Martes, 18 Febrero 2020

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Sábado, 25 Octubre 2014 10:04

¿Arte o Cultura?

 

La música, el arte de las musas, la combinación lógica y sensible de sonidos y silencios en melodías, armonías y ritmos. La música pariente cercana de la poesía y la danza, de la razón y el deseo. La música como expresión humana y sus conexiones interminables e ilimitables con la voz, con el cuerpo, con la madera, con el viento… ¡La música! ¡Que difícil hablar de la música!

Evadiendo la responsabilidad de escoger un artista, un grupo, un escenario o un evento que bien pudieran dar cuenta de lo que es o encierra la música, hoy no critico y me dedico a pedir tres hurras por las músicas. Y digo las músicas porque son muchas las formas, las lógicas y las sensibilidades que organizan sonidos y silencios y hoy defiendo su derecho legítimo de existir y sonar. 

Como si los efectos propios de los procesos de modernización y expansión de capitalismo a nivel mundial no se hubieran agotado en la colonización y la dominación de los espacios de producción del poder y el saber, una mirada reflexiva a la música nos repite y confirma que la colonización también impactó profundamente al ser, a los sujetos y sus oídos, a sus cuerpos, sus sentires y sus bailares. Y como todos los procesos de colonización, estos impactos perduran como la cara oculta de nuestras modernidades a medio hacer.

A pesar de reflexiones y peleas que parecieran hoy superadas, aún sigue vigente ese contraste odioso entre música “culta” y músicas “incultas”. Ritmos, tonalidades y letras que en un lenguaje “políticamente correcto” suelen llamar músicas populares, folclóricas o tradicionales, se han instituido como músicas condenadas a una inferioridad jerarquizada a la luz de la raza/etnia y la clase social. Lamentablemente, es innegable/inimaginable la asociación de lo popular, lo folclórico y lo tradicional (sobre todo en América Latina) con lo indígena, lo afro, lo campesino, lo pobre, lo ordinario, lo bárbaro… En antaño, mientras que la música culta ocupaba los grandes teatros y plazas públicas, las otras músicas ocupaban espacios en la parcela, la chagra, el socavón, el río; con el pasar del tiempo unas son exclusivas para las grandes arenas públicas a elevados costos mientras que otras suenan por las cadenas radiales más sintonizadas, en los buses, en las calles (músicas de la cultura de masas) o se han sumado a la industria musical propia del multiculturalismo neoliberal como nuevas músicas folclóricas… 

Que vivan entonces Beethoven y Bach, Van Halen y Dio, Lavoe y Celia Cruz, pero también los cientos dedicados al Hip-Hop, al Ska y el Reguetón. Que vivan las marimbas del pacífico, las chacareras del cono sur y las sayas afroandinas, pero también las composiciones electrónicas, los pies que cantan zarzuelas y los vientos que soplan Tibet. ¡Que vivan las músicas y que las dejen sonar! En últimas, con que no se le haga daño real a nadie (objetivo que nunca ha sido propósito reconocido de las músicas, por lo menos de las mayorías), que cada quien baile por lo que quiera bailar, que cada quien cante por lo que quiera cantar. Yo he optado por quedarme con los motivos de Benedetti: “cantamos porque el grito no es bastante/ y no es bastante el llanto ni la bronca/ cantamos porque creemos en la gente/  y porque venceremos la derrota”. Seguiremos cantando.

T. @PaoBogota

 

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Lunes, 26 Mayo 2014 09:23

Recorriendo por la música

 

“La música es el territorio donde nada nos hace daño”

Andrés Calamaro.

La música urbana ha ido surgiendo a lo largo de la historia. Se originó en el siglo XX, puesto que en este tiempo existían los materiales suficientes para generar un ritmo acompañado de las voces que cantaban en las calles. Ha ido pasando por nuestros antepasados, como los indígenas, quienes tocaban sus instrumentos y provocaban una serie de ritmos . Se encuentra en diferentes grupos sociales y culturales, además está inmersa en nuestra sociedad y por supuesto en cada persona. En lugares a los que vayamos, no es difícil encontrarnos con este tipo de música, ya que esta tiene la capacidad de fluir, e interactuar con cada uno de nosotros, generando una cultura musical. La música está ligada a estar en diferentes grupos sociales y culturales, por eso cada uno de los ritmos y géneros, tienen una acogida distinta en cada persona, gracias a que cada uno de ellos puede “tocar fibras” en quien la escucha.

