Domingo, 17 Noviembre 2019
Jueves, 04 Octubre 2018 11:11

Presupuesto General de la Nación 2019

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En debates Palabras Mass hablamos sobre la asignación del presupuesto general de la nación para el año 2019

Invitados: Erasmo Zuleta por Canal BoxMov Con: Lorena Castañeda - Ana María Gardeazábal | Dirige: Beto Diaz 

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Por: Sergio Grandas

El pasado martes 11 de Febrero el Presidente Juan Manuel Santos, el Gobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz y el Alcalde Gustavo Petro anunciaron el “Plan de Recuperación y Salvamento” del Hospital San Juan de Dios, el histórico centro hospitalario que dejo de prestar sus servicios de salud en el año 2001.

En el encuentro los tres mandatarios, se comprometieron desde sus gobiernos a facilitar y ayudar con los presupuestos que permitan restaurar y reabrir el emblemático complejo hospitalario. Aunque será la Administración Distrital la que aportará el grueso del presupuesto para este fin y la deuda pendiente con los 3.640 trabajadores será compartida, ya que en el año 2008, la Corte Constitucional a través de la Sentencia SU 484, ordenó a la nación responsabilizarse del 50% de dicha deuda, el Distrito Capital del 25% y el Departamento de Cundinamarca el otro 25%.

El Hospital San Juan de Dios fue fundado en 1723, aunque prestaba servicios de salud desde 1564 con el nombre del Hospital de San Pedro y funcionaba principalmente con donaciones realizadas por Fray Juan de los Barrios y Toledo; y se encontraba en terrenos aledaños a la Catedral Primada, en pleno centro de Santa Fé, hoy Bogotá. Posteriormente fue trasladado a los predios contiguos a la Iglesia San Juan de Dios nombre que también adopta el Hospital (hoy entre las calles 11 y 12 con carreras Novena y Décima). Lo que lo convierte en el segundo hospital más antiguo del país y el primero de la ciudad.

El San Juan de Dios es considerado un emblema en desarrollo e investigación en salud del país. Ya que en el se hicieron los primeros trasplantes de órganos en América Latina, se crearon técnicas como la Madre Canguro que permitiría a bebés prematuros continuar con vida y la creación de la Vacuna contra la Malaria, la primera vacuna sintética del mundo; también permitió a la Universidad de Colombia, tener e implementar sus prácticas y estudios de la Facultad de Medicina en las instalaciones del Hospital.

El Alcalde Petro durante su campaña a la alcaldía de Bogotá se comprometió a reabrir el Hospital y al posesionarse, en el Plan de Desarrollo estableció un presupuesto de $280mil millones para tal fin. Hoy después de trabajar su administración por más de 2 años en conjunto con el Gobierno Nacional, el Gobierno Departamental, con la Procuraduría y el Liquidador de la Fundación San Juan de Dios (entidad creada por el Gobierno de Julio César Turbay, para administrar el Centro Hospitalario) logró que se le adjudicará al distrito el pasado mes de Noviembre por $150.280 millones, la propiedad del San Juan.

 

Hoy la Secretaria de Salud y la Empresa de Renovación Urbana ERU (entidad a la que se le adjudicó el Hospital) trabajan en los últimos trámites administrativos para iniciar obras de restauración y posteriormente la reapertura. Pero hoy el Distrito enfrenta un nuevo impase  jurídico que no ha permitido que se oficialice el traspaso del San Juan de Dios a la Capital, ya que el Registrador de Instrumentos Públicos tiene dudas sobre si el Hospital es propiedad de la Fundación San Juan de Dios o de la Beneficencia de Cundinamarca. Ya que en el año 2005 el Consejo de Estado declaró ilegal la Fundación hoy en liquidación.

Por ello mientras se oficializa o se resuelve el traspaso de los inmuebles del Hospital al Distrito, la ERU realizó un contrato de arrendamiento de $750 millones mensuales con el liquidador de la Fundación San Juan de Dios, que comprenderían unos $9.000 millones anuales por 5 años. Que serían descontados del precio inicial que pagaría el Gobierno Distrital por el San Juan.

