Viernes, 21 Febrero 2020

prueba.jpg

Lunes, 06 Abril 2015 13:08

Destino o Consecuencia

Por: Josué Martínez

A través de la ventana se puede ver buena parte del Centro Comercial Unicentro, al menos la parte que da a la carrera 15. Estoy en el sexto piso y la vista es amplia y agradable. Más atrás y más lejos, allá entre las montañas verdes, dos o tres grúas gigantescas se elevan dibujando imperceptiblemente nuevos rectángulos de color amarillo quemado. Edificios que van volviendo más “civilizado” el paisaje, al mismo tiempo que matan el verde vivo de los árboles. Más a la derecha hay un grupo de edificios grandes y modernos. Los edificios que quedan al frente de Hacienda Santa Bárbara. Bellísimos me parecen, no importa las veces que pase por allí, siempre me quedo absorto mirándolos, con la vista fija en el último piso. Tratando de adivinar cómo se verá todo desde allí, soñando también con algún día tener una oficina en un lugar así. Recuerdo que cuando tengo que ir a hacer algo a Hacienda, acostumbro devolverme a pie hasta la autopista norte porque, además de lo difícil que es conseguir transporte en ese sector hacia el sur; puedo tener una mejor vista de estos edificios a medida que descuento carreras mientras bajo por la calle 116. Es bastante agradable e inquietante a la vez caminar por allí. Concesionarios de autos de marcas lujosas, restaurantes elegantes y seguramente costosos, personas muy jóvenes manejando BMW, personas mayores manejando Mercedes Benz, bares al estilo de Bogotá Beer Company en ambos lados de la calle; hablando de la parte agradable (se me antoja agradable aunque no tenga posibilidades de entrar en ninguno de esos lugares). La parte inquietante es que cada vez que caminando alcanzo a alguien, ese alguien se da la vuelta para mirarme varias veces, se asusta, se hace un lado, desacelera el paso y espera a que yo lo adelante. Yo sé que la inseguridad está disparada, pero, ¿es para tanto? ¿Será que se nota mucho que no soy de ese sector de la ciudad y piensan que los voy a robar? Bueno, no sé, considero en todo caso que no tengo cara de ladrón.

Todo esto recorre mi mente a gran velocidad, mientras miro por la ventana sentado en mi oficina. De mi enmimismamiento, me saca la voz de mi jefe que me pide alguna cosa y vuelvo a la realidad. 10 o 15 documentos esperan ansiosos debajo del teclado a que yo los ingrese al sistema, varios paquetes que acaba de traer la transportadora esperan ser destapados a un lado en el piso, suena el teléfono y me avisan que llegó la persona que se va a llevar el reloj que tengo listo y empacado a un lado del escritorio, se asoma una compañera y me avisa que viene en camino una importación… y yo miro el reloj, rogando por dentro que ya sea casi hora de almorzar para poder salir de ahí o, si fuera posible, que falte media hora para que termine la jornada; sólo para comprobar con terror que son las nueve de la mañana.

Trato de dibujar este cuadro porque en momentos así viene a mí la pregunta que provocó este escrito: ¿Por qué me tocó vivir la vida que vivo? Esto no es una queja ni mucho menos de mi trabajo, ni de las cosas que hago cotidianamente. Gracias a Dios tengo un empleo que es, entre otras cosas, estable y en una buena empresa. Pero me llamó la atención que hoy sábado santo, una persona cercana trajera a colación esta inquietud. En el grupo al que pertenezco, la líder daba una bienvenida a los nuevos asistentes y les decía entre otras cosas que contaran con nosotros, los de más tiempo, que podíamos guiarlos en cosas como su propósito en la vida, la razón de la existencia, los motivos para ser feliz y a entender por qué les tocó vivir la vida que viven. Tengo claro lo que les diría si me formularan las anteriores preguntas menos la última. Y no tiene nada que ver con el propósito o la misión que tengo en esta tierra. Tengo bases morales, éticas y espirituales claras respecto de estos temas, pero me parece que cualquiera que sea mi situación o modelo de vida, el propósito y la misión siguen siendo los mismos; luego el tener claridad respecto de estas dos cosas no responden a la pregunta que queremos responder.

