Lunes, 18 Noviembre 2019
Martes, 09 Septiembre 2014 23:14

¿Reformar o Acatar la Constitución?

Una lectura obligada del mentado equilibrio de poderes y las propuestas que de éste subyacen, como eliminar la reelección presidencial y ampliar el periodo del ejecutivo a cinco años, conlleva a pensar que la actual reforma política no es tan prioritaria como la considera el presidente, ya que eliminar la reelección es inminente, pero cerrar la lista al interior de los partidos, junto con la ampliación del periodo es sumamente inoficioso. ¿Es acaso el entramado institucional Colombiano tan fácil de modificar?

Partiendo del diagnóstico de la Constitución de 1991, donde se estableció un régimen presidencial con periodos de cuatro años, junto con un andamiaje institucional que busca la funcionalidad del sistema mediante la separación de poderes y los frenos y contrapesos, que llevaron a establecer también los periodos de los magistrados de la rama judicial, y los órganos de control. Se puede inferir que lo establecido en la constitución, es contradictorio con la reelección, manifestándose en la transición al Hiperpresidencialismo que Colombia enfrenta.

Nuestros años de vida Republicana son prueba de que no es necesaria la reelección, ni ampliar el mandato, por el contrario hay que pensar en Instituciones sólidas. Cuando alguien ha culminado una buena gestión, su Partido Político, una de las instituciones más relevantes en las democracias, debe asumir el reto de entrar en la contienda electoral para dar continuidad a los programas del Presidente de turno en cabeza de otro aspirante, y por su parte, la sociedad debe exigir en las propuestas de los nuevos candidatos, la continuidad de políticas exitosas. Sirve de ejemplo para lo esbozado anteriormente, lo que se presentó con Santos, una vez que fue él quien bajo el aval del partido de la U, tomo las banderas del legado Uribista para alcanzar la presidencia en 2010. Así como también, Uribe y Santos han sido artífices y ejecutores de los vicios del sistema político por cuenta de sus reelecciones. En últimas, no son tan diferentes como se cree, y su antagonismo más que ideológico es por ego y protagonismo.

Aquí lo prioritario es un reequilibrio de poderes fundado en la eliminación de la reelección presidencial, para así poder acabar con la fórmula de más tiempo, más poder, demostrada con Uribe y Santos, en su capacidad para influir en las altas cortes y los entes de control, quienes perdieron autonomía. En consecuencia, no se necesitan líderes imprescindibles, sino programas que trasciendan en las instituciones, como principio fundante de las democracias, ya que la separación de poderes es fundamental en un sistema presidencialista. Entonces, el debate debe darse es en cómo establecer mecanismos para limitar las facultades extraordinarias del ejecutivo y empoderar las demás ramas del poder público, no para aumentar los mandatos.

Cuando el Presidente hace mención a una reforma, se espera que dicha modificación al texto constitucional, propenda al desarrollo de algún sector, y como es en este caso contribuya a la democracia y sus instituciones, pero lejos de esa pretensión, se encuentra la iniciativa de aumentar el periodo presidencial, toda vez que esto implica alterar la arquitectura orgánica que nos rige desde el 91, bajo la limitante de tiempo como un sofismas para alterar la Constitución. En suma, para lograr el tan mentado equilibrio de poderes, se debe abolir la reelección y evitar los mesías, ya que debe primar el respeto por la constitución, fortaleciendo el actual Estado de Derecho y el sistema de frenos y contrapesos, para así lograr que el entramado institucional no sea tan fácil de moldear a favor de intereses particulares.

T.@jorgescamargo

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Lunes, 11 Agosto 2014 22:57

Desastre Ambiental

 

Colombia está al borde de un desastre ambiental” (Morelli, 2014), esta frase de la Contralora General de la Nación aumenta la angustia que cada día se acrecienta en mi referente a la problemática ambiental en nuestro país. Sequías, inundaciones, contaminación de fuentes hídricas, tala de bosques, minería, cada vez son más las problemáticas que aquejan al débil pero hasta ahora resistente ambiente.

Públicamente expreso mi total indignación frente al manejo de lo que está al borde de convertirse en un desastre ambiental para el país. Exijo, como ciudadano, soluciones para el corto, mediano y largo plazo.

