Jueves, 09 Abril 2020

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Martes, 09 Septiembre 2014 23:14

¿Reformar o Acatar la Constitución?

Una lectura obligada del mentado equilibrio de poderes y las propuestas que de éste subyacen, como eliminar la reelección presidencial y ampliar el periodo del ejecutivo a cinco años, conlleva a pensar que la actual reforma política no es tan prioritaria como la considera el presidente, ya que eliminar la reelección es inminente, pero cerrar la lista al interior de los partidos, junto con la ampliación del periodo es sumamente inoficioso. ¿Es acaso el entramado institucional Colombiano tan fácil de modificar?

Partiendo del diagnóstico de la Constitución de 1991, donde se estableció un régimen presidencial con periodos de cuatro años, junto con un andamiaje institucional que busca la funcionalidad del sistema mediante la separación de poderes y los frenos y contrapesos, que llevaron a establecer también los periodos de los magistrados de la rama judicial, y los órganos de control. Se puede inferir que lo establecido en la constitución, es contradictorio con la reelección, manifestándose en la transición al Hiperpresidencialismo que Colombia enfrenta.

Nuestros años de vida Republicana son prueba de que no es necesaria la reelección, ni ampliar el mandato, por el contrario hay que pensar en Instituciones sólidas. Cuando alguien ha culminado una buena gestión, su Partido Político, una de las instituciones más relevantes en las democracias, debe asumir el reto de entrar en la contienda electoral para dar continuidad a los programas del Presidente de turno en cabeza de otro aspirante, y por su parte, la sociedad debe exigir en las propuestas de los nuevos candidatos, la continuidad de políticas exitosas. Sirve de ejemplo para lo esbozado anteriormente, lo que se presentó con Santos, una vez que fue él quien bajo el aval del partido de la U, tomo las banderas del legado Uribista para alcanzar la presidencia en 2010. Así como también, Uribe y Santos han sido artífices y ejecutores de los vicios del sistema político por cuenta de sus reelecciones. En últimas, no son tan diferentes como se cree, y su antagonismo más que ideológico es por ego y protagonismo.

Aquí lo prioritario es un reequilibrio de poderes fundado en la eliminación de la reelección presidencial, para así poder acabar con la fórmula de más tiempo, más poder, demostrada con Uribe y Santos, en su capacidad para influir en las altas cortes y los entes de control, quienes perdieron autonomía. En consecuencia, no se necesitan líderes imprescindibles, sino programas que trasciendan en las instituciones, como principio fundante de las democracias, ya que la separación de poderes es fundamental en un sistema presidencialista. Entonces, el debate debe darse es en cómo establecer mecanismos para limitar las facultades extraordinarias del ejecutivo y empoderar las demás ramas del poder público, no para aumentar los mandatos.

Cuando el Presidente hace mención a una reforma, se espera que dicha modificación al texto constitucional, propenda al desarrollo de algún sector, y como es en este caso contribuya a la democracia y sus instituciones, pero lejos de esa pretensión, se encuentra la iniciativa de aumentar el periodo presidencial, toda vez que esto implica alterar la arquitectura orgánica que nos rige desde el 91, bajo la limitante de tiempo como un sofismas para alterar la Constitución. En suma, para lograr el tan mentado equilibrio de poderes, se debe abolir la reelección y evitar los mesías, ya que debe primar el respeto por la constitución, fortaleciendo el actual Estado de Derecho y el sistema de frenos y contrapesos, para así lograr que el entramado institucional no sea tan fácil de moldear a favor de intereses particulares.

T.@jorgescamargo

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Lunes, 08 Septiembre 2014 09:36

Hecatombe de un desequilibrio

Poco a poco, artículo por artículo, se ha ido cambiando la Constitución Política de Colombia, un articulito reformado permitió la reelección presidencial generando la hecatombe que acabó con el equilibrio del poder entre las diferentes ramas del Estado. Siempre me he declarado en oposición a la reelección presidencial, independiente de quien sea el sujeto a reelegir; y aunque no es el propósito fundamental de esta columna,hace parte de la reflexión, pues la reelección presidencial cambia toda la manera de entender el Estado Colombiano, desde su equilibrio y orden, hasta la misma imposibilidad de regeneración vital para la democracia; además de esto y bajo las constantes posibilidades de corrupción, clientelismo y estrategias oscuras para perpetuarse en el poder, es inimaginable ganarle unas elecciones a un gobierno.