Hay quienes afirman que lo que soy y como vivo, depende directamente de las decisiones que tome. Hay otros que por el contrario creen que para todas las personas, todo lo que les pasa hace parte de su destino y que no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo. ¿Qué cosa no? ¿Entonces vivo en un plan predestinado, llevado por las cosas que me van sucediendo y no sé por qué pero voy cumpliendo con un camino que ya está trazado sin poder cambiar nada? En ese orden de ideas, no importa si me esfuerzo o no, si soy disciplinado o no, si trato de comportarme bien o no; total ya hay algo escrito para mí y voy a llegar allí sea lo que sea. Un ejemplo de esto son las personas que mueren jóvenes. ¿Ese era su destino? Por más que hicieran una cosa o la otra, ¿estaba escrito que allí terminaría su paso por esta tierra?

O más bien, estamos en este mundo, con un sinfín de posibilidades y a medida que cruzamos por situaciones y circunstancias, la forma en que las afrontamos, las decisiones que tomamos y las rutas que elegimos le van dando vida a nuestro destino. Si pensamos así habrá muy pocas cosas seguras. El resultado podrá ser tan negro como blanco. ¿Entonces no hay una línea más allá de lo humano que trace un poco el camino? ¿No se le antoja demasiada la responsabilidad del hombre en este caso?

Nelson Mandela vivió 27 años en una cárcel de Sudáfrica. Y aunque la historia tiene miles de detalles, lo cierto es que algún tiempo después de su salida, fue elegido presidente y llevó a erradicar de ese país africano, la discriminación racial. Hoy Mandela es sinónimo de paz, perseverancia, disciplina, humildad y tenacidad en cualquier parte del mundo. ¿Entonces Nelson Mandela vivió un camino predestinado? ¿No importa lo que hiciera, él iba a hacer lo que hizo? ¿O más bien, las decisiones que tomó y la disciplina y el interés que tuvo por leer y aprender lo llevaron a tener esos resultados? Será que en algún momento de esos 27 años que estuvo allí, Mandela se preguntó ¿Por qué me tocó vivir la vida que vivo? No sé. Aunque creo firmemente que no podemos solos entender lo que nos pasa y que necesitamos ayuda divina para sortear cada situación; me parece que no es un asunto fácil de resolver.

Si se pregunta por qué no aprovechar este espacio para escribir sobre cosas interesantes por ejemplo para criticar el proceso de paz, o hablar del escándalo en las altas cortes, o del accidente del avión de Germanwings, o de la inseguridad y la movilidad de Bogotá o al menos del mal momento de Falcao; tranquilo, yo me pregunto lo mismo y no encuentro respuesta. Esa inquietud no se me salía de la mente mientras leía con entusiasmo el libro de columnas de Daniel Samper y tuve que sentarme a escribir. Espero que esto no lo lea mi líder porque me parece que no va a estar muy orgullosa de mí que digamos.

Twitter: @10SUE10

Published in Artículos
Lunes, 29 Septiembre 2014 07:55

Mapeo de Xenofobia en Argentina

A los fines de contribuir con datos fidedignos que funcionen como la base a partir de la cual se afirme que en Argentina hay presencia de niveles de discriminación y xenofobia, se puede hacer uso del “Mapa Nacional de la Discriminación 2013”, elaborado por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), al cual se le atribuye la elaboración de una serie de estadísticas, que reflejan las percepciones y representaciones generales que tienen las personas sobre la discriminación. A su vez, se indaga a la población sobre situaciones de discriminación y xenofobia que hayan padecido, y se arrojan datos como indicadores en relación a ello.

A partir del trabajo mancomunado entre el INADI, y 27 universidades públicas nacionales, se elaboró un mapeo sobre la situación de discriminación en sus múltiples manifestaciones en la Argentina, de la cual se obtuvo un total de 14.800 casos recogidos de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; que integran en conjunto el territorio Nacional. Dicho estudio se elaboró a partir de un único instrumento (encuestas) y sus resultados obedecen a un 95 por ciento de confiabilidad; siendo éste el porcentaje acorde que se busca en las investigaciones sociales, como estimación de ajuste a la realidad.

Dicho esto, ¿cuáles son los indicadores más importantes que releva el estudio, y que pueden servir como material empírico para el presente análisis?