Los empleados del San Juan de Dios nunca fueron despedidos, por lo que aún son parte de la nómina del Hospital. Desde la crisis en 1999 dejaron de recibir sus salarios y muchos que estaban a punto de jubilarse, no les ha sido resuelta su situación. En los edificios del Centro Hospitalario viven cerca de 20 familias, que quedaron en la calle al no recibir sus honorarios por estos últimos 15 años. Y hay muchos que aún van día a día a las instalaciones a cumplir con sus horarios de trabajo, aunque no atendiendo a pacientes, pero si realizando labores de mantenimiento, limpieza y vigilancia de los equipos que se encuentran en cada uno de los edificios. Hoy la Fundación San Juan de Dios es la responsable de la deuda con los trabajadores, a través de los dineros que han dispuesto los Gobiernos Nacional, Departamental y Distrital, como lo ordenó la Corte Constitucional en 2008.

 

Los empleados han denunciado por años la negligencia y los excesos de la Fundación San Juan de Dios en liquidación, ya que aseguran que la Fundación está encargada de sanear y administrar las dudas del Hospital y no en vender los inmuebles. El San Juan fue considerado como Monumento Nacional por el Congreso de la República en 2002 mediante la Ley 735, que prohibiría venta o comercialización de cualquiera de sus bienes con fines privados o lucrativos. Esta tesis es respaldada por la Contraloría, que investiga a Anna Karenina Gauna la anterior liquidadora de la Fundación, por un detrimento patrimonial de $11.579 millones; y por lo que decidió realizar un estudio de los títulos de propiedad del Complejo Hospitalario con el fin de esclarecer que los bienes son públicos.

Para David Cristancho Pérez un líder del sector “en el proceso, personas se han tomado atribuciones que no tienen, para vender cosas que no tienen” refiriéndose a las malas gestiones realizadas por la Fundación San Juan de Dios en liquidación.

Luisa Margarita Castro, Coordinadora de Enfermería dice estar muy a la expectativa sobre la reapertura del San Juan de Dios. “No sabemos que va a suceder con nosotros, estamos esperando a que nos llamen a negociar, a mesas laborales”.

 

Luisa Margarita Castro

Luisa Margarita Castro, Coordinadora de Enfermería  Hospital San Juan de Dios  

Fotografía: Cristian Sarmiento

“Yo he venido de lunes a domingo durante estos 15 años a mi lugar de trabajo, lamentablemente el liquidador cerró muchos pabellones del Hospital, tenemos un contrato individual de trabajo a termino indefinido, nunca nos han despedido. Cuando estaban los directores nos dieron la instrucción de seguir atendiendo a la comunidad, de seguir asistiendo, atendimos a la comunidad a través de brigadas de salud en los barrios aledaños al hospital y en otros sectores en Suba, lo que hicimos hasta el 2008. Todo esto esta documentado, registrado con planillas y documentos, que demuestran que hemos seguido trabajando” relata Luisa Margarita Castro.

“Hemos seguido viviendo, asistiendo, por que creemos que el Hospital San Juan de Dios vale la pena, por que tiene un valor histórico, un valor humano y un legado muy importante para salud en el país.” “Un gran grupo de nosotros estamos dispuestos a seguir trabajando, con la nueva administración del San Juan de Dios en su reapertura”. concluye Luisa Margarita.

El Complejo Hospitalario San Juan de Dios ha estado enfermo, nunca ha muerto, y quien lo llevó al estado de coma, del que hoy parece despertar ha sido la anterior administración de la Fundación San Juan de Dios en liquidación. Con complicidad de la Ley 100, que volvió un mercado la Salud. Pero que en 2002 el Congreso a través de la Ley 765, arroja un salvavidas al Centro Hospitalario, obligando su restauración y reapertura, por ser considerado patrimonio nacional. Para sus empleados unas de las causas para que el San Juan siga en crisis ha sido la falta de “voluntad política y la indiferencia social", que han permitido las evasiones y leguleyadas, provocando el retrasado al saneamiento financiero del San Juan. Ya que los recursos han existido, pero han sido embolatados por parte de la Fundación en liquidación, por lo que hoy en la Contraloría se adelanta el proceso de responsabilidad fiscal.

La actual legislación en salud y su regulación también ha impedido durante años, que no se le prestara la atención que merece el emblemático Centro Hospitalario. Que ha permitido que la Superintendencia Nacional de Salud no actúe o se haga la de la vista gorda con el San Juan. Para sus empleados el San Juan de Dios es “un Hospital dado por muerto”; sin acta de defunción. Ya que para ellos dejó de funcionar por simple mezquindad e intereses privados. 

