Sábado, 14 Diciembre 2019

 

Por: Laura Rodriguez

Cada día duele más esta sociedad. Vemos a los más jóvenes ser los protagonistas de los más escalofriantes crímenes, niños maltratados de la forma más atroz y hasta animales que también sufren sin saber por qué están pagando con los peores casos de maltrato.

Es realmente indignante lo que día tras día tenemos que ver. Por ejemplo, el caso reciente de la masacre de los niños del Caquetá y el listado de violación de más de 60 menores que llevaba un hombre en un diario, que fue capturado por la fiscalía.

Por otro lado, también es totalmente desastroso ver el acto cometido por dos indigentes contra una perrita, que afortunadamente se salvó de morir atada de patas en el humedal Juan Amarillo gracias a la oportuna intervención de un policía. Eso, sin mencionar tantos casos de maltratos recientes contra animales. El ser humano cada vez busca desquitarse con los más fieles, actuando como un víl depredador que busca destrozar todo lo que ve a su alrededor.

Con el auge de las redes sociales estos casos son difundidos y denunciados. No obstante, los criminales cada vez parece que tienen más libertad para abusar y cometer actos delictivos graves, ya que muchos no reciben una condena justa por sus crímenes.

No hay muchas soluciones para el problema moral que vive nuestro país y duele ver como desde los más pequeños son marcados negativamente, formados para crecer repitiendo la cruel historia. Ojalá la fuerza de la indignación que están expresando muchos nos lleve a pasar de un simple comentario a una acción que logre un país menos inhumano.

T. @lau94rodriguez

 

Por: Laura Rodriguez

Recientemente se dieron a conocer los resultados de la encuesta “Bogota, cómo vamos”. Según el alcalde Gustavo Petro, la ciudad ha mejorado en distintos aspectos como: educación, salud, empleo y seguridad. Otros, como el transporte, requieren una mayor intervención.

Sobre el tema de inseguridad, las cifras determinaron que, respecto al año pasado, en 2014 no se ha incrementado notablemente, pues sólo el 24 por ciento de los ciudadanos denunciaron casos relacionados. En 2013 la cifra los denuncios eran de un 23 por ciento de las personas. Frente al cuestionamiento sobre la percepción de inseguridad en la ciudad, el alcalde deduce que se debe a que las noticias negativas sobresalen más que las positivas.

Sin embargo, tras estos resultados y esta situación no puede haber solamente un argumento tan débil como el de Petro. Es evidente que en los medios de comunicación diariamente tenemos que ver malas noticias, pero no se puede negar que es la realidad que estamos viviendo y que la delincuencia se ha incrementado preocupantemente. Además, es normal que niños y jóvenes sean los principales participantes de distintos delitos que atentan contra la seguridad de los ciudadanos.

Vivimos en una ciudad donde se nos enseña a portar el bolso adelante y a no “dar papaya”. Una ciudad donde es normal ver a una persona siendo atracada hasta dentro de una estaión de Transmilenio. El problema es que muchos no se atreven a denunciar, bien sea por los largos y frustrados procesos judiciales o por no afectar su integridad.

Bogotá necesita una garantía en cuanto a seguridad también, que sus dirigentes no pretendan jugar a la gallina ciega, poniendo en riesgo a todos los que a diario nos tenemos que enfrentar a miles de delincuentes.

T. @lau94rodriguez

 

Por muchos años ha sido evidente la falta de cultura en nuestro país. La idea de buscar el bien individual y no el colectivo nos ha llevado a presenciar diferentes actos de intolerancia. Empezando por el típico caso de robo en la esquina o en los medios de transporte, hasta algo totalmente inaceptable, como actos delictivos en las propias familias, por diferentes casos. ¿Somos un país inculto?

En Colombia a la mayoría sólo le interesa su bienestar, ser el primero en todo, defender sus propios sentimientos, sin pensar en la situación de los demás, nos acostumbramos a escuchar las peores noticias en los medios de comunicación o peor aún, ver los sucesos frente a nuestros ojos y no saber ni cómo actuar.

El problema inicia desde nuestra mentalidad. Por ejemplo, si un bus de transporte público se presenta una falla técnica, no es raro que alguien diga: “menos mal yo cogí otro”. En lugar de ser conscientes de que no nos están prestando el mejor servicio y que es algo que nos compete a todos. Por otro lado, nunca se podrá hablar de un país educado cuando aún se presentan casos de maltrato de animales y peor aún, infantil. Si no nos ocupamos por formar niños que sepan respetar y tolerar a los demás, nunca se superará la falta de cultura.

