Domingo, 05 Abril 2020

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Viernes, 13 Junio 2014 08:21

Lo que tenemos que elegir

 

Contraposiciones, eso es lo evidente por parte de los candidatos. Promesas y propuestas nos dan a conocer en medio de un debate que termina siendo un show. La búsqueda de la paz que ni siquiera hay entre los candidatos. Economía, seguridad y salud, son los principales temas para “alcanzar” una calidad en cada uno de estos aspectos.

Zuluaga quiere ser el presidente de los jóvenes y es chistoso, porque lo evidente es que muchos de nosotros no votaremos por él y sobre todo, nos genera un gran inconformismo. Afirma que no hay una política agropecuaria. Quiere perfeccionar los tratados de libre comercio que ya han hecho y que más bien, ya han afectado a millones de campesinos y a la industria Colombiana. ¿Qué quiere perfeccionar?

Los dos quieren paz. La paz, nace desde cada persona ¿Cómo puede vivir en paz una persona que no ama lo que hace? Alguien que lucha para llegar a tiempo en medio de un inmenso caos, que corre al compás de un reloj, quien vive esperando un fin de semana para olvidar por dos días lo que odia hacer. Eso no es paz y tampoco es paz negociaciones que nunca han dado resultados efectivos.

La seguridad, “se ha retrocedido en seguridad ciudadana porque se pierden jóvenes”. Jóvenes que se están perdiendo en las filas del ejército, prestando un servicio militar obligatorio. Prometen generar empleo, ójala estos empleos sean bien pagos, un mínimo que permita cubrir necesidades básicas. Una salud digna, donde no debamos pedir citas con meses de anticipación para que nos receten acetaminofén.

Lo cierto es que Colombia quiere y necesita un buen presidente, alguien que ejerza su poder de la mejor manera posible. El cual brinde empleos con salarios y condiciones dignas. Paz, una economía buena y estable. Excelente servicio de salud, buena educación y sobre todo, igualdad.

@VickyCa27

 

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Jueves, 22 Mayo 2014 11:49

El diablo es Usted

 

Debo dar mis agradecimientos a los miles de Colombianos que no votan, gracias a Ustedes Colombia va por buen camino, ocupamos el último puesto en las pruebas PISA, el salario mínimo aumentó 20 mil pesos, la salud es un modelo internacional con el bien llamado paseo de la muerte, somos el tercer país más desigual de América Latina (ver nota), y nuestros campesinos son tan valorados en nuestra tierra, que importamos los productos que ellos podrían estar produciendo. Ustedes los abstencionistas son los colombianos que necesitamos, que desde la comodidad de su hogar, se sigan quejando, esperando a que llegue el mundial.

He aquí un breve perfil de los candidatos para aquellos que decidan ir a votar. Juan Manuel Santos, mencionado por la dulce mermelada y por supuestos dineros del narcotráfico que ingresaron en su pasada campaña, un pequeño elefantico que vio pasar el ahora Senador Álvaro Uribe y que solo confesará al Santísimo Procurador Ordóñez. Por Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, que al mejor estilo de Mr. Magoo vive sus aventuras de espionaje mimetizándose sin dejar rastro, solo un video. El candidato Enrique Peñalosa, pedalea fuertemente tratando de poner un gran bolardo entre Uribe y él, una difícil tarea ya que sus actuaciones pasadas lo muestran como un político tradicional, alejado de los principios de su antecesor, que dieron origen a la pasada ola verde.

Clara López, luego de reemplazar a su ‘compadre’ Samuel Moreno, trata de mostrarse como la candidata de cambio, sin embargo su pasado con sus amigos Moreno y su tardía reacción en el caso del carrusel de contratación deja una sensación que el tal cambio no existe, en palabras de la Dra. López “no se debe hablar de clientelismos sino de participación política”. Por el lado de Marta Lucia Ramírez, peor es imposible, no tiene partido, y es de esperar que los políticos electos por el conservatismo, se vayan donde tengan mayor ‘participación política’, dejándola en un escenario apocalíptico cercano a la ideología uribista dividiéndose los votos con el candidato Oscar Iván Zuluaga.

Esto es un precario panorama de lo que acaece con los candidatos presidenciales, que entre el diablo y escoja, porque nuevamente ganarán las maquinarias electorales basadas en esa ‘participación política’, esos mismos que se disputan por ponerse la banda presidencial, y que acostumbraron a la muchedumbre a vivir con las migajas, entreteniéndolos en un espectáculo de líderes, que sacan lo peor de sí, para destruir a su rival no con un buen programa de gobierno, sino para llenar los titulares de prensa de chuzadas, narcos, como si se estuviera eligiendo al rufián de una pandilla y no al Presidente(a) de la República.

