, primos, abuelos y bisabuelos.

Giras, concursos y encuentros culturales por Estados Unidos, Europa y más recientemente en Rusia, son varias de las cosas que Juan Sebastián, cuenta con calma , no solo son giras, concursos y encuentros, también proyectos y la esencia que este plasma al momento de contar las historias que son fascinantes para su grupo urbano musical Walka.No solo se centra en el recorrido del grupo por el mundo, pues asegura que todo lo han hecho con la voz de la música, sino también en la participación que han tenido con artistas de alto reconocimiento, como lo son: Andrea Echeverri de Arteciopelados, Juanes, Manu chao, Andrés Cepeda e infinidad de artistas reconocidos. Gracias a estas fusiones, con dichos artistas, lideran proyectos llevando a las personas el mensaje que siempre desean “Cuidar la pacha mama” (la tierra).

A pesar de que son un grupo con bastante recorrido musical y con mucha experiencia, producir los discos es bastante caro, por esta razón los venden en la séptima y al mismo tiempo dan a conocer su música. Walka se ha presentado no solo en Colombia tambien en otros países, su sencillez y humildad, sin conocerlos se puede divisar, son personas realmente accesibles, no por ser reconocidos, pierden su sencillez. Walka se puede describir como un grupo, con: humildad, dedicación, profesionalismo y que gracias a la música han recorrido el mundo. Son un grupo dispuesto a darse a conocer, a llevar un mensaje y sobre todo a seguir creciendo en su inigualable carrera musical. Ni mayores ni menores a cualquier persona que decide votar una moneda en su empaque de guitarra o de flauta que se está enfrente de ellos, mientras interpretan alguna canción, sonríen amablemente y promocionan sus discos.

Walka demuestra que con música, y mensajes positivos se puede hacer la diferencia y sobre todo, recorrer el mundo llevando el mejor mensaje. Que aquel cliché de que la música “callejera” por decirlo de alguna manera, es mala y no transmite nada, esta vacio y carece de sentido. Al escuchar sus canciones instrumentales o esas que tienen voces propias de la montaña, realmente aprendimos que en cualquier lugar esquina o donde uno menos lo imagina, esta la música más poderosa, la cual desborda riqueza en todo el sentido de la palabra. Donde detrás de un grupo, el cual toca alegremente, se esconde la mejor historia.

T. @VickyCa27

 

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