Sábado, 16 Noviembre 2019
Martes, 05 Julio 2016 08:57

Mermelada por la paz

Por: Luis Carlos Barraza

“Hay sapos muy grandes que uno se tiene que tragar para lograr la paz” Juan Manuel Santos.

Bastante trillado, cínico y egoísta el discurso de los autoproclamados “aliados de la paz”, llegando a satanizar aquellas personas que no se encuentran  conformes con dicho proceso, estos señores día a día buscan la manera de confrontar los diferentes sectores sociales de un país históricamente en conflicto. ¿Cuál es el verdadero costo de la paz?,  Atropello a los derechos de las víctimas, anteponiendo el bienestar de los verdugos, buscando recursos para financiar un proceso y un post conflicto que solo beneficia a unos pocos, las verdaderas víctimas olvidadas por el aparato gubernamental, no se sienten identificadas por negociadores, a quienes ni siquiera conocen más que por los excesos de publicidad contratada por el gobierno.     

El índice global de impunidad revelado en 2015 por la Universidad de las Américas de Puebla,  sitúa a Colombia como el tercer país más corrupto de 59 pertenecientes a la ONU. Cada vez son más las administraciones municipales y departamentales que manifiestan su respaldo a los acuerdos convenidos en la habana con el grupo terrorista FARC, estas administraciones no desconocen que el botín de mermelada para el post conflicto será mayor, por ende conviene desde ya montarse al tren de la paz, sin importar el sentir de las  víctimas.

Más que por un sentir patrio o constituir una verdadera unidad nacional que encamine el rumbo del país, por una paz con justicia con reparación integral a las víctimas, veraz y corroborarle, los sentimientos de paz del gobierno y sus aliados obedecen  a intereses populistas, lucrativos y politiqueros.  La verdadera paz no se puede constituir sobre cimientos de división, si no existe voluntad y convergencia desde todos los sectores en torno a una propuesta incluyente para hacer la verdadera paz, nunca los colombianos podremos disfrutar de ella. La paz es mucho más que mermelada y “proyectos de inversión” para los municipios (de estos últimos, muchos recursos acaban siendo desviados  para la financiación de campañas de los conocidos barones electorales), la paz es un engranaje perfecto, impulsado por la reparación y justicia.

En Colombia se ha logrado establecer, que los grupos al margen de la ley con intereses serviles al terrorismo, cuentan con gran capacidad económica, tendiente a crecer, producto del narcotráfico, extorsión y secuestro, flagelos vistos desde toda óptica racional, moral y legal como reprochables, repudiables y punibles. La revista Forbes sitúa al grupo terrorista FARC en el tercer grupo más rico  del mundo, ellos proclaman que no cuentan con dinero suficiente para reparar a víctimas, mientras tanto el gobierno nacional acude a la caridad mundial, incrementando la deuda externa a un techo histórico, y afectando la economía del ciudadano de bien,  afectación reflejada en el aumento de tasas e impuestos. Delinquir debe ser un hecho repudiable por la ciudadanía en general, ¿Qué mensaje de cinismo envía a la ciudadanía, el actual gobierno con un país que apremia el terrorismo y criminaliza la protesta pacífica?.

Nos rasgamos las vestiduras con una falsa moral criticando la corrupción y la violencia, pero a la primera no titubeamos en legitimarla, aunque esto atente contra nuestros principios de dignidad y sensatez. ¡NO!, cuando impera la ley, la sensatez y la razón por encima de los intereses personales,  no es necesario tragarse ningún sapo.

Twitter: @LuisK_Barraza

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Lunes, 20 Junio 2016 11:01

Blindaje a los acuerdos de paz

Carlos Holmes, exministro, trabajador activo en muchos temas politicos del país además de candidato a la Vicepresidencia del País, estuvo visitando los estudios de Radioamiga Internacional para hablar en el programa #Palabras Mass sobre su visión en el proceso de paz y el blindaje de los mismos con: Lorena Castañeda, Jorge Camargo, Jonathan Corredor y Luis Fernando Vega. Dirige. Alberto Diaz.

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Lunes, 21 Marzo 2016 09:38

En nombre de la paz

 

Crónica de una muerte anunciada

Por: Ana Gardeazabal

Que la opinión pública afirme que la paz está cerca es un idealismo, sin embrago que el gobierno alarde de la Paz en Colombia es una mentira. Desconcierta la confusión que existe entre hablar de un acuerdo de paz y la paz, hay que dejar claro que son dos cosas diferentes.

