Sábado, 18 Enero 2020
Martes, 24 Junio 2014 09:41

Análisis Elecciones

 

El pasado Martes 17 de junio en Palabras Mass nos acompañaron, Diana Silva, Lorena Castañeda, Fernando Vega y Álvaro Forero para analizar los resultados electorales en segunda vuelta, donde quedó elegido para el segundo mandato el Presidente Juan Manuel Santos.

@DePacotilla: “La sociedad colombiana se polarizó frente a la posibilidad de avanzar en el camino de la paz, aunque el camino es bastante incierto”

@Lore_Castaneda: “Estas elecciones dejaron un sin sabor los colombianos le dieron una oportunidad al Presidente Santos, pero no vi unos Colombianos felices votando, tenemos una esperanza bastante reducida”

@dcarosilva: “Santos Logró que le creyeran su asunto paz vs guerra, porque en el balance de su primer gobierno y sus locomotoras, se raja”

@FernandoVeLu: “No fue una campaña rica en debate,   es un falso debate la Paz de Santos, cuáles son los gestos de paz de Santos, cuando habló en su discurso de aumento de Fuerzas Militares, militarización de la ciudades”

 

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Miércoles, 18 Junio 2014 22:09

Para hacer la paz.

Esta resaca electoral no deja un panorama feo, pero fácil de comprender: el país está polarizado. Como lo había explicado en mi primera entrega, somos un electorado de hinchas y no de votantes[1], lo cual hace que nuestras prácticas democráticas dejen más sabor a circo que a algo sobrio. Se puede ver en las redes sociales cómo los derrotados en los pasados comicios siguen reticentes a la idea de haber perdido, aún cuando los jefes de sus toldas ya aceptaron la derrota.

Estamos en medio de dardos cruzados; digo estamos, porque somos muchos los que no sabemos qué hacer y a quién hay que apoyar; los que no sabemos si volvernos fanáticos de uno o de otro bando. Nos limitamos simplemente a observar cómo, paradójicamente, todos los que quieren la paz no la practican entre ellos mismos. Unos dicen: 

-Es que su candidato ganó, porque se fue con la izquierda castro-chavista del país, uniéndose a los mamerto-comunistas de esos grupos. Terroristas. La paz con los terroristas no es mi paz.        

Los otros no se quedan callados y responden enervados:

-Acá queremos es la paz, no queremos la godarria en el poder. Su argumento guerrerista no es válido.Pequeñoburgués, guerrerista, parami…

… y así se la pasan mis paisanos, en este rifi-rafe desde la oficina, la clase o la casa.

Que esto pase no es nuevo. De hecho pasa todo el tiempo y ha pasado toda la vida con los colombianos. Por tanto, se hace aquí evidente uno de los grandes problemas que el colombiano promedio deja ver en sus prácticas cotidianas: siempre quiere tener la razón, no importa cómo ni por qué.

El colombiano odia que se le cuestione lo que dice, le causa un escozor inmenso. Quiere siempre tener la última palabra, por más errado que esté y así se haya dado cuenta de ello; quiere que se haga siempre lo que él diga y el que se niegue, automáticamente es su rival. Veo esto y me siento como en la época de las cruzadas, cuando los Cruzados se enfrentaban cruelmente contra los Sarracenos de Saladino (y ni siquiera, porque el monarca de los Sarracenos era venerable por respetar la vida de sus rivales, aun cuando ya los hubiese derrotado).

Por ganar la batalla de la opinión, se ha vuelto válido que se lancen acusaciones insulsas, llenas de falacias poco medidas, ofensivas a más no poder. Tal parece que se nos ha enseñado no sólo a pelear, sino a buscar sumir al rival en la peor de las ignominias y los desprestigios… y todo por tener la razón, por negarse a agachar la cabeza de cuando en cuando para llegar a un acuerdo.        

El Conflicto Armado y sus negociaciones en La Habana ya han mostrado avances y pre-acuerdos, al menos sobre el papel. Una de las mitades del país votó por esa alternativa, al tiempo que la otra reniega porque, a su modo de ver, “esa paz no es mi paz”. Yo pienso en la paz, como el concepto que ha definido el diccionario de la RAE, entre tantos: Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos.