Al final ganan los colombianos que deberán adaptarse a que el salario mínimo no les alcance para vivir, tengan educación de mala calidad, le suban a la canasta familiar, el pasaje de transporte aumente, las multinacionales sigan financiando a la selección Colombia, continúen algunas de ellas propagando enfermedades a nuestros coterráneos, y contaminando nuestros mares, porque carecemos de un Congreso y una Presidencia con carácter. Ya lo dice la canción “gente que vive en la pobreza, nadie hace nada porque a nadie le interesa” y mucho menos a Usted que tendrá miles de excusas para abstenerse de votar.

T.@betodiazb

 

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Diferentes medios de comunicación oficiales hoy están en función de desvirtuar la dinámica de movilización que quiere llevar a cabo el sector agrario en Colombia, con mitos como “la división de los campesinos” y la supuesta “falta de motivos” empieza una oleada propagandística en contra del movimiento campesino que se une en torno a la reivindicación de un modelo de campo más digno y por lo tanto un mejor país.

La configuración actual del conflicto colombiano pone el tema del agro como uno de sus debates principales, donde la historia ha sido de guerra y lucha por los territorios; un alto índice de concentración de la tierra y un modelo de campo totalmente inequitativo nos obliga a tener que aportar y construir día a día a elaborar caminos para la solución de los conflictos para la superación de la crisis política y agraria que vive Colombia.

Lo primero que es importante dilucidar es el fracaso del modelo agrario en Colombia, donde los ejes de la tenencia, la producción y el trabajo han tenido un tratamiento por parte de los gobiernos de turno que alejan la posibilidad de desentrañar las causas y los orígenes de la guerra, en estos 50 años de conflicto ha fracasado la resignificacion del gran latifundio, la extranjerización de la tierra y la militarización de los territorios, estos aspectos ponen que la discusión es entonces sobre el modelo de campo en su integralidad, que actualmente prioriza el mercado sobre la vida.

En Colombia nunca han existido economías de desarrollo sustentable, siempre ha sido más importante para el establecimiento promover la “confianza inversionista” vendiendo la pésima idea a partir de sus aparatos propagandísticos de que con elogios de la Monsanto y la Pacific Rubiales se solucionan los problemas del país, son estas multinacionales en corresponsabilidad con los latifundistas gansteriles que hacen que en el país el índice de gini de concentración de la tierra sea de 0.85.

Si no se rompe con el actual esquema injusto y desigual de distribución de la tierra, no se resolverá el problema estructural, es necesario avanzar hacia un verdadero proyecto de democratización del campo Colombiano, donde se redefinan los sectores productivos, se repiense la frontera agrícola y las zonas de explotación minera, se le cierren y quiten terrenos a la ganadería extensiva envenena el campo colombiano, aquí se hacen fundamentales las formas de titulación colectiva como las Zonas de Reserva Campesina.

El problema de la distribución de la tierra se agrava cuando se priorizan las concesiones a grandes multinacionales que los derechos de los campesinos a el uso y propiedad de la tierra, por eso también se debe pelear por recuperar la soberanía del territorio, acabar las exenciones tributarias y reevaluar los contratos de explotación de recursos que tienen muchas multinacionales sobre el país, debemos producir para los colombianos lo que sea necesario, recuperando la soberanía alimentaria y para el mundo comercializar de manera justa y con reglas de entre iguales a diferencia de lo que nos imponen los diferentes Tratados de Libre Comercio que se han firmado.

Los únicos que se niegan a modernizar el campo en Colombia son los que insisten en la permanencia de los grandes latifundios y la ampliación de concesiones a transnacionales, es esta la apuesta por el modelo caduco de reprimarizacion económica, los sectores populares están dispuestos a dar una lucha por la democratización de la tierra y su propiedad, avances como los de la Cumbre Agraria presentan propuestas para un modelo agrario moderno con desarrollo social y con una nueva política pública para el agro colombiano que estimule la pequeña y mediana producción, y un campo con dignidad, por eso también #YoDigoSumerce.

@CristhianUN

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Viernes, 28 Marzo 2014 00:50

Jóvenes en las campañas presidenciales

En este programa la discusión se centró en la visión de los jóvenes que apoyan a sus candidatos Hernán Cadavid por: Zuluaga, Johana Pacateque y Angélica Martínez por Peñalosa. Lamentablemente no asistieron a este primer debate Mario Castellanos por: Clara y Jairo Mayorga por: Santos. Este primer encuentro con los jóvenes de los candidatos puso en relieve el papel que juegan ellos dentro de las campañas y cuales son sus fortalezas. ¿juzguen ustedes?