@SergioGrandasM

 

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Viernes, 13 Junio 2014 08:21

Lo que tenemos que elegir

 

Contraposiciones, eso es lo evidente por parte de los candidatos. Promesas y propuestas nos dan a conocer en medio de un debate que termina siendo un show. La búsqueda de la paz que ni siquiera hay entre los candidatos. Economía, seguridad y salud, son los principales temas para “alcanzar” una calidad en cada uno de estos aspectos.

Zuluaga quiere ser el presidente de los jóvenes y es chistoso, porque lo evidente es que muchos de nosotros no votaremos por él y sobre todo, nos genera un gran inconformismo. Afirma que no hay una política agropecuaria. Quiere perfeccionar los tratados de libre comercio que ya han hecho y que más bien, ya han afectado a millones de campesinos y a la industria Colombiana. ¿Qué quiere perfeccionar?

Los dos quieren paz. La paz, nace desde cada persona ¿Cómo puede vivir en paz una persona que no ama lo que hace? Alguien que lucha para llegar a tiempo en medio de un inmenso caos, que corre al compás de un reloj, quien vive esperando un fin de semana para olvidar por dos días lo que odia hacer. Eso no es paz y tampoco es paz negociaciones que nunca han dado resultados efectivos.

La seguridad, “se ha retrocedido en seguridad ciudadana porque se pierden jóvenes”. Jóvenes que se están perdiendo en las filas del ejército, prestando un servicio militar obligatorio. Prometen generar empleo, ójala estos empleos sean bien pagos, un mínimo que permita cubrir necesidades básicas. Una salud digna, donde no debamos pedir citas con meses de anticipación para que nos receten acetaminofén.

Lo cierto es que Colombia quiere y necesita un buen presidente, alguien que ejerza su poder de la mejor manera posible. El cual brinde empleos con salarios y condiciones dignas. Paz, una economía buena y estable. Excelente servicio de salud, buena educación y sobre todo, igualdad.

@VickyCa27

 

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Miércoles, 15 Enero 2014 23:07

¡No todo en enero!

Enero es un mes de pasar guayabos. El guayabo físico y el llamado guayabo moral, se hacen sentir con fuerza en una nación empobrecida y que encuentra en las fiestas decembrinas un alivio y un paréntesis a un año agobiado por problemas que encuentran en el cambio de año, una eterna promesa de cambio de vida. Pero como toda fiesta, cobra factura, la de diciembre, llega en enero.

Quizá el primer trago amargo que se toma en diciembre es el aumento del salario mínimo, aunque se siente, obviamente, hasta enero. Este año será de $616.000, es decir, $26.500 de más recibirán las familias colombianas que sobreviven con el salario mínimo, que pasó de $19.650 diarios a $20.533. Parece una inocentada propia del 28 de diciembre y sus albores, pero no lo es. Lo peor de todo es que es una historia que año tras año se reedita, con los “representantes de los trabajadores”, al comienzo,  mostrando los dientes con ilusorias pretensiones que al paso del tiempo se van difuminando y, aunque usualmente el aumento es fijado por decreto presidencial, esta vez, se supone, hubo acuerdo. Claro, un acuerdo entre la CGT de hoy y la Andi, es como un acuerdo entre dos barras bravas de un mismo equipo.

Las afrentas de Santos a los trabajadores parecen no tener fin. Apenas un día después de anunciarse el pírrico aumento del salario mínimo, continuaron las malas noticias, pues lejos de resolver las grandes problemáticas del sistema de salud colombiano, sumido en una profunda crisis, este apenas se ajusta de manera irrisoria. Así, se anunció la eliminación del 8.5% en aportes a la salud que deben hacer los empleadores, con el objetivo, siempre presente, de “generar empleo”, cuando lo que se busca, realmente, es continuar lanzando salvavidas a las EPS y al capital financiero.

Y como si no bastara con el pírrico aumento del salario mínimo y las salidas por la tangente en un paupérrimo sistema de salud, se esfuman también las expectativas de pensionarse. Se sabe que en 2014 aumenta la edad de jubilación, pues ésta pasará a ser de 57 años para las mujeres y de 62 para los hombres; además, deben tenerse las 1.275 semanas cotizadas, que en 2015 pasarán a ser 1.300. Es claro entonces, que cada vez se hace más ínfima la posibilidad de pensionarse en Colombia.