En Bogotá es normal encontrar artistas que tocan en las calles, no solo en ellas, también en buses, bares y distintos escenarios. Cada uno de ellos con su música logra causar la sensación de querer más, de escuchar un poco más. La curiosidad que causan estas personas al querer saber por qué tocan allí y porqué lo hacen, es inevitable. A través de un artista urbano podemos contar una historia fascinante, como lo es Walka, que al parecer cuando los vimos en aquella calle Séptima, quizás la más conocida de Bogotá y donde al recorrer esos andenes vimos infinidad de historias, y de un rico paisaje cultural, fueron quienes más generaron nuestra atención y curiosidad.

Ellos son, Walka, un grupo urbano musical que un día recorriendo el Centro de la Ciudad, los vi a lo lejos. Se distinguen de todos los transeúntes que diariamente dejan sus pasos por la séptima, con sus sonidos tan naturales que producen en un ambiente bastante tosco como lo es el de la ciudad. Con cabello negro, largo y lacio se distingue uno de sus integrantes,(Juan Sebastian Tuntaquimba)de aquellos despistados o simplemente de los que no les interesa observar algo más que su destino.

Tocando sus instrumentos, vendiendo sus discos, intentando que su música exploré las entrañas de cada persona que de reojo los observa, nos acercamos e indagamos si tienen un par de minutos para que nos cuenten quiénes son y qué hacen allí. Juan Sebastián Tuntaquimba, uno de los principales integrantes de Walka, se acerca gentilmente a nosotras con una sonrisa que se combina a la perfección de la música que lleva en el alma y con un tono serio pero abierto, nos da la señal de que está en disposición de relatar su historia.

Juan Sebastián cuentas sus inicios sobre el grupo musical , su relato es rápido, pero en él hallo una serie de acontecimientos y datos que realmente, son fascinantes. Algo realmente peculiar y particular de Walka, son sus temas, los cuales son inclinados hacia un mensaje: Cuidar naturaleza y medio ambiente,la Pacha Mama, como ellos la llaman. Claro está que lo manejan de esta manera, por sus raíces, amor hacia su cultura y por supuesto a la tierra, pues como indígenas, es su deber. Pertenecen a la comunidad “Quichua Otabalo”su música es tradición, viene de sus antepasados y familiares: tios, primos, abuelos y bisabuelos.

Giras, concursos y encuentros culturales por Estados Unidos, Europa y más recientemente en Rusia, son varias de las cosas que Juan Sebastián, cuenta con calma , no solo son giras, concursos y encuentros, también proyectos y la esencia que este plasma al momento de contar las historias que son fascinantes para su grupo urbano musical Walka.No solo se centra en el recorrido del grupo por el mundo, pues asegura que todo lo han hecho con la voz de la música, sino también en la participación que han tenido con artistas de alto reconocimiento, como lo son: Andrea Echeverri de Arteciopelados, Juanes, Manu chao, Andrés Cepeda e infinidad de artistas reconocidos. Gracias a estas fusiones, con dichos artistas, lideran proyectos llevando a las personas el mensaje que siempre desean “Cuidar la pacha mama” (la tierra).

A pesar de que son un grupo con bastante recorrido musical y con mucha experiencia, producir los discos es bastante caro, por esta razón los venden en la séptima y al mismo tiempo dan a conocer su música. Walka se ha presentado no solo en Colombia tambien en otros países, su sencillez y humildad, sin conocerlos se puede divisar, son personas realmente accesibles, no por ser reconocidos, pierden su sencillez. Walka se puede describir como un grupo, con: humildad, dedicación, profesionalismo y que gracias a la música han recorrido el mundo. Son un grupo dispuesto a darse a conocer, a llevar un mensaje y sobre todo a seguir creciendo en su inigualable carrera musical. Ni mayores ni menores a cualquier persona que decide votar una moneda en su empaque de guitarra o de flauta que se está enfrente de ellos, mientras interpretan alguna canción, sonríen amablemente y promocionan sus discos.

Walka demuestra que con música, y mensajes positivos se puede hacer la diferencia y sobre todo, recorrer el mundo llevando el mejor mensaje. Que aquel cliché de que la música “callejera” por decirlo de alguna manera, es mala y no transmite nada, esta vacio y carece de sentido. Al escuchar sus canciones instrumentales o esas que tienen voces propias de la montaña, realmente aprendimos que en cualquier lugar esquina o donde uno menos lo imagina, esta la música más poderosa, la cual desborda riqueza en todo el sentido de la palabra. Donde detrás de un grupo, el cual toca alegremente, se esconde la mejor historia.

T. @VickyCa27

 

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