En lugar de andar peleando por tener la razón y por saber cual es “la paz” que se quiere, opino que debemos declarar la paz que sí podemos dar: la paz de ceder el paso, la paz al medio ambiente no botando basura y guardando el papel en el bolsillo, la paz de no continuar una pelea, la paz de respetar el trabajo del otro. Y esto no es una cuestión de firmar acuerdos; es algo de sentido común que le hace falta, la mayoría de las veces, a los habitantes de este país.

Para hacer la paz indudablemente hay que ceder y ceder sirve, muchas veces, para hacer la vida un poco más soportable.

Epitafio:

Yace el cadáver del libre albedrío colombiano; en su persecución desmedida, prefirió suicidarse cuando supo que no habían más opciones, aparte del sida o el cáncer.

 

T. @ElSepulturero_

 


[1] Lea aquí por qué http://www.palabrassociales.org/index.php/item/372-ya-va-a-empezar-el-mundial-y-aun-no-tengo-el-album#.U6AtgT15OSo

 

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Un nuevo encuentro con jóvenes representantes de los candidatos a la presidencia se dio en Palabras Mass, en el que se pudo poner en relieve los temas que competen a la juventud colombiana y como lo abordaría cada candidato, estuvieron presentes, Hernán Cadavid,  Javier Prieto, Jorge Camargo, Lorena Castañeda y William Monsalve. 

 

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Santos viajó a Davos a vender el país. Esta afirmación pareciese provenir de un lugar común en los discursos en contra de las bondades del libre comercio. Pero no. Fue la frase que literalmente dijo el presidente de Colombia el 22 de enero en Madrid antes de viajar al Foro Económico mundial[1]. No son nuevas estas intenciones, pues ellas son la esencia misma de sus locomotoras importadas, como importada es ahora en el país la papa, el café, la ropa, los zapatos, etc. Luego, el país que Santos vende, es además un país condenado a la miseria, al atraso, al olvido, luego, un país moldeado por él y los suyos para el saqueo.

El rimbombante Foro Económico Mundial, que reúne a la crema y nata de la sociedad económica global, es más de lo mismo. Es un escenario cínico, en donde se resalta el crecimiento de las llamadas "economías emergentes", se exaltan las posibilidades que existen en tales países para que los inversionistas transnacionales concentren su atención en prometedores mercados y se fortalezcan relaciones entre estos y los gobiernos de distintos países.

Para Santos fue una buena tribuna. Pudo exhibir algunas cifras que le favorecían, sacar pecho con las dádivas que existen hoy en el país para inversionistas extranjeros -principalmente en el sector minero-energético y en el de las telecomunicaciones- y, además, hablar del tema de las drogas que empieza a discutirse en el marco de los diálogos de paz con las FARC-EP. Sin embargo, el hilo conductor en la política económica exterior colombiana lo encontraría en la presentación de la Alianza del Pacífico, el proyecto regional mediante el cual se intenta reeditar el fracasado ALCA, para el cual cuenta además con su gran aliado Enrique Peña Nieto, con quien además comparte agenda común frente al tema de las drogas ilícitas.

Se viene, sin embargo, otra reunión más importante para el gobierno de Colombia. Se trata de la Segunda Cumbre de Presidentes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a celebrarse, ni más ni menos, que en La Habana. La presencia de Colombia en el naciente organismo, al igual que la de los demás aliados de Washington en la región es crucial para medir el alcance de las decisiones y las perspectivas de este escenario.

Esta vez la discusión girará en torno a la presencia militar estadounidense en Latinoamérica y el Caribe, volverá a estar sobre la mesa el bloqueo a Cuba, aparecerá también un debate sobre el espionaje realizado por los Estados Unidos y, estará la discusión sobre la integración de Puerto Rico a la CELAC. En términos económicos, los más desprendidos del "vecino del norte", posiblemente insistan en propuestas como el Banco del Sur o la creación de una empresa petrolera latinoamericana, mientras que seguro Santos y sus amigos Peña Nieto y Humala plantarán distancias a través la Alianza del Pacífico, proyectos claramente encontrados.