Con esas noticias empieza el año. Claro, con otras más. El rifi-rafe jurídico-político de la destitución de Petro, la persecución al movimiento social y, bueno, también conductores borrachos y accidentes en carreteras para la bandeja de la gran prensa, que deja de lado el aumento del precio de la gasolina, el transporte público, los alimentos, los arriendos, etc.

Sin embargo, el guayabo que en estos momentos se siente en las más de 22.000 familias que en Colombia medio viven con un salario mínimo o los más de 5 millones de trabajadores que ganan menos que eso, está mediado por los afanes y desesperos de completar una larga lista o más de útiles escolares, comprando uniformes y zapatos, a la vez que pagan altos costos de matrículas en colegios y universidades. Todo en enero.

Así empieza un 2014 que apenas reedita la angustia de años anteriores, prolonga deudas y, cómo no, reduce esperanzas. Lo cierto es que ante ese oscuro panorama, el año que empieza llama a pasar el guayabo de este enero con un Sal de Frutas de luchas urbanas en torno al aumento salarial y cambios de fondo en el sistema de seguridad social (salud, pensión y riesgos profesionales).

Ya en los años anteriores han parado trabajadores universitarios y también de la industria minero-energética, lo propio han hecho funcionarios de la administración de justicia. Se debe y se puede en este año, poner los primeros ladrillos para la recomposición de un sindicalismo coherente, alejado de vicios y clientelas y, aunque suene redundante, del lado de los trabajadores. 

@FernandoVeLu

 

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Martes, 12 Noviembre 2013 15:49

Carta al presidente Santos

Señor presidente, hay que reconocerle su interés demostrado en torno al proceso de paz a pesar de que continúe el cinismo de las Farc en La Habana en ‘lujosos yates’ mientras que en Colombia siguen matando porque este es el ‘socialismo’ del siglo XXI. Sin embargo, déjeme advertirle que pareciese que las Farc no quisieran la paz sino que, por el contrario, su interés fuese entregarle otra vez el poder a los señores de la guerra encabezados por ‘El Gran Colombiano’ como lo acaecido en el 2002, pues las Farc y el proceso de paz nuevamente ocupan la agenda central para la candidatura presidencial 2014.

Es de tal trascendencia la paz que incluso la periodista Claudia López, reconocida crítica de su Gobierno, pidió a diferentes actores políticos retirarse de la carrera presidencial para que se unan a su reelección, ya que según ella debe darse mayor prioridad a la paz que a un interés particular, otorgándole menor valor a temas como el de las EPS, sobre el cual el Consejo Nacional Electoral certificó que varios partidos recibieron financiación de instituciones con intereses en la salud, entre ellos el Partido de la U, por el cual usted fue elegido, que recibió 445 millones de pesos. ¿Eso puede pasar a un segundo plano porque lo importante es la paz?

Por usted, presidente Santos, yo no voté, ya que no le veía el alma y mucho menos hubiese creído que usted pudiese lograr lo que su Gobierno ha alcanzado en torno al proceso de paz, pues pensé que continuaría la línea guerrerista de su antecesor, quien construyó el camino para que fuese elegido presidente de la República. Ojalá que su optimismo frente a este proceso se contagie para que los colombianos por fin logremos un acuerdo con los bandidos de las Farc. Pero recuerde que si este proceso termina mal, los responsables son las mismas Farc que han engañado, secuestrado y, como bien lo señala la revista Semana en el comunicado de Pablo Catatumbo, “sin duda ha habido crudeza y dolor provocados desde nuestras filas” que han hecho que los colombianos rechacemos una organización que no representa a nadie en nuestro país.

Es posible, presidente, que fracase nuevamente el proceso de paz y que estos bandidos acaben con la ilusión de los colombianos que esperamos que después de más de 50 años se acabe el conflicto, porque, seamos realistas presidente, por más que Esteban, su hijo, haya ido a prestar el servicio militar, los jóvenes que realmente están siendo sacrificados son aquellos que ven como su única opción unirse a las Fuerzas Militares, ya que lastimosamente aún la educación no es obligatoria y peor aún es el destino de esos jóvenes que terminan en las filas de las Farc, que son la crónica de una muerte anunciada.

Por otro lado, en dado caso que esta negociación llegue a buen término con justicia, que es lo menos que esperamos señor presidente, ¿cómo garantizar que no ocurra lo sucedido con la Unión Patriótica en Segovia, en donde, por el fanatismo de unos intereses, empezaron las alianzas entre políticos y paramilitares siendo estos últimos quienes terminaron mandando y matando a diestra y siniestra? Entonces, ¿por qué no dar unas míseras curules más? Éstas son el reflejo de nuestra historia, pues por ellas han pasado narcotraficantes, ex guerrilleros y paramilitares; lo más ‘honorable’ de este país. ¿O será que la doble moral de algunos no permitirá poner fin a esta guerra?

