Jueves, 27 Febrero 2020

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Miércoles, 18 Junio 2014 22:54

Servicio Militar: ¿Obligatorio?

Muhammed Alí, tal vez el mejor boxeador de toda la historia, debió presentarse ante las autoridades militares de Estados Unidos para iniciar su servicio militar obligatorio, para luchar en la guerra de Vietnam; sin embargo, se negó y terminó perdiendo la licencia de boxeador, perdió el título de campeón de boxeo y se le prohibió la salida de tierras norteamericanas por más de cuatro años.

Jimi Hendrix, uno de los mejores guitarristas de Rock N’ Roll de todos los tiempos, fingió ser homosexual, estar enamorado de un soldado compañero, y ser adicto de la masturbación para evitar combatir en la misma guerra de Vietnam; todo por el amor a la música. Fue declarado no apto por siquiatras de la base militar Fort Campbell donde se encontraba.

Así pues, si grandes personalidades del deporte y de la música, no quisieron luchar por su país por sus convicciones personales e ideológicas, ya hace casi 40 años (Guerra de Vietnam 1959 - 1975), me pregunto por qué todavía seguimos obligados a ir hoy a un batallón militar, después de tanto tiempo que ha transcurrido; supuestamente a servir a la patria y a convertirnos en verdaderos hombres.

En la actualidad, se supone que las sociedades a través del tiempo han evolucionado y aceptado costumbres, culturas y modas que hace décadas eran casi imposibles de nombrar; como la homosexualidad, el uso del condón, las mujeres trabajadoras, etcétera. Pero si es así; entonces, por qué no se ha evolucionado en este aspecto, por qué los hombres siguen cargando con esa cruz, por qué no se ha hecho nada para implementar un servicio militar voluntario.

Apenas si hay políticos que tocan el tema, pero de aquello nada. Pues estoy convencido, de que la única forma en que las cosas queden bien hechas, son haciéndolas con empeño, con corazón y con gusto, y si al infortunado joven no le gusta estar uniformado, seguramente será un infeliz.

Pero no quiero que me malentiendan, porque realmente admiro el trabajo de todos los soldados y policías y les agradezco porque ellos son los encargados de brindarnos seguridad, y tal vez sea de los trabajos más ingratos, junto a los árbitros de fútbol; y el propósito de esta columna no es que se hagan la idea de que prestar el servicio militar sea un castigo o maldición, solamente digo que este deber no es para todas las personas. Hay personas que son muy apáticas y delicadas a los temas bélicos y sobre todo en un país como Colombia que ha sufrido un conflicto armado por más de 60 años.

No todos tienen la misma mentalidad de Esteban Santos, el hijo menor del Presidente de la República de Colombia, quien escribió en su cuenta de Twitter su emoción por empezar su nueva etapa con las Fuerzas Militares:

“Hoy empiezo una gran experiencia que voy a recordar por el resto de mi vida. Me siento muy orgulloso de pertenecer al glorioso Ejército”

Hay personas que piensan diferente, así que solamente pregunto, ¿Realmente hoy en día es un requisito tener una libreta militar?, que a los pocos días de ser entregada ya está tan maltrecha como la política colombiana ¿Realmente se necesita este documento para trabajar en cargos públicos? ¿O para graduarse? Será que si no tengo ese documento ¿Seré menos capaz que la persona que si la tenga?

T.@Joseph_and24

 

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Miércoles, 24 Julio 2013 21:50

No más servicio militar en Colombia

No he prestado el servicio militar obligatorio,(afortunadamente ese honor de servirle a la patria se puede comprar) nunca lo quise prestar y no lo pienso prestar ni alquilar ni probar ni mínimamente conocerlo. Le huyo a lo que sea que pretendan imponerme, que me lo exijan, que me suene a obligación, además de eso soy un hombrecito débil y llorón, soy delicado y maricon, y no pienso que sea buena idea enrolarme en las filas con tanto hombre junto, debo evitar cualquier  tentación placentera, debo alejarme de la comida grasosa, de los chocolates, de las harinas y de los hombres atractivos. “El colombiano que no quiera prestar el servicio militar es un maricon” nos dijo un tipo barrigón, feo, con bigote sopero y empacado al vacío en un traje de esos camuflados que identifican a los supuestos héroes de nuestra patria. Según el héroe obeso todo hombre se hace hombre mientras presta el servicio militar, es allí donde en realidad un hombre conoce y define su virilidad. Puede entonces ser verídica la afirmación del gordinflón héroe, eso explicaría por qué varios de los jóvenes uribistas responsables de la campaña de Zuluaga a la presidencia son mariconsitos, teniendo entendido que ninguno de ellos, que tanto mérito le otorgan a la profesión del militar, prestó el servicio obligatorio. Ellos debieron conocer al mismo militar bigotudo que yo conocí, y eligieron por supuesto seguir siendo maricones (a escondidas por supuesto), antes que portar un sucio y pesado fusil, y de paso correr el riesgo de volverse “hombres”. Y explicaría, por supuesto, mi condición de antiuribista, condición que me ha obligado a reconocerme maricón, ¿pero cómo no? Si a mí me llaman maricón los maricones uribistas, debo creerles, debo confiar en sus ojos maricones.