Lo crucial de este espacio para Santos tiene que ver también con las posibilidades de fortalecer el respaldo regional al proceso de paz, el cual inició años antes que los mismos diálogos con gestos como la mediación de Chávez para la liberación de retenidos en poder de la insurgencia. Pero, reconociendo la importancia del escenario, tendrá también Santos que moverse un poco más lejos del Pentágono y algo más cerca de la Patagonia y del Orinoco a la vez, es decir, más lejos de Key West y más cerca de Varadero. Algo muy difícil para el presidente que antes viajó a Suiza a vender al país y un incondicional de los Estados Unidos.

Habrá que ver entonces cómo resuelve Santos su agenda internacional, la cual ha sabido llevar con demagogia y saludos a la bandera, sin tomar un centímetro de distancia con la banca multilateral y sin trascender en la integración con los vecinos latinoamericanos y caribeños.

El proceso de paz, celebrado también -¡Ah coincidencia!- en La Habana impone una agenda que, gústele o no a Santos o a quien quiera, obliga a tomar decisiones de trascendencia. El viraje en las relaciones internacionales es una condición sine qua non para la construcción de paz, entre muchas razones, por el papel de los Estados Unidos en el conflicto colombiano. El paso de Santos de Davos a La Habana es el tránsito de un discurso en política económica ligado al libre comercio y a la entrega del país a las transnacionales, hacia uno de paz cuya voluntad carece de gestos, pues la paz son cambios también en la política económica del país.

T. @FernandoVeLu

[1] "Voy rumbo a Davos, al Foro Económico Mundial donde se reúnen los dirigentes del mundo, políticos, y económicos, todos los años, para intercambiar opiniones y tratar de discutir hacia dónde va el mundo. En el caso de los países como Colombia, para atraer inversión, vender el país."(Negrilla fuera del texto) En http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2014/Enero/Paginas/20140122_11-Palabras-del-Presidente-Juan-Manuel-Santos-en-el-encuentro-con-la-comunidad-colombiana-residente-en-Espana.aspx

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Miércoles, 15 Enero 2014 23:07

¡No todo en enero!

Enero es un mes de pasar guayabos. El guayabo físico y el llamado guayabo moral, se hacen sentir con fuerza en una nación empobrecida y que encuentra en las fiestas decembrinas un alivio y un paréntesis a un año agobiado por problemas que encuentran en el cambio de año, una eterna promesa de cambio de vida. Pero como toda fiesta, cobra factura, la de diciembre, llega en enero.

Quizá el primer trago amargo que se toma en diciembre es el aumento del salario mínimo, aunque se siente, obviamente, hasta enero. Este año será de $616.000, es decir, $26.500 de más recibirán las familias colombianas que sobreviven con el salario mínimo, que pasó de $19.650 diarios a $20.533. Parece una inocentada propia del 28 de diciembre y sus albores, pero no lo es. Lo peor de todo es que es una historia que año tras año se reedita, con los “representantes de los trabajadores”, al comienzo,  mostrando los dientes con ilusorias pretensiones que al paso del tiempo se van difuminando y, aunque usualmente el aumento es fijado por decreto presidencial, esta vez, se supone, hubo acuerdo. Claro, un acuerdo entre la CGT de hoy y la Andi, es como un acuerdo entre dos barras bravas de un mismo equipo.

Las afrentas de Santos a los trabajadores parecen no tener fin. Apenas un día después de anunciarse el pírrico aumento del salario mínimo, continuaron las malas noticias, pues lejos de resolver las grandes problemáticas del sistema de salud colombiano, sumido en una profunda crisis, este apenas se ajusta de manera irrisoria. Así, se anunció la eliminación del 8.5% en aportes a la salud que deben hacer los empleadores, con el objetivo, siempre presente, de “generar empleo”, cuando lo que se busca, realmente, es continuar lanzando salvavidas a las EPS y al capital financiero.

