Domingo, 05 Abril 2020

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Hoy en Palabras Mass el uso de las herramientas tecnológicas en el actual proceso electoral.

Invitado Ex ViceMinistro Luis Ernesto Gómez
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con Lorena Castañeda Maria Gardeazabal |Dirige Beto Diaz - Canal BoxMov

 

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Por: Sergio Grandas Medina

María una niña de apenas 13 años, tiene que vivir en medio de la selva. Debido a que pertenece a las filas de la guerrilla. Es una de las combatientes, es una de los miles de niños que se encuentran en las filas de los grupos armados ilegales y hacen parte del crudo conflicto armado colombiano (que según cifras del Bienestar Familiar serían unos 18 mil niños y adolescentes). Al ser parte de las filas guerrilleras, María queda en embarazo de uno de los jefes guerrilleros, y tiene que pasar una gran odisea, ya que no puede decidir si tendrá o no su bebé.

Esta es la cruda historia de ‘Alias María, la vida reflejada en un pequeño rostro, que ha tenido que soportar las inclemencias e insensibilidades del conflicto colombiano. El drama de María es presentado a través de la cinta dirigida por José Luis Rugeles, que fue proyecta el pasado martes en el Festival de cine de Cannes en la sección “Una cierta mirada”.

Para el Director de ‘Alias María, José Luis Rugeles, en entrevista con El Tiempo Televisión, “la película se cuenta un pequeño drama de una niña que se llama María, que vive una de las paradojas más terribles de la guerra (…) una historia que todos tenemos al frente, pero que no queremos ver”

Esta película hace una profunda reflexión sobre la participación de menores en el conflicto colombiano, y llama la atención sobre esa Colombia que es desconocida para muchos, para aquellos que no les ha tocado vivir la guerra. También enmarca la violencia tácita que tiene que vivir la mujer en estos escenarios de confrontación armada, y cuando quedan en embarazo en las filas de los grupos ilegales, tienen que desistir de dar a luz a sus hijos, pues son obligadas a practicarsen abortos (que según las autoridades serían unos mil casos al año). “La guerra trae historias tan terribles como la de ‘Alias María que no deben haber más y no se deben repetir”, enfatiza Rugeles.

El proceso de producción de esta película fue bastante cercano a los escenarios de conflicto en el país. El director y su equipo realizaron cientos de entrevistas con niñas o chicas muy jóvenes, recién salidas de la guerra, guerrilleras y ex combatientes del ejército. Lo que les permitió acercarse a esas historias desconocidas y “dar voz a aquellos que no pueden gritar o llorar, porque la guerra no se los permite”, concluye Rugeles.

Para escoger a los niños que personificarían a los personales principales de ‘Alias María, el equipo de producción realizó casting a más de 1000 menores. Los cuales nunca habían tenido formación actoral, convirtiendosen en actores naturales, lo que generó un mayor acercamiento a las realidades sociales y humanitarias de la guerra en Colombia.

El film estará pronto en las salas de cine de Colombia, al terminar sus proyecciones en los festivales internacionales, que ha logrado, que miles de personas vuelquen una mirada hacía la problemática del conflicto interno colombiano, que cumple más de medio siglo de existencia (Ver trailer).

 

Twitter. @SergioGrandasM

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Lunes, 07 Abril 2014 23:14

¡Que no se calle la vida!

“Once y treinta, madrugada, estudiando estaba Juan
Cuando un grupo encapuchado violentaba su hogar, violentaba su hogar
Su familia se despierta y no entiende lo que pasa
¿Por qué a Juan lo han esposado y han registrado la casa, y han allanado la casa? 