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Santos viajó a Davos a vender el país. Esta afirmación pareciese provenir de un lugar común en los discursos en contra de las bondades del libre comercio. Pero no. Fue la frase que literalmente dijo el presidente de Colombia el 22 de enero en Madrid antes de viajar al Foro Económico mundial[1]. No son nuevas estas intenciones, pues ellas son la esencia misma de sus locomotoras importadas, como importada es ahora en el país la papa, el café, la ropa, los zapatos, etc. Luego, el país que Santos vende, es además un país condenado a la miseria, al atraso, al olvido, luego, un país moldeado por él y los suyos para el saqueo.

El rimbombante Foro Económico Mundial, que reúne a la crema y nata de la sociedad económica global, es más de lo mismo. Es un escenario cínico, en donde se resalta el crecimiento de las llamadas "economías emergentes", se exaltan las posibilidades que existen en tales países para que los inversionistas transnacionales concentren su atención en prometedores mercados y se fortalezcan relaciones entre estos y los gobiernos de distintos países.

Para Santos fue una buena tribuna. Pudo exhibir algunas cifras que le favorecían, sacar pecho con las dádivas que existen hoy en el país para inversionistas extranjeros -principalmente en el sector minero-energético y en el de las telecomunicaciones- y, además, hablar del tema de las drogas que empieza a discutirse en el marco de los diálogos de paz con las FARC-EP. Sin embargo, el hilo conductor en la política económica exterior colombiana lo encontraría en la presentación de la Alianza del Pacífico, el proyecto regional mediante el cual se intenta reeditar el fracasado ALCA, para el cual cuenta además con su gran aliado Enrique Peña Nieto, con quien además comparte agenda común frente al tema de las drogas ilícitas.

Se viene, sin embargo, otra reunión más importante para el gobierno de Colombia. Se trata de la Segunda Cumbre de Presidentes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a celebrarse, ni más ni menos, que en La Habana. La presencia de Colombia en el naciente organismo, al igual que la de los demás aliados de Washington en la región es crucial para medir el alcance de las decisiones y las perspectivas de este escenario.

Esta vez la discusión girará en torno a la presencia militar estadounidense en Latinoamérica y el Caribe, volverá a estar sobre la mesa el bloqueo a Cuba, aparecerá también un debate sobre el espionaje realizado por los Estados Unidos y, estará la discusión sobre la integración de Puerto Rico a la CELAC. En términos económicos, los más desprendidos del "vecino del norte", posiblemente insistan en propuestas como el Banco del Sur o la creación de una empresa petrolera latinoamericana, mientras que seguro Santos y sus amigos Peña Nieto y Humala plantarán distancias a través la Alianza del Pacífico, proyectos claramente encontrados.

Lo crucial de este espacio para Santos tiene que ver también con las posibilidades de fortalecer el respaldo regional al proceso de paz, el cual inició años antes que los mismos diálogos con gestos como la mediación de Chávez para la liberación de retenidos en poder de la insurgencia. Pero, reconociendo la importancia del escenario, tendrá también Santos que moverse un poco más lejos del Pentágono y algo más cerca de la Patagonia y del Orinoco a la vez, es decir, más lejos de Key West y más cerca de Varadero. Algo muy difícil para el presidente que antes viajó a Suiza a vender al país y un incondicional de los Estados Unidos.

Habrá que ver entonces cómo resuelve Santos su agenda internacional, la cual ha sabido llevar con demagogia y saludos a la bandera, sin tomar un centímetro de distancia con la banca multilateral y sin trascender en la integración con los vecinos latinoamericanos y caribeños.

El proceso de paz, celebrado también -¡Ah coincidencia!- en La Habana impone una agenda que, gústele o no a Santos o a quien quiera, obliga a tomar decisiones de trascendencia. El viraje en las relaciones internacionales es una condición sine qua non para la construcción de paz, entre muchas razones, por el papel de los Estados Unidos en el conflicto colombiano. El paso de Santos de Davos a La Habana es el tránsito de un discurso en política económica ligado al libre comercio y a la entrega del país a las transnacionales, hacia uno de paz cuya voluntad carece de gestos, pues la paz son cambios también en la política económica del país.