No entiendo como tenemos un país que no se prepara para el cambio climático, un país que en vez de generar una política pública, responsable, seria y coherente con la realidad, disminuye el presupuesto del Ministerio de Ambiente. Es tal la falta de interés que ha demostrado el gobierno que a un debate de control político por el cambio climático, de 4 ministros citados, sólo 1 asiste. Los debates de control político no son un juego mediático, son una responsabilidad con la democracia y la oposición, merecen seriedad y responsabilidad, y más ahora que empieza el gobierno de la paz.

Es urgente un fondo para la adaptación de los municipios y las regiones a los cambios climáticos. Es imperante generar sistemas de recolección y disposición de basuras para las ciudades, además de controlar la polución en éstas y, por supuesto, la movilidad. Yo quiero ver un gobierno verde, un gobierno con un real interés en el ambiente. Es una exigencia la prohibición de la minería en los páramos, ¿o de dónde obtendremos el agua?, promover la expansión en masa de los parques nacionales, ¿o que pasará con el oxígeno y la biodiversidad? y el controlar eficazmente a las empresas ¿o qué pasará cuando omitan aún más el cuidado del ambiente que debería ser asegurado por la ley?

Aplicando un poco de ciudadanía y responsabilidad he intentado hacer pequeños cambios [w1]que generen un aporte, desde el correcto uso del agua o la electricidad y los medios de transporte, hasta no arrojar basuras a la calle , por lo mismo hago un llamado a que cada uno desde sus capacidades aporte a los cambios que se deben realizar, teniendo en cuenta, primero, el verdadero impacto de estas medidas, ya, recientemente, tuve la experiencia de contribuir con agua para donar a la guajira y resulta que era contraproducente por razones logísticas.

No es comprensible que el país sufriera en 2011 una ola invernal que dejó 3.2 millones de afectados y con daños totales por 11.2 billones de pesos y gran parte de la infraestructura[U2](CEPAL & BID, 2012), me impactan las imágenes de la Drummond arrojando carbón al mar en Santa Marta, y no quiero mencionar [U3]las acusaciones hacia esta empresa por nexos con paramilitares[U4], la intensa sequía que vivió la Orinoquía y que ahora vive la Guajira; es que Colombia, el sexto país con mayor agua tiene el 50% de esta contaminada y produce anualmente 9 toneladas de contaminantes (Beleño), pero en este país nadie se responsabiliza hasta que es tarde y mientras tanto la gente agoniza, me estremecen los constantes incendios forestales que se están produciendo y las horrorosas consecuencias de la minería formal e informal en el territorio y finalmente es un absurdo que cada año se deforesten 310349 hectáreas de bosque (Radio, 2013)

Ahora, no creo que todo lo anterior sea una simple coincidencia o hechos aislados, todo lo anterior es una muestra de lo frágil que es nuestro país y que el planeta a gritos nos pide ayuda[U5] a gritos. ¿Dónde queda el gobierno? ¿Dónde están las acciones? No veo resultados, no veo voluntad política. Sólo veo, por ejemplo, unas Corporaciones Autónomas Regionales, que deben regular en materia ambiental cooptadas por la burocracia (Vacia, 2010). Sólo veo ríos contaminados, animales muriendo, bosques en llamas, devastación y sufrimiento. ¡No veo prosperidad!

Por todo lo anterior hago un llamado muy claro, a la ciudadanía a aportar críticamente desde las pequeñas acciones y a presionar con fuerza políticamente al gobierno; a éste último le exijo un entramado de soluciones desde diferentes áreas enmarcadas en una política pública con fines de Estado y no de gobierno. O cuidamos nuestra casa o nadie lo hará. No queda mucho tiempo, las consecuencias podrán ser irremediables si no se actúa ya.

T.@PJuancamilo

Referencias

Beleño, I. (s.f.). El 50% del agua en Colombia es de mala calidad. UNPeriodico. Obtenido de http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/el-50-del-agua-en-colombia-es-de-mala-calidad.html

CEPAL, & BID. (2012). CEPAL. Recuperado el 08 de 08 de 2014, de http://www.cepal.org/publicaciones/xml/0/47330/olainvernalcolombia2010-2011.pdf

Morelli, S. (14 de 10 de 2014). 'Colombia está al borde de un desastre ambiental': Sandra Morelli. (Y. Amat, Entrevistador) El Tiempo. Recuperado el 08 de 08 de 2014, de http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12303681

Radio, C. (25 de 03 de 2013). Caracol Radio. Recuperado el 08 de 08 de 2014, de http://www.caracol.com.co/noticias/actualidad/la-tasa-de-deforestacion-en-colombia-de-1990--2010-fue-de-310349-hectareas-por-ano/20130325/nota/1865028.aspx