Se pregunta este escritor esquivo de talento ¿cuál diferencia hay entre la alianza de los paramilitares y políticos y el de las EPS con los políticos? Que unos matan a nuestros compatriotas con balas y los otros negándoles el acceso a un derecho como es la salud. Presidente, devuélvanos a los colombianos la fe en la causa. Así como reconocemos su valentía en darle a Colombia la paz, démosle a los colombianos una Reforma a la Salud con altura, sin mendigar nuestros derechos, con personas idóneas en sus cargos, intachables de su pasado, dignificando el campo y la mano de obra colombiana y no solo pasará a la historia como el presidente de la Unidad Nacional, sino como el mejor presidente de Colombia.

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Viernes, 01 Marzo 2013 09:54

La salud como negocio

La implementación de la Ley 100 de 1993 en el sistema de salud colombiano dio lugar a un régimen de aseguramiento con dos sistemas: contributivo y subsidiado.

En este sentido, se decidió otorgarle el manejo financiero del sistema de salud a empresas de intermediarios, quienes funcionarían como Empresas Promotoras de Salud (EPS). Dichas empresas se encargarían de operar los procesos de organización y prestación de los servicios de salud en el ámbito público y privado.

Como consecuencia, el nuevo régimen terminó por causar un déficit fiscal en el sistema de salud en Colombia nunca antes visto. Las EPS convirtieron la salud en un negocio y esto trajo como consecuencia la crisis hospitalaria del sector público.

Por consiguiente, son más de 300 mil millones de pesos lo que deben las EPS a los centros hospitalarios obligando a los pacientes a sobrellevar la insuficiencia hospitalaria del sistema de salud.

Los abusos monetarios por parte de las EPS y la corrupción en la administración de los recursos desmejoraron la calidad de los servicios y llevaron a la quiebra a 130 hospitales a nivel nacional en donde cientos de ciudadanos no son atendidos, aspecto que convierte al sistema de salud en el verdugo del pueblo colombiano.

Luego de 20 años de aprobada la reforma, actualmente en el país se realizan gigantescas marchas en donde enfermeras, médicos, pacientes, entre otros, buscan reivindicar un derecho que ha sido vulnerado por dos décadas y en donde nadie duda que el sistema de salud necesita un cambio urgente.  

Por su parte, el Gobierno colombiano notificó la instauración en el Congreso de la República de una ley que busca salvaguardar el sistema de salud colombiano.

El inconveniente allí es la permeación de políticos corruptos que sostienen nexos con las Entidades Promotoras de Salud, los cuales muy seguramente buscarán derrocar la propuesta con el fin de amparar sus intereses económicos.

Ahora solo resta esperar los debates que muy seguramente confrontarán opiniones divididas que decidirán el futuro sanitario de la nación.

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Jueves, 18 Octubre 2012 11:07

Carlos Palacino expresidente de Saludcoop

Esta semana en nuestro paredón de palabras más, palabras menos se encuentra el expresidente de Saludcoop Carlos Palacino. Amonestado por malos manejos que realizó con recursos públicos. Y quien es uno de los responsables de la crisis que vive el sector de la salud. La procuraduría tan solo lo sancionó con una inhabilidad de 18 años para ejercer cargos públicos, contratar con el Estado y una multa de apenas $56 millones , la mitad de lo que se ganaba mensualmente como presidente de Saludcoop.

Las preguntas que suscitan son porqué estos bandidos que se roban los recursos colectivos de los colombianos tienen penas tan bajas y no son tratados como delincuentes. Qué pasa con nuestra justicia que no es ejemplarizante para dar condenas que evite a otros seguir los pasos del sr. Carlos Palacino.

Referencia Noticia. 

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-381799-fin-era-de-carlos-palacino

Miércoles, 17 Octubre 2012 12:39

De Trabajadores a Habitantes

La pobreza y la vulnerabilidad de los Derechos Humanos son conflictos que se encuentran arraigados en los trabajadores del hospital San Juan de Dios.Los habitantes se enfrentan a un reconocimiento propio en el que su identidad es una construcción sujeta a la sociedad que los marca con rasgos particulares y los define por pertenecer a un grupo social, limitándolos a espacios influenciados por la violencia, la necesidad y el difícil acceso a la salud, además de la vivienda que ratifica el devalúo de los Derechos Humanos.