Juan no llega a los veinte, piel de esta generación 
Él es universitario, estudiante de educación”

Carlos Lugo, canción “8 y 9 de Junio”

El pasado 1 de abril la Audiencia Nacional española condenó a dos años de cárcel al rapero Pablo Hasél porque, supuestamente, sus letras "instan al odio". Ese mismo día un juzgado de Florencia (Caquetá) negaba la libertad por vencimiento de términos al cantante huilense Carlos Lugo, detenido desde el 2 de octubre de 2011, junto con Omar Marin, Jorge Eliecer Gaitán, Omar Cómbita y otra decena de activistas de la paz y los derechos humanos en Huila y Caquetá. Esto ocurrió un día después de que la Mesa Amplia Nacional Estudiantil determinara la "hora 0" de inicio del paro que derrotaría la reforma a la ley 30.

Jega, como cariñosamente es llamado Jorge Eliecer Gaitán, dos días antes había sido elegido miembro del Comité Ejecutivo Nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios, organización de la que nunca ha dejado de ser parte, al igual que Lugo, quien siempre adornó con su tono y versos en cuanto evento participó de la FEU.

Nos hicieron mucha falta en el Paro Universitario de 2011, y tanto Jega como Lugo solo pudieron estar presentes de corazón en la celebración del triunfo estudiantil que, en su momento, ayudaron a construir. La voz de Carlos además se oyó el 23 de abril de 2012 en el marco del lanzamiento de la Marcha Patriótica, cuando el salsero Yuri Buenaventura interpretó, en medio de una Plaza de Bolívar rebozada, la canción que meses atrás él había compuesto para el naciente movimiento.

Tampoco estuvieron en el Paro Agrario de agosto de 2013, que seguro habrían apoyado desde la Universidad Surcolombiana llevando el sentir estudiantil al campo de su región, mientras Carlos acompañaba las veladas campesinas con su guitarra y su canto. Eso sí, sabemos que desde el encierro apoyaron y reflexionaron sobre todo esto, más cuando al dirigente agrario Hubert Ballesteros, en pleno paro, lo detuvieron como a ellos.

Llevan ya más de 30 meses presos, sin que medie condena alguna en su contra. Su caso es la caricatura de la ausencia de toda clase de garantías. En medio de la persecución política, evidencian una amenaza al pensamiento disidente y múltiples violaciones a los derechos de los presos.

Aunque con delicados problemas de salud, Carlos sabe que sus canciones suenan en cada velada, viaje, reunión o asamblea, lo cual lo inspira a seguir escribiendo y tocando la guitarra. Mientras tanto, al otro lado del Océano Atlántico, a otra voz libre pretenden apagarle los micrófonos.

En la democrática España de Rajoy y Juan Carlos, Pablo Hasél enfrenta ahora un juicio político como el de Lugo, aunque condenado con algo menos de dilaciones en el proceso. Tanto Carlos como Pablo siguen empuñando el canto por la emancipación, la dignidad, la alegría y la solidaridad. Sus canciones son ya referencia para entonar de a miles consignas por la libertad de todos los prisioneros políticos y de conciencia del mundo.

Esperamos ansiosos el día en que Pablo Hasél y Carlos Lugo se encuentren en la libertad. Posiblemente ambos desconocen la historia del otro, pero seguro si algún día la saben, compartirán alguna tarima, al menos arengando por un mejor mundo posible y estrechando los brazos de la solidaridad, que hoy se abren hacia todos esos “infames” que cometen ese “gravísimo delito” de soñar.  

Decía Mercedes que “si se calla el cantor, se calla la vida”. Hay que impedir que la canción sea silenciada, la alegría perturbada y la palabra censurada. Hay que seguir cantando, rapeando y, ante todo, haciendo que los sueños perduren con esa “letal arma” que son los versos libres. ¡Que no se calle el cantor! ¡Que no se calle la vida!

@FernandoVeLu

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Miércoles, 15 Enero 2014 23:07

¡No todo en enero!

Enero es un mes de pasar guayabos. El guayabo físico y el llamado guayabo moral, se hacen sentir con fuerza en una nación empobrecida y que encuentra en las fiestas decembrinas un alivio y un paréntesis a un año agobiado por problemas que encuentran en el cambio de año, una eterna promesa de cambio de vida. Pero como toda fiesta, cobra factura, la de diciembre, llega en enero.