Y como si no bastara con el pírrico aumento del salario mínimo y las salidas por la tangente en un paupérrimo sistema de salud, se esfuman también las expectativas de pensionarse. Se sabe que en 2014 aumenta la edad de jubilación, pues ésta pasará a ser de 57 años para las mujeres y de 62 para los hombres; además, deben tenerse las 1.275 semanas cotizadas, que en 2015 pasarán a ser 1.300. Es claro entonces, que cada vez se hace más ínfima la posibilidad de pensionarse en Colombia.

Con esas noticias empieza el año. Claro, con otras más. El rifi-rafe jurídico-político de la destitución de Petro, la persecución al movimiento social y, bueno, también conductores borrachos y accidentes en carreteras para la bandeja de la gran prensa, que deja de lado el aumento del precio de la gasolina, el transporte público, los alimentos, los arriendos, etc.

Sin embargo, el guayabo que en estos momentos se siente en las más de 22.000 familias que en Colombia medio viven con un salario mínimo o los más de 5 millones de trabajadores que ganan menos que eso, está mediado por los afanes y desesperos de completar una larga lista o más de útiles escolares, comprando uniformes y zapatos, a la vez que pagan altos costos de matrículas en colegios y universidades. Todo en enero.

Así empieza un 2014 que apenas reedita la angustia de años anteriores, prolonga deudas y, cómo no, reduce esperanzas. Lo cierto es que ante ese oscuro panorama, el año que empieza llama a pasar el guayabo de este enero con un Sal de Frutas de luchas urbanas en torno al aumento salarial y cambios de fondo en el sistema de seguridad social (salud, pensión y riesgos profesionales).

Ya en los años anteriores han parado trabajadores universitarios y también de la industria minero-energética, lo propio han hecho funcionarios de la administración de justicia. Se debe y se puede en este año, poner los primeros ladrillos para la recomposición de un sindicalismo coherente, alejado de vicios y clientelas y, aunque suene redundante, del lado de los trabajadores. 

@FernandoVeLu

 

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Martes, 12 Noviembre 2013 15:49

Carta al presidente Santos

Señor presidente, hay que reconocerle su interés demostrado en torno al proceso de paz a pesar de que continúe el cinismo de las Farc en La Habana en ‘lujosos yates’ mientras que en Colombia siguen matando porque este es el ‘socialismo’ del siglo XXI. Sin embargo, déjeme advertirle que pareciese que las Farc no quisieran la paz sino que, por el contrario, su interés fuese entregarle otra vez el poder a los señores de la guerra encabezados por ‘El Gran Colombiano’ como lo acaecido en el 2002, pues las Farc y el proceso de paz nuevamente ocupan la agenda central para la candidatura presidencial 2014.

Es de tal trascendencia la paz que incluso la periodista Claudia López, reconocida crítica de su Gobierno, pidió a diferentes actores políticos retirarse de la carrera presidencial para que se unan a su reelección, ya que según ella debe darse mayor prioridad a la paz que a un interés particular, otorgándole menor valor a temas como el de las EPS, sobre el cual el Consejo Nacional Electoral certificó que varios partidos recibieron financiación de instituciones con intereses en la salud, entre ellos el Partido de la U, por el cual usted fue elegido, que recibió 445 millones de pesos. ¿Eso puede pasar a un segundo plano porque lo importante es la paz?

Por usted, presidente Santos, yo no voté, ya que no le veía el alma y mucho menos hubiese creído que usted pudiese lograr lo que su Gobierno ha alcanzado en torno al proceso de paz, pues pensé que continuaría la línea guerrerista de su antecesor, quien construyó el camino para que fuese elegido presidente de la República. Ojalá que su optimismo frente a este proceso se contagie para que los colombianos por fin logremos un acuerdo con los bandidos de las Farc. Pero recuerde que si este proceso termina mal, los responsables son las mismas Farc que han engañado, secuestrado y, como bien lo señala la revista Semana en el comunicado de Pablo Catatumbo, “sin duda ha habido crudeza y dolor provocados desde nuestras filas” que han hecho que los colombianos rechacemos una organización que no representa a nadie en nuestro país.