Dudo mucho que tan prometida paz llegue al territorio colombiano, por varios factores: factores que no estoy segura si el gobierno Santos ha querido pasar por alto conscientemente, o si en su obstinada meta por conseguir un acuerdo de paz se ha nublado su juicio. El primero,el narcotráfico. El tráfico de drogas no terminará con la firma del acuerdo, por más de que este así lo estipule. La guerrilla de las FARC es uno de los carteles de droga más importantes de América Latina, el hecho de que su estructura delincuencial quedará mermada como resultado del acuerdo está fuera de cuestionamiento, sin embrago ¿Qué plan tiene el gobierno para quienes desistan en la decisión de desmovilizarse?

Desistir de la rendición y desmovilización y mantenerse en pie de lucha en la filas de las FARC, es en la mente de muchos, una decisión completamente entendible. En términos de incentivos, en la medida en que disminuya el número de subversivos dentro de la organización, el margen de las ganancias por los negocios ilícitos se verán incrementadas para quienes continúen delinquiendo, así que muchos no querrán volver a la legalidad, simplemente por las ganancias que recibirán cuando la torta de las drogas sea repartida entre pocos.

Segundo, ¿Quién garantiza que las FARC es un grupo cohesionado que recibe y acata ordenes de quienes los representan en la mesa de negociación en La Habana? Muchas veces los jefes negociadores han incumplido promesas de no realizar atentados terroristas, ¿porque así los jefes negociadores lo permiten, o porque los disidentes e incrédulos en el proceso de paz dentro de las FARC, lo ordenan?

Tercero, el ELN también esta constitudo como un grupo guerrillero y no ha demostrado una intención real de negociar con el gobierno.

Cuarto, como resultado de los factores anteriores ¿quién puede asegurarle al pueblo Colombiano que después la firma del acuerdo de paz, se acabara la guerra, llegará la verdad y cesarán las víctimas?, La revictimización después de la firma del acuerdo es inminente, en la medida en que exista una disputa de poder entre los disidentes de la futura desmovilización de las FARC, el ELN y las bandas criminales.

Entonces, el acuerdo entre las FARC y el gobierno tiene como objetivo remover el nombre de una guerrilla o cambiar la dinámica de la guerra. Ponderando costos y beneficios, el gobierno, y en consecuencia todos los colombianos partimos de una clara desventaja, porque aunque se habla de verdad, justicia y reparación, los victimarios difícilmente cumplirán condenas justas, aunque se habla de combatir el narcotráfico, este se tratará como un delito conexo a la rebelión, aunque se condena el proselitismo político armado, se ordena salir a la fuerza pública de un territorio para abrir paso a jornadas de socialización de grupos de grupos armados fuera de la institucionalidad y aunque se habla de victimas es muy difícil asegurar que no lo seguirán siendo después del acuerdo de paz.

En resumen, ¿Qué ofrece el acuerdo de paz a todos los colombianos? Verdad, porque consiste en que los guerrilleros acepten, confiesen los delitos cometidos y se comprometan a no repetirlos. También tendrán que confesar las rutas del narcotráfico - lo que probablemente no cumplirán a cabalidad - y entregar las armas - lo cual también intuyo, no todos estarán dispuestos hacer, a cambio de que el gobierno en nombre de los Colombianos les otorgue prebendas políticas, rebajas en las penas o penas alternativas y zonas de concentración para la socialización de los acuerdos, zonas que a la larga terminarán facilitando el tráfico ilegal de drogas y armas.- Todo esto resulta siendo un fantástico desacierto debido a que a pesar del esfuerzo del gobierno Santos por conseguir un acuerdo de paz que termine con la guerra, en términos reales solo conseguirá transfórmala.  

Finalmente, termino haciéndome las preguntas que rondan por las mentes de muchos colombianos, ¿valdrá la pena la inversión exorbitante por conseguir el acuerdo de paz?, ¿valdrá la pena el endeudamiento de la nación por consolidar los puntos acordados?, ¿valdrá la pena el desgaste institucional que está teniendo el país? Aún quedan muchos interrogantes, sin embargo, a costa de cualquier cosa, supongo que como dice el Presidente Santos, todo será en nombre de la paz.

Twitter.