T. @FernandoVeLu

[1] "Voy rumbo a Davos, al Foro Económico Mundial donde se reúnen los dirigentes del mundo, políticos, y económicos, todos los años, para intercambiar opiniones y tratar de discutir hacia dónde va el mundo. En el caso de los países como Colombia, para atraer inversión, vender el país."(Negrilla fuera del texto) En http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2014/Enero/Paginas/20140122_11-Palabras-del-Presidente-Juan-Manuel-Santos-en-el-encuentro-con-la-comunidad-colombiana-residente-en-Espana.aspx

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Martes, 28 Enero 2014 20:09

Es un trastorno

Ya entiendo porque al gobierno Santos le ha ido tan mal: paros, reformas fallidas, perdida en la confianza inversionista, disminución en el crecimiento de la industria, falta de ejecución, baja en la moral de las tropas, disminución en los índices de seguridad, micos, lagartos, cocodrilos, en fin.

El país vive un negativismo generalizado, se siente en el campo, se siente en la industria, se siente hasta en el aire. Es por esto que he llegado a la conclusión de que no es del todo culpa del actual Presidente.

Pareciera que nuestro actual mandatario sufre de una especie de trastorno que no le permite distinguir muy bien lo que sube de lo que baja, ni lo que aumenta de lo que disminuye, ni lo que está bien de lo que está mal, Juan Manuel Santos parece tener trastocados los conceptos.

El Primer mandatario de los colombianos no entendió que la reelección sirve para premiar a los buenos gobernantes y castigar a los que no sirvieron, es una manera de calificar un gobierno, una gestión, es simplemente cuestión de sentido común, se premian los buenos y se despachan los malos.

Las redes sociales  lo gritan: NO MAS SANTOS, la semana  después del anuncio del mandatario en el que comunicó oficialmente a los colombianos que que buscaría la reelección, el hashtag #SantosNuncamasPresidente, fue declarado tendencia mundial en Twitter. oí el sondeo de la W que se realizó a los oyentes un día después del anuncio del mandatario y la desfavotabilidad de Santos era clara, pero él tiene la osadía de presentarse como candidato a las elecciones de 2014.

El señor Presidente puede repartir más casas, mandar a empapelar el país con vayas de : “Estamos Transformando a Colombia”, duplicar las pautas publicitarias con las que tiene a los medios de comunicación hostigados y mareados de tanta mermelada, incluso, puede salir a  repartir  mermelada en la ciclovía , mandar a hacer encuestas amañadas que quieren hacernos creer que por arte de magia su popularidad sube de un día para otro casi 11 puntos, puede utilizar a las familias beneficiadas del programa de las 100.000 viviendas, darles banderitas blancas y aprovecharse de su humildad y buena fé para ponerlas a aplaudir su circo de la Habana, al cual se ha aferrado apoyándose en un sofisma en el que según él, la paz de este país se define con Timochenko, Iván Márquez, París y  Santrich, en la casa de un gobierno que lleva 50 años violando los derechos y libertades de sus ciudadanos, en donde las cárceles están llenas de presos políticos, simplemente por pensar diferente al régimen de Castro, puede caer en las más sucias estrategias de JJ Rendón, y óigase bien,  NO LO VAMOS A REELEGIR, ¿es tan difícil leer la voluntad de un pueblo? Hoy más del 60% de los colombianos no queremos la reelección.

Ya traicionó a 9 millones haciendo todo lo contrario que prometió hacer en campaña, hombre, nos hubiera hablado con claridad y la cosa no habría sido tan grave, hubiéramos mirado otras opciones. Pero es que tomar unas banderas ajenas aprovechando la pasión y admiración que despiertan, ¿para llegar a empantanarlas pisotearlas y elevar las del color contrario?

La única explicación, para mi: el Presidente sufre de un trastorno. A continuación momentos en los que el alto mandatario a mostrado claros síntomas:

1.Discurso el día 20 de noviembre de 2013,en el que nos anunció a los colombianos que lucharía por la reelección:  En ese momento las encuestas le decían: más de la mitad de los colombianos no aprobamos su gestión, y él señor sale en televisión nacional a decir que quiere que reelijamos una gestión con más de la mitad de desaprobación popular.

2. En el mismo discurso dijo: “Ustedes me eligieron para seguir cumpliendo con la seguridad, hemos cumplido”. Hoy el problema de seguridad vuelve a ser uno de los principales temas en la agenda nacional.

3.”Hemos seguido fortaleciendo las políticas de seguridad de mi antecesor, que fueron exitosas”. El principal reclamo que hacen sus electores es haber dejado de lado las bases de “La Seguridad Democrática” y hoy su principal opositor es su antecesor, creador de esas políticas de seguridad.

4.En su discurso habló de una  Colombia que pase del miedo a la esperanza. Un campo olvidado una industria que va para abajo, unas fuerzas armadas desmoralizadas, no reflejan exactamente ese anhelo que usted plantea, nos alejamos en vez de acercarnos.