Estamos en el siglo XXI, hemos soportado y aguantado los golpes y deshonras que genera la guerra al punto tal de casi familiarizarnos con las circunstancias, millones de familias se han visto en la vergonzosa situación de recibir en bolsas negras a sus hijos militares después de ser dados de baja por los contrarios y eso solo cuando sus cuerpos logran ser extraídos del campo de batalla. Otros tantos millones han regresado mutilados, han dejado no solo fragmentos de sus cuerpos en la selva sino años de vida que les será imposible recuperar. Los han secuestrado, castigado, maltratado, los han expuesto a vejámenes vergonzosos para cualquier ser humano. Además de eso, el costo económico para el país es colosal, la cantidad de dinero que nos vemos obligados a gastar en armamentos, municiones, dotaciones, combustible, mantenimientos, sueldos e indemnizaciones que resultan al final insuficientes para subsanar los estragos de una guerra absurda y viciosa.

Ya nos independizamos, ya libramos las batallas que nos han traído hasta este punto, ya todas esas grandes proezas de hombres están reconocidas en libros y son tema de estudio en las aulas de los colegios, para todos los que tuvimos la fortuna de pasar por uno y los que afortunadamente están en uno en este momento. Aquí debe ser el fin, y que ese fin quede todo custodiado y su cruel historia expuesta en el mejor museo militar de toda Latinoamérica será sin duda un final justo y merecido, no un final feliz, pero si un final merecido, indicado, añorado por generaciones de colombianos maltratados y abusados. El presidente Santos tiene la voluntad de alcanzar un acuerdo que desmovilice a los activos guerrilleros, voluntad que no solo le nace al él, es la voluntad que la mayoría de los colombianos tenemos, excepto los que viven de la guerra, y los que hacen campaña con ella, como el tipo de Álvaro Uribe. A ver si Uribe prestó el servicio militar, o sus hijos.

Yo creo en la buena posibilidad que esta voluntad resulte favorable para el país, confío en que los diálogos arrojen resultados amables para el pueblo. Y si eso es así, y si no también, ya es hora que los varones jóvenes colombianos no se vean obligados a prestar el servicio militar y, luego de eso, como única opción a convertirse en soldados profesionales por falta de garantías académicas y laborales fuera de las tropas. El servicio militar no sirve para nada, no se preocupa por los pobres soldados en capacitarlos en algún oficio, noción  o cosa que, una vez cumplidas tales obligaciones, les abra puertas en la vida civil, ese tiempo resulta tiempo perdido, en vano, tiempo tirado a la basura.

En este país lo único obligatorio debería ser la educación y el voto. El que no estudie o el que evada su responsabilidad con el voto entonces que lo encierren con el militar obeso y bigotón, que lo encierren por un par de noches por lo menos y que el héroe ese haga lo que mejor sepa hacer.

Esa figura siniestra del servicio militar obligatorio debería ser en primera medida rebautizada y que su nuevo nombre sea Servicio Social Nacional (SSN), retirada de las Fuerzas Militares y que su administración le corresponda al ministerio de Cultura y al de Educación, luego ser extendida a las mujeres. ¿Por qué a nosotros sí y a ellas no? Y la función de esta nueva figura será brindar trabajo social en todo el país. La vaina funcionaría así; Todos los estudiantes del país, una vez aprobado el último grado de bachillerato, deberán vincularse al programa SSN y escoger una región del país en donde el programa tenga jurisdicción, deberá haber temas de trabajo establecidos en idiomas, matemáticas, cultura, artes visuales, deporte, escritura, tecnología, agricultura; deberán inducir a como dé lugar a los jóvenes de estas regiones vulnerables a culminar sus estudios, a ingresar a la universidad, a convertirse en profesionales, a crear empresa. La función primordial de estos trabajadores sociales es de abrirle los ojos y rellenar de conocimiento la cabeza de las generaciones que vienen avanzando. Este país necesita educación, cultura, gente educada, ya no necesitamos soldados, esa imagen que nos han vendido y que le han metido a los pobres militares que son los héroes de Colombia es un abuso con esos malogrados hombres.

No estoy desaprobando ni restándole agradecimiento a la labor de los militares en el pais, no me mal entiendan (uribistas que me leen) ¡gracias! a todos los militares, pero ya es hora que también dejen las armas, ya es hora que los militares hagan puentes, se especialicen en obras civiles, en medicina. Yo no quiero ver más soldados saludándome en las carreteras del país, yo los quiero ver desfilando los 20 de julio de cada año, los quiero ver construyendo, enseñando. O en últimas, en otros oficios, debemos trabajar para que en Colombia podamos solamente vivir con el servicio de la Policía Nacional. Los militares no son héroes, no se les puede llamar héroes a campesinos y jóvenes que mueren defendiendo un país que no los quiere, que no les brinda opciones. Esa es una campaña publicitaria que se inventaron en el gobierno del tipo de Uribe y que el país se la tragó completa, como muchas otras. Esos hombres deberían estar estudiando, capacitándose, conociendo, no cargando un fusil a ver a cuántos matan en el monte. El proceso que se está adelantando debe contar con el apoyo de los colombianos, no con los insultos y con las intenciones para desacreditar un trabajo en busca de una salida negociada al conflicto.

Si tanto quieren Uribe y sus cinco huevones pelear, disparar y matar, entonces que recluten a todos sus enérgicos voluntarios, compren uniformes y se internen en el monte a combatir, a pelear de verdad, de frente como debe ser. Uribe, por supuesto, como comandante fundador de las AUC II y sus comandantes Pachito Santos y Lafaurie, el viejito Holmes Trujillo que lo nombren representante en el exterior y les recaude recursos, ya tienen a Vélez Uribe en el Senado y Zuluaga está a tiempo de salir bien librado de esa manada de locos. A ver si los uribistas, estos mariconcitos que yo conozco, se meten en la selva y se comen la mierda que han comido nuestros “héroes” durante tantos años.

 

Feliz noche.

 

Giovanni Acevedo

 

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