Es imperante entonces analizar y debatir el propósito de reformar el ordenamiento del Estado que se plantea en el proyecto de ley de equilibrio de poderes que se radicó en el congreso. Dicho proyecto prohíbe la reelección del procurador, quien siguiendo los pasos del Fiscal, el Contralor, Defensor del Pueblo, Registrador, Magistrados del Consejo Nacional Electoral, tendrá sólo un periodo, así mismo el fin de la puerta giratoria entre las diferentes corporaciones es una razón para celebrar. Considero preponderante entonces anexar a esa prohibición de reelección la de los congresistas, quienes deberían tener un máximo de 2 periodos, la constante regeneración del congreso es una necesidad, la política necesita ser dinámica. ¡No quiero ver más a Roberto Gerlein en su curul vitalicia!

Debo dejar constancia, no me siento cómodo con otros aspectos de la reforma, siempre buscando el equilibrio del sistema de pesos y contrapesos, considero que no es beneficioso para el país que en coherencia con un aumento del presidencialismo reinante, el presidente se convierta en quien postule la terna completa para Procurador, como si este fuera un títere; como pocas veces, pero hay que reconocerlo, coincido con el señor Ordóñez cuando afirma que pretenden que éste se convierta en un subalterno del presidente. ¿Cuál equilibrio de poderes si el tipo de elección es por si misma un desequilibrio? Propongo, sistema de méritos, altos requisitos y que de allí los mejores sean votados por el senado.

Apoyo propuestas de silla vacía a los delitos contra la administración pública, curules del senado con circunscripción regional, y designación de quien tenga segundo lugar en elecciones presidenciales como senador. Las considero importantes, la primera, para atacar la corrupción y las otras para que la representación del imaginario colectivo del pueblo Colombiano esté en el congreso.

Finalmente estimo que varios aspectos también deben ser analizados con detalle, la capacidad sancionatoria de la procuraduría, la eliminación de listas cerradas, la relación de lo anterior con los pequeños partidos, la creación de un tribunal escogido por el congreso que juzga a quienes juzgan el congreso, además la capacidad de elegirse para otros cargos y presentar renuncia un día antes de su posesión para el nuevo cargo.

Exijo como ciudadano y recordando el deber del congreso, que se tenga un debate serio y en busca de una verdadera reforma de equilibrio de poderes, que ésta no sea una cirugía estética sino una que modifique en profundidad vicios del sistema político colombiano, ¡ojo!, que el país no quede convaleciente.  Que se escuchen las voces críticas y sensatas que hay en el senado y la cámara y que estas, ojalá, promuevan la corrección y modificación de los artículos de esta reforma que deformen el país. Espero que de artículo en artículo no vayan colgando micos como con la reforma a la justicia se hizo. ¡En Colombia los artículos son peligrosos!

T.@PJuancamilo

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Martes, 28 Enero 2014 20:09

Es un trastorno

Ya entiendo porque al gobierno Santos le ha ido tan mal: paros, reformas fallidas, perdida en la confianza inversionista, disminución en el crecimiento de la industria, falta de ejecución, baja en la moral de las tropas, disminución en los índices de seguridad, micos, lagartos, cocodrilos, en fin.

El país vive un negativismo generalizado, se siente en el campo, se siente en la industria, se siente hasta en el aire. Es por esto que he llegado a la conclusión de que no es del todo culpa del actual Presidente.

Pareciera que nuestro actual mandatario sufre de una especie de trastorno que no le permite distinguir muy bien lo que sube de lo que baja, ni lo que aumenta de lo que disminuye, ni lo que está bien de lo que está mal, Juan Manuel Santos parece tener trastocados los conceptos.

El Primer mandatario de los colombianos no entendió que la reelección sirve para premiar a los buenos gobernantes y castigar a los que no sirvieron, es una manera de calificar un gobierno, una gestión, es simplemente cuestión de sentido común, se premian los buenos y se despachan los malos.

Las redes sociales  lo gritan: NO MAS SANTOS, la semana  después del anuncio del mandatario en el que comunicó oficialmente a los colombianos que que buscaría la reelección, el hashtag #SantosNuncamasPresidente, fue declarado tendencia mundial en Twitter. oí el sondeo de la W que se realizó a los oyentes un día después del anuncio del mandatario y la desfavotabilidad de Santos era clara, pero él tiene la osadía de presentarse como candidato a las elecciones de 2014.