Vacia, S. (15 de 12 de 2010). Silla Vacia. Recuperado el 08 de 08 de 2014, de http://lasillavacia.com/historia/estos-son-los-duenos-de-las-car-20652


 [w1]Cuáles cambios

 [U2]Cuál infraestructura

 [U3]Esto sin mencionar

 [U4]presuntos

 [U5]el planeta nos pide ayuda a gritos

 

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Martes, 12 Noviembre 2013 15:49

Carta al presidente Santos

Señor presidente, hay que reconocerle su interés demostrado en torno al proceso de paz a pesar de que continúe el cinismo de las Farc en La Habana en ‘lujosos yates’ mientras que en Colombia siguen matando porque este es el ‘socialismo’ del siglo XXI. Sin embargo, déjeme advertirle que pareciese que las Farc no quisieran la paz sino que, por el contrario, su interés fuese entregarle otra vez el poder a los señores de la guerra encabezados por ‘El Gran Colombiano’ como lo acaecido en el 2002, pues las Farc y el proceso de paz nuevamente ocupan la agenda central para la candidatura presidencial 2014.

Es de tal trascendencia la paz que incluso la periodista Claudia López, reconocida crítica de su Gobierno, pidió a diferentes actores políticos retirarse de la carrera presidencial para que se unan a su reelección, ya que según ella debe darse mayor prioridad a la paz que a un interés particular, otorgándole menor valor a temas como el de las EPS, sobre el cual el Consejo Nacional Electoral certificó que varios partidos recibieron financiación de instituciones con intereses en la salud, entre ellos el Partido de la U, por el cual usted fue elegido, que recibió 445 millones de pesos. ¿Eso puede pasar a un segundo plano porque lo importante es la paz?

Por usted, presidente Santos, yo no voté, ya que no le veía el alma y mucho menos hubiese creído que usted pudiese lograr lo que su Gobierno ha alcanzado en torno al proceso de paz, pues pensé que continuaría la línea guerrerista de su antecesor, quien construyó el camino para que fuese elegido presidente de la República. Ojalá que su optimismo frente a este proceso se contagie para que los colombianos por fin logremos un acuerdo con los bandidos de las Farc. Pero recuerde que si este proceso termina mal, los responsables son las mismas Farc que han engañado, secuestrado y, como bien lo señala la revista Semana en el comunicado de Pablo Catatumbo, “sin duda ha habido crudeza y dolor provocados desde nuestras filas” que han hecho que los colombianos rechacemos una organización que no representa a nadie en nuestro país.

Es posible, presidente, que fracase nuevamente el proceso de paz y que estos bandidos acaben con la ilusión de los colombianos que esperamos que después de más de 50 años se acabe el conflicto, porque, seamos realistas presidente, por más que Esteban, su hijo, haya ido a prestar el servicio militar, los jóvenes que realmente están siendo sacrificados son aquellos que ven como su única opción unirse a las Fuerzas Militares, ya que lastimosamente aún la educación no es obligatoria y peor aún es el destino de esos jóvenes que terminan en las filas de las Farc, que son la crónica de una muerte anunciada.

Por otro lado, en dado caso que esta negociación llegue a buen término con justicia, que es lo menos que esperamos señor presidente, ¿cómo garantizar que no ocurra lo sucedido con la Unión Patriótica en Segovia, en donde, por el fanatismo de unos intereses, empezaron las alianzas entre políticos y paramilitares siendo estos últimos quienes terminaron mandando y matando a diestra y siniestra? Entonces, ¿por qué no dar unas míseras curules más? Éstas son el reflejo de nuestra historia, pues por ellas han pasado narcotraficantes, ex guerrilleros y paramilitares; lo más ‘honorable’ de este país. ¿O será que la doble moral de algunos no permitirá poner fin a esta guerra?

Se pregunta este escritor esquivo de talento ¿cuál diferencia hay entre la alianza de los paramilitares y políticos y el de las EPS con los políticos? Que unos matan a nuestros compatriotas con balas y los otros negándoles el acceso a un derecho como es la salud. Presidente, devuélvanos a los colombianos la fe en la causa. Así como reconocemos su valentía en darle a Colombia la paz, démosle a los colombianos una Reforma a la Salud con altura, sin mendigar nuestros derechos, con personas idóneas en sus cargos, intachables de su pasado, dignificando el campo y la mano de obra colombiana y no solo pasará a la historia como el presidente de la Unidad Nacional, sino como el mejor presidente de Colombia.

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