En la Secretaría del Senado de la República quedó radicado el proyecto de ley para remitir el nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia. Algunos cambios pretenden evitar que las personas se colen en medios de transporte, que lleven música a alto volumen en los vehículos y que afecte la intimidad de otras personas en las redes sociales. De este modo, resulta curioso que se deban aplicar este tipo de leyes, pues se trata de comportamientos básicos que deberíamos cumplir para un mejor funcionamiento de la sociedad. Sin embargo, podría tratarse de un nuevo tiempo para entender que estos “pequeños” actos afectan también a los demás.

T. @lau94rodriguez

 

Hace más de diez años inició el conflicto entre Estados Unidos e Irak, el cual se generó por diferentes objetivos, como por ejemplo, la lucha por los recursos naturales, principalmente el petróleo y la creación de potencias bélicas que eliminen coacciones externas. Esta guerra ha costado miles de vidas de soldados, todavía se sigue irrespetando la vida de las personas, como el caso reciente del periodista asesinado por terroristas del estado islámico de Irak y Siria, denominado IS.

Un vídeo difundido en Internet muestra la decapitación de un periodista estadounidense, desaparecido en 2012, cerca de la frontera con Siria. En el vídeo, se envía un mensaje a Estados Unidos que exige terminar con las operaciones militares en Irak. Además se muestra un escrito en el cual culpan a Estados Unidos de la muerte de este comunicador.

El periodista, llamado James Wright Foley, afirma que deseaba tener más tiempo con su familia y que tenía la esperanza de recuperar su libertad. Por otro lado, el presunto asesino también envía un mensaje al presidente Barack Obama, advirtiéndolo sobre más asesinatos si Estados Unidos continúa con los ataques.

Foley, quien trabajaba para las revistas ‘Time' y 'Foreign Policy', incita a un alzamiento contra Estados Unidos. Sin embargo, según la portavoz del Consejo Nacional de este país afirmó que las unidades de inteligencia siguen analizando la autenticidad del vídeo.

Por otro lado, el presidente Obama siempre ha afirmado en sus discursos que protegerá a la población. Abundan los comentarios controversiales sobre este vídeo y sobre este conflicto. Sin embargo, a pesar del tiempo, se evidencia que todo parece estar igual y la población seguirá siendo la más afectada.

T. @lau94rodriguez

 

Es común escuchar en un mal momento la frase: “pero si nos comparamos con ellos, no estamos tan mal”. Creo que todo empieza por ahí. Desde el momento en que miramos atrás, pensando que al menos no somos los peores. Sin embargo, para responder las cuestiones sobre el subdesarrollo de Colombia, debemos analizar varios aspectos.

A comparación de otros países, en Colombia no hemos aprendido a vivir en comunidad ni a satisfacer nuestras propias necesidades. Por ejemplo, servicios como la salud deberían ser públicos. Esta sería una gran estrategia que beneficiaría principalmente la producción del país, pues la eficiencia de los empleados sería evidente. Esto es algo que países como Inglaterra han entendido hace muchos años atrás.

Somos el séptimo país más desigual. Una persona adinerada en Colombia se puede comparar con otra de Nueva York con la misma calidad de vida; mientras que una persona pobre en nuestro país sólo se podría comparar con otra de Haití. No somos pobres por problemas geográficos, todo lo contrario, tenemos el cuarto lugar en cuanto a biodiversidad. Tampoco se trata de diferencias genéticas, no se trata de que en otros países haya personas con más capacidad intelectual.

Normalmente, un país produce para sí mismo y para exportar a otros. En Colombia, el gobierno decidió que solamente íbamos a producir lo que no tiene importancia en el mundo. Con productos como el banano pretendemos hacer parte del gran movimiento económico mundial. Si Colombia desapareciera, tal vez comercialmente no lo notarían en otros países, pues no estamos participando con productos que el mundo necesite.

Las decisiones políticas son las que nos han llevado a ser un país subdesarrollado. Pero, aunque tal vez lleve mucho tiempo, es un problema que tiene solución, la cual está en nuestras manos. Debemos estudiar y dar a conocer a otros lo que sucede, derrotar políticamente al grupo que ha logrado el control y lograr que personas que realmente quieran otro destino para Colombia lleguen al poder. ¡Saquemos a Colombia de la condición de miseria y atraso!

T. @lau94rodriguez 

Tener el apoyo de las redes sociales y la tecnología, es sin duda una muestra de la instantaneidad y transformación que ha tenido el periodismo. Sin embargo, no siempre se entrega una información eficaz, pues en varias ocasiones muchos portales de noticias actúan como un perfil más de chistes, memes o vídeos graciosos que hasta ya han sido publicados.

