Jueves, 09 Abril 2020

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¿Qué pasa con Transmilenio?

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Por: Sergio Grandas Medina

 

El transporte público refleja en muchos casos lo que es una ciudad, su ciudadanía y su nivel de cultura. Transmilenio inicio operaciones en el año 2000, prometiendo un gran cambio en la cultura de transporte público. En Bogotá sólo existían buses urbanos que se caracterizaban por el desorden, el mal servicio y la guerra del centavo (que consistía en llenar mucho más los buses) para mejorar los ingresos de los conductores y propietarios. Ingresos que no se evidenciaban en el mantenimiento y aseo adecuado de los vehículos.

Transmilenio en sus primeros años conquisto a los Bogotanos, con un sistema de transporte limpio, eficiente y rápido. Que cambio el paradigma de lo conocido hasta el momento en transporte público. Incorporó la validación de los pasajes o viajes en las estaciones (y no en los buses como hasta el momento ocurría), plataformas y espacios para personas con discapacidad, sillas preferenciales para adultos mayores, mujeres embarazadas o con niños en brazos. Redujo sustancialmente los tiempos de recorridos en la ciudad, ya que se le dio prioridad al transporte con carriles exclusivos. Grandes beneficios le trajo a la ciudad, que muchos se enamoraron del sistema, un amor y orgullo que permitió construir una Cultura TM.

Desde el año 2006 Transmilenio cambio drásticamente debido a la creciente demanda que comenzó a sufrir el sistema, lo que convirtió sus principales beneficios en defectos, provocados por la mala planeación del distrito, sus diferentes gobiernos y la incultura ciudadana. Los buses comenzaron a experimentar también sobre cupo y congestiones, al igual que estaciones y portales. Estas congestiones eran provocadas inicialmente por la mala frecuencia de los servicios y pero posteriormente fue la ineficiencia en infraestructura para dicha demanda. Y que hoy genera cientos de bloqueos y protestas al año por parte de los usuarios, por inconformidad con el servicio.

El sistema tiene actualmente 8 portales, 114 estaciones que comprenden 11 troncales. Y según fuentes de TM, se movilizan a la fecha más de 2.600.000 pasajeros diarios en sus tres fases, es decir casi la cuarta parte de los habitantes Bogotá y sus municipios aledaños. TM en 2017 debería tener 388 kilómetros de troncales en funcionamiento según la Secretaría de Movilidad, pero a la fecha sólo cuenta con 112 kilómetros, es decir un retraso de 276.

Transmilenio S.A es la entidad del distrito que se creó para administrar el sistema de transporte público. Encargada de administrar rutas y sus frecuencias, de realizar mantenimiento y ampliaciones de portales, estaciones, vías y puentes peatonales (mantenimiento de vías en conjunto con el IDU). Y se financia con el 5% del total de lo recaudado por concepto de pasajes o viajes cobrados a los usuarios. El sistema tiene en concesión privada el recaudo y la operación de los buses.

El Gerente de TM Sergio Paris, ha reconocido el retraso en infraestructura que tiene hoy el sistema. Y asegura que la entidad trabaja para lograr la “partida presupuestal” con el Departamento de Planeación Nacional que se estableció en el CONPES del año 2000 “para la construcción de la Troncal de la Av. Boyacá, que descongestionaría la Troncal de la Caracas y la Autopista Norte”, asegura Paris.

Los operadores privados (dueños de los buses y encargados del recaudo) no tienen responsabilidades en el mejoramiento de las principales debilidades del sistema. Puesto que es el distrito quién corre con los gastos de mantenimiento y ampliación de infraestructura, y no los privados, que se quedan con el 95% del dinero de la operación. Tenemos prácticamente a una entidad del distrito que trabaja para que los operadores acumulen las principales ganancias y los problemas de seguridad, equipamientos físicos y vías los afronte sólo empresa distrital Transmilenio S.A. 

Otro de los grandes problemas que afronta Transmilenio ha sido el incremento de la inseguridad, ya que es común ver en los titulares de los principales medios de comunicación los frecuentes atracos, manoseos a mujeres y riñas entre hinchas de barras bravas. Que genera percepción en los usuarios, la falta de unas políticas claras de seguridad y de control. El sistema necesita soluciones eficaces y de fondo, que frene el hurto a los usuarios que en 2014 sumaron 412 casos, según denuncias reportadas a la policía. Cifra que podría ser mayor por los casos que no son denunciados o reportados a las autoridades.

También es común ver a cientos de vendedores informales que deambulan en portales, estaciones y buses del sistema, generando mucho más desorden y una sensación de inseguridad a los usuarios. Transmilenio tiene gran responsabilidad en este tema ya nunca pensó en las familias que derivaban su sustento de esta actividad informal, actividades que proviene de los antiguos de buses urbanos. Nunca se creó plazoletas o espacios comerciales dentro del sistema para reubicarlos o reorganizarlos. Y que hoy, los hace más difícil de controlar.

Transmilenio sólo cuenta con 150 agentes de Policía y unos 400 bachilleres que resguardan, cuidan los portales, estaciones y buses. Es decir 550 representantes del orden para 2.600.000 usuarios que moviliza el sistema. Un agente de policía o bachiller por cada 4728 personas.

Otro factor que requiere intervención inmediata y a corto plazo es la cultura ciudadana. Hoy en Transmilenio se colan o ingresan sin pagar el pasaje cerca de 67.000 usuarios, que corresponden a $41.000 millones anuales en perdidas, que son sustituidos con impuestos de todos los bogotanos, es decir por los colados en TM, se deja de invertir dineros públicos en otros auntos de vital importancia en Bogota, como la salud, la educación, etc. Un tema bastante espinoso son los frecuentes actos de intolerancia generados por el no ceder una silla, por empujar o no dejar cerrar o abrir las puertas de los buses. Síntomas de falta de perdida de conciencia social. 

Debido a la creciente falta de cultura ciudadana, un grupo usuarios han creado iniciativas como #SalvemosTransmilenio un colectivo social que busca generar conciencia sobre la importancia del Sistema entre los demás usuarios y el Gobierno Distrital. Una iniciativa que nace de un grupo 50 personas que usan frecuentemente TM y que ya generan propuestas de mejoramiento. Una de las líderes de dicha campaña, es Eliana Sandoval, quien en un diálogo con Caracol Radio aseguró que es "una iniciativa 100 por ciento pacífica. No queremos bloquear vías o dañar estaciones, queremos que Transmilenio mejore y por eso tomamos fotos de esos hechos que no deberían existir. Hay personas en condición de discapacidad que no pueden subirse a un articulado porque la gente les pasa por encima, madres con bebés de brazos que no encuentran una silla”.

TM requiere que se le siga dando oxigeno con la continuidad de su construcción, planteada desde el trazado inicial, pero también se deben seguir interviniendo las estaciones y portales que hoy se encuentran en funcionamiento. El sistema y la ciudad también requieren muchas más iniciativas como la de #SalvemosTransmilenio y la exigencia al Gobierno Distrital para que invierta y genere una verdadera política que permita rescatar la cultura ciudadana y la Cultura TM.

@SergioGrandasM

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Sergio Grandas Medina

Hizo parte del Consejo Consultivo de la Red de Personeros y Personeras Estudiantiles de Bogotá, Ex-asesor en participación estudiantil. Interesado por los derechos humanos. Ha publicado notas en el Portal las 2Orillas. Actualmente termina estudios en Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Minuto de Dios y se desempeña como Director de Publicidad y Mercadeo en Hi Alliance Colombia.

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