5. “El tal paro no existe”,  el Presidente manda el mensaje que con los violentos se sienta a hablar pero a los campesinos los ignora, porque el tal paro si existió.

6. Ahora resulta que Timochenko debe llegar al congreso y que usted trata a quienes exigimos justicia, cese al fuego, y cárcel para quienes han cometido crímenes de lesa humanidad como “buitres de la paz” ¿Quien entiende esto?

7. De Ministro de defensa  tenía usted a la guerrilla en el estatus de “narco terroristas” y como Presidente los eleva a “grupo subversivo”, “guerrillero”, “revolucionario” ó como quiera llamarlo. ¿Dejaron de traficar, de secuestrar?

Yo entiendo al Presidente , tal vez él no puede manejar este trastorno, pero por esa misma razón es justo y necesario que  le la oportunidad a otros, nosotros ya se la dimos a él, nos defraudo, y de que manera. 

T.@Dmejiagiraldo 

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Miércoles, 15 Enero 2014 23:07

¡No todo en enero!

Enero es un mes de pasar guayabos. El guayabo físico y el llamado guayabo moral, se hacen sentir con fuerza en una nación empobrecida y que encuentra en las fiestas decembrinas un alivio y un paréntesis a un año agobiado por problemas que encuentran en el cambio de año, una eterna promesa de cambio de vida. Pero como toda fiesta, cobra factura, la de diciembre, llega en enero.

Quizá el primer trago amargo que se toma en diciembre es el aumento del salario mínimo, aunque se siente, obviamente, hasta enero. Este año será de $616.000, es decir, $26.500 de más recibirán las familias colombianas que sobreviven con el salario mínimo, que pasó de $19.650 diarios a $20.533. Parece una inocentada propia del 28 de diciembre y sus albores, pero no lo es. Lo peor de todo es que es una historia que año tras año se reedita, con los “representantes de los trabajadores”, al comienzo,  mostrando los dientes con ilusorias pretensiones que al paso del tiempo se van difuminando y, aunque usualmente el aumento es fijado por decreto presidencial, esta vez, se supone, hubo acuerdo. Claro, un acuerdo entre la CGT de hoy y la Andi, es como un acuerdo entre dos barras bravas de un mismo equipo.

Las afrentas de Santos a los trabajadores parecen no tener fin. Apenas un día después de anunciarse el pírrico aumento del salario mínimo, continuaron las malas noticias, pues lejos de resolver las grandes problemáticas del sistema de salud colombiano, sumido en una profunda crisis, este apenas se ajusta de manera irrisoria. Así, se anunció la eliminación del 8.5% en aportes a la salud que deben hacer los empleadores, con el objetivo, siempre presente, de “generar empleo”, cuando lo que se busca, realmente, es continuar lanzando salvavidas a las EPS y al capital financiero.

Y como si no bastara con el pírrico aumento del salario mínimo y las salidas por la tangente en un paupérrimo sistema de salud, se esfuman también las expectativas de pensionarse. Se sabe que en 2014 aumenta la edad de jubilación, pues ésta pasará a ser de 57 años para las mujeres y de 62 para los hombres; además, deben tenerse las 1.275 semanas cotizadas, que en 2015 pasarán a ser 1.300. Es claro entonces, que cada vez se hace más ínfima la posibilidad de pensionarse en Colombia.

Con esas noticias empieza el año. Claro, con otras más. El rifi-rafe jurídico-político de la destitución de Petro, la persecución al movimiento social y, bueno, también conductores borrachos y accidentes en carreteras para la bandeja de la gran prensa, que deja de lado el aumento del precio de la gasolina, el transporte público, los alimentos, los arriendos, etc.

Sin embargo, el guayabo que en estos momentos se siente en las más de 22.000 familias que en Colombia medio viven con un salario mínimo o los más de 5 millones de trabajadores que ganan menos que eso, está mediado por los afanes y desesperos de completar una larga lista o más de útiles escolares, comprando uniformes y zapatos, a la vez que pagan altos costos de matrículas en colegios y universidades. Todo en enero.

Así empieza un 2014 que apenas reedita la angustia de años anteriores, prolonga deudas y, cómo no, reduce esperanzas. Lo cierto es que ante ese oscuro panorama, el año que empieza llama a pasar el guayabo de este enero con un Sal de Frutas de luchas urbanas en torno al aumento salarial y cambios de fondo en el sistema de seguridad social (salud, pensión y riesgos profesionales).