Otra característica de las redes sociales es la interacción del emisor con el receptor, pues las personas comentan sus críticas y opiniones (que son en la mayoría negativas). Leer estos comentarios permite analizar el efecto de la información emitida por los medios de comunicación en los receptores.

A modo de queja, comentarios como: “esta noticia es vieja” o “deberían publicar noticias de importancia, no esta bobada” son los más comunes y no precisamente en los medios de comunicación menos reconocidos. Todo lo contrario. Muchos perfiles informativos aprovechan fotos, vídeos y demás contenidos, que ya han sido publicados y compartidos muchas veces por los usuarios, para convertirlo en una “noticia”, lo cual genera este tipo de comentarios. Esto no quiere decir que no haya más información interesante por publicar, tal vez es el problema del rating y del espectáculo lo que sigue deteriorando la información.

No es novedoso referirse a los grandes medios como productores de noticias de espectáculo y farándula, pero vuelvo al punto de que la comunicación ha cambiado, no se trata de una comunicación vertical, caracterizada por la poca interacción y participación del receptor, sino de una comunicación horizontal, sin límites de tiempo ni espacio, lo cual pone al espectador en un lugar crítico y reflexivo. Me atrevería a decir que la tecnología promueve una generación difícil de manipular y más consciente de la realidad social, pues no sólo dependemos de la información de la televisión o radio, sino que tenemos todo para profundizar en diferentes temas.

De este modo, el reto para los periodistas es explotar las distintas herramientas tecnológicas que tienen para desarrollar su profesión y no dejar que su esencia sea reemplazada en un futuro por las mismas.

T. @lau94rodriguez

La paz es un término que se define según quien lo predica, en términos generales podría decirse que es un estado en el que la humanidad pudiese vivir en tranquilidad absoluta, esto, refiriéndose a un nivel de confianza en el que se pueda salir a marchar, donde se pueda opinar libremente, donde se pueda diferir a un gobierno, donde la oposición sea un estado y no un miedo.

Creo que las personas temen a llegar a un término de concesión o de paz ya que no se sabe si lo que viene es peor… Es decir, la paz que viene es ¿para quién? y ¿bajo qué condiciones? quién dice que su definición será un bien colectivo, o como siempre, sólo para los que están en el círculo vicioso.

En los diálogos por la misma se habla de cese de fuego bilateral, palabras y más palabras pero: “Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aún siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad.” Juan Pablo II (1920-2005).  En qué más piensa el gobierno que no sea en convenios con otros países, acuerdos y mutuos beneficios, cuando el conflicto está dentro de nosotros.

¿Cómo podremos estar en paz con otros cuando el ser humano en ocasiones no puede estar en paz consigo mismo? La paz se concibe en cada persona, en diferentes términos, con diversas condiciones que le permiten al mismo ser o no feliz, esta  depende de circunstancias y momentos que la determinan.

La paz no dependerá de los gobiernos, esta se definirá tras la voz de un pueblo entero. “O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos.” Benjamin Franklin (1706-1790). Es un pueblo que no pide paz sino que la exige, y que está dispuesto a lograrla bajo las condiciones que su moral permite.

T.@lau94rodriguez

La desigualdad, el conflicto armado y la violencia social suelen ser los protagonistas del día a día colombiano. Varias poblaciones en América Latina han sido afectadas por la guerra y muchos municipios invadidos por sus beneficios agrícolas; la guerrilla y los grupos armados, desplazando a los habitantes, han cambiado la perspectiva social. Tal vez esta situación representa impotencia, pues tratar de restaurar la identidad de una comunidad que se encuentra en tales condiciones se convierte casi que en una utopía por las distintas amenazas que trae consigo. Sin embargo, desarrollar una comunicación para el cambio social, en este contexto de guerra, significa reconstruir una sociedad y volver a su cultura.

Los proyectos de comunicación que tienen como objetivo el cambio social, pretenden poner en primer lugar precisamente a aquellos sujetos afectados por la guerra, aquellos que no habían tenido voz en la sociedad; ellos mismos son quienes reconstruyen la cultura, las tradiciones, la democracia y el arte. La participación y el diálogo son los elementos principales a la hora de generar un desarrollo y un cambio social.