 

En 1993 se instauró la reforma a la salud con la aparición de la Ley 100, la cual empezó a regir desde 1994, creando el Sistema de Seguridad Social e Integral para regular la salud en Colombia, la cual busca la privatización del sector de la salud y el desarrollo del Proyecto Ciudad Salud entre otros puntos importantes dentro de su agenda. Este sistema reunió un conjunto de entidades, normas y procedimientos con el fin principal de garantizar una calidad de vida que estuviese acorde con la dignidad humana, haciendo parte del Sistema de Protección Social junto con políticas, pautas de protección laboral y asistencia social.

 

Debido al déficit fiscal que causó la reforma a la salud, el Hospital San Juan de Dios fue cerrado en 1999; en el mismo año, los trabajadores del Hospital dejaron de recibir su salario, dejándolos sin empleo, salud y sin la posibilidad de responder por las necesidades básicas de subsistencia. En el 2001, los médicos dejaron de asistir al Hospital y los trabajadores tuvieron que hacer entrega de los pacientes a otras entidades de salud, ya que el San Juan de Dios no se encontraba en las condiciones económicas suficientes para atenderlos. Seguido a esto, muchos de los trabajadores, al no tener un sueldo, perdieron sus casas, por lo tanto muchos de ellos se vieron obligados a trasladarse al Hospital y a ocupar sus instalaciones. Otros finalmente lo hicieron como un símbolo de resistencia organizándose conjunto dentro del hospital.

 

Actualmente el Hospital San Juan de Dios es considerado Patrimonio Cultural de la nación, desde el año 2002 gracias a la Ley 735 quecatalogo a la institución como monumento nacional; Sin embargo, a través de los años se ha creado un conflicto interno entre los diferentes habitantes que viven en las instalaciones y externo por la ausencia del Estado, lo que dio como resultado el deterioro de su infraestructura y la ausencia de una voluntad política por parte de los organismos del Estado en donde se genere una posible administración que mantenga el sustento económico que necesita el hospital.

 

Han pasado 12 años desde la fecha inicial del conflicto, algunos trabajadores empezaron a buscar diferentes actos para la subsistencia y como los actos de resistencia y movilizaciones a través de la acción política popular, en donde se ha querido principalmente visibilizar la problemática a la ciudadanía en general, conforme a la respuesta enviada por el Estado colombiano. Los trabajadores han iniciado diferentes estrategias de difusión tales como: papeles legales para que se solucione su situación, exposiciones visuales como reportajes, películas, fotografías y documentales, entre otras; en las que se busca informar a la sociedad.

 

Finalmente, se ha generado una organización interna con el fin de llegar a la reactivación del hospital como ente público y la respectiva reasignación de sus cargos como trabajadores en el plantel; y finalmente, al reconocimiento de la salud como derecho más no como un servicio.

 

Fotografia Pilar Mejia

http://www.flickr.com/photos/pilarmejia/4363822097/in/photostream/

 

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Miércoles, 10 Octubre 2012 09:49

El Histórico San Juan De Dios

El Hospital San Juan de Dios se fundó durante el periodo colonial en la ciudad de Bogotá en 1723, originalmente llevaba el nombre de “Jesús, María y José”. Este es el primer centro hospitalario de la capital y la obra se realizó con carácter caritativo para aquellos residentes del centro y sur de Bogotá que pertenecían a estratos socio económicos bajos.

Para aquel entonces, el hospital abrió sus puertas con seis camas y con el pasar del tiempo se habilitaron doscientas. Desde sus inicios, el hospital ha sido un lugar icónico y objeto de noticia a nivel nacional ya que el hospital ha experimentado transformaciones a medida que la situación socio política del país cambia.

El académico Hernando Forero Caballero, Profesor Titular Emérito de la Universidad Nacional y experto en ciencias médicas, argumenta que dichos cambios se presentaron en cinco etapas.

La primera de ellas surge en la época del colonialismo, periodo en el que los religiosos son los encargados de la administración del país y del Hospital San Juan de Dios. Por su parte, Blanca flor Rivera, trabajadora y posteriormente habitante del hospital, afirma que la financiación del hospital era responsabilidad de la Corona Española y que también recibía generosas donaciones de personas acaudaladas de la época.