Ya en los años anteriores han parado trabajadores universitarios y también de la industria minero-energética, lo propio han hecho funcionarios de la administración de justicia. Se debe y se puede en este año, poner los primeros ladrillos para la recomposición de un sindicalismo coherente, alejado de vicios y clientelas y, aunque suene redundante, del lado de los trabajadores. 

@FernandoVeLu

 

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Miércoles, 08 Enero 2014 00:14

Cuando la opinión es un delito

Las garantías para el ejercicio de la oposición política en Colombia están amenazadas. En realidad, nacieron muertas. Se agrava esto cuando tampoco hay garantías para la opinión, mucho menos para la investigación científica y académica; luego, hablar de democracia en la Colombia de Juan Manuel Santos, es hablar de otro falso positivo más en cabeza suya.

El 2013 fue el año de la movilización social, pero pese a que significó un repunte importante para la protesta callejera y para las organizaciones populares, también a estas les costó caro. Los dardos fueron de todo tipo. Dieciséis (16) muertos y doscientos sesenta y dos (262) detenidos, tan solo en el marco del Paro Agrario y del Catatumbo. A ello hay que sumar un sinfín de persecuciones y señalamientos, lanzados por el propio Santos y su ministro de defensa en contra de las organizaciones que impulsaron la movilización social en 2013.

Nada sorprende. Generalmente un doble discurso es una doble moral. Los poderosos de este país, y Santos es uno de ellos, saben bastante de eso. A la vez que se habló en La Habana, durante la primera mitad del año, de democratizar el acceso a la tierra, se impulsó la ley de baldíos en consonancia con el manejo concentrado de ésta que hoy impera; y mientras en la segunda mitad del año se habló de garantías para la participación política, se reprimió la protesta ciudadana, se destituyó al alcalde Petro, se le dieron plenos poderes al Procurador en respuesta a la tutela interpuesta por Piedad Córdoba, y además se apresó Huber Ballesteros -miembro del Comité Ejecutivo de la CUT, vicepresidente de Fensuagro y vocero de los campesinos en medio del Paro Agrario- y, ahora, al profesor universitario y dirigente social, de toda la vida, Francisco Toloza, miembro además de la dirección nacional de la Marcha Patriótica.

La “combinación de todas las formas de lucha”, de la que tanto se acusa a la izquierda colombiana, la viene aplicando el régimen desde hace bastante tiempo. Participan en elecciones, pero además compran y venden votos, también persiguen, destituyen, inhabilitan, desaparecen, matan… y encarcelan, es decir, matan dos veces. De ello surgen varias consideraciones. Quizá la más importante y significativa tiene que ver con las posibilidades democráticas que hay en Colombia para construir un proyecto alternativo de nación. Si en el país se pretende avanzar realmente hacia la reconciliación y la paz, el lenguaje del odio, es decir, la política a través del miedo, deberá desaparecer. El discurso del terrorismo, que tiene tras sí una larga lista de cuestionamientos académicos y políticos, no puede servir para descalificar al contradictor político en una democracia.

Hoy las paradojas saltan a la vista. El gobierno prefiere financiar reclusos que estudiantes, aún cuando los primeros le cuestan $5.425.000 al año, mientras que a los segundos les invierte apenas la mitad. Además, no solo le quita el presupuesto a las universidades, también autonomía, les cercena la libertad de cátedra y… les quita estudiantes, como tantos que han sido asesinados, exiliados y encarcelados. También les quita docentes. Claro, no sólo con la política educativa en la que hay más profesores de hora cátedra que de planta, sino también apresando y señalando perspectivas críticas como las que han defendido desde las aulas, los pasillos y las cafeterías universitarias muchos, así como Francisco Toloza, quienes encuentran sus delitos en la opinión, en la participación en política, en el ejercicio del derecho a protestar y a disentir. Es decir, en aportar desde la academia a la construcción de un mejor país, en el que, mínimamente, la opinión no sea un delito.

Seguramente la coyuntura electoral que se avecina, tratará de obviar muchas de las discusiones de fondo que se abrieron en 2013, pero lo que es cierto es que deberá servir para reflexionar sobre la existencia misma de la democracia. Quedó agendado en La Habana convocar un debate sobre el estatuto de la oposición, pues habrá que iniciarlo cuanto antes y la primera garantía debería ser el cese de la criminalización del pensamiento disidente y necesariamente tendrá el gobierno que dar gestos de buena voluntad. El más sincero de todos, sería la libertad de las y los presos de conciencia. 

Nota: ¿Será que la CIA también ayuda a construir y emplear bombas inteligentes contra los dirigentes sociales?

