Miércoles, 11 Diciembre 2019
Viernes, 11 Mayo 2018 13:08

La mujer en el próximo gobierno

Tema: El papel que debe tener la mujer en el próximo gobierno

 Invitadas: Lucia Bastidas Ubate - Sandra Mazo

Dirige: Beto Diaz

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Domingo, 22 Noviembre 2015 20:07

Ni perdón, ni olvido

Por: Daniela Camargo Camacho.

En democracias igualitarias donde se han firmado innumerables tratados internacionales cuyo objetivo principal es la protección de las mujeres, cómo es posible que en los últimos años la violencia contra ellas haya aumentado de manera significativa al punto que autoridades y organizaciones internacionales estén alarmados sobre casos tan atroces que incansablemente salen en los medios de comunicación.

Colombia es uno de los tantos países donde a diario ocurre algún caso de violencia intrafamiliar en la que se ve afectada la mujer, casos aislados de homicidios espantosos donde la víctima es la mujer y casos en el que ella sobrevive pero su vida queda con una herida física y mental para siempre.

En el 2012, la muerte trágica de Rosa Elvira Cely fue un llamado de atención al gobierno de que crímenes de género no deben quedar impunes, luego de haber sido violada y masacrada por un compañero de colegio, tanto médicos como expertos forenses nunca habían visto un caso de semejante naturaleza, por lo que el Congreso de la República decidió tomar cartas en el asunto y tras tres años de lucha tanto de familiares como de organizaciones no gubernamentales que se enfocaban en la violencia de género, se aprobó una Ley en su nombre, en la que se establece la pena privativa de la libertad de veinte a cincuenta años para aquellos que violen o asesinen a mujeres. Es un gran avance del gobierno colombiano para comenzar a castigar penalmente a los individuos que sin ninguna consideración arremeten contra la vida e integridad de las mujeres.

Un método que actualmente se está utilizando para degradar a la mujer es el derramamiento de ácido por el cuerpo de ellas, el caso paradigmático que se ha propagado a través de los medios de comunicación es el de Natalia Ponce de León, cuya vida cambió por completo, tras haber sido atacada con ácido por su ex compañero sentimental. Esta víctima ha tenido que pasar por el sufrimiento de 16 cirugías, tan sólo en su rostro, pero ha seguido adelante con su vida con la publicación de un libro en el que cuenta su historia y el de otras mujeres que al igual que Natalia han vivido el drama de haber sido atacadas con ácido, lo cual constituye una grave afectación a su integridad como personas, pues no es sólo vivir con las secuelas físicas que quedan después de esto sino con la idea de que en su memoria siempre quedará el día en el que se perpetuó el acto y el autor de su infinita desgracia.

Natalia Ponce creó una Fundación en su nombre para ayudar a todas las víctimas mujeres que han sido atacadas con agentes químicos. A través de su Fundación impulsó un proyecto de ley para crear un nuevo artículo en el Código Penal, para aumentar de manera significativa las penas para quienes ataquen o agredan a otras personas utilizando ácidos u otras sustancias químicas. El proyecto de ley 016 de 2014, fue aprobado en la Comisión Primera y la Sala Plenaria de la Cámara de Representantes y luego pasó a la Comisión Primera del Senado en el que el senador Roosevelt Rodríguez a mediados de agosto del presente año, solicitó se archivara dicho proyecto.

El hecho de que el Senador pida que se archive el proyecto de ley, está impidiendo el desarrollo de la justicia y sigue perpetuando la violencia de género, pues si los hombres continúan realizando esta clase de acciones delictivas se les imputará delitos como tentativa de homicidio y lesiones personales, que no tienen una pena alta y eventualmente podrían quedar en libertad, no sólo poniendo en riesgo la vida de la víctima sino de futuras mujeres.

Historias como la de Natalia Ponce y Rosa Elvira Cely, demuestran que la sociedad al menos en Colombia aún sigue siendo patriarcal, donde la mujer es considerada un ser inferior, pues a diario se ve cómo sufre discriminaciones en los ámbitos laboral y personal, por lo que nos debemos cuestionar si en verdad hay igualdad de género o es una simple epifanía establecida en centenares de documentos.