Es posible, presidente, que fracase nuevamente el proceso de paz y que estos bandidos acaben con la ilusión de los colombianos que esperamos que después de más de 50 años se acabe el conflicto, porque, seamos realistas presidente, por más que Esteban, su hijo, haya ido a prestar el servicio militar, los jóvenes que realmente están siendo sacrificados son aquellos que ven como su única opción unirse a las Fuerzas Militares, ya que lastimosamente aún la educación no es obligatoria y peor aún es el destino de esos jóvenes que terminan en las filas de las Farc, que son la crónica de una muerte anunciada.

Por otro lado, en dado caso que esta negociación llegue a buen término con justicia, que es lo menos que esperamos señor presidente, ¿cómo garantizar que no ocurra lo sucedido con la Unión Patriótica en Segovia, en donde, por el fanatismo de unos intereses, empezaron las alianzas entre políticos y paramilitares siendo estos últimos quienes terminaron mandando y matando a diestra y siniestra? Entonces, ¿por qué no dar unas míseras curules más? Éstas son el reflejo de nuestra historia, pues por ellas han pasado narcotraficantes, ex guerrilleros y paramilitares; lo más ‘honorable’ de este país. ¿O será que la doble moral de algunos no permitirá poner fin a esta guerra?

Se pregunta este escritor esquivo de talento ¿cuál diferencia hay entre la alianza de los paramilitares y políticos y el de las EPS con los políticos? Que unos matan a nuestros compatriotas con balas y los otros negándoles el acceso a un derecho como es la salud. Presidente, devuélvanos a los colombianos la fe en la causa. Así como reconocemos su valentía en darle a Colombia la paz, démosle a los colombianos una Reforma a la Salud con altura, sin mendigar nuestros derechos, con personas idóneas en sus cargos, intachables de su pasado, dignificando el campo y la mano de obra colombiana y no solo pasará a la historia como el presidente de la Unidad Nacional, sino como el mejor presidente de Colombia.

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Presidente Santos no vaya a suspender los diálogos de paz. El levantamiento de la negociación solo aplazaría el resultado –satisfactorio o no– de ésta, porque con elecciones o sin ellas el resultado de las negociaciones va a ser similar, si no es el mismo: el Gobierno tiene inamovibles y el grupo terrorista está tratando de sacar lo que más se pueda de la mesa claro; y sí, hay que ceder para lograr la anhelada paz.

Ahora bien, ¿de dónde sale la propuesta de suspensión? En realidad la petición viene solo de las toldas ‘uribistas’, porque el Polo Democrático se pronunció a favor de la continuación de los diálogos y, por supuesto, los demás partidos de la coalición también. ¿Y la gente qué quiere? Los colombianos queremos la paz, una paz con el menor número de muertos, para lo que es necesario el proceso. Adicionalmente, está demostrado que los conflictos internos (en el mundo) no terminan por la vía de las armas, sino que es necesario un proceso que permita la transición, procesos que, en algunos casos, han durado hasta de diez años. Por lo que el año que lleva este proceso no es mucho con respecto a los más de cincuenta años del conflicto y al número de años que duran los procesos de negociación.

Los colombianos debemos dejar tanta ligereza y falta de memoria, hay personas que nos intentarán convencer de la falta de legitimidad del gobierno para buscar la paz; que sin cese de fuego no se puede negociar; que va a haber impunidad. A esas personas hay que responderles que a ningún gobierno (de Santos, de Jorge Barón o hasta de Pachito) le puede llegar a faltar legitimidad para negociar la paz, porque buscarla debe ser la máxima de cualquier gobernante colombiano: este país ya no quiere más sangre.

Por otro lado, quienes exigen cese al fuego están desconociendo que casi ningún proceso de paz ha iniciado de esta forma: IRA no dejó las armas para sentarse en la mesa, solo después de un tiempo lo hicieron. Adicionalmente, nadie puede negar que muchos frentes del grupo terrorista ya no dependen del mando central y que por lo tanto esas personas que no están representadas en la mesa no son guerrilleros,  sino vándalos, narcotraficantes y zares de la minería ilegal. El proceso se está haciendo con quienes son dueños de la marca FARC, para después tratar a los que queden como lo que son: terroristas.

