Jueves, 21 Noviembre 2019
Jueves, 22 Mayo 2014 11:49

El diablo es Usted

 

Debo dar mis agradecimientos a los miles de Colombianos que no votan, gracias a Ustedes Colombia va por buen camino, ocupamos el último puesto en las pruebas PISA, el salario mínimo aumentó 20 mil pesos, la salud es un modelo internacional con el bien llamado paseo de la muerte, somos el tercer país más desigual de América Latina (ver nota), y nuestros campesinos son tan valorados en nuestra tierra, que importamos los productos que ellos podrían estar produciendo. Ustedes los abstencionistas son los colombianos que necesitamos, que desde la comodidad de su hogar, se sigan quejando, esperando a que llegue el mundial.

He aquí un breve perfil de los candidatos para aquellos que decidan ir a votar. Juan Manuel Santos, mencionado por la dulce mermelada y por supuestos dineros del narcotráfico que ingresaron en su pasada campaña, un pequeño elefantico que vio pasar el ahora Senador Álvaro Uribe y que solo confesará al Santísimo Procurador Ordóñez. Por Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, que al mejor estilo de Mr. Magoo vive sus aventuras de espionaje mimetizándose sin dejar rastro, solo un video. El candidato Enrique Peñalosa, pedalea fuertemente tratando de poner un gran bolardo entre Uribe y él, una difícil tarea ya que sus actuaciones pasadas lo muestran como un político tradicional, alejado de los principios de su antecesor, que dieron origen a la pasada ola verde.

Clara López, luego de reemplazar a su ‘compadre’ Samuel Moreno, trata de mostrarse como la candidata de cambio, sin embargo su pasado con sus amigos Moreno y su tardía reacción en el caso del carrusel de contratación deja una sensación que el tal cambio no existe, en palabras de la Dra. López “no se debe hablar de clientelismos sino de participación política”. Por el lado de Marta Lucia Ramírez, peor es imposible, no tiene partido, y es de esperar que los políticos electos por el conservatismo, se vayan donde tengan mayor ‘participación política’, dejándola en un escenario apocalíptico cercano a la ideología uribista dividiéndose los votos con el candidato Oscar Iván Zuluaga.

Esto es un precario panorama de lo que acaece con los candidatos presidenciales, que entre el diablo y escoja, porque nuevamente ganarán las maquinarias electorales basadas en esa ‘participación política’, esos mismos que se disputan por ponerse la banda presidencial, y que acostumbraron a la muchedumbre a vivir con las migajas, entreteniéndolos en un espectáculo de líderes, que sacan lo peor de sí, para destruir a su rival no con un buen programa de gobierno, sino para llenar los titulares de prensa de chuzadas, narcos, como si se estuviera eligiendo al rufián de una pandilla y no al Presidente(a) de la República.

Al final ganan los colombianos que deberán adaptarse a que el salario mínimo no les alcance para vivir, tengan educación de mala calidad, le suban a la canasta familiar, el pasaje de transporte aumente, las multinacionales sigan financiando a la selección Colombia, continúen algunas de ellas propagando enfermedades a nuestros coterráneos, y contaminando nuestros mares, porque carecemos de un Congreso y una Presidencia con carácter. Ya lo dice la canción “gente que vive en la pobreza, nadie hace nada porque a nadie le interesa” y mucho menos a Usted que tendrá miles de excusas para abstenerse de votar.

T.@betodiazb

 

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Lunes, 19 Mayo 2014 11:12

Chucho le chuza la choza a Concha

Chucho le chuza la choza a Concha con un chuzo y Concha le dice a Chucho que no le chuce la choza con ese chuzo. Así comienza uno de esos trabalenguas que son patrimonio del humor costumbrista de estas tierras. Es viejísimo. Mi padre me lo enseñó cuando era niño y aún no pegaba lápidas. Me lo traté de aprender desde chico y todavía a veces me queda difícil. Ahora que me pongo a pensar, me doy cuenta que este escueto enunciado es mucho más que un trabalenguas popular. Esto es casi una ley, una máxima.

Me permito hacer un análisis literario de este trabalenguas a mi manera, con el permiso de mis amigos literatos y lingüistas a quienes ofrezco disculpas desde ya. En primer lugar hay algo que resalta en este enunciado: la ch. No hay nada más colombiano que la ch: chorizo, chanfaina, chunchullo, chanchullo; son palabras deliciosas y no justamente porque refieran a comida o costumbres comunes de nosotros como la última; la ch es la chapa de los latinos, se siente bien pronunciarla, varios pueblitos empiezan por ch. Por tanto, la primera conclusión de esto es que la ch es más nuestra que cualquier cosa.

Otra cosa que resalta de este pintoresco enunciado es el verbo principal: chuzar. Cuando queremos saber si la torta de plátano de la abuela está en su punto, a usted le piden que chuce la torta; cuando deseamos que alguien haga algo rápido y le insistimos, se dice que uno lo chuza para apurarlo. Chuzar es algo propio, es un rasgo de identidad de nosotros como colombianos. Hasta en el sentido peyorativo este verbo es nuestro; un delincuente lo chuza a uno si quiere dañar, si quiere extraer a su víctima algo que codicia y ambiciona y no sabemos para qué finalidad.

Pues bien, si chuzar es algo tan nuestro ¿de qué nos quejamos? ¿por qué nos sorprendemos? ¿Qué culpa tiene el pobre Andrés Sepúlveda de chuzar comunicaciones, si el chuzar es una conducta tan común entre todos nosotros? A uno no deberían condenarlo por una cosa tan común. ¡Qué tal esta justicia!

Que juzguen al señor Sepúlveda, y por el ladito a Oscar Iván Zuluaga, por chuzar comunicaciones, es como si a cualquier colombiano lo juzgaran por colarse en una fila de banco, por no ceder una silla en el transporte público a una persona de la tercera edad por dar empleos no por méritos sino por roscas (siempre que pienso en esto me acuerdo de notarías, no sé por qué), por copiarse en un examen de universidad. Todo eso son carajadas. A uno no deben juzgarlo por una bobada de esas. Ese artículo 463 del Código Penal Colombiano es lo más injusto[1]. Sólo falta que sancionen una ley que condene con cárcel a los que no levantan el bizcocho del inodoro cuando van a orinar. Justicia terrible esta.

Así que no nos matemos la cabeza; que Chucho le siga chuzando la choza a Concha, así como Oscar Iván ha chuzado las comunicaciones de la oposición, así como María del Pilar también chuzo cositas desde el Das, así como hubo Monita Retrechera, Saulo Arboleda…

Epitafio:

Yacen aquí los restos de la paciencia pura de los jurados de votación; mártires sagrados que sacrifican un día de chancletas y películas por una jornada de tarjetones y agarrones.

 


[1]“El que indebidamente obtenga, emplee o revele secreto político, económico o militar relacionado con la seguridad del Estado, incurrirá en prisión de tres (3) a doce (12) años.” Artículo 463, Código Penal Colombiano.

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