El señor Presidente puede repartir más casas, mandar a empapelar el país con vayas de : “Estamos Transformando a Colombia”, duplicar las pautas publicitarias con las que tiene a los medios de comunicación hostigados y mareados de tanta mermelada, incluso, puede salir a  repartir  mermelada en la ciclovía , mandar a hacer encuestas amañadas que quieren hacernos creer que por arte de magia su popularidad sube de un día para otro casi 11 puntos, puede utilizar a las familias beneficiadas del programa de las 100.000 viviendas, darles banderitas blancas y aprovecharse de su humildad y buena fé para ponerlas a aplaudir su circo de la Habana, al cual se ha aferrado apoyándose en un sofisma en el que según él, la paz de este país se define con Timochenko, Iván Márquez, París y  Santrich, en la casa de un gobierno que lleva 50 años violando los derechos y libertades de sus ciudadanos, en donde las cárceles están llenas de presos políticos, simplemente por pensar diferente al régimen de Castro, puede caer en las más sucias estrategias de JJ Rendón, y óigase bien,  NO LO VAMOS A REELEGIR, ¿es tan difícil leer la voluntad de un pueblo? Hoy más del 60% de los colombianos no queremos la reelección.

Ya traicionó a 9 millones haciendo todo lo contrario que prometió hacer en campaña, hombre, nos hubiera hablado con claridad y la cosa no habría sido tan grave, hubiéramos mirado otras opciones. Pero es que tomar unas banderas ajenas aprovechando la pasión y admiración que despiertan, ¿para llegar a empantanarlas pisotearlas y elevar las del color contrario?

La única explicación, para mi: el Presidente sufre de un trastorno. A continuación momentos en los que el alto mandatario a mostrado claros síntomas:

1.Discurso el día 20 de noviembre de 2013,en el que nos anunció a los colombianos que lucharía por la reelección:  En ese momento las encuestas le decían: más de la mitad de los colombianos no aprobamos su gestión, y él señor sale en televisión nacional a decir que quiere que reelijamos una gestión con más de la mitad de desaprobación popular.

2. En el mismo discurso dijo: “Ustedes me eligieron para seguir cumpliendo con la seguridad, hemos cumplido”. Hoy el problema de seguridad vuelve a ser uno de los principales temas en la agenda nacional.

3.”Hemos seguido fortaleciendo las políticas de seguridad de mi antecesor, que fueron exitosas”. El principal reclamo que hacen sus electores es haber dejado de lado las bases de “La Seguridad Democrática” y hoy su principal opositor es su antecesor, creador de esas políticas de seguridad.

4.En su discurso habló de una  Colombia que pase del miedo a la esperanza. Un campo olvidado una industria que va para abajo, unas fuerzas armadas desmoralizadas, no reflejan exactamente ese anhelo que usted plantea, nos alejamos en vez de acercarnos.

5. “El tal paro no existe”,  el Presidente manda el mensaje que con los violentos se sienta a hablar pero a los campesinos los ignora, porque el tal paro si existió.

6. Ahora resulta que Timochenko debe llegar al congreso y que usted trata a quienes exigimos justicia, cese al fuego, y cárcel para quienes han cometido crímenes de lesa humanidad como “buitres de la paz” ¿Quien entiende esto?

7. De Ministro de defensa  tenía usted a la guerrilla en el estatus de “narco terroristas” y como Presidente los eleva a “grupo subversivo”, “guerrillero”, “revolucionario” ó como quiera llamarlo. ¿Dejaron de traficar, de secuestrar?

Yo entiendo al Presidente , tal vez él no puede manejar este trastorno, pero por esa misma razón es justo y necesario que  le la oportunidad a otros, nosotros ya se la dimos a él, nos defraudo, y de que manera. 

T.@Dmejiagiraldo 

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Viernes, 28 Septiembre 2012 09:11

El poder del procurador

Esta semana en el programa de palabras más, palabras menos analizamos la reelección del procurador Alejandro Ordoñez.  Teniendo en cuenta el fallo de la Corte Constitucional que lo obligo a rectificar información falsa sobre las campañas de promoción de los derechos sexuales y reproductivos. Y como en la Procuraduría están empleando parientes de magistrados y cuotas de los senadores que lo van a elegir.

En la mesa de debate nos acompañaron Catalina Ruiz, columnista del Espectador; Humberto Izquierdo, del partido Liberal; y el equipo de palabras más, palabras menos Tatiana Dangond, Giovanni Acevedo y Alberto Diaz. Para que el oyente se forme su propia idea de los temas de actualidad. Escúchanos martes 10:30 Pm, Miércoles 4:30 Pm y Viernes 8:30 Pm por www.radioamigainternacional.com

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Miércoles, 05 Septiembre 2012 15:53

Los confiados

 

Al estar lejos de Colombia, los medios que tengo para enterarme de aquello que pasa en mi país son las redes sociales, algunas páginas de medios de comunicación y la cuenta de correo electrónico. Eso, cuando decido enterarme y de qué lo quiero hacer.

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