Por último, no va a haber impunidad. Lo aseguro no solo porque el gobierno lo diga, es cuestión de nociones básicas de derecho penal, justicia transicional y derecho internacional. Si se aplicara el derecho penal, a ninguno de estos personajes se les podría excluir de la imputación, acusación y juzgamiento de sus delitos, sus rebajas de penas también serían las que contempla el código penal. Si se aplica la justicia transicional –como va a ocurrir–, se rebajarán las penas de estos guerrilleros de tal manera que sea atractivo y viable entregar las armas e ir a una cárcel con el compromiso de que no perderán sus derechos políticos, siempre y cuando no hayan cometido delitos de lesa humanidad, como ya lo advirtió el Fiscal General. Todo esto lleva a que si no se aplica el Código Penal o una verdadera justicia transicional, es decir, si no se administra justicia, la Corte Penal Internacional tendría que intervenir en el país para velar que se cumpla con la normativa penal y ningún gobierno permitirá que se diga que bajo su tiempo en el poder no funcionó la Rama Judicial.

Nos van a tratar de refutar cualquier argumento, porque todo lo del actual gobierno es malo y la paz solo es buena cuando ellos la tratan de conseguir, o ¡ya nos olvidamos de Ralito y los ‘Paras’ (ahora bacrim), o los múltiples intentos de diálogos con las FARC (alocución presidencial autorizando el despeje de Pradera y Florida) y con el ELN del ex presidente Uribe? ¿Ya nos olvidamos de Rodrigo Granda y alias ‘Karina’? También nos olvidamos que eso que dicen que la guerrilla estaba vencida tampoco es cierto, porque desde finales de 2008 (gobierno Uribe, para los que ya olvidaron) las cifras de atentados empezaron a aumentarse de nuevo y por lo tanto estos terroristas nunca estuvieron derrotados como dicen.

Presidente Santos, no vaya a suspender los diálogos y menos cuando quienes así lo desean prefieren el poder que la paz. No lo haga porque estos tipos solo quieren aprovecharse de la mala memoria de algunos ciudadanos en beneficio de sus intereses personales.

Presidente, no se le ocurra levantarse de la mesa, porque los colombianos no estamos dispuestos a aplazar la paz.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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Miércoles, 11 Septiembre 2013 23:39

¡Petro Presidente!

Petro parece tener todo lo que se necesita para ser presidente de Colombia. No sé si algún día lo sea, pero todos los días se ven posibles votantes a su causa en las redes sociales y en las calles.

No creo que sea un secreto que Petro quiera ser presidente: ya fue una vez candidato y, después, creó un movimiento político que tiene su cara en el logo, narcisismo propio de alguien que se cree capaz ser presidente (narcisismo que es digno de personajes como Peñaloza y él, aunque no se sabe, de pronto Uribe también lo haga). Pero no digo que Petro lo tenga todo para ser presidente solo porque lo desee o porque le parezca linda su cara, lo digo porque durante su tiempo como alcalde ha mostrado que es suficientemente autoritario como para gobernarnos a los colombianos. Así como –parece– nos gusta, porque acá no nos importa si se cumple o no la ley, lo que nos importa es que el presidente, el gobernador o el alcalde sea un verraco, que sea capaz de pasar por encima de todos y que se le pare a cualquiera. Ese sí es el presidente ideal. Ese es el presidente que muchos reclaman por Facebook, Twitter y páginas web.

Parece que Petro, en su sabiduría, ha sabido interpretar el deseo de los colombianos y está gobernando Bogotá como lo hizo en su momento el ex presidente más popular de Colombia: primando sus intereses sobre las instituciones.

Para la muestra un botón, dirían por ahí: la expedición de la modificación al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) por decreto. Para no ponernos aburridos, solo diré que la ley 388 de 1997 (artículos 26 al 28) y la sentencia C-051 de 2001 son claras y no hay que hacerles ninguna interpretación leguleya, como lo hizo Petro, por lo que es claro que se dio un desconocimiento de las decisiones del Concejo Distrital y, como tal, de su institucionalidad. Pero él sí pudo expedirlo, porque es lo que Bogotá necesita y ¿quiénes son la ley y la Corte Constitucional para detener a Petro?