Quizá el primer trago amargo que se toma en diciembre es el aumento del salario mínimo, aunque se siente, obviamente, hasta enero. Este año será de $616.000, es decir, $26.500 de más recibirán las familias colombianas que sobreviven con el salario mínimo, que pasó de $19.650 diarios a $20.533. Parece una inocentada propia del 28 de diciembre y sus albores, pero no lo es. Lo peor de todo es que es una historia que año tras año se reedita, con los “representantes de los trabajadores”, al comienzo,  mostrando los dientes con ilusorias pretensiones que al paso del tiempo se van difuminando y, aunque usualmente el aumento es fijado por decreto presidencial, esta vez, se supone, hubo acuerdo. Claro, un acuerdo entre la CGT de hoy y la Andi, es como un acuerdo entre dos barras bravas de un mismo equipo.

Las afrentas de Santos a los trabajadores parecen no tener fin. Apenas un día después de anunciarse el pírrico aumento del salario mínimo, continuaron las malas noticias, pues lejos de resolver las grandes problemáticas del sistema de salud colombiano, sumido en una profunda crisis, este apenas se ajusta de manera irrisoria. Así, se anunció la eliminación del 8.5% en aportes a la salud que deben hacer los empleadores, con el objetivo, siempre presente, de “generar empleo”, cuando lo que se busca, realmente, es continuar lanzando salvavidas a las EPS y al capital financiero.

Y como si no bastara con el pírrico aumento del salario mínimo y las salidas por la tangente en un paupérrimo sistema de salud, se esfuman también las expectativas de pensionarse. Se sabe que en 2014 aumenta la edad de jubilación, pues ésta pasará a ser de 57 años para las mujeres y de 62 para los hombres; además, deben tenerse las 1.275 semanas cotizadas, que en 2015 pasarán a ser 1.300. Es claro entonces, que cada vez se hace más ínfima la posibilidad de pensionarse en Colombia.

Con esas noticias empieza el año. Claro, con otras más. El rifi-rafe jurídico-político de la destitución de Petro, la persecución al movimiento social y, bueno, también conductores borrachos y accidentes en carreteras para la bandeja de la gran prensa, que deja de lado el aumento del precio de la gasolina, el transporte público, los alimentos, los arriendos, etc.

Sin embargo, el guayabo que en estos momentos se siente en las más de 22.000 familias que en Colombia medio viven con un salario mínimo o los más de 5 millones de trabajadores que ganan menos que eso, está mediado por los afanes y desesperos de completar una larga lista o más de útiles escolares, comprando uniformes y zapatos, a la vez que pagan altos costos de matrículas en colegios y universidades. Todo en enero.

Así empieza un 2014 que apenas reedita la angustia de años anteriores, prolonga deudas y, cómo no, reduce esperanzas. Lo cierto es que ante ese oscuro panorama, el año que empieza llama a pasar el guayabo de este enero con un Sal de Frutas de luchas urbanas en torno al aumento salarial y cambios de fondo en el sistema de seguridad social (salud, pensión y riesgos profesionales).

Ya en los años anteriores han parado trabajadores universitarios y también de la industria minero-energética, lo propio han hecho funcionarios de la administración de justicia. Se debe y se puede en este año, poner los primeros ladrillos para la recomposición de un sindicalismo coherente, alejado de vicios y clientelas y, aunque suene redundante, del lado de los trabajadores. 

@FernandoVeLu

 

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Miércoles, 08 Enero 2014 00:14

Cuando la opinión es un delito

Las garantías para el ejercicio de la oposición política en Colombia están amenazadas. En realidad, nacieron muertas. Se agrava esto cuando tampoco hay garantías para la opinión, mucho menos para la investigación científica y académica; luego, hablar de democracia en la Colombia de Juan Manuel Santos, es hablar de otro falso positivo más en cabeza suya.