La elaboración y construcción de cada mensaje y contenido, está basada en la recuperación histórica, en el respeto y la participación tanto individual como colectiva. La identidad es otro punto clave dentro de la comunicación para el cambio social, puesto que los individuos, antes invisibles, empiezan a ser reconocidos por su nombre; esto sin duda resulta ser favorable para el crecimiento social y el rescate de la cultura y sus valores

El mercantilismo y el clientelismo ya no son los objetivos centrales a trabajar en este tipo de comunicación, es decir que la producción y la comercialización pasan a un segundo plano y la prioridad es cambiar las distintas actitudes, conductas o comportamientos que han sido obstáculo para una transformación social

A partir del siglo XXI la comunicación para el cambio social es establecida siendo totalmente ajena al Estado, a las iglesias, empresas privadas, medios de comunicación y demás organizaciones políticas.

Es así como la comunidad, afectada por la guerra, puede encontrar un espacio de participación, desarrollo y paz dentro de la comunicación para el cambio social, creando un tejido social confiable y responsable.

T.@lau94rodriguez

Los que no tienen voz, los que no pueden expresar a gritos sus sufrimientos, ahora parecen ser por fin visibles ante el Gobierno y la sociedad.

Son muchas las noticias y episodios de maltrato hacia los animales los que varias personas hemos visto, y no precisamente a mil cuadras de nuestra casa. Al contrario, cada vez es más común encontrar estos casos: perros encerrados, gatos que son golpeados, caballos obligados a soportar largos recorridos y cargando hasta con la familia de sus dueños, en fin, múltiples escenas de maltrato; sin embargo, hasta por nuestra seguridad preferimos seguir derecho y renegar sobre estos temas en secreto. Por los casos que hemos oído de personas que han perdido su vida tras defender un animal, no sabemos qué hacer en caso de ver a una persona maltratando un animal. Lo cierto es que ahora, a través de la tecnología y líneas de denuncias podemos evitar que un ser tan vulnerable siga siendo maltratado.

En Europa, exactamente España, se creó una aplicación llamada Alerta Animal, mediante la cual usuarios pueden reportar de forma instantánea y anónima un caso de maltrato en contra de los animales. En nuestro país la Ley 84 de 1989 regula la defensa de los animales, pero la mejor noticia es la habilitación de la línea 123 por el Concejo de Bogotá para denunciar directamente estos casos. Por otro lado, aquellos que comentan tales actos deplorables serán encarcelados.

Lo que se espera es que las personas asuman con seriedad problemáticas como esta, denunciando casos verdaderos para que podamos ser de algún modo la voz de estos animales, que en su debilidad cada vez son más maltratados. Además, que con medidas radicales se puedan disminuir estas tristes cifras. Realmente es satisfactorio que por fin puedan ser parte importante de la sociedad. ¡Entendamos las miradas de nuestros animales.

T.@lau94rodriguez

La esperanza de que todo algún día estará mejor, la fe de una madre que ve crecer a sus dos hijas en medio de un lugar que no es precisamente el más agradable. Pero sobre todo el mal sabor que queda al perderlo todo.

Esta es otra de las tantas historias amargas que ha dejado el desplazamiento forzado. Muchos conocen esta problemática gracias a los medios y también por las mismas víctimas que vemos en nuestra ciudad, pero no siempre nos acercamos a ellos ni mucho menos podemos escuchar la historia directamente de sus bocas.

Teniendo la oportunidad de entablar una conversación con una familia víctima del desplazamiento forzado, que en esta ocasión fue causado por los Paramilitares, pude sentir el dolor de personas que han tenido que empezar una nueva historia, desde lo más bajo, luego de haber tenido bienes materiales y una vida estable en el campo.

Ella es una madre que no sólo debe preocuparse por los daños que el clima le causa a su improvisada casa, sino también por la seguridad de sus hijas, quienes deben cruzar zonas peligrosas para ir al colegio.

Además, recordar el momento en que los Paramilitares por poco matan a su esposo hace que sus ojos se llenen de lágrimas y su corazón de resentimiento hacia un gobierno que, ante la situación, presenta demoras para reconocer a una familia como desplazada.

De este modo, la esperanza de familias como estas queda puesta solamente en Dios y en las ayudas que algunas organizaciones brindan. Pero, en este caso, queda persistir laboralmente, mientras que los que tienen el poder de cambiar o mejorar esta situación siguen haciéndose los ciegos y sordos ante algo que no se puede ocultar ni apaciguar con falsas promesas. La solución queda en manos de los ciudadanos, que hasta con pequeñas obras generan grandes sonrisas.

T.@lau94rodriguez

Página 1 de 2

Palabras Sociales - www.palabrassociales.org