@FernandoVeLu

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Lunes, 30 Diciembre 2013 09:40

Mis aguinaldos

Acaece este año y muchas historias que contar. Uribe y Santos protagonizaron su divorcio definitivo, renunció el Papa Benedicto XVI y se eligió a Francisco, fallecieron Chávez y Mandela, el "tal paro agrario" que según el presidente Santos no existió, los penes que multiplicó Jesús según el presidente Maduro, los narcocassetes de Pastrana, murió Carranza sin que la justicia lo tocara, se dejó de importar el sombrero vueltiao haciendo por fin este Gobierno un acto digno y heroico protegiendo por lo menos este símbolo colombiano, Francisco Santos, un Rebelde Con Causa, fue menospreciado en el Centro Democrático y como consecuencia hizo un mes de silencio haciéndole un bien a la patria, el procurador Ordoñez inhabilitó a Petro por 15 años y, lo más importante a mi parecer, los diálogos de paz siguen avanzando entre yates, participación política y demás arandelas que permitan poner fin al hecho de que los colombianos nos sigamos matando.

Decidí hacer algunos regalos este año, entre ellos le obsequié a nuestra justicia una venda para que pueda continuar el próximo año trabajando como lo hizo con el caso de Carranza en el cual tuvo que interceder la ‘justicia divina’, al Partido Liberal le proporcioné un acuario para que sus delfines puedan continuar moviéndose con destreza, siendo el más destacado y avanzado, sin lugar a dudas, Simón. Su papi le da lecciones de moral con los expresidentes y los narcocassetes y su hijo responde suministrando avales a personas con dudosa reputación que heredarían los votos de los paramilitares (ver lista). Al Partido Conservador le sería útil un catre para compartirlo con el senador Gerlein, quien encabezará la lista al Senado. En términos del Senador, diría que es ‘excremental’ que no haya otro líder que renueve las banderas azules.

Al Partido de la U, en cabeza del presidente Santos, le regalé un babero para que su mermelada no termine empalagando aún más el malestar social que vivimos. Al Uribe Centro Democrático le obsequié una maleta para que Uribe pueda guardar sus muñecos en sus actos de ventrílocuo de moral y ética. Al Polo Democrático le di una pastilla para la memoria para que sus principales lideres no solo miren la espiga en el ojo ajeno, sino en el de ellos mismos. Al Partido Verde les entregué oxigeno para que puedan aclarar sus ideas entre tanta amalgama de política tradicional. A los expresidentes les dejé a cada uno la flor del ego porque cada uno trata de defender su pésima administración responsabilizando a su antecesor.

Acaba 2013 entre buñuelos, natillas, tamales y demás arandelas que son típicos en esta época decembrina con un ajuste de 26 mil pesos en el salario mínimo que para algunos es histórico y muy bueno para el país, mientras que para otros no es proporcional para la calidad de vida que merecen los colombianos. Lo que es claro es que en 2014 habrá elecciones y es importante recordar que si realmente queremos que esto mejore debemos estar pendientes no sólo del grupo en el que quedó la Selección Colombia en el mundial, sino de quiénes van a gobernar a este país los próximos cuatro años. Ojalá esta vez demos una señal de madurez política dejando por fuera aquellos que creen que la política es para satisfacer una utilidad personal.

A ver si por fin nos alejemos de tanta trampa, engaños, corrupción y más corrupción que es lo que hace que este país continúe en retroceso. Pero ¿cómo escoger bien cuando nuestros conciudadanos se entretienen entre tanto espectáculo y poco les importa la política? Las próximas generaciones sufrirán las consecuencias de nuestra pasividad, incompetencia y del corrupto que llevamos dentro cuando vendemos nuestro voto por la razón que sea dejando que  las políticas publicas nos afecten los 365 días del año porque cuando este martes estemos dando el feliz año, entrará en vigencia la ley que aumenta la edad de jubilación a los colombianos siendo imposible de alcanzar. Ese es el feliz año que nos merecemos los colombianos

@betodiazb

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Sábado, 28 Diciembre 2013 17:15

Un regalo para “quienes más lo necesitan”

En épocas decembrinas, son varios los que quieren hacer un lavado de conciencia, entregando regalos a “quienes más lo necesitan”. Hace parte de un conjunto de tradiciones judeo-cristianas, en donde con “buenos actos”, se pueden sentir las personas más solidarias, por “regalar sonrisas en navidad”. Bueno, habría que mirar si realmente ese es el alcance de nuestra solidaridad. Quizá no, pero seguro caerán nuevas reflexiones sobre estos y el sentido de publicar, de manera  jactanciosa, fotos en redes sociales con niños pobres posando con baratijas compradas al por mayor.