Dicha administración, tiene vigencia hasta la época moderna, en donde entra la influencia francesa a mediar en el progreso clínico científico del país, aspecto que deja secuelas en los avances médicos del centro hospitalario, un ejemplo de ellos es implementación de la técnica de la sangría para tratar enfermedades crónicas traída por el Francés  Broussais, además de las desfavorables influencias médicas  en el desarrollo quirúrgico.

Posteriormente, de acuerdo a Hernando Forero, durante el periodo contemporáneo la influencia científica de los EEUU permea el desarrollo técnico científico, dominando el pragmatismo, aspecto que da lugar a una nuevo uso del Hospital. Aquí se gesta con la idea de vincular practicantes de medicina al interior de las instalaciones de los hospitales públicos, sin embargo dicha propuesta se consolida muchos años después.

La cuarta etapa empieza cuando el sistema de salud en Colombia implementa la comercialización de la medicina, provocando que los beneficiarios de los regímenes subsidiados accedieran en menor medida a los servicios básicos de salud en el país. Acto seguido, en 1926, se lleva acabo en las instalaciones del Hospital San Juan de Dios la primera cirugía, evento que posiciona al hospital como el centro de investigación y formación médica más importantes del país.

A partir de ello, la institución desarrollo diversos avances médicos como el primer pabellón de patología, Cirugía plástica y neonatos de la capital, donde nace el programa Madre Canguro, el cual logró solventar problemas de supervivencia en la niñez, catalogándolo como desarrollo médico pionero en el mundo.

Sin embargo, el mayor logró médico se consolidó en el instituto de inmunología, donde Manuel Elkin Patarroyo creó la primera vacuna sintética del mundo. Es entonces cuando se toma la decisión de adscribir al Hospital San Juan de Dios a la Facultad de medicina de la Universidad Nacional, dándole el carácter de Hospital Universitario.

Pero las cosas cambian radicalmente cuando en Colombia se da inicio a la mercantilización de la medicina y se implemente un nuevo modelo a la salud sustentado constitucionalmente por la Ley 100, la cual tuvo su aprobación en 1993. Este cambio en la administración respondía a subsidiar la demanda y no a la oferta, cuestión que llevó al Hospital San Juan de Dios a presentar contrariedades económicas las cuales eran asumidas por los dueños legales: la Beneficencia de Cundinamarca, la Alcaldía Mayor de Bogotá y la Universidad Nacional de Colombia.

La implementación de la  Ley 100  de 1993 en el sistema de salud colombiano, dio lugar  a un régimen de aseguramiento con dos sistemas: contributivo y subsidiado, en este sentido, se decidió otorgarle el manejo financiero del sistema de salud a un intermediario denominado EPS, quien en adelante sería  el encargado de operar  los procesos de organización y prestación de los servicios de salud en el ámbito público y privado.

En consecuencia, el nuevo régimen terminó por causar un déficit fiscal  en el sistema de salud en Colombia,  lo que lo llevó a una crisis hospitalaria en el sector público, dejando como principal resultado el cierre del Hospital San Juan de Dios de Bogotá en 1999. Para el mismo año, los trabajadores del Hospital dejaron de recibir su salario, dejándolos sin sostenibilidad económica y sin la posibilidad de responder por las necesidades básicas de subsistencia al interior de sus núcleos familiares.

Seguido a esto, muchos de los trabajadores, perdieron sus casas, por lo tanto varios de ellos se vieron obligados a trasladarse al Hospital y a ocupar sus instalaciones. Otros finalmente lo hicieron como un símbolo de resistencia organizándose conjuntamente dentro del hospital.

Dos años después (2001), los trabajadores tuvieron que hacer entrega de los pacientes a otras entidades de salud, ya que el Hospital no se encontraba en las condiciones económicas suficientes para atenderlos.

Actualmente, han pasado doce años y medio desde que los trabajadores decidieron habitar las instalaciones del hospital San Juan de Dios. Algunos de ellos han iniciado  diferentes actos de resistencia y movilizaciones a través de la acción política popular, en donde se tiene como objetivo principal visibilizar su problemática ante la ciudadanía en general.

Del mismo modo, Finalmente, se ha generado una organización interna con el fin de llegar a la reactivación del hospital como ente público y la respectiva reasignación de sus cargos como trabajadores en el plantel; y al reconocimiento de la salud como derecho, más no como un servicio.

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