Según las fuentes consultadas, del total de las encuestas se esgrime que las personas consultadas perciben un alto nivel de discriminación en el país, y que dicha premisa se debe a la falta de educación por parte de quienes ejercen rechazos simbólicos en general, en cualquiera de sus manifestaciones; y en último término, a una cuestión moral del agresor. En tanto que los grupos de colectivos más discriminados, según releva el “Mapa Nacional”, son: las personas pobres y/o marginados, según manifiesta 85 de cada 100 encuestados; las personas con obesidad y/o sobrepeso (78 de cada 100) y en ultimo termino, las personas migrantes de países limítrofes (71 cada 100). En menor medida, le siguen las personas con VIH- Sida, discapacitados, afrodescendientes, pueblos originarios, y las mujeres. Por su parte, los grupos más negativizados son los gitanos, musulmanes y los chilenos.

En este sentido, el extenso trabajo del mapeo nacional, refleja que según los encuestados, a la hora de mencionar los ámbitos en los que mayor presencia de discriminación hay, se postulan los boliches bailables, la calle, las escuelas, la televisión y las comisarias; como los sitios en donde las personas perciben mucha o bastante discriminación.

Por su parte, frente al alto porcentaje de encuestados que perciben un alto grado de discriminación en el país, el 76 por ciento de la población encuestada, manifiesta que el Gobierno Nacional le debería dar una importancia a la discriminación como problema social. Entre tanto, se dedujo del relevamiento, que las campañas de información y difusión se postulan como un medio de concientización sobre esta problemática, seguido de la aplicación de sanciones y el dictado de nuevas leyes.

Ahora bien, de vuelta al eje central, entre los tres grupos que la población encuestada manifiesta que son los más discriminados, se menciona a las personas migrantes de países limítrofes, a raíz de los estereotipos y prejuicios que hacen que las personas rechacen y excluyan a determinadas poblaciones que no son oriundas del país en el que residen. En este sentido, según el dato que arroja el indicador, la nacionalidad es una de las principales causas de expresiones discriminatorias, en donde, según las estadísticas, en las regiones del NOA (noroeste argentino) y del NEA (noreste argentino), es donde se dan los mayores niveles de xenofobia.

En esta línea, a partir de la frase consultada “La Argentina solo debería ser para los/las argentinas y por eso deberían limitar el ingreso a inmigrantes”, el 32.6 por ciento de la media nacional acordó con dicha afirmación, mientras sus altos índices se dejan expresos en NEA (45.2 por ciento) y NOA (43.3 por ciento), lo cual concuerda con una mirada de hostilidad hacia los inmigrantes que son visto como una “amenaza” en el campo laboral, siendo estas dos regiones del territorio argentino, donde más inmigrantes se alojan.

No obstante, la región AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) y dentro de ella la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) refleja el mayor porcentaje de casos de discriminación por ser migrante, en donde a diferencia del resto del país, en donde este tipo de discriminación se posiciona en tercer lugar, es en CABA, en donde la nacionalidad se presume en primer orden. En este sentido, según las estadísticas, son los jóvenes de la Ciudad Autónoma, los que más han experimentado la preeminencia de discriminación por nacionalidad, en los ámbitos educativos, entradas en los boliches y los centros de salud y hospitales.

Por su parte, al desagregar el colectivo migrante, se observa en orden, que las personas de nacionalidad boliviana son el grupo más afectado, seguido de los peruanos, paraguayos y chilenos. Este imaginario xenófobo, que surgió a partir de la percepción de los encuestados como los grupos más afectados, se condice con las experiencias de inmigrantes consultados por este mismo proyecto, en donde un 40 por ciento manifiesta haber sido discriminado por su nacionalidad, nivel de pobreza y color de piel; en el trabajo, en ámbitos educativos, en la calle y en los medios de transporte públicos; siendo éste ultimo uno de los ámbitos en donde prevalecen hechos segregacionistas, a causa de la mirada excluyente que tílda al extranjero de “diferente”, atribuyéndosele connotaciones negativas y desvalorizantes.

En conclusión, el mapeo de discriminación y xenofobia en Argentina, refleja altos índices de percepción, sobre niveles y tipos de discriminación, los cuales se condicen por quienes han padecido o padecen situaciones discriminatorias y xenófobas en el territorio nacional. Es decir, “la percepción” se confirma.