Estas mujeres a las que les arrebataron su vida en un soplo, dejaron heridos a sus familias y amigos quienes buscan incesantemente la justicia del Estado para que actúe y no deje impune estos crímenes que nunca debieron haber ocurrido. Tal vez la herramienta que la sociedad tiene que hacer efectiva es no olvidar estas historias y seguir adelante con el desarrollo de un sistema penal efectivo que en verdad garantice el castigo a los autores de dichas conductas, y que no se vuelvan a perpetuar actos tan humillantes como estos, pues todas las mujeres merecemos un trato digno de parte de la sociedad y del Estado, porque fue a través de la lucha social que se ha dado a lo largo de la historia del mundo occidental que logramos alcanzar los derechos de los que supuestamente gozamos y ahora se esfuman día a día en un mundo que cada vez parece menos civilizado.

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Miércoles, 19 Junio 2013 22:55

Yo no sé por qué nos seguimos engañando

Sí, así como lo leen en el título. Yo soy uno de los tantos estúpidos que se siguen engañando a sí mismos. Creen que porque piensan de manera optimista todo les va a salir bien. ¡¡¡Pues no!!! Ser optimista es bueno para no vivir amargado, pero es una mierda en estos casos.

Usted sabe que no es bueno bailando. Lo sabe. De sobra. Pero es tan marica de irse allá a ponerse de carne de cañón. Además tiene que luchar con su estupidez de no hacer nada permitiendo todo tipo de situaciones. Que se le adelante el “mejor amigo”, por ejemplo, y después decida hablar con usted preguntándose ¿cómo putas llegó ahí? y ¿qué mierdas quiere con la vieja?

Otra muy diferente es que luego de que ya esté borracha, ebria; llegue un hijueputa que en menos de dos horas logre lo que usted, grandísimo maricón, no ha logrado en 3 meses. Eso da lástima. Dan ganas de ponerse a llorar. Pero espere, ¿quién sabe a dónde llegará eso? ¿Será su nuevo novio? O peor, ¿se acordará que lo hizo y seguirá? ¿Se arrepentirá?

Eso no importa en el momento. Usted que es una buena persona, no un aprovechado, decide no hacerle nada a ella en ese estado. Gran error. Mientras usted juega al amigo protector otro malparido está pensando en cómo hacer para pasar un rato rico con ella. Como dirían coloquialmente, hacerle la vuelta. Pero por supuesto, usted no va a saber si las cosas llegan allá.

Sé perfectamente que mañana me acordaré de todo. Será una mierda. Como siempre cuando se trata de sentimientos por una vieja. Ahora comienzo a entender la frase “el que se enamora pierde”. ¡Claro! Sin algo de sentimiento no existiría esta situación. Yo seguramente estaría allá todavía, no aquí escribiendo esto.

Mejor, no me hubiera tenido que aguantar el agradecimiento por un regalo que hice desde el fondo de mi corazón porque me importa (¿o me importaba?) mucho ella. No me hubieran parecido frases de aquellas que lo ponen a uno en el “friend zone” (o “zona del amigo”) por ser una buena persona y un caballero mientras otro se aprovecha, logra lo que quiere y se larga.

Claro, así son las relaciones de hoy en día. El hijueputa por delante. Cuando este cabrón las ha hecho sufrir harto, ahí entra uno como el maricón que las consuela y desea tenerlas mientras ella se enreda con otro, otro y otro. ¿Uno dónde queda?

Está demostrado que ser chévere, detallista y buena persona no sirve para una mierda. De todas formas no se van a enamorar de uno. Va a llegar ese que solo busca obtener lo suyo y largarse, cual político en campaña.

Podría decir perfectamente que esto ha formado un nuevo cabrón, un cafre. Pero estaría diciendo una de las mentiras más grandes de mi vida. Yo, criado por una mujer que no tiene límites para querer a sus hijos y darles buena educación, me considero INCAPAZ de ser un hijueputa con una mujer. Podré escribir toda esta mierda, pero sería incapaz de decirle en la cara “malparida”, al igual que a esos malparidos políticos que nos silencian, por el miedo a que nos quiten las ilusiones. 

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Jueves, 20 Septiembre 2012 10:52

¿Cuál discriminación?