Lo preocupante de eso no es que lo haga cualquier cristiano. Lo preocupante es que sea una forma de hacer política, más en un diciembre preelectoral (como este), en donde algunos candidatos al Congreso ponen sus maquinarias en función de repartir carritos y barbies en Ciudad Bolívar, Aguablanca, la Comuna 13, etc. Sin embargo, lo más particular de todo, es que esto sea una política de Estado. O bueno, es una forma de interpretar la visita de Santos a la Universidad Nacional.

¿Cómo más tomar las fotos de Santos en la Plaza Che de la “Nacho”? Pues, al parecer, estaba haciendo su “buena obra del año”, tomándose fotos y repartiendo migajas.  Ah claro, y también en época preelectoral. La visita de Santos a la Universidad Nacional se justificó por medio de la sanción de la Ley de Estampilla para las universidades públicas, en un acto cargado de populismo, aunque solo mediático. Y solo fue mediático, porque la foto quedó incompleta. La legitimidad de Santos, decía alguien en Twitter, se cuestiona por el hecho mismo de tener que cerrar y militarizar la universidad para poderla visitar. ¡Incomprensible!.

Osarán muchos en explicar ello, no en la falta de legitimidad de Santos y el régimen político colombiano en su conjunto, ni tampoco en la nefasta política educativa que el presidente y su ministra de educación han abanderado. Seguro dirán ahora que es porque “la Nacional es nido de terroristas”, como han hecho siempre para justificar la presencia de la fuerza pública en las universidades del país y violar así su autonomía. Viendo el estado actual de la “Nacho”, necesitaban más un escuadrón de la Defensa Civil que del mismo ESMAD, ante el riesgo inminente de quedar atrapados en uno de los 26 edificios a punto de colapsar en la Ciudad Universitaria.

También dicen y repiten por todos lados que “algo es algo” justificando la pírrica suma de 5 billones de pesos para los próximos 20 años que, se espera, reciban las universidades públicas del país a partir de la llamada ley de estampilla. Claro, con migajas ahora Santos busca perfumar el bollo que es su política educativa y, en general, su política social.

La situación de la universidad colombiana es paupérrima. Es claro ya que no se debe tratar de “dar un regalo a quienes más lo necesitan”, por medio de estampillas, sino se requiere de una nueva política de financiación de la universidad colombiana en su conjunto, en donde no se someta el presupuesto de las instituciones a la posibilidad de los claustros de “rebuscarse” recursos a partir del autofinanciamiento que, en el caso de la Nacional, por poner el ejemplo de la más importante del país, en 2014 será del 55%.

Los recursos que necesita la universidad colombiana, según el propio SUE (aunque matizados por su presidente), ascienden a los 11 billones de pesos. Claro, ahí no se cuentan las demandas de las familias agobiadas por el UPAC educativo o ICETEX, como se le quiera llamar, quienes viven ya perseguidos por las casas de cobranza y el alza desmedida de las matrículas en las instituciones de educación superior. Por tanto, la estampilla que, por la que en un acto de campaña, Santos mandó a cerrar la Universidad Nacional, resulta insuficiente, no solo para las demandas de la Nacho, sino del grueso de la educación superior colombiana que requiere un debate serio y sensato sobre la crisis a la que la han condenado los gobiernos de turno.

Entonces, la actitud de Mantilla,  rector de la Universidad Nacional, no sorprende, pues prestó todas las condiciones para un acto de campaña, en el cual evidenció qué intereses privilegia en la discusión sobre la educación en Colombia y cuál es su idea de autonomía universitaria. Al tiempo, Santos pudo subir la foto a Twitter, pero no salió con niños sonriendo, porque a los “niños” que podrían fotografiar, quienes en este caso “más lo necesitan” (el presupuesto) no los dejaron entrar a su universidad y, además, ellos ya sabían que la estampilla no eran sino pañitos de agua tibia, como casi siempre en Santos.

Nota: Siguiendo con el tema, comparto el mensaje de la Federación de Estudiantes Universitarios a propósito de los 360 años de la Universidad del Rosario.

"Somos rosaristas. Nos unimos a la celebración de los 360 años de la unviersidad, reivindicando el sentido de una "universidad de los estudiantes para los estudiantes", en donde el servicio a la sociedad y el amor a la patria habrán de gobernar el curso de su vocación educativa. La universidad donde pasó su última noche de vida la Pola, la universidad de Caldas y Mutis, la de Pedro Fermín de Vargas... la que peleó por la primera independencia y la que paró en el 77; la que juntó esfuerzos en 2011 y sacó sus batas blancas en 2013.

¡Un abrazo rosaristas!"

@FernandoVeLu

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