No es necesario hablar del contenido de la modificación del POT para saber que su expedición es ilegal. Las autoridades lo han detectado –no es muy difícil hacerlo– y desde el día de la expedición del decreto se han pronunciado. El Ministerio de Vivienda y la Veeduría Distrital anunciaron que iban a demandar la expedición del decreto, sin embargo eso a Petro no le importa, porque como lo dijo alguna de sus concejalas ‘progresistas’, mientras la justicia lo declara ilegal el POT estará vigente unos seis meses: una dura esa mujer, pronto podrá ser alcaldesa.

Este no es el único caso en el que Petro se ha saltado los mecanismos institucionales y legales: cuando contrató el sistema de recolección de basuras, él mismo explicó que no había contratado de la forma autorizada por la ley porque no le alcanzaba el tiempo y porque tuvo algunos problemas con la licitación del modelo. No obstante no importa, las formalidades no nos importan en el modo cómo nos gusta que nos gobiernen: los problemas y la falta de tiempo se solucionan saltándose las normas, me acuerdo del ex presidente aquel.

Pero esto no es todo, hace pocos días se radicó un proyecto de ley en el que más de diez representantes a la Cámara por Bogotá firmaron para que se elimine y liquide la Veeduría Distrital, proyecto que incluye en su exposición de motivos, según supe –porque no conozco de primera mano el documento–, algo como que una entidad no puede ser dirigida por alguien que se casó encima de un elefante, entre otras razones de conveniencia distrital. No quiero decir con esto que detrás de este proyecto esté Petro, pero si es obra del alcalde, éste demuestra su tesón y su irreverencia, por lo tanto le dará votos a la presidencia, porque es la segunda vez que se presenta en su administración este proyecto de ley en contra de una entidad dedicada a vigilar los intereses de la población, pero quién va a saber más de nuestros intereses si no el alcalde o el presidente: qué falta de sentido común, es que ni la personería, la contraloría o la fiscalía deberían existir.

Y es que así nos gustan a los colombianos los gobernantes, unos tipos con carácter, que sean capaces de pararse a pelear donde sea (hasta en una cumbre internacional), que pasen por encima de las instituciones sin el mínimo respeto por ellas, mejor dicho, que sean unos verracos: que tengan las –tres– huevas para mandar a quien sea.

Por eso, señor Petro, retome el rumbo de esta patria, porque usted es lo suficientemente autoritario para mandarnos, por encima de las leyes y la constitución, porque acá se valen todas las formas de lucha; por eso, bogotanos y bogotanas, colombianas y colombianos, los invito a acompañar a Petro en su búsqueda por la presidencia, porque es el único que puede tomarse este país en serio, es el único que haría hasta lo imposible para permitir la (re) reelección de Uribe.

Vamos con Petro, vamos por esas, huevas.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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Lunes, 29 Octubre 2012 12:17

Diferencias en Asamblea de la U

Este domingo se llevo a cabo la convención del partido de la U donde hicieron presencia en diferentes horarios el Presidente Juan Manuel Santos y el Ex – presidente Álvaro Uribe Vélez. Cada uno se dirigió al auditorio donde pusieron de relieve sus diferencias en torno a la administración del actual gobierno ¿Qué opina usted acerca del discurso que pronunciaron los lideres del partido de la U?

 

 

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En sus primeras palabras al pueblo francés como presidente electo, François Hollande dijo el domingo que el trato justo para todos y los intereses de los jóvenes estarían en el centro de sus políticas.

Reiterando las promesas que hizo en el discurso con el que lanzó su campaña, el socialista de 57 años dijo que desea ser juzgado sólo por esas promesas con "la equidad y la juventud".

"Cada elección que haga, cada decisión que tome, lo haré basándome en esos únicos criterios", dijo Hollande ante una multitud alegre en Tulle, un pequeño pueblo y su base política en el centro de Francia.
"Cuando llegue el momento de mirar atrás al final de mi mandato y lo que he hecho por mi país, me preguntaré sólo esto: ¿He promovido la causa de la equidad y permití que la nueva generación tomara su lugar en la república?", declaró.
Fuente. terra.com.co

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