El 2013 fue el año de la movilización social, pero pese a que significó un repunte importante para la protesta callejera y para las organizaciones populares, también a estas les costó caro. Los dardos fueron de todo tipo. Dieciséis (16) muertos y doscientos sesenta y dos (262) detenidos, tan solo en el marco del Paro Agrario y del Catatumbo. A ello hay que sumar un sinfín de persecuciones y señalamientos, lanzados por el propio Santos y su ministro de defensa en contra de las organizaciones que impulsaron la movilización social en 2013.

Nada sorprende. Generalmente un doble discurso es una doble moral. Los poderosos de este país, y Santos es uno de ellos, saben bastante de eso. A la vez que se habló en La Habana, durante la primera mitad del año, de democratizar el acceso a la tierra, se impulsó la ley de baldíos en consonancia con el manejo concentrado de ésta que hoy impera; y mientras en la segunda mitad del año se habló de garantías para la participación política, se reprimió la protesta ciudadana, se destituyó al alcalde Petro, se le dieron plenos poderes al Procurador en respuesta a la tutela interpuesta por Piedad Córdoba, y además se apresó Huber Ballesteros -miembro del Comité Ejecutivo de la CUT, vicepresidente de Fensuagro y vocero de los campesinos en medio del Paro Agrario- y, ahora, al profesor universitario y dirigente social, de toda la vida, Francisco Toloza, miembro además de la dirección nacional de la Marcha Patriótica.

La “combinación de todas las formas de lucha”, de la que tanto se acusa a la izquierda colombiana, la viene aplicando el régimen desde hace bastante tiempo. Participan en elecciones, pero además compran y venden votos, también persiguen, destituyen, inhabilitan, desaparecen, matan… y encarcelan, es decir, matan dos veces. De ello surgen varias consideraciones. Quizá la más importante y significativa tiene que ver con las posibilidades democráticas que hay en Colombia para construir un proyecto alternativo de nación. Si en el país se pretende avanzar realmente hacia la reconciliación y la paz, el lenguaje del odio, es decir, la política a través del miedo, deberá desaparecer. El discurso del terrorismo, que tiene tras sí una larga lista de cuestionamientos académicos y políticos, no puede servir para descalificar al contradictor político en una democracia.

Hoy las paradojas saltan a la vista. El gobierno prefiere financiar reclusos que estudiantes, aún cuando los primeros le cuestan $5.425.000 al año, mientras que a los segundos les invierte apenas la mitad. Además, no solo le quita el presupuesto a las universidades, también autonomía, les cercena la libertad de cátedra y… les quita estudiantes, como tantos que han sido asesinados, exiliados y encarcelados. También les quita docentes. Claro, no sólo con la política educativa en la que hay más profesores de hora cátedra que de planta, sino también apresando y señalando perspectivas críticas como las que han defendido desde las aulas, los pasillos y las cafeterías universitarias muchos, así como Francisco Toloza, quienes encuentran sus delitos en la opinión, en la participación en política, en el ejercicio del derecho a protestar y a disentir. Es decir, en aportar desde la academia a la construcción de un mejor país, en el que, mínimamente, la opinión no sea un delito.

Seguramente la coyuntura electoral que se avecina, tratará de obviar muchas de las discusiones de fondo que se abrieron en 2013, pero lo que es cierto es que deberá servir para reflexionar sobre la existencia misma de la democracia. Quedó agendado en La Habana convocar un debate sobre el estatuto de la oposición, pues habrá que iniciarlo cuanto antes y la primera garantía debería ser el cese de la criminalización del pensamiento disidente y necesariamente tendrá el gobierno que dar gestos de buena voluntad. El más sincero de todos, sería la libertad de las y los presos de conciencia. 

Nota: ¿Será que la CIA también ayuda a construir y emplear bombas inteligentes contra los dirigentes sociales?

@FernandoVeLu

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