 

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Santos viajó a Davos a vender el país. Esta afirmación pareciese provenir de un lugar común en los discursos en contra de las bondades del libre comercio. Pero no. Fue la frase que literalmente dijo el presidente de Colombia el 22 de enero en Madrid antes de viajar al Foro Económico mundial[1]. No son nuevas estas intenciones, pues ellas son la esencia misma de sus locomotoras importadas, como importada es ahora en el país la papa, el café, la ropa, los zapatos, etc. Luego, el país que Santos vende, es además un país condenado a la miseria, al atraso, al olvido, luego, un país moldeado por él y los suyos para el saqueo.

El rimbombante Foro Económico Mundial, que reúne a la crema y nata de la sociedad económica global, es más de lo mismo. Es un escenario cínico, en donde se resalta el crecimiento de las llamadas "economías emergentes", se exaltan las posibilidades que existen en tales países para que los inversionistas transnacionales concentren su atención en prometedores mercados y se fortalezcan relaciones entre estos y los gobiernos de distintos países.

Para Santos fue una buena tribuna. Pudo exhibir algunas cifras que le favorecían, sacar pecho con las dádivas que existen hoy en el país para inversionistas extranjeros -principalmente en el sector minero-energético y en el de las telecomunicaciones- y, además, hablar del tema de las drogas que empieza a discutirse en el marco de los diálogos de paz con las FARC-EP. Sin embargo, el hilo conductor en la política económica exterior colombiana lo encontraría en la presentación de la Alianza del Pacífico, el proyecto regional mediante el cual se intenta reeditar el fracasado ALCA, para el cual cuenta además con su gran aliado Enrique Peña Nieto, con quien además comparte agenda común frente al tema de las drogas ilícitas.

Se viene, sin embargo, otra reunión más importante para el gobierno de Colombia. Se trata de la Segunda Cumbre de Presidentes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a celebrarse, ni más ni menos, que en La Habana. La presencia de Colombia en el naciente organismo, al igual que la de los demás aliados de Washington en la región es crucial para medir el alcance de las decisiones y las perspectivas de este escenario.

Esta vez la discusión girará en torno a la presencia militar estadounidense en Latinoamérica y el Caribe, volverá a estar sobre la mesa el bloqueo a Cuba, aparecerá también un debate sobre el espionaje realizado por los Estados Unidos y, estará la discusión sobre la integración de Puerto Rico a la CELAC. En términos económicos, los más desprendidos del "vecino del norte", posiblemente insistan en propuestas como el Banco del Sur o la creación de una empresa petrolera latinoamericana, mientras que seguro Santos y sus amigos Peña Nieto y Humala plantarán distancias a través la Alianza del Pacífico, proyectos claramente encontrados.

Lo crucial de este espacio para Santos tiene que ver también con las posibilidades de fortalecer el respaldo regional al proceso de paz, el cual inició años antes que los mismos diálogos con gestos como la mediación de Chávez para la liberación de retenidos en poder de la insurgencia. Pero, reconociendo la importancia del escenario, tendrá también Santos que moverse un poco más lejos del Pentágono y algo más cerca de la Patagonia y del Orinoco a la vez, es decir, más lejos de Key West y más cerca de Varadero. Algo muy difícil para el presidente que antes viajó a Suiza a vender al país y un incondicional de los Estados Unidos.

Habrá que ver entonces cómo resuelve Santos su agenda internacional, la cual ha sabido llevar con demagogia y saludos a la bandera, sin tomar un centímetro de distancia con la banca multilateral y sin trascender en la integración con los vecinos latinoamericanos y caribeños.

El proceso de paz, celebrado también -¡Ah coincidencia!- en La Habana impone una agenda que, gústele o no a Santos o a quien quiera, obliga a tomar decisiones de trascendencia. El viraje en las relaciones internacionales es una condición sine qua non para la construcción de paz, entre muchas razones, por el papel de los Estados Unidos en el conflicto colombiano. El paso de Santos de Davos a La Habana es el tránsito de un discurso en política económica ligado al libre comercio y a la entrega del país a las transnacionales, hacia uno de paz cuya voluntad carece de gestos, pues la paz son cambios también en la política económica del país.

T. @FernandoVeLu

[1] "Voy rumbo a Davos, al Foro Económico Mundial donde se reúnen los dirigentes del mundo, políticos, y económicos, todos los años, para intercambiar opiniones y tratar de discutir hacia dónde va el mundo. En el caso de los países como Colombia, para atraer inversión, vender el país."(Negrilla fuera del texto) En http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2014/Enero/Paginas/20140122_11-Palabras-del-Presidente-Juan-Manuel-Santos-en-el-encuentro-con-la-comunidad-colombiana-residente-en-Espana.aspx

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