En adelante, las conclusiones merecen una valoración subjetiva, propia e individual, de los resultados del “Mapa Nacional de Discriminación”; pero a priori, la intención de presentar algunas de los resultados en el presente texto.

T.@PaoBogota

Published in Artículos
Jueves, 20 Septiembre 2012 10:52

¿Cuál discriminación?

¡Si aquí en Colombia hombres y mujeres somos iguales!

Desde que nacemos el mundo nos lo dividen en dos: hombres y mujeres. Una vez concebida esta clasificación mental, pasamos a atribuir roles y funciones a cada uno. Es decir, que a cada uno se nos asigna que es lo que “debemos” hacer según nuestro género. Y así, vamos construyendo socialmente normas que van quedando ancladas en nuestro repertorio mental, que van pasando de generación en generación y que por lo tanto son luego muy difíciles de desvirtuar, pues han sido justificadas y normalizadas. Un ejemplo muy básico pero que permite entender este fenómeno es que “Las mujeres al timón son un peligro”. Básicamente se ha atribuido una calificación peyorativa y justificada a las mujeres que manejan. No obstante hay estudios que indican que los conductores de género masculino tienen mayor índice de accidentalidad.  

Dadas estas condiciones a las mujeres se les ha pasado a asignar tareas y actividades que corresponden mayoritariamente a los espacios privados que los públicos. Lamentablemente es un patrón que no solo se presenta en Colombia, sino en el mundo entero, incluso en países desarrollados. Por esta razón la Ley de cuotas, con amigos y enemigos, se ha establecido como un mecanismo que pueda romper con el patrón de las mayorías masculinas, sin embargo su implementación ha sido espinosa en la medida en que está tan asumida la idea de que líder hace referencia inmediatamente a hombre, fuerte con capacidad de decisión y autoridad, que la mujer queda relegada de taquito.   

Traigo el tema a colación, precisamente por dos hechos remarcables en las coyunturas políticas por las que está pasando el país y donde se ve de manera muy clara como mantenemos y limitamos la participación femenina en espacios de decisiones que  marcaran tanto nuestro presente como nuestro futuro. No es una cuestión de feminismo ni mucho menos como muchos aún lo creen. Simplemente de equidad y justicia. Precisamente la Resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue desarrollada con miras a fortalecer la participación de la mujer en los procesos de paz, ya que su representación implica el reconocimiento de las mujeres como víctimas del conflicto armado  a través de agresiones físicas, sexuales y psicológicas. El presidente se la saltó olímpicamente!

Como había explicado en el artículo anterior, la forma en que el proceso de paz se desarrolle repercutirá profundamente en la institucionalización de comportamientos, que luego serán asumidos por los ciudadanos. Encontramos entonces contradicción entre lo que el estado propone y lo que realmente asume. Equipo de negociación se ha conformado  “a partir de criterios y principios como la prudencia, el valor de la seriedad, el realismo y la eficacia”, según las palabras del mandatario. ¿Y la equidad y la justicia como las vamos a ver reflejadas si no hay un claro ejemplo de ello? No asume que está en la obligación de incluir en este espacio mujeres, no solo por ponerlas, sino porque hay perfiles que dan un aporte inmensamente valioso, apreciable y que la mesa necesita.

Si bien existe una alta consejería para la equidad, el mismo presidente no tiene en su universo mental la figura de una mujer también al mando de las situaciones. Es como la frase que dice: “detrás de cada hombre hay una gran mujer” y ahí está el problema, nos ponen detrás y no al frente del campo de batalla. No tenemos condiciones y garantías para la participación política a pesar de que hay discursos que digan lo contrario. No hay acciones evidentes ni voluntad política.

El segundo hecho no menos importante que tiene la misma problemática de base: la terna y la elección del Defensor del pueblo. De los ternados Beatriz Linares, Olga Lucía Gaitán y Jorge Armando Otálora, se escogió a este último. Los dos primeros perfiles quiero resaltar que desde el punto de vista técnico están largamente calificados además de demostrar una experiencia robusta en cuanto a defensa de derechos humanos se trata. Contrario al perfil del elegido. Sobra decir que se evidencia aquí un episodio de discriminación porque para ser elegido basta con ser macho alfa de la manada, más que técnicamente calificado. 

Published in Artículos

Palabras Sociales - www.palabrassociales.org

Bogotá - Colombia Cel: (57) 3105601719