¡Si aquí en Colombia hombres y mujeres somos iguales!

Desde que nacemos el mundo nos lo dividen en dos: hombres y mujeres. Una vez concebida esta clasificación mental, pasamos a atribuir roles y funciones a cada uno. Es decir, que a cada uno se nos asigna que es lo que “debemos” hacer según nuestro género. Y así, vamos construyendo socialmente normas que van quedando ancladas en nuestro repertorio mental, que van pasando de generación en generación y que por lo tanto son luego muy difíciles de desvirtuar, pues han sido justificadas y normalizadas. Un ejemplo muy básico pero que permite entender este fenómeno es que “Las mujeres al timón son un peligro”. Básicamente se ha atribuido una calificación peyorativa y justificada a las mujeres que manejan. No obstante hay estudios que indican que los conductores de género masculino tienen mayor índice de accidentalidad.  

Dadas estas condiciones a las mujeres se les ha pasado a asignar tareas y actividades que corresponden mayoritariamente a los espacios privados que los públicos. Lamentablemente es un patrón que no solo se presenta en Colombia, sino en el mundo entero, incluso en países desarrollados. Por esta razón la Ley de cuotas, con amigos y enemigos, se ha establecido como un mecanismo que pueda romper con el patrón de las mayorías masculinas, sin embargo su implementación ha sido espinosa en la medida en que está tan asumida la idea de que líder hace referencia inmediatamente a hombre, fuerte con capacidad de decisión y autoridad, que la mujer queda relegada de taquito.   

Traigo el tema a colación, precisamente por dos hechos remarcables en las coyunturas políticas por las que está pasando el país y donde se ve de manera muy clara como mantenemos y limitamos la participación femenina en espacios de decisiones que  marcaran tanto nuestro presente como nuestro futuro. No es una cuestión de feminismo ni mucho menos como muchos aún lo creen. Simplemente de equidad y justicia. Precisamente la Resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue desarrollada con miras a fortalecer la participación de la mujer en los procesos de paz, ya que su representación implica el reconocimiento de las mujeres como víctimas del conflicto armado  a través de agresiones físicas, sexuales y psicológicas. El presidente se la saltó olímpicamente!

Como había explicado en el artículo anterior, la forma en que el proceso de paz se desarrolle repercutirá profundamente en la institucionalización de comportamientos, que luego serán asumidos por los ciudadanos. Encontramos entonces contradicción entre lo que el estado propone y lo que realmente asume. Equipo de negociación se ha conformado  “a partir de criterios y principios como la prudencia, el valor de la seriedad, el realismo y la eficacia”, según las palabras del mandatario. ¿Y la equidad y la justicia como las vamos a ver reflejadas si no hay un claro ejemplo de ello? No asume que está en la obligación de incluir en este espacio mujeres, no solo por ponerlas, sino porque hay perfiles que dan un aporte inmensamente valioso, apreciable y que la mesa necesita.

Si bien existe una alta consejería para la equidad, el mismo presidente no tiene en su universo mental la figura de una mujer también al mando de las situaciones. Es como la frase que dice: “detrás de cada hombre hay una gran mujer” y ahí está el problema, nos ponen detrás y no al frente del campo de batalla. No tenemos condiciones y garantías para la participación política a pesar de que hay discursos que digan lo contrario. No hay acciones evidentes ni voluntad política.

El segundo hecho no menos importante que tiene la misma problemática de base: la terna y la elección del Defensor del pueblo. De los ternados Beatriz Linares, Olga Lucía Gaitán y Jorge Armando Otálora, se escogió a este último. Los dos primeros perfiles quiero resaltar que desde el punto de vista técnico están largamente calificados además de demostrar una experiencia robusta en cuanto a defensa de derechos humanos se trata. Contrario al perfil del elegido. Sobra decir que se evidencia aquí un episodio de discriminación porque para ser elegido basta con ser macho alfa de la manada, más que técnicamente calificado. 

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Jueves, 13 Septiembre 2012 12:57

Que la paz sea contigo

A esa mujer llamada Paz, la deseamos todos, con emoción profunda. No obstante, la queremos sin saber